{"id":777,"date":"2017-01-20T08:13:46","date_gmt":"2017-01-20T08:13:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=777"},"modified":"2017-01-20T08:13:46","modified_gmt":"2017-01-20T08:13:46","slug":"el-bar-de-teo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/01\/20\/el-bar-de-teo\/","title":{"rendered":"El bar de Teo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/teo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-779\" title=\"El fot\u00f3grafo Teo, en la exposici\u00f3n de L\u00f3pez Os\u00e9s. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/teo.jpg\" alt=\"El fot\u00f3grafo Teo, en la exposici\u00f3n de L\u00f3pez Os\u00e9s. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/teo.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/teo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quien curiosee estos d\u00edas por la exposici\u00f3n que cuelga de las <strong>salas<\/strong> <strong>del Ayuntamiento<\/strong>, desbordante de la magia de las im\u00e1genes en blanco y negro del <strong>Logro\u00f1o antiguo<\/strong>, tropezar\u00e1 a la entrada con un singular rinc\u00f3n. En los muros de este coqueto apartado observar\u00e1 referencias a un viejo bar de Logro\u00f1o, que todav\u00eda sobrevive en la <strong>calle Ingeniero Lacierva<\/strong>. El <strong>Siglo XX<\/strong>, que as\u00ed se llama tal casa, merece de los organizadores (los prodigiosos personajes de la <strong>Casa de la Imagen<\/strong>) un cap\u00edtulo preliminar antes de ingresar en la muestra donde se exhiben las instant\u00e1neas del benem\u00e9rito fot\u00f3grafo <strong>L\u00f3pez Os\u00e9s<\/strong>. Porque ah\u00ed, en aquel bar que poco ten\u00eda que ver mediada la pasada centuria con su aspecto actual, impart\u00eda magisterio el propio L\u00f3pez Os\u00e9s en compa\u00f1\u00eda de otros miembros de su estirpe: retratistas del Logro\u00f1o inmemorial. Como Teo, el imprescindible protagonista de estas l\u00edneas. Porque aquel bar era <strong>el bar de Teo.<\/strong><\/p>\n<p>Lo confirma el propio interesado con su caracter\u00edstico vozarr\u00f3n, cuya intensidad jam\u00e1s decae. El octogenario fot\u00f3grafo, memoria viva y andante de Logro\u00f1o, explica que en efecto all\u00e1 por los a\u00f1os 60 se hizo un hueco con sus colegas de tertulia en el Siglo XX animados por una poderosa raz\u00f3n: que el bar ten\u00eda tele. Nada menos. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, nada menos que <strong>la segunda tele<\/strong> instalada en Logro\u00f1o: la primera se ubic\u00f3 en la factor\u00eda de <strong>Estambrera<\/strong>, vaya usted a saber por qu\u00e9. Para solazar (se supone) a sus trabajadores, de modo que se hurtaba el espect\u00e1culo al com\u00fan del pueblo. Cuya alternativa consist\u00eda en peregrinar hasta el Siglo XX, aposentarse ante el vetusto aparato y aguardar: a ver si funcionaba la magia. Porque lo habitual, recuerda Teo, era que la pantalla vomitase aquel a\u00f1orado universo fantasmal ininteligible, rico en niebla y otros fen\u00f3menos similares, hasta que al fin (milagro, milagro) brotaban algunas im\u00e1genes y la parroquia se asomaba a la modernidad.<\/p>\n<p>Que en aquel bar ten\u00eda nombres vieneses. El programa que concitaba m\u00e1s entusiasmo entre Teo y compa\u00f1eros de quinta era aquel show protagonizado por el entonces c\u00e9lebre <strong>Franz<\/strong> <strong>Johan<\/strong>, austriaco \u00e9l al igual que sus colegas de escena, como la a\u00f1orada <strong>Hertha<\/strong> <strong>Frankel<\/strong>, ventr\u00edlocua elegant\u00edsima que se expresaba a trav\u00e9s de la perrita <strong>Maril\u00edn<\/strong>. Todo, como se ve, muy marciano: sobre todo observado m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s. Pero si el improbable lector, por el contrario, hubiera formado parte de la cofrad\u00eda de aquellos pioneros del fotoperiodismo logro\u00f1\u00e9s tal vez hubiera experimentado una emoci\u00f3n semejante y lunes tras lunes, el d\u00eda consagrado a la tertulia, hubiera conducido sus pasos hasta el bar de Teo.<\/p>\n<p>Y no era un bar cualquiera. Lo defend\u00eda el exitoso Pepe, quien hab\u00eda ganado justa fama gracias al singular espacio vecino que tambi\u00e9n llevaba su firma en la <strong>calle Oviedo<\/strong>, donde a\u00fan sobrevive: el <strong>Rinc\u00f3n de Pepe.