{"id":833,"date":"2017-05-05T09:23:50","date_gmt":"2017-05-05T09:23:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=833"},"modified":"2017-05-05T09:23:50","modified_gmt":"2017-05-05T09:23:50","slug":"los-bares-sorianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/05\/05\/los-bares-sorianos\/","title":{"rendered":"Los bares sorianos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/bares-sorianos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-834\" title=\"Bar Soriano, soriano entre sorianos. Foto de Juan Mar\u00edn\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/bares-sorianos.jpg\" alt=\"Bar Soriano, soriano entre sorianos. Foto de Juan Mar\u00edn\" width=\"600\" height=\"297\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/bares-sorianos.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/bares-sorianos-300x149.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El periodista penetra (con perd\u00f3n) en el bar, afila el boli, abre la libreta y pregunta al caballero que defiende la barra.<br \/>\n&#8211; A ver, cu\u00e9ntame tus andanzas. \u00bfD\u00f3nde naciste?<br \/>\n&#8211; En <strong>Soria<\/strong>.<br \/>\n&#8211; Ah, en Soria. Qu\u00e9 curioso.<\/p>\n<p>La escena se repite una y otra vez. S\u00ed, es curioso: se repite hasta en el Soriano. Resulta que los due\u00f1os son de Soria, vaya casualidad. As\u00ed que sarcasmos al margen, al periodista le da por estrujarse el mag\u00edn y compartir sus cavilaciones con el improbable lector, puesto que ha descubierto que los<strong> bares logro\u00f1ese<\/strong>s ejercen como una especie de embajada de Soria en la capital de La Rioja. Una legaci\u00f3n multisede: se daba por descontado que las buenas gentes del Soriano hab\u00edan cruzado <strong>Piqueras<\/strong> para instalarse entre nosotros con s\u00f3lo leer su r\u00f3tulo, pero uno no calculaba que esa misma aventura la hab\u00edan protagonizado unos cuantos de nuestros camareros favoritos.<\/p>\n<p>Repase usted esta lista: <strong>Alfonso<\/strong>, que tutela el benem\u00e9rito mes\u00f3n as\u00ed llamado en la calle Villegas ech\u00e1ndole por cierto bastante morro, tambi\u00e9n es natural de la provincia aleda\u00f1a. Otro tanto ocurre con el amigo Lorenzo, que dej\u00f3 las fr\u00edas tierras de la Meseta que tanto conmov\u00edan a Machado para buscarse la vida profesional en Logro\u00f1o y alcanzar un \u00e9xito innegable, de la calle Oller\u00edas a la calle Laurel donde su descendencia perpet\u00faa hoy el oficio. Tambi\u00e9n <strong>Abel Carazo<\/strong>, ide\u00f3logo del Mes\u00f3n Chufo, naci\u00f3 en Soria y tambi\u00e9n sali\u00f3 tarifando en cuanto pudo seg\u00fan confiesa. Y as\u00ed ocurre con <strong>Jes\u00fas<\/strong>, que se jubil\u00f3 no hace tanto del oficio de tabernero en el Tizona y antes ejerci\u00f3 con el mismo sentido de la profesionalidad otras barras igual de a\u00f1oradas, como el Mes\u00f3n del Rey.<\/p>\n<p>De modo que no extra\u00f1ar\u00e1 la escena que encabeza estas l\u00edneas: uno ingresa en un bar cualquiera de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, le da palique al due\u00f1o, le pregunta c\u00f3mo cay\u00f3 por aqu\u00ed y ya imagina la respuesta: soriano, por supuesto. Y de ah\u00ed estas reflexiones en b\u00fasqueda de la relaci\u00f3n causa\/efecto&#8230; que est\u00e1 clara, clarita (clarinete) para cualquiera que haya visitado la amada Soria, as\u00ed la capital como su interior, en repetidas oportunidades como quien esto escribe: el inh\u00f3spito clima, adem\u00e1s de otras consideraciones de tipo sociol\u00f3gico que dan para alguna tesis, empuja a los habitantes de tan g\u00e9lido territorio a escapar de all\u00ed y peregrinar por el universo patrio para encauzar sus vidas.<\/p>\n<p>As\u00ed que hay sorianos por <strong>Zaragoza<\/strong> a pu\u00f1ados, como los encontrar\u00e1 usted por supuesto en <strong>Madrid<\/strong> y tambi\u00e9n en <strong>Barcelona<\/strong>. Un futuro mejor, un porvenir que supon\u00edan repleto de oportunidades, o al menos m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o que el observado a su alrededor, empujaba lejos de casa a los paisanos de Ferm\u00edn Cacho. Y, ojo, les sigue empujando: se trata de la provincia m\u00e1s despoblada de Espa\u00f1a, en re\u00f1ida competencia con Teruel, un desierto demogr\u00e1fico que \u00faltimamente produce una elevada literatura al respecto. De modo que tiene sentido que tambi\u00e9n Logro\u00f1o, por cercan\u00eda o por simpat\u00eda o por una coalici\u00f3n entre ambos factores, sirviera como tierra de acogida para los queridos vecinos.