{"id":86,"date":"2013-02-12T09:36:07","date_gmt":"2013-02-12T09:36:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=86"},"modified":"2013-02-12T09:36:07","modified_gmt":"2013-02-12T09:36:07","slug":"convencion-de-ginebra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/02\/12\/convencion-de-ginebra\/","title":{"rendered":"Convenci\u00f3n de ginebra"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/02\/gin.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/02\/gin.jpg\" alt=\"La m\u00edtica ginebra Fockink, con su botella formato petaca\" title=\"La m\u00edtica ginebra Fockink, con su botella formato petaca\" width=\"600\" height=\"688\" class=\"alignnone size-full wp-image-87\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/02\/gin.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/02\/gin-262x300.jpg 262w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Ginebra<\/strong>, amante reina del rey Arturo, cuyos amor\u00edos con Lancelot tanta literatura generaron. Ginebra, bonita poblaci\u00f3n suiza que se asoma al lago Leman. Ginebra, en fin: aguardiente de origen ingl\u00e9s que hunde sus ra\u00edces en Holanda, se despliega por todo el mundo con las tropas brit\u00e1nicas cuando sobre su Imperio no se pon\u00eda el sol y brota hoy ante nosotros formando imbatible pareja con otro bebedizo tambi\u00e9n muy rico en propiedades de toda laya, la t\u00f3nica. Ante ustedes, el combinado de moda: el <strong>gin-tonic<\/strong>.<\/p>\n<p>S\u00ed, yo tambi\u00e9n he sucumbido. Prob\u00e9 antes suerte con otros tragos (vodka con lima, a\u00f1os 80; martini con soda, a\u00f1os 90) mezclados (y a veces batidos y muy agitados: mis noches de bourbon), antes de frecuentar los famosos destilados nacidos en las tierras altas de Escocia (lo que el vulgo llama g\u00fcisqui, de apellido malta) para acabar cayendo en las redes de esta p\u00f3cima que tanto ayuda a sobrellevar las comilonas, pues garantiza digestiones placenteras y de paso te refresca el gaznate. Anta\u00f1o una copa casi residual, la actual resurrecci\u00f3n ginebrina lo invade todo y dispara la estupidez humana en proporci\u00f3n directa a la factura que nos endosan.<\/p>\n<p>Porque, en efecto, cuanto m\u00e1s raro el licor y m\u00e1s pija la botella, m\u00e1s estupendos nos ponemos y en consecuencia recibimos nuestro justo castigo: salimos del garito con el bolsillo aligerado, aunque a cambio podemos darnos m\u00e1s importancia que el caballo de un rejoneador. Qui\u00e9n lo hubiera dicho en los tiempos en que un vaso de ginebra se administraba casi como medicamento. A los ni\u00f1os que sufr\u00edan de dolor de muelas, puesto que la boca entera quedaba anestesiada. A las p\u00faberes que conoc\u00edan los primeros efectos de la menstruaci\u00f3n, con la pretensi\u00f3n de aliviar las molestias. Ignoro si con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Digo ginebra en singular y digo bien. En la Espa\u00f1a tenebrosa de los 40 a\u00f1os s\u00f3lo hab\u00eda una ginebra: salvedad hecha de alguna marca menor, todo lo dominaba la afamada <strong>Fockink<\/strong>. Con ella atravesamos un desierto que a veces ten\u00eda forma de <strong>gin-kas<\/strong>, otro trago famoso, hasta desembocar en la actual exagerada panoplia de ginebras que exigen un anch\u00edsimo espacio en los anaqueles de todo bar que disponga de una clientela pel\u00edn pedante, dispuesta a perorar durante un rato si es mejor con enebro o con pepino (me refiero al gin-tonic) y unos camareros con un m\u00e1ster en qu\u00edmica y conocimientos de gimnasia deportiva, puesto que su elaboraci\u00f3n exige la cabeza de Severo Ochoa para calcular las dosis de l\u00edquidos, s\u00f3lidos (frutas variadas) y gaseosos (ese nitr\u00f3geno) y la mu\u00f1eca de Nadal para administrar los hielos.<\/p>\n<p>En fin: que como en tantos h\u00e1bitos nos hemos dejado dominar por la tonter\u00eda. Finalmente, el gin-tonic es s\u00f3lo eso, ginebra con t\u00f3nica. Coja usted la mentada y venerable Fockink y \u00fanala con la <strong>Schwepps<\/strong> de toda la vida (salvo si encuentra la desaparecida <strong>Finley<\/strong>), a\u00f1ada una rodaja de lim\u00f3n y tendr\u00e1 la copa que buscaba. Y probablemente, m\u00e1s barata: as\u00ed me ocurri\u00f3 en un bar ahora en trance de ser traspasado, el veterano <strong>Ginfizz<\/strong> de la <strong>calle Vitoria<\/strong> que tan buenos ratos me procur\u00f3 cuando se llamaba <strong>Amalis<\/strong>. Su todav\u00eda propietario nos aleccion\u00f3 una noche con las maravillas de la bodega que custodiaba, muy pr\u00f3diga en ginebras: m\u00e1s de 80 referencias. Y entre ellas, en efecto, la a\u00f1orada Fockink, con su botella en formato cl\u00e1sico de petaca, un dise\u00f1o de otros tiempos. De cuando echar un trago no era tan complicado. No como ahora. Porque de eso habla el c\u00f3mico <strong>Leo Harlem<\/strong> en este video que os dejo aqu\u00ed: &#8220;Empezaron a ponerme la copa el viernes a las once de la noche y eran las dos de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado y todav\u00eda estaba el t\u00edo currando\u201d. Atentos al minuto siete.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/vlK_NQlJy9Q\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>P.D. Yo confieso: tambi\u00e9n formo parte de la legi\u00f3n de clientes que se ponen estupendos cuando piden un gin-tonic. Y, s\u00ed: tambi\u00e9n creo que preparo los mejores del mundo. Por si alguien est\u00e1 interesado, esta es la receta que me regal\u00f3 un amigo para agasajar a las visitas. En una copa de bal\u00f3n o de sidra (yo prefiero esta \u00faltima), echamos cinco cubos de hielo bien macizos. Movemos la copa unos segundos y a continuaci\u00f3n vertemos el mejor gin del mercado (ahora soy fan de <strong>Martin Miller\u00b4s<\/strong>, pero insisto: vale Fockink), con una dosis que calculo as\u00ed: contando mil uno, mil dos, mil tres. Previamente, hemos pasado la parte interior de la corteza de un lim\u00f3n varias veces por el borde de la copa, interior incluido. Echamos la t\u00f3nica procurando que no se vaya el gas, a\u00f1adimos un par de enebros aplastados (los venden a granel en <strong>La Casa del Piment\u00f3n<\/strong>) y como se dice en Navidad: a pasar buena noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ginebra, amante reina del rey Arturo, cuyos amor\u00edos con Lancelot tanta literatura generaron. Ginebra, bonita poblaci\u00f3n suiza que se asoma al lago Leman. 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