{"id":799,"date":"2017-02-27T08:16:17","date_gmt":"2017-02-27T08:16:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=799"},"modified":"2017-02-27T08:16:17","modified_gmt":"2017-02-27T08:16:17","slug":"nuestro-hombre-en-la-barra-el-bar-soy-yo-y-mis-clientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/02\/27\/nuestro-hombre-en-la-barra-el-bar-soy-yo-y-mis-clientes\/","title":{"rendered":"Nuestro hombre en la barra: El bar soy yo (y mis clientes)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/02\/miguel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-800\" title=\"Miguel, en la barra de su bar. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/02\/miguel.jpg\" alt=\"Miguel, en la barra de su bar. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/02\/miguel.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/02\/miguel-300x183.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana de 1991, <strong>Miguel<\/strong> se desayunaba como debe todo riojano:  leyendo este peri\u00f3dico. Desconoc\u00eda entonces que se aproximaba la hora de la magia: en sus p\u00e1ginas, su mujer tropez\u00f3 con un anuncio donde ley\u00f3 \u2018Se traspasa\u2019. Le dio un codazo a su marido, quien telefone\u00f3 al n\u00famero donde daban raz\u00f3n del traspaso. Oh, casualidad: respondi\u00f3 Antonio, un navarro al que Miguel conoc\u00eda de su etapa como camarero en el m\u00edtico <strong>Junco de avenida de Portugal<\/strong>. \u00abYo llevaba tiempo queriendo ponerme por mi cuenta y cuando vimos el anuncio, mi mujer me dijo: \u2018Ah\u00ed lo tienes\u2019\u00bb. Arreglado en efecto el contrato con el anterior defensor de esta breve barra, veterano icono de la <strong>calle Laurel<\/strong>, se obr\u00f3 el milagro: el <strong>bar Sierra La Hez<\/strong> pas\u00f3 a sus manos. Y ah\u00ed sigue.<\/p>\n<p>A nuestro hombre (Miguel \u00c1ngel Ruiz Rivas, para el mundo) le hab\u00eda inoculado el veneno de la hosteler\u00eda la diosa del azar. Recuerda que sol\u00eda andar con otros chiquillos callejeando por su barrio, la <strong>Zona Oeste<\/strong>, y el due\u00f1o de cierto a\u00f1orado jamonero de la calle Industria le permiti\u00f3 un d\u00eda pasar al otro lado de la barra. Ten\u00eda catorce a\u00f1itos.<\/p>\n<p><strong>&#8211; \u00bfTe atreves?<\/strong><br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo que si me atrevo? Ahora ver\u00e1s.<\/p>\n<p>Han pasado cuarenta a\u00f1os. Hoy, Miguel se confiesa en deuda con una actividad a la que ha consagrado toda su vida, \u00abaunque la verdad es que tampoco he cambiado mucho de bares\u00bb. En efecto, el logro\u00f1\u00e9s castizo le recordar\u00e1 defendiendo el simp\u00e1tico <strong>ambig\u00fa del cine Avenida<\/strong>, donde luego se desempe\u00f1\u00f3 durante un tiempo su mujer: para entonces, Miguel ya hab\u00eda sido alistado en la mencionada academia del Junco, a cargo de los catedr\u00e1ticos Jes\u00fas y Chuchi, a cuyas \u00f3rdenes milit\u00f3 durante ocho a\u00f1os. Bajo su padrinazgo peregrin\u00f3 luego durante unos pocos meses hasta otro negocio que abri\u00f3 la misma pareja, el <strong>Bulevar<\/strong>, de donde le rescat\u00f3 ese anuncio de <strong>Diario LA RIOJA<\/strong>. Apalabr\u00f3 el traspaso y se hizo fuerte entre estos veinte escasos metros cuadrados donde, en efecto, hace magia: La Hez se ha convertido en indispensable para cualquier itinerario por la calle central de Logro\u00f1o en sus bares. Como ya lo era desde que vio la luz en 1987. Una criatura alumbrada por aquella pareja formada por el llorado F\u00e9lix, ese riojano de El Redal a quien apodaban El Coronel, y su socio Jos\u00e9 Luis.<\/p>\n<p>Convertirse en un cl\u00e1sico no es tarea sencilla en ning\u00fan negociado.Desde luego, tampoco en el hostelero. Se precisa estilo, clase. Entender cabalmente esa m\u00e1xima que Miguel enuncia con sencillez suprema, una frase imposible de desmentir: \u00abEl bar soy yo. Y, claro, mis clientes\u00bb. Dictamen que luego desarrolla juicioso:\u00abHe cogido verdadero cari\u00f1o a muchos de mis clientes, pero lo m\u00e1s importante para m\u00ed es que es un cari\u00f1o mutuo: en muchos casos me siento muy querido\u00bb. Y sentencia ante el periodista:\u00abTe puedo asegurar que esto no lo cambio por nada en el mundo\u00bb. No hace falta que lo jure: hasta el bar se ha acercado este mediod\u00eda un parroquiano que le allega el reconfortante (y tard\u00edo) cafelito matinal, con quien entabla la tertulia propia de los camaradas. Y a la ch\u00e1chara se suma pronto otro incondicional, quien hoy descarta tomarse un vino: prefiere atacar directamente <strong>sus banderillas<\/strong>. Gloria bendita para cualquier paladar aut\u00f3ctono.