{"id":837,"date":"2017-05-15T07:33:10","date_gmt":"2017-05-15T07:33:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=837"},"modified":"2017-05-15T07:33:10","modified_gmt":"2017-05-15T07:33:10","slug":"calle-laurel-huelga-de-chiquiteadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/05\/15\/calle-laurel-huelga-de-chiquiteadores\/","title":{"rendered":"Calle Laurel, huelga de chiquiteadores"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/boicot-Laurel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-838\" title=\"Imagen de la calle Laurel a finales de los a\u00f1os 80. Foto de Enrique del R\u00edo\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/05\/boicot-Laurel.jpg\" alt=\"Imagen de la calle Laurel a finales de los a\u00f1os 80. 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Algunas ch\u00e1charas s\u00ed que alcanzan el \u00e9ter p\u00fablico, pero la que dispara las l\u00edneas que vienen a continuaci\u00f3n arranc\u00f3 confidencialmente: si hoy ve la luz es porque con ocasi\u00f3n de una pieza antigua a prop\u00f3sito del <strong>Villa Rica<\/strong>, el amigo <strong>N\u00e9stor Santo Tom\u00e1s<\/strong> (autor del dibujo que alguien recordar\u00e1 donde se ve\u00eda a su cuadrilla tomando vinos y creador tambi\u00e9n de otra imagen con un mapa de los bares de <strong>Logro\u00f1o de los a\u00f1os 80<\/strong>) record\u00f3 una tarde en que acudi\u00f3 alarmado a la redacci\u00f3n de esta casa que me alberga. Le acompa\u00f1aba otro colega de andanzas por <strong>Laurel<\/strong> y alrededores, incendiado como \u00e9l ante el dram\u00e1tico aumento de precio que acababa de experimentar el vino en sus bares de confianza.<\/p>\n<p>Porque el vino, en efecto, ten\u00eda un precio. Pero era un precio tan exagerado para los chiguitos de entonces que no se les ocurri\u00f3 otra cosa, bendita sea tanta inconsciencia, que presentarse en la redacci\u00f3n de <strong>Diario LA RIOJA<\/strong> y reclamar la presencia del redactor de guardia, quien por cierto todav\u00eda resiste entre estas paredes. Ante este compa\u00f1ero N\u00e9stor y compa\u00f1\u00eda expresaron sus amargas quejas, sostenidas por una cifra fundamental: el n\u00famero 30. Porque a <strong>30 pesetas<\/strong> se acababa de elevar el chato de tinto, desde las 25 hasta entonces imperantes, una subida de cinco calas que gener\u00f3 un alud de protestas&#8230; de las que servidor todo lo ignoraba. Y como advert\u00eda, tampoco se acordaba aquel colega que recibi\u00f3 la indignaci\u00f3n de Santo Tom\u00e1s y resto de chiquiteadores, a quienes les flaqueaba tambi\u00e9n la memoria: sab\u00edan que fue <strong>despu\u00e9s de San Mateo<\/strong>, pero no recordaban el a\u00f1o. \u00bf1986? \u00bfTal vez el a\u00f1o siguiente?<\/p>\n<p>Primera visita a la hemeroteca. \u00c9xito nulo. Pasamos a la siguiente pantalla: preguntar, como buen periodista. De nuevo, sin \u00e9xito. <strong>Manolo<\/strong> responde encogi\u00e9ndose de hombros desde la barra de <strong>El Soldado de Tudelilla<\/strong>: \u201cAquello me suena, pero no tuvo mucho&#8230; Esto. \u00bfC\u00f3mo se dice ahora? Mucho discurso\u201d. Como observamos, el arquitecto de las c\u00e9lebres ensaladas se ha levantado sarc\u00e1stico, pero empiezan a aflorar los recuerdos hacia fechas m\u00e1s lejanas y esto me cuenta a continuaci\u00f3n: \u201cCuando verdaderamente se castig\u00f3 al cliente fue cuando se subi\u00f3 <strong>de 50 c\u00e9ntimo<\/strong>s <strong>a una peseta<\/strong> pero cu\u00eddate: eso fue a finales de los 50 o primeros a\u00f1os 60\u201d. Y a\u00f1ade mientras riega de vinagre sus legendarios tomates: \u201cFue una verdadera revoluci\u00f3n: la gente se pon\u00eda en la puerta del bar con una bota de vino: si ve\u00eda que no hab\u00edan subido el precio, entraba. Y si no, trago de vino de la bota\u201d.