{"id":825,"date":"2017-04-21T11:04:00","date_gmt":"2017-04-21T11:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=825"},"modified":"2017-04-21T11:04:00","modified_gmt":"2017-04-21T11:04:00","slug":"vermu-el-retorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/04\/21\/vermu-el-retorno\/","title":{"rendered":"Verm\u00fa, el retorno"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/04\/vermu.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-826\" title=\"Oferta de verm\u00fas en el Barrio Bar de Logro\u00f1o. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/04\/vermu.jpg\" alt=\"Oferta de verm\u00fas en el Barrio Bar de Logro\u00f1o. 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Se trataba de uno de los primeros logro\u00f1eses procedentes de la lejana \u00c1frica, que se gan\u00f3 el favor de sus vecinos no s\u00f3lo por su extremada educaci\u00f3n y bonhom\u00eda, que todav\u00eda derrocha, sino porque implant\u00f3 entre ellos una costumbre que los m\u00e1s veteranos del barrio siguen sin olvidar: a la hora del <strong>verm\u00fa<\/strong>, se ped\u00eda s\u00f3lo media dosis. As\u00ed pod\u00eda prolongar sus andanzas durante el aperitivo sin miedo a que le atrapara el sopor que tantas veces nos invade si exageramos la ingesta de tan delicioso n\u00e9ctar. Un h\u00e1bito que luego ha ido conquistando a los parroquianos conspicuos: yo tambi\u00e9n recuerdo alucinado los d\u00edas en que era usual tomarse el verm\u00fa sin racionarlo. Y tambi\u00e9n me pregunto c\u00f3mo aguant\u00e1bamos en pie. C\u00f3mo resistimos hasta la llegada del querido &#8216;<strong>marianito<\/strong>&#8216; trasegando vasazos y m\u00e1s vasazos de generosa medida, ah\u00edtos de <strong>Martini<\/strong> y resto de la cofrad\u00eda vermuteril. De modo que su encarnaci\u00f3n en formato mini en la mentada zona de Somosierra se denomin\u00f3 siempre &#8216;<strong>Bienve<\/strong>&#8216;, en honor a su autor, de nombre <strong>Bienvenido<\/strong>. Ante quien me quito el sombrero.<\/p>\n<p>Fin de la regresi\u00f3n. Que ven\u00eda a cuento porque el improbable lector ya se habr\u00e1 percatado de que el verm\u00fa, amigos, ha vuelto. Volvi\u00f3 hace a\u00f1os y aqu\u00ed dimos cumplida noticia. Volvi\u00f3 sobre todo en su versi\u00f3n contenida, es decir, ese vaso corto donde la p\u00f3cima magn\u00edfica se sirve ahora seg\u00fan marcan tendencia los <em><strong>influencers<\/strong><\/em> de semejante pr\u00e1ctica, lo cual tiene sentido porque permite por lo tanto alargar el rito del aperitivo hasta donde sea menester. La hora de la cena, por ejemplo. Lo cual nos alegra desde luego a los incondicionales de la familia Martini y resto de referencias: quien esto escribe recuerda la botella presente siempre en el <strong>minibar<\/strong> <strong>familiar<\/strong>, acompa\u00f1ada de su inseparable amiga en aquellos tiempos fundacionales. Me refiero a la botella de sif\u00f3n. Y no olvido el glorioso d\u00eda en que conoc\u00ed a su hermano peque\u00f1o, el verm\u00fa blanco, tarifado a s\u00f3lo ochenta calas (primeros 80) en aquel a\u00f1orado <strong>Amal\u00eds<\/strong> de <strong>Ciriaco Garrido<\/strong>, que luego ha conocido tantas declinaciones.<\/p>\n<p>No, no olvido tampoco que por esa \u00e9poca me decantaba igualmente por el verm\u00fa para las correr\u00edas nocturnas, a\u00f1adiendo a su versi\u00f3n blanca un toque de soda que me hac\u00eda creerme James Bond. Aquel trago agitado, no batido, garantizaba desde luego noches igual de agitadas y resacas muy acabadas. De modo que se entender\u00e1 la devoci\u00f3n profesada a tan rico bebedizo, que por supuesto tambi\u00e9n he catado en su <strong>versi\u00f3n cenicerense<\/strong>: el llamado <strong>Pascali<\/strong>, verm\u00fa aut\u00f3ctono nacido en las entra\u00f1as de la familia Pascual, estupendo por cierto si se toma como aconsejan sus ide\u00f3logos, es decir, fr\u00edo. Casi helado. Y con el tiempo, desde luego, he ido saboreando otras manifestaciones de ese rico cat\u00e1logo donde hoy proliferan marcas mil, oriundas algunas de ex\u00f3ticas procedencias, aunque inclin\u00e1ndome siempre que puedo por las m\u00e1s cercanas. Porque tengo puestas mis preferencias no s\u00f3lo en el mencionado Pascali, sino en el jarrero <strong>Mart\u00ednez<\/strong> <strong>Lacuesta<\/strong>: el reserva que elabora la benem\u00e9rita <strong>bodega de Haro<\/strong> me parece una cumbre del verm\u00fa nacional. Tampoco le hago ascos al peque\u00f1o de la familia riojana, ese <strong>San Bernab\u00e9<\/strong> tan perfumado y tan rico. Rico, rico.