<\/p>\n<p>Ah, los vinagres. <strong>Los vinagres<\/strong> que configuran la sucinta pero suculenta oferta gastron\u00f3mica de La Hez, para dicha de los fan\u00e1ticos del encurtido. Pinchos que encierran sus secretos, por supuesto: resulta que este vinagre que derrama Miguel con generosidad sobre sus <strong>gildas, pepinillos y dem\u00e1s familia<\/strong> nace directamente de su casa, donde lo custodia con mimo y sentido de la profesionalidad. Con tanta destreza que hay clientes que se lo llevan embotellados hasta sus destinos de residencia, all\u00e1 penas si son peninsulares o moran en las Baleares o las Canarias. Porque este vinagre de Rioja, un producto natural que nada sabe de conservantes o edulcorantes, poco apto para est\u00f3magos finolis, alegra el m\u00e1s triste condumio: de paso, engullir una de estas banderillas equivale a la concesi\u00f3n del carn\u00e9 de logro\u00f1\u00e9s.<\/p>\n<p>Aunque no es el \u00fanico misterio que ocultan estas paredes. Miguel alardea, con justa raz\u00f3n, de que en esta \u00abcaja de cerillas\u00bb se condensa <strong>la mejor oferta de vinos de Rioja<\/strong> de la calle en proporci\u00f3n a su menguado espacio. Media docena de marcas de buenos cosecheros y esas otras se\u00f1oriales referencias protagonizadas por los blancos de Rioja que deber\u00edan figurar en todas las casas del lugar: Vi\u00f1a Soledad, por ejemplo, ese n\u00e9ctar tan raro de hallar demasiadas veces. Banderillas divinas, vinos fet\u00e9n y el tercer v\u00e9rtice que completa la jugada: la m\u00fasica. Pero ojo: no cualquier m\u00fasica. Lo atestiguan esas hileras de casetes ya en desuso donde se alinea la gozosa oferta propia de todo universo pop. Que en La Hez tambi\u00e9n ejerce como aduana: suenan <strong>Los<\/strong> <strong>Pekenikes<\/strong> y la clientela ingresa en la m\u00e1quina del tiempo. \u00abMe gustan las viejas glorias, pero tambi\u00e9n la m\u00fasica cl\u00e1sica\u00bb, advierte Miguel, mientras apunta hacia el moderno aparato que reemplaz\u00f3 hace nada al anterior magnetof\u00f3n mastod\u00f3ntico. El signo de los tiempos: lo peque\u00f1o es hermoso, pero lo grande tambi\u00e9n lo era.<\/p>\n<p>Se trata de un cambio s\u00f3lo cosm\u00e9tico: porque aqu\u00ed sigue sonando la misma banda sonora, <strong>el supersonido de los 70<\/strong>. \u00bfAlguna otra a\u00f1oranza? \u00abLas cuadrillas tradicionales han desaparecido\u00bb, reflexiona como lo hace el com\u00fan de los taberneros logro\u00f1eses. \u00abPero las pocas que quedan, siguen viniendo\u00bb, prosigue, \u00aby algunas vienen ahora con los nietos. \u00abTambi\u00e9n he cambiado yo. He pasado de camarero a tasquero\u00bb, acaba con una risotada.<\/p>\n<p>La charla va concluyendo. Se acoda en la barra un tr\u00edo de logro\u00f1esas frisando la cincuentena, a quienes Miguel saluda seg\u00fan el manual del buen riojano (\u00ab\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is, chicas?\u00bb), les sirve la bebida, les propone alg\u00fan bocado y se interesa por la salud de una de ellas, convertido de repente en m\u00e9dico de cabecera. Porque eso espera todo cliente de sus camareros favoritos: una atenci\u00f3n servicial, cort\u00e9s. Cordial sin ser empalagosa. Y algo de filosof\u00eda, escuela mundana. \u00abEsto es un escaparate a la vida\u00bb, se\u00f1ala hacia la calle. \u00abHe visto a <strong>Logro\u00f1o<\/strong> cambiar de pueblo grande a ciudad peque\u00f1a\u00bb, cavila en voz alta. \u00abPor m\u00ed, encantado. Y que dure, siempre que nos sigamos todos conociendo por el nombre\u00bb.<\/p>\n<p>P.D. La Hez es un cl\u00e1sico. Nuestro hombre en su barra, tambi\u00e9n. Se nota en la n\u00f3mina de bares que cita Miguel cuando le preguntan por sus favoritos a la hora de ejercer como cliente. Elimina elegante del listado cualquier referencia a la calle Laurel, para que no se moleste nada, y se centra en los alrededores: <strong>Junco, Gaud\u00ed, Gald\u00f3s, G\u00e9minis, Samper, \u00c1lvaro y Alfonso.<\/strong> Anote por cierto el improbable lector que algunos de ellos ya han aparecido en esta secci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una ma\u00f1ana de 1991, Miguel se desayunaba como debe todo riojano: leyendo este peri\u00f3dico. Desconoc\u00eda entonces que se aproximaba la hora de la magia: en sus p\u00e1ginas, su mujer tropez\u00f3 con un anuncio donde ley\u00f3 \u2018Se traspasa\u2019. Le dio un codazo a su marido, quien telefone\u00f3 al n\u00famero donde daban raz\u00f3n del traspaso. Oh, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[328,343,373],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/799"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=799"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/799\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}