{"id":858,"date":"2017-06-08T08:29:41","date_gmt":"2017-06-08T08:29:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=858"},"modified":"2017-06-08T08:29:41","modified_gmt":"2017-06-08T08:29:41","slug":"el-hielo-tenia-un-precio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/06\/08\/el-hielo-tenia-un-precio\/","title":{"rendered":"El hielo ten\u00eda un precio"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/06\/factura.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-860\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/06\/factura-300x191.jpg\" alt=\" \" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/06\/factura-300x191.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/06\/factura.jpg 527w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este art\u00edculo dejar\u00e1 helado al improbable lector. O le encender\u00e1 el \u00e1nimo. Porque llega el verano y uno, cliente borrego donde los haya, tiende a solazarse con ese refrigerio tan peculiar llamado <strong>caf\u00e9 con hielo<\/strong>. Peculiar porque la presencia de este \u00faltimo elemento amenaza con desnaturalizar el elemento central de semejante trago, pero qu\u00e9 importa: el parroquiano espa\u00f1ol es as\u00ed. De modo que reclamar\u00e1 al camarero de confianza ese vaso conteniendo un manojo de cubitos, verter\u00e1 la p\u00f3cima contra el insomnio de la que es devoto y se refrescar\u00e1 el gaznate como es norma en los meses de calor. Y luego pedir\u00e1 la cuenta y cruzar\u00e1 los dedos: a ver si este es uno de esos bares que tambi\u00e9n cobran el hielo.<\/p>\n<p>Fin de la digresi\u00f3n: entramos a matar. Porque esta cuesti\u00f3n tiende a calentar los debates entre ambos lados de la barra. Los bares que facturan incluso el hielo tienen sus razones. Los clientes cr\u00edticos con tal pr\u00e1ctica, las suyas. Alegan los primeros que no se trata tanto de cobrar el hielo en s\u00ed, sino el servicio m\u00e1s exigente que es propio de ciertos tragos. Es decir, que no suelen tarifarlo cuando ayuda a congelar las copas o los refrescos, sino que se limitan a elevar el precio cuando acompa\u00f1an al caf\u00e9 mencionado: entonces, a la tacita le escolta el vaso donde nos lo tomamos, de modo que alg\u00fan sentido tiende el alegato de la defensa.<\/p>\n<p>Pero el tribunal popular llama ahora a declarar a los testigos de la acusaci\u00f3n. La clientela convertida en celoso fiscal deduce que ese cobro adopta el aspecto de atraco, porque pocas cosas tan baratas como el humilde cubito de hielo: ingrese usted en <strong>el supermercado de la esquina o en la gasolinera m\u00e1s cercana<\/strong>, ll\u00e9vese por unas monedas unos cuantos sacos y observar\u00e1 que su econom\u00eda dom\u00e9stica no sufre grandes contratiempos. Y haga otra prueba, la prueba millones de veces repetida: meter agua en las cubiteras de la nevera familiar, secci\u00f3n congelado, y observar\u00e1 otro tanto, una generosa raci\u00f3n de hielo en formato cubito. S\u00f3lo comprar el peri\u00f3dico es m\u00e1s barato.<\/p>\n<p>De modo que el jurado se retira a deliberar. En sus cavilaciones contin\u00faan frescas (mejor dicho, heladas) las opiniones de unos y otros. Las ha recopilado quien esto escribe a prop\u00f3sito de una pol\u00e9mica desatada en un<strong> grupo logro\u00f1\u00e9s de Facebook<\/strong>, donde un particular tuvo la idea de registrar fotografiada la factura que calent\u00f3 la pol\u00e9mica. Ven\u00eda de disfrutar de su cortado con hielo y en efecto: <strong>el cortado costaba 2,40 y el pu\u00f1ado de cubitos, 0,30<\/strong>. Y claro: se arm\u00f3 un zafarrancho de orden b\u00e9lico, como es propio de las redes sociales, donde el esp\u00edritu ingresa de suyo levantisco.