{"id":922,"date":"2017-10-27T09:00:13","date_gmt":"2017-10-27T09:00:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=922"},"modified":"2017-10-27T09:00:13","modified_gmt":"2017-10-27T09:00:13","slug":"bares-con-dos-puertas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/10\/27\/bares-con-dos-puertas\/","title":{"rendered":"Bares con dos puertas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/10\/Villa-Rica.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-923\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/10\/Villa-Rica-300x170.jpg\" alt=\"El Villa Rica de Logro\u00f1o, con sus dos puertas\" width=\"300\" height=\"170\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/10\/Villa-Rica-300x170.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/10\/Villa-Rica.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una reciente excursi\u00f3n a <strong>Ezcaray<\/strong> me permiti\u00f3 refrescar ese prodigioso milagro que se llama <strong>Tres Puertas<\/strong>. