{"id":883,"date":"2017-07-21T10:20:49","date_gmt":"2017-07-21T10:20:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=883"},"modified":"2017-07-21T10:20:49","modified_gmt":"2017-07-21T10:20:49","slug":"cual-es-la-mejor-terraza-de-logrono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/07\/21\/cual-es-la-mejor-terraza-de-logrono\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es la mejor terraza de Logro\u00f1o?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/07\/Ibiza-buena.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-884\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/07\/Ibiza-buena-300x217.jpg\" alt=\" \" width=\"300\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/07\/Ibiza-buena-300x217.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/07\/Ibiza-buena.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser fiel a tu ciudad exige lealtad a tu pasado. Una frase cuyos factores tambi\u00e9n pueden leerse al rev\u00e9s, lo cual en el caso de la devoci\u00f3n al universo de los bares reclama un compromiso adicional no s\u00f3lo con los que resisten, sino tambi\u00e9n con los difuntos. De modo que cuando uno revisa, mientras peina sus canas (met\u00e1fora), su propia biograf\u00eda debe aceptar que el verano le sabe a muchas cosas. A siestas memorables (ah, ese reguero de salivilla incluido), galvana canicular (ah, el gozo de no hacer nada) y desenfreno juvenil y noct\u00edvago (ah, esas resacas dominicales). Tambi\u00e9n me sabe a pipas: los girasoles del tren de Anita, tantas veces citados en este blog, que nutr\u00edan las interminables tardes de la adolescencia apoltronados en la terraza del primer <strong>T\u00edvoli<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque, en efecto, las terrazas eran para el verano. A diferencia del tiempo presente: las cosas de la ley contra el tabaco poblaron de veladores acristalados Espa\u00f1a entera, all\u00e1 penas si afuera hiela o nieva. Anta\u00f1o, la clientela se aposentaba en sus terrazas de confianza cuando asomaban los primeros indicios de buen tiempo y abandonaba semejante costumbre all\u00e1 por <strong>San Mateo.<\/strong> Cada cual probar\u00eda las que fueran de su preferencia: en mi caso, deber\u00e9 reconocer mi deuda de gratitud con la primera que recuerdo, la del <strong>Ibiza<\/strong>, con sus insuperables vistas al <strong>Espol\u00f3n<\/strong> y a la vida en s\u00ed misma, que entonces estaba toda por delante, aunque frecuent\u00e9 tambi\u00e9n como alguna otra generaci\u00f3n logro\u00f1esa la terraza por excelencia, hoy infelizmente desaparecida: la formada por todas aquellas mesitas met\u00e1licas de <strong>La Rosaleda<\/strong> vecina.<\/p>\n<p>Derramo una imaginaria l\u00e1grima a la espera de que reabra el querido quiosco de mi infancia y contin\u00fao mi paseo de terraza en terraza, moviola mediante. Porque uno se fue haciendo mayor, qu\u00e9 remedio, y acab\u00f3 como se ha mencionado: atrincherado en el T\u00edvoli, terraza de donde nos acab\u00f3 expulsando lo de siempre. La moda. Porque se impuso el <strong>Moderno<\/strong> como tendencia terraceril ochentera y all\u00e1 acampamos, a la vera de la familia <strong>Moracia<\/strong>. Largas, largu\u00edsimas tardes de est\u00edo, cuando el tiempo parec\u00eda de goma y se estiraba hasta la frontera de ingresar en la calle Laurel y sus hermanas.<\/p>\n<p>Por aquel tiempo, me confieso tambi\u00e9n adicto a la primera terraza de la modernidad: la alojada en El Espol\u00f3n bajo los dominios del cedro y del bar subterr\u00e1neo llamado <strong>Tr\u00e9bol<\/strong>, que por entonces (a\u00f1os 80) ya adoptaba la encarnaci\u00f3n c\u00e9lebre. Hab\u00eda nacido el <strong>Continental<\/strong> y, en efecto, para que te dieran en Logro\u00f1o el carn\u00e9 de moderno ten\u00edas que sentarte all\u00ed un buen rato. Hab\u00edamos inventado el postureo pero no lo sab\u00edamos. Ignorantes de semejante haza\u00f1a, nos limitamos a apurar la cerveza y experimentar nuevas conquistas. Sonaba la hora del <strong>Bret\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>All\u00e1 emigramos. A la sombra de <strong>Colo<\/strong>, en sus dos versiones, vimos crecer las patas de gallo y otras calamidades contempor\u00e1neas. Por supuesto, catamos otras terrazas en el universo logro\u00f1\u00e9s, pero si uno pretende sincerarse ante el improbable lector deber\u00e1 aceptar que ha citado aquellas donde ha puesto sus complacencias con mayor asiduidad y cari\u00f1o. Quiere decirse que semejante relato de sus propios pasos lo podr\u00eda firmar quien as\u00ed lo desee, detallando sus preferencias. Las terrazas del centro y las de la periferia. Las terrazas de siempre y las reci\u00e9n llegadas. Las propicias para el horario vespertino y las m\u00e1s adecuadas por las horas nocturnas. Las terrazas que nos atraen por un indescifrable motivo y aquellas que capturan nuestra atenci\u00f3n por lo esmerado de su servicio, la simpat\u00eda de sus camareros o porque nos da la real gana.<\/p>\n<p>Fin del pre\u00e1mbulo. Lo antedicho sirve simplemente como excusa para acudir a la almendra central de estas l\u00edneas, que se despiden hasta la vuelta de vacaciones lanzando al \u00e9ter esta pregunta: cu\u00e1l es la terraza favorita de quienes se diseminan por <strong>Logro\u00f1o y sus bares.<\/strong> Quien se anime, ya sabe: esta es su casa. Puede opinar tambi\u00e9n en las redes sociales donde circula este blog, en la seguridad de superado el veraneo tendr\u00e1 cumplida respuesta: recopilaremos entonces las respuesta que vayan llegando y premiaremos al ganador. Aunque en realidad todas la terrazas lo son: ganan todas porque todas cuentan con el favor de su parroquia. Que es el m\u00e9rito principal al que supongo que aspiran. Y el intangible de que dentro de unos a\u00f1os alguien recuerde que una vez fue felizmente dichoso entregado al placer de no hacer nada: limitarse a ver pasar la vida sentado en su velador favorito.<\/p>\n<p>P.D. Como tantas veces, las mejores cosas de la vida no ocurren sin embargo en la realidad: pertenecen al reino de los sue\u00f1os. Pura fantas\u00eda. De modo que no deber\u00eda extra\u00f1ar a nadie si cuando nos preguntan a unos cuantos logro\u00f1eses de nuestra quinta sobre cu\u00e1l es nuestra terraza predilecta, contestemos sin dudar se\u00f1alando a esa cuya imagen decora estas l\u00edneas. Aquel glorioso invento de <strong>Rocandio<\/strong> y sus buenas gentes de <strong>C\u00e1mara Oscura<\/strong>, la milagrosa reencarnaci\u00f3n de unos cuantos ilustres en los veladores del Ibiza.<strong> La playa imaginaria del Logro\u00f1o imaginario.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ser fiel a tu ciudad exige lealtad a tu pasado. 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