<\/strong> Con su queso gigante y otras lindas costumbres tan camps, Pepe se hizo un hueco en aquel Logro\u00f1o y expandi\u00f3 sus dominios a la vuelta de la esquina. En realidad, llevaba los bares en la sangre: heredero de la saga de Los Navarros, aquel legendario local del Logro\u00f1o castizo, oficiaba como sumo sacerdote en su Siglo XX gracias al respaldo que le conced\u00eda su condici\u00f3n de due\u00f1o de la \u00fanica tele dispuesta al p\u00fablico logro\u00f1\u00e9s, as\u00ed como merced a otras virtudes netamente hosteleras: su barra, por ejemplo. Que Teo recuerda bien provista de distintas golosinas y sus alabadas banderillas.<\/p>\n<p>Se entender\u00e1 por lo tanto que all\u00ed se estableciera aquella tertulia hoy recuperada por las buenas gentes de <strong>Jes\u00fas Rocandio<\/strong>: la entrada a la exposici\u00f3n debe por lo tanto entenderse como un homenaje a aquel L\u00f3pez Os\u00e9s (excelente fot\u00f3grafo cuya obra merece luego una detenida visita), Teo y resto de contertulios. Como el famoso artista y profesor Vicente Gallego, o como el singular Agust\u00edn, cuya pista medio ha perdido Teo: \u201cEra hijo de los que llevaban el <strong>bar Turismo<\/strong> de la calle Sagasta y volvi\u00f3 a Logro\u00f1o despu\u00e9s de haber vivido en Londres trabajando como gu\u00eda\u201d. Llevaba como se ve en la sangre eso del turismo (jeje), lo cual explica su car\u00e1cter inquieto. O as\u00ed le recuerda Teo, quien se detiene rememorando una excursi\u00f3n que por aquel tiempo le llev\u00f3 a bordo de un venerable Seiscientos hasta Burgos, guiado por el propio Pepe y un colega del gremio hostelero (due\u00f1o del bar de la estaci\u00f3n de autobuses) hasta <strong>Ribadelago<\/strong>, municipio burgal\u00e9s donde en los a\u00f1os 70 brot\u00f3 nada menos que <strong>petr\u00f3leo<\/strong>.<\/p>\n<p>Los tres amigos volvieron a Logro\u00f1o sin haber cristalizado su sue\u00f1o de convertirse en magnates del petrodolar; regresaron a las infinitas tertulias de cada lunes en el bar Siglo XX, donde les daban las tantas hablando de esto y de lo otro. De <strong>Picasso<\/strong>, por ejemplo, quien ten\u00eda en el <strong>pintor Gallego<\/strong> a un defensor incondicional. Hablando, en definitiva, \u201cde todo un poco\u201d, como subraya Teo. Quien a\u00f1ora esas noches interminables, pr\u00f3digas en vino con gaseosa y otras p\u00f3cimas de la \u00e9poca; aquel bar que reclamaba la visita puntual de \u201ctoda la gente bien de Logro\u00f1o\u201d; aquel Siglo XX en cuyo cuartito donde se guardaban las botellas el memorable Pepe convirti\u00f3 un buen d\u00eda su local en el primero de Logro\u00f1o con televisi\u00f3n al servicio de sus parroquianos. Que le devolvieron el favor como deber\u00eda ser norma: prometi\u00e9ndose a s\u00ed mismos no olvidarle.<\/p>\n<p>As\u00ed que proeza superada: uno puede pasear por la exposici\u00f3n de L\u00f3pez Os\u00e9s, sumergirse en el Logro\u00f1o de esos a\u00f1os y detenerse a la salida en el recuerdo de aquel tiempo en que todav\u00eda se abr\u00edan por la ciudad bares de este linaje.<strong> Bares recios<\/strong>, de mobiliario castellano y decoraci\u00f3n bizarra: bares, s\u00ed. No gastrobares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/la-jala.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-778\" title=\"Vista de la calle Santiago, obra de L\u00f3pez Os\u00e9s\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/la-jala.jpg\" alt=\"Vista de la calle Santiago, obra de L\u00f3pez Os\u00e9s\" width=\"600\" height=\"607\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/la-jala.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/01\/la-jala-297x300.jpg 297w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. En los muros del Ayuntamiento cuelgan <strong>hasta el d\u00eda 29<\/strong> las fotos de L\u00f3pez Os\u00e9s, donde el visitante encontrar\u00e1 otras im\u00e1genes que celebran el universo logro\u00f1\u00e9s de los bares. Por ejemplo, la ubicada sobre estas l\u00edneas: una foto de la <strong>calle Santiago<\/strong>, a cuya izquierda se observa un despacho de vinos atendido por la <strong>cooperativa Arca de No\u00e9<\/strong> de San Asensio. El mismo espacio donde se instalar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s el a\u00f1orado <strong>Tifus<\/strong>. El mismo local que hoy ocupa<strong> La Jala<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Quien curiosee estos d\u00edas por la exposici\u00f3n que cuelga de las salas del Ayuntamiento, desbordante de la magia de las im\u00e1genes en blanco y negro del Logro\u00f1o antiguo, tropezar\u00e1 a la entrada con un singular rinc\u00f3n. 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