{"id":767,"date":"2017-01-05T16:51:36","date_gmt":"2017-01-05T16:51:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=767"},"modified":"2017-01-05T16:51:36","modified_gmt":"2017-01-05T16:51:36","slug":"nuestro-hombre-en-la-barra-el-camarero-de-los-mil-bares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/01\/05\/nuestro-hombre-en-la-barra-el-camarero-de-los-mil-bares\/","title":{"rendered":"Nuestro hombre en la barra: el camarero de los mil bares"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco-bis.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-770\" title=\"Chuchi, ideol\u00f3go del bar Junco\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco-bis.jpg\" alt=\"Chuchi, ideol\u00f3go del bar Junco\" width=\"600\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco-bis.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco-bis-300x195.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llega <strong>Chuchi<\/strong> al <strong>Junco<\/strong>, reparte cien saludos, regala mil sonrisas. Se sirve una cerveza (\u00abTostada, eh?\u00bb), se sigue riendo a cada frase y pone a funcionar la moviola. Afuera acampan el fr\u00edo y la niebla; dentro, guarecidos al calor de la fiel parroquia que jam\u00e1s le abandona, en efecto Chuchi recuerda. Y recuerda bien, con tino y br\u00edo: Logro\u00f1o, los bares de Logro\u00f1o que ha defendido desde que se inici\u00f3 en el oficio a los 16 a\u00f1os, le caben en la cabeza. \u00abYo empec\u00e9 en El Rinc\u00f3n de Pepe de la calle Oviedo\u00bb. Primera catarata de im\u00e1genes. En blanco y negro: reaparecen ante nuestros ojos el tinto a dos pesetas y el gigantesco queso suizo que decoraba el castizo local que a\u00fan mantiene la luz encendida. Proced\u00eda Chuchi de Santa Mar\u00eda de Cameros (\u00abPonlo, \u00bfeh?\u00bb), poblaci\u00f3n ignota perteneciente a San Rom\u00e1n que el cronista no tiene el gusto. Su padre lo puso a trabajar a tan temprana edad, lo cual entonces no era raro, y de all\u00ed nace la segunda oleada de recuerdos, ya en color: segunda estaci\u00f3n, el Majari de Jorge Vig\u00f3n, propiedad entonces de otra familia camerana, los Espinosa.<\/p>\n<p>\u00bfYa le gustaba esta profesi\u00f3n? Chuchi disuelve la pregunta mientras cabecea y sigue sonriendo a su estilo: con los ojos. \u00abNo s\u00e9, no s\u00e9&#8230; No s\u00e9 si me gust\u00f3. Yo lo que trataba era de ir disfrutando con lo que ten\u00eda en cada momento\u00bb. Y precisa: \u00abNo tengo la sensaci\u00f3n de haber elegido este oficio, m\u00e1s bien creo que ocurri\u00f3 al contrario: que el oficio me eligi\u00f3 a m\u00ed\u00bb. Y del Majari de \u00c1ngel Mari y resto de la prole, a la tercera etapa: Vivero, imperial marisquer\u00eda situada bien cerquita, una cuenta may\u00fascula del rosario de bares que en aquel tiempo (finales de los 70, primeros 80) alegraban toda esa esquina de Logro\u00f1o a la hora del verm\u00fa masivo. Anote el improbable lector una pausa obligada (servicio militar se llama la figura) y recobre la pista de Chuchi por otros bares de sobresaliente enjundia, como el <strong>Borgia de la Gran V\u00eda<\/strong>. Para entonces, nuestro hombre ya se ha permitido alguna escapada a Pamplona, siempre al otro lado de la barra, y su cara le empezar\u00e1 a sonar a quienes por esa \u00e9poca frecuentasen la a\u00f1orada Zona logro\u00f1esa: s\u00ed, ese camarero sonriente del <strong>Braulio El Loco<\/strong> (pionero en aquella ruta) era Chuchi. El mismo que aguanta en su puesto cuando el pub muta a su siguiente encarnaci\u00f3n, bautizada Yesterdey. El mismo que va hilando destinos como camarero aliado con su gran amiga: la casualidad.<\/p>\n<p>Porque por casualidad un d\u00eda tropez\u00f3 con otro ilustre de la hosteler\u00eda logro\u00f1esa, el a\u00f1orado Jes\u00fas, que defend\u00eda su propio bar all\u00e1 en Murrieta. \u00abMe pregunt\u00f3 si sab\u00eda de alg\u00fan camarero para un proyecto nuevo que ten\u00eda intenci\u00f3n de abrir en <strong>avenida de Portugal<\/strong>\u00bb, vac\u00eda de nuevo Chuchi su memoria. \u00abY le dije algo que llevaba tiempo pensando: que alg\u00fan d\u00eda ten\u00eda que montar yo mi propio bar. Y que si me aceptaba de socio\u00bb. Corr\u00eda el a\u00f1o de 1982. La calle era muy distinta a la actual, mal iluminada y deficientemente urbanizada, pero ese Logro\u00f1o empezaba a conquistar el sur para colonizarlo de bares y salud\u00f3 con \u00e9xito la aventura. S\u00ed, todo era distinto. Distinto como el bar que los dos Jes\u00fas pretend\u00edan levantar, un bar diferente, \u00ablo cual con sus pros y sus contras, \u00bfeh?