<\/p>\n<p>En los p\u00e1rrafos anteriores he resumido, m\u00e1s o menos, las dos vertientes de la controversia, aunque luego, a medida que iba comentando esta pol\u00e9mica, encontr\u00e9 a mi alrededor una tercera v\u00eda: la de quienes alertan de que hay bares que, en efecto, cobran los cubitos cuando sirven un caf\u00e9 con hielo, pero evitan endosarlo por separado en la factura. Lo cobran de saque, sin dar m\u00e1s detalles y evitando que figure el detalle en la cuenta. <strong>El cliente mal informado<\/strong> paga la cifra que ponga en el papelito y se evita por lo tanto un sofoco a\u00f1adido a los calores de la can\u00edcula: le parecer\u00e1 exagerado el precio (o no), pero a otra cosa. Sin mayores discusiones.<\/p>\n<p>As\u00ed que escuchadas todas las partes, llega el turno de presentar las conclusiones ante el jurado popular: el formado por <strong>los clientes de Logro\u00f1o en sus bares<\/strong>. Ante quienes ofrezco mi propia opini\u00f3n: la verdad, a m\u00ed eso de cobrar un suplemento por el servicio del caf\u00e9 con hielo me parece exagerado. Uno se lo prepara a menudo en su domicilio y no tropieza con graves quebrantos adicionales en comparaci\u00f3n con el humilde cafelito sin hielo ni nada. S\u00ed: hay que allegar otro vaso, pasar el caf\u00e9 de la tacita una vez azucarado, agregarle unos cubitos&#8230; Pero lo dicho: no creo que haya para tanto. Me resisto a pensar que tan modesto traj\u00edn equivale a 0,30 euros, aunque luego haya que limpiar el vaso y la cucharilla: se les hace hueco en el lavaplatos y a correr. \u00bfEso cuesta cincuenta calas del antiguo sistema monetario? Me permito dudarlo.<\/p>\n<p>Pero en fin: en estas cuestiones tiendo a sostener la opini\u00f3n de que los comerciantes de cualquier gremio (es decir, no s\u00f3lo el hostelero) nos cobran cuanto estemos dispuestos a pagar. No vale quejarse: uno apoquina la cifra preceptiva y en su mano est\u00e1 volver o no al bar donde se ha sentido perjudicado. Que es la mejor manera de mostrar su malestar: silencio administrativo. No hace falta calentarse ni dejar que se congele su mosqueo. Reservemos los calores y la frialdad para menesteres m\u00e1s trascendentes: por ejemplo, qui\u00e9n sirve <strong>las mejores patatas bravas de Logro\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque seguimos con las votaciones.<\/p>\n<p>P.D. El caf\u00e9 con hielo ingres\u00f3 en nuestra vida como parroquianos conspicuos all\u00e1 en los lejanos a\u00f1os 70, como una versi\u00f3n contenida (tambi\u00e9n en su precio) de otra novedad que aterriz\u00f3 en Logro\u00f1o por esa \u00e9poca: el <strong>irland\u00e9s<\/strong>. O el <strong>escoc\u00e9s<\/strong>: se conoce que cualquier cosa con hielo y caf\u00e9 que reclame una dosis de destilado tend\u00eda a confundir de tierra natal a quienes lo serv\u00edan. Ese chorro de g\u00fcisqui elevaba la factura exponencialmente, pero era una tarifa que se pod\u00eda pagar (y de hecho se pagaba) porque a cambio uno se regalaba un trago fet\u00e9n y modern\u00edsimo para entonces y fardaba una barbaridad cuando se lo despachaban porque ve\u00eda al resto de clientes darse codazos estupefactos pregunt\u00e1ndose sobre la naturaleza de semejante p\u00f3cina. Seg\u00fan la amiga <strong>Wikipedia<\/strong>, el caf\u00e9 irland\u00e9s consiste en mezclar por supuesto caf\u00e9 y desde luego g\u00fcisqui, pero tambi\u00e9n una densa crema de dos cent\u00edmetros de espesor. Vale tambi\u00e9n la nata. Y no: no es lo mismo que el escoc\u00e9s, que recurre como elemento adicional al helado de vainila. En nuestros d\u00edas, superado aquel impacto inicial de su aparici\u00f3n que nos dej\u00f3 noqueados, su presencia en las barras de confianza tiende a declinar, aunque tengo observado que el <strong>Bret\u00f3n<\/strong> preserva ambas especialidades en su carta de caf\u00e9s, en compa\u00f1\u00eda de otras variedades igualmente sabrosas. El caf\u00e9 polar, por ejemplo. Que tambi\u00e9n te puede dejar helado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Este art\u00edculo dejar\u00e1 helado al improbable lector. O le encender\u00e1 el \u00e1nimo. Porque llega el verano y uno, cliente borrego donde los haya, tiende a solazarse con ese refrigerio tan peculiar llamado caf\u00e9 con hielo. 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