<\/p>\n<p>Verm\u00fas de grifo madrile\u00f1os, verm\u00fas con denominaci\u00f3n de origen, verm\u00fas en la abrumadora oferta de botellas y preparaciones que distingue por ejemplo al <strong>Barrio Bar<\/strong>, local que ha aparecido aqu\u00ed alguna que otra vez y donde aconsejo probar su sabroso preparado, que en efecto se prepara con delicadeza y sentido del oficio. Verm\u00fas por tierra, mar y aire: desde Arag\u00f3n y otros confines del solar patrio me allegan noticias abundantes sobre c\u00f3mo por all\u00ed acampa asimismo esta moda&#8230; condenada como todas a lo que ya sabemos, a quedar cualquier siglo de \u00e9stos sepultada por la siguiente tendencia. Aunque mientras amanece ese d\u00eda, podemos acompa\u00f1ar la espera abandon\u00e1ndonos al sugestivo mundo del verm\u00fa, el <strong>rito dominical<\/strong> por excelencia que ahora se extiende durante todo el fin de semana: ese universo que para muchos empieza ya el viernes, privilegiados miembros del mercado laboral que desconocen qu\u00e9 significa trabajar en s\u00e1bado o prolongar los horarios hasta entrada la noche&#8230;<\/p>\n<p>Fin de la segunda digresi\u00f3n. Regreso sobre mis pasos, al ben\u00e9fico mundo vermutero que le tendr\u00e1 ganado a cualquiera para la causa aunque s\u00f3lo fuera para rendirse ante el ingenio popular, capaz de bautizar con la voz &#8216;marianito&#8217; ese modelo corto del Martini. Admirable destreza verbal, de dimensiones parecidas a las que acreditaron quienes alumbraron esta p\u00f3cima bendita: sombrerazo ante quienes idearon la versi\u00f3n primigenia, mezclando hierbas y m\u00e1s hierbas, los frutos que sal\u00edan a su paso porque se extrujaron el mag\u00edn hasta dar con la f\u00f3rmula que nos legaron a sus predecesores para que nos entreguemos al h\u00e1bito de estirar el aperitivo hasta la hora de cenar. Si hay alguien por ah\u00ed interesado, que sepa que seg\u00fan una fuente de autoridad tan prestigiosa como el llamado <strong>Museo del <a title=\"http:\/\/www.museudelvermut.com\/es\/exposicion\/vermut\/\" href=\"http:\/\/www.museudelvermut.com\/es\/exposicion\/vermut\/\" target=\"_blank\">Verm\u00fa<\/a>\u00a0<\/strong>(restaurante as\u00ed llamado y alojado en Reus, localidad tarraconense de ejemplar contribuci\u00f3n al mundillo vermutero) el primer referente hist\u00f3rico se localiz\u00f3 en 1549, \u201ccuando Constantino Cesare De Notevoli, en su obra Ammaestramenti dell\u2019agricoltura, nos habla de una receta de vino con absenta que ten\u00eda fines terap\u00e9uticos y curativas\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed que con el verm\u00fa topamos, en efecto, hace casi 500 a\u00f1os. Palabra que por cierto yo siempre prefiero escribir sin la letra final, esa te tan traviesa que se atraganta frecuentemente. Y por supuesto que sin la w doble de la voz original, un invento al parecer alem\u00e1n que contribuy\u00f3 a popularizarse entre nosotros desde que se extendi\u00f3 la mentada costumbre del formato peque\u00f1o, el querido &#8216;marianito&#8217; que por <strong>Bilbao<\/strong> aseguran que se descubri\u00f3 all\u00ed. Lo cual no me parece mal: es una plaza donde se rinde tributo desde anta\u00f1o al cort\u00e9s h\u00e1bito del aperitivo y en consecuencia se tiene entronizado al amigo verm\u00fa. Que, como los bilba\u00ednos, puede nacer donde le plazca.<\/p>\n<p>P.D. Otras fuentes de autoridad atribuyen la autor\u00eda del verm\u00fa nada menos que a <strong>Hip\u00f3crates<\/strong>, el griego famoso por su juramento. Se tratar\u00eda por lo tanto de una bebida medicinal, una hip\u00f3tesis contra la que nada tengo. Y no estoy solo en semejante devoci\u00f3n: observando la otra ma\u00f1ana la pizarra donde despliega su oferta el mentado Barrio Bar corrobor\u00e9 que el verm\u00fa, en efecto, ha retornado y aventur\u00e9 que se quedar\u00e1 largo tiempo entre nosotros. Aunque s\u00f3lo sea porque admite tantas combinaciones como quepan en los ingeniosos caletres de nuestros camareros favoritos, capaces de extender la magia de semejante trago en distintos formatos y preparaciones: quien no haya disfrutado todav\u00eda del c\u00e9lebre\u00a0<strong>Aperol Spritz<\/strong> o del bienamado <strong>Negroni<\/strong>, tan propio del aperitivo milan\u00e9s, ya sabe: esa es su casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hace alguna d\u00e9cada, cuentan los asiduos de las rondas por la calle Somosierra y alrededores (es decir, territorio Balsamaiso) que empez\u00f3 a frecuentar los bares de rigor un simp\u00e1tico caballero llegado de allende los mares. 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