{"id":814,"date":"2017-03-24T08:31:26","date_gmt":"2017-03-24T08:31:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=814"},"modified":"2017-03-24T08:31:26","modified_gmt":"2017-03-24T08:31:26","slug":"bares-underground","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/03\/24\/bares-underground\/","title":{"rendered":"Bares underground"},"content":{"rendered":"<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_815\" class=\"wp-caption alignnone\" style=\"width: 610px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/03\/badulaque.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-815\" title=\"Bar Badulaque, en Logro\u00f1o\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/03\/badulaque.jpg\" alt=\"Bar Badulaque, en Logro\u00f1o\" width=\"600\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/03\/badulaque.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/03\/badulaque-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\"><\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respondo a una amable invitaci\u00f3n lanzada d\u00edas atr\u00e1s por un fiel seguidor de este blog, el amigo Jos\u00e9 Luis Ouro, quien a prop\u00f3sito de una entrada dedicada a los bares alojados en las cimas de ciertos edificios del universo mundo echaba en falta alg\u00fan art\u00edculo destinado precisamente a lo contrario: los <strong>bares underground<\/strong>. Esos abrevaderos subterr\u00e1neos cuya m\u00edstica los emparenta con un turbio universo de tragos clandestinos, propios del <strong>Chicago<\/strong> aquel de los a\u00f1os de la prohibici\u00f3n y garitos semejantes. En <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, cavilaba yo mientras sopesaba si aceptar la invitaci\u00f3n de Ouro, alg\u00fan local de tales caracter\u00edsticas ha alumbrado nuestro desempe\u00f1o como clientes: as\u00ed que finalmente reconoc\u00ed que, en efecto, merec\u00eda la pena pasar a limpio el listado de aquellos bares que alberg\u00f3 o alberga el subsuelo logro\u00f1\u00e9s, porque encarnan una cierta mirada distinta sobre un sector demasiadas veces demasiado predecible.<\/p>\n<p>Y si asum\u00ed el encargo fue porque, revisitando mi propio archivo de entradas, descubr\u00ed que alguna vez me hab\u00eda detenido en homenajear a una serie de bares difuntos que exig\u00edan descender a sus entra\u00f1as como en aquella novela de Julio Verne: ah\u00ed figura por ejemplo el legendario <strong>Continental<\/strong>, bar que siempre incluir\u00e9 en mi lista de favoritos. Era emocionante bajar por las escalerillas que en su anterior encarnaci\u00f3n conduc\u00edan a la famosa bolera Tr\u00e9bol y apurar los tragos desde el centro del centro de Logro\u00f1o, como rezaba su atinada propaganda. Clientes de un refugio posnuclear, alguna vez reaparecimos a la luz del Espol\u00f3n mientras dej\u00e1bamos atr\u00e1s la noche. S\u00ed, recuerdo el Continental y no olvido tampoco otros bares igualmente subterr\u00e1neos aqu\u00ed glosados, como el a\u00f1orado <strong>Sajarahuit<\/strong> de avenida de Col\u00f3n y su legendaria gramola donde tantas veces core\u00e9 aquel himno de la <strong>ELO<\/strong>. Y rescato de mi memoria tambi\u00e9n la encantadora bodeguita ya igualmente desaparecida que se ubicaba en las tripas de avenida de Espa\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>Observo de paso que contra la tendencia de situar en las entra\u00f1as de nuestra ciudad este tipo de establecimientos conspira sobre todo la normativa vigente, muy celosa en la prevenci\u00f3n de posibles incidentes cuya resoluci\u00f3n se complica cuando debe evacuarse a la parroquia hacia el exterior y ese exterior se emplaza escaleras arriba. En un r\u00e1pido recuento, ahora mismo me viene a la memoria un local de estas caracter\u00edsticas de inauguraci\u00f3n m\u00e1s o menos reciente: la discoteca que alberga el <strong>Casino<\/strong> de la calle Sagasta. \u00bfAlg\u00fan improbable lector sabe de otros similares? Se agradecer\u00e1 cualquier aportaci\u00f3n, aunque ya digo que flamantes aperturas de bares logro\u00f1eses me invitan a concluir que estos casos son realmente extra\u00f1os entre nosotros porque as\u00ed lo prescribe la ordenanza municipal: es el caso del <strong>Ibiza<\/strong>, por ejemplo, cuyo subsuelo est\u00e1 vetado para acoger a la clientela, que deber\u00e1 conformarse con la planta baja para tal prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>De modo que aquellos bares que usted y yo llevamos en la cabeza cuando pensamos en los situados bajo nuestros pies (<strong>T\u00edvoli, Malt\u00e9s, La Luna o el Chiqui<\/strong>, encarnado ahora como <strong>Badulaque<\/strong> luego de convulsas peripecias, como recuerda el propio Ouro) ofrecen esa fisonom\u00eda porque se abrieron tal vez cuando las limitaciones legales no lo eran tanto: cuando se aceptaba ese gesto tan com\u00fan de descender al coraz\u00f3n de Logro\u00f1o para un trago o para un bocado. Wine Fandango, por citar otro caso, tambi\u00e9n puede incluirse en esta lista underground, y disculpas por la cita en ingl\u00e9s. Lo cual era, habr\u00e1 que reiterar, m\u00e1s usual anta\u00f1o que hoga\u00f1o: esos formalismos burocr\u00e1ticos han ido configurando ante nuestros ojos una ordenanza en materia de bares muy tiquismiquis, de modo que se amputa a las rondas por nuestros bares favoritos esa aureola de misterio que caracteriza el descenso hacia tantas barras subterr\u00e1neas donde tan dichosos fuimos.<\/p>\n<p>La defensa llama a declarar dos casos que alg\u00fan improbable lector que ingresara como parroquiano all\u00e1 en la primera glaciaci\u00f3n puede compartir: la<strong> chocolater\u00eda Moreno<\/strong>, alguna vez citada aqu\u00ed, ese fest\u00edn que alborotaba nuestra primera infancia. Y el <strong>bar Col\u00f3n<\/strong> de la avenida hom\u00f3nima, que regentaba maese Basilio: all\u00e1 al fondo, luego de superar un desnivel, se dilucidaban unas cuantas partidas de naipes seg\u00fan la parafernalia propia de otra \u00e9poca. Uno apareci\u00f3 alguna vez por aquellas mesas, c\u00e1tedra oficiosa del mus logro\u00f1\u00e9s, como si peregrinara en efecto por el Chicago de los felices 20. Pero no hab\u00eda chicas bailando charlest\u00f3n ni los secuaces de Al Capone: s\u00f3lo unos paisanos con boina alrededor de los tapetes de felpa, que alargaban las tardes concentrados en la partida y sus tragos furtivos con esa seguridad que ofrece saber que en las entra\u00f1as de tu ciudad, en los territorios fronterizos con la clandestinidad, todo sabe mejor. O al menos distinto.<\/p>\n<p>Y que abajo siempre hay sitio.<\/p>\n<p>P.D. Se ha incluido unas l\u00edneas arriba al difunto Chiqui entre ese listado de bares underground, aunque ahora luce una nueva encarnaci\u00f3n: se llama, como se observa en la imagen, <strong>Badulaque<\/strong>. Que viene a ser el mismo r\u00f3tulo que brilla en el imaginario comercio que regenta el no menos imaginario indio <strong>Apu<\/strong> en la tambi\u00e9n imaginaria serie de televisi\u00f3n c\u00e9lebre en el universo mundo, <strong>Los Simpson.<\/strong> Pero el televisivo Badulaque no es un bar, ojo: ese negocio hostelero lo gestiona en la mentada serie otro personaje famoso, llamado <strong>Moe<\/strong>. Ocurre que Badulaque es una palabra que ha adquirido \u00faltimamente relevancia gracias a su impacto en la tele y como tal se denominan unos cuantos establecimientos de toda laya (tipo tienda para todo, mayoritariamente), aunque en realidad se trata de una voz que admite muy variadas acepciones, todas extra\u00f1as para definir a un bar: como anota la RAE, badulaque significa \u201cafeite compuesto de varios ingredientes\u201d. O bien \u201cchanfaina, guisado de bofes o livianos\u201d. Y tambi\u00e9n \u201cpersona necia, inconsistente\u201d. De donde se deduce que cuando los traductores de Los Simpson otorgaron ese nombre al local de Apu pensaban probablemente en la primera acepci\u00f3n: un sitio donde se encuentra un poco de todo, en efecto. Aunque desconoc\u00edan que tambi\u00e9n significa bar underground en su manifestaci\u00f3n logro\u00f1esa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Respondo a una amable invitaci\u00f3n lanzada d\u00edas atr\u00e1s por un fiel seguidor de este blog, el amigo Jos\u00e9 Luis Ouro, quien a prop\u00f3sito de una entrada dedicada a los bares alojados en las cimas de ciertos edificios del universo mundo echaba en falta alg\u00fan art\u00edculo destinado precisamente a lo contrario: los bares underground. 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