\u00bb, dispara Chuchi. \u00abAunque fueron m\u00e1s los pros\u00bb, acepta. El reci\u00e9n nacido se llam\u00f3 Junco y como Junco sobrevive en perfecto estado de revista en esta ciudad que tanto ha cambiado con el paso del tiempo. \u00abA mejor, \u00bfeh?\u00bb, avisa.<\/p>\n<p>\u00abCuando inauguramos el Junco pensamos que para hacer lo de siempre, mejor nos qued\u00e1bamos donde est\u00e1bamos\u00bb, sonr\u00ede de nuevo Chuchi. De sus andanzas hosteleras por <strong>Pamplona<\/strong> se hab\u00eda tra\u00eddo la idea de ofrecer en Logro\u00f1o una novedad que entonces tuvo car\u00e1cter casi de conmoci\u00f3n social: zumos y batidos, hoy tan extendidos. Aunque el \u00e9xito tard\u00f3 en llegar (\u00abAl principio fue duro, sobre todo los inviernos, claro: a ver qui\u00e9n se ped\u00eda entonces un batido en invierno\u00bb), finalmente una parroquia muy fiel empez\u00f3 a poblar su barra y aposentarse en sus veladores. Donde usted la puede ver todav\u00eda hoy: y se\u00f1ala Chuchi hacia un grupito de clientes frisando la cuarentena que se desparrama con su chiquiller\u00eda por el local. \u00abEsos vienen desde que ten\u00edan diecis\u00e9is o diecisiete a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Porque, en efecto, el tiempo pasa. Pasa incluso para el propio protagonista de esta historia, que sin embargo promete resistir en su fort\u00edn de avenida de Portugal: \u00abNo me pesa venir a trabajar\u00bb. Y lanza la sonrisa n\u00famero mil: \u00abAdem\u00e1s, todos los d\u00edas me doy cuenta de que aqu\u00ed dentro soy alguien para la gente, tengo ya una relaci\u00f3n distinta con los clientes, casi de amistad\u00bb. \u00bfAlgo que a\u00f1ore? En la en\u00e9sima mirada hacia atr\u00e1s, la sonrisa se nubla: \u00abA mi socio Jes\u00fas\u00bb. <strong>El otro Jes\u00fas<\/strong>, fallecido hace unos a\u00f1os: \u00abBueno, yo era y soy Chuchi. A \u00e9l yo siempre le llamaba don Jes\u00fas. Era una gran persona\u00bb. Confesi\u00f3n postrera: \u00abS\u00ed, es lo \u00fanico que echo de menos\u00bb.<\/p>\n<p>Y reflexi\u00f3n final. Explique usted por favor eso de que Logro\u00f1o y sus bares han cambiado a mejor. Respuesta de Chuchi: \u00abEs que la sociedad entera ha cambiado a mejor. La nuestra es una generaci\u00f3n privilegiada, porque nosotros salimos de la nada. De la aut\u00e9ntica nada\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-772\" title=\"Chuchi, con su socio del Junco. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco2.jpg\" alt=\"Chuchi, con su socio del Junco. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco2.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/junco2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. Como suele ser norma en otros hombres del otro lado de la barra consultados en esta serie, tambi\u00e9n Chuchi se inclina por los bares del Logro\u00f1o de siempre cuando se le pregunta por sus predilectos. Los locales adonde acude cuando se convierte en cliente y deja de ser camarero. Anote el improbable lector: el <strong>Garc\u00eda<\/strong> de la calle San Juan,<strong> La Traves\u00eda<\/strong> de la cercana calle (que en efecto la atraviesa) y dos de Laurel. Por un lado, <strong>Sierra La Hez<\/strong>, con su impagable oferta de encurtidos, y el <strong>Gargonich<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Llega Chuchi al Junco, reparte cien saludos, regala mil sonrisas. Se sirve una cerveza (\u00abTostada, eh?\u00bb), se sigue riendo a cada frase y pone a funcionar la moviola. Afuera acampan el fr\u00edo y la niebla; dentro, guarecidos al calor de la fiel parroquia que jam\u00e1s le abandona, en efecto Chuchi recuerda. 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