<\/p>\n<p>Todo muy hom\u00e9rico. Gracias, Manolo. Pero tu testimonio no ayuda mucho (la verdad) en nuestras pesquisas, que carecen tambi\u00e9n del auxilio del casi siempre eficaz <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong>. Le suena, le suena la protesta popular, pero poco m\u00e1s. As\u00ed que acudimos a otra fuente cabal: <strong>M\u00edchel<\/strong>, alma del <strong>Calderas<\/strong>, confirma que <strong>hacia 1980<\/strong> \u201cestaba el chiquito a 10 pesetas y una c\u00e1ntara nos costaba a los bares 850 pesetas; un a\u00f1o despu\u00e9s\u201d, prosigue su relato, \u201csubi\u00f3 la c\u00e1ntara a 3.500 y en 1982, a 4.500\u201d. \u201cUna exageraci\u00f3n\u201d, opina. \u201cCreo que entonces ya se puso el vino a 25 pesetas y que acab\u00f3 la d\u00e9cada as\u00ed, m\u00e1s o menos\u201d, a\u00f1ade. Con una advertencia adicional: \u201cEn aquellos tiempos, no todos los bares ten\u00edamos el mismo precio\u201d. Lo cual tampoco ahora sucede a menudo, seg\u00fan la modesta experiencia de quien esto firma.<\/p>\n<p>Pero volvamos al grano: a nuestras nuevas <strong>incursiones en la hemeroteca<\/strong> en busca de la noticia sobre aquel remoto plante de chiquiteadores. Gatillazo tras gatillazo, recurro otra vez al amigo <strong>Juan Luis Varona<\/strong>, habitual de esta secci\u00f3n en su condici\u00f3n de leal lector. Un memori\u00f3n, que suele garantizar informaci\u00f3n exacta y fiable. Pero esta vez sin \u00e9xito. S\u00ed, tambi\u00e9n le suena aquella airada protesta de sus colegas de cuadrilla, que sit\u00faa hacia mediados los a\u00f1os 80 pero&#8230; Nada m\u00e1s. As\u00ed que va pasando el tiempo, uno no termina de datar aquel acontecimiento y cree llegada la hora de compartir sus cuitas con el improbable lector. No tanto por saber si alg\u00fan alma caritativa arroja algo de luz, sino por iluminar humildemente aquel pasado no tan lejano en que las cuadrillas todav\u00eda perpetraban sus romer\u00edas por Laurel y alrededores a raz\u00f3n de una ronda diaria, el vinazo se serv\u00eda en vasos de duralex y el chiquiteador sal\u00eda de casa dotado de un perfil beligerante que, ay, ahora algunos a\u00f1oramos: aquel parroquiano logro\u00f1\u00e9s no permit\u00eda que le tomaran el pelo en sus barras de confianza y lo denunciaba donde deb\u00eda. En las p\u00e1ginas de Diario LA RIOJA.<\/p>\n<p>Lo cual certifica que, en efecto, cualquier tiempo pasado fue anterior.<\/p>\n<p>P.D. Intrigado por esta viejuna pol\u00e9mica, recurr\u00ed tambi\u00e9n al c\u00e9lebre bloguero <strong>Fernando B\u00f3beda<\/strong>, a quien recomiendo seguir en esta <a title=\" https:\/\/quienariojavino.com\/\" href=\" https:\/\/quienariojavino.com\/\">direcci\u00f3n<\/a>, porque adem\u00e1s mantiene la inveterada costumbre de homenajear al vino de Rioja por nuestras rondas m\u00e1s castizas. No, tampoco le suena aquella controversia, pero s\u00ed que aprovecha para comprometerse a compartir en este espacio sus reflexiones en torno a la cuesti\u00f3n central: a cu\u00e1nto se tarifa hoy un vino en Laurel, San Juan y alrededores. As\u00ed que, como los folletines antiguos, continuar\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La f\u00e9rtil conversaci\u00f3n que propicia este blog con algunos conspicuos corresponsales suele degenerar en surrealistas intercambios de pareceres, la mayor\u00eda en privado para mantener a los ni\u00f1os fuera de nuestro alcance. 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