<\/p>\n<p>Y guarda asimismo coherencia que quienes emigraban de su tierra a buscarse m\u00e1s o menos la vida ingresaran en el \u00e1mbito hostelero, porque se trata de un oficio donde en aquellos tiempos se cumpl\u00eda la m\u00e1xima de iniciarse desde abajo, sin hacer demasiadas preguntas al ne\u00f3fito, casi siempre un alev\u00edn. Quien luego ir\u00eda trepando por los escalones de la profesi\u00f3n y superar\u00eda las distintas etapas: del relato de los camareros sorianos arriba citados y de otros cuantos compa\u00f1eros de generaci\u00f3n se deduce que todos cumpl\u00edan itinerarios parecidos. Se empleaba alistado cada cual a las \u00f3rdenes del jefe del bar donde ca\u00edan en suerte, procuraban despu\u00e9s mejorar en sus condiciones laborales y en todos iba mientras anidando la idea de independizarse en cuanto se dieran las condiciones que lo permitiesen. Ponerse al frente de su propio negocio y materializar sus sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Una \u00faltima coincidencia termina de hermanar a los protagonistas de estas l\u00edneas: en ninguno de los casos mencionados germin\u00f3 la idea de regresar sobre sus pasos una vez conquistado cierto \u00e9xito en la peque\u00f1a historia de<strong> la hosteler\u00eda logro\u00f1esa<\/strong>. Todos ellos mantienen desde luego el v\u00ednculo con su tierra natal y visitan cuando pueden a la parentela que les sobrevive, como les sobrevive la casa familiar y alg\u00fan terrenito donde cultivan la nostalgia. Pero ninguno de los consultados, ni tampoco otros paisanos que seg\u00fan sus noticias asimismo ejercieron de camareros por estas buenas barras logro\u00f1esas, sinti\u00f3 la tentaci\u00f3n de volver a casa. De donde se deduce que les fue bien por Logro\u00f1o. O al menos no les fue mal. Tambi\u00e9n se deduce que aqu\u00ed forjaron su propio camino, se ennoviaron, formaron su familia y el resto de detalles que le terminan de anclar a uno al suelo. Y tercera deducci\u00f3n: que los logro\u00f1eses les trataron bien. Que no se sintieron extra\u00f1os, una certeza que no deber\u00eda sorprendernos: aunque tengo para m\u00ed que Logro\u00f1o le da un poco la espalda a Soria, deambular por sus calles y someterse al rito de las rondas de bar en bar resulta una experiencia no s\u00f3lo gratificante, sino cercana. En pocos rincones como en el <strong>Tubo soriano<\/strong> se siente uno como si paseara por la calle Laurel. De donde se alcanza la cuarta y \u00faltima deducci\u00f3n: que cualquier logro\u00f1\u00e9s es un poco soriano.<\/p>\n<p>Sobre todo, un logro\u00f1\u00e9s en sus bares<\/p>\n<p>P.D. Y hablando de Soria, cap\u00edtulo de recomendaciones: quien no conozoca la taberna de <strong>L\u00e1zaro <\/strong>en<strong> El Collad<\/strong>o, ya est\u00e1 tardando. Un bar de otra \u00e9poca. De otra \u00e9poca mejor, claro. Donde triunfan los platillos de cacacuhetes, el vino dulce servido en frascas y la decoraci\u00f3n m\u00e1s fet\u00e9n, con sus carteles taurinos, las fotos del venerado diestro local Jos\u00e9 Luis Palomar y ese memorable corcho donde la clientela lleva alguna d\u00e9cada llen\u00e1ndolo de fotos de carn\u00e9. Y las cortinillas de la entrada de abalorios, las puertas de varias hojas&#8230; El bar de L\u00e1zaro desde luego es todo un milagro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El periodista penetra (con perd\u00f3n) en el bar, afila el boli, abre la libreta y pregunta al caballero que defiende la barra. &#8211; A ver, cu\u00e9ntame tus andanzas. \u00bfD\u00f3nde naciste? &#8211; En Soria. &#8211; Ah, en Soria. Qu\u00e9 curioso. La escena se repite una y otra vez. S\u00ed, es curioso: se repite hasta en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[18,638,385,641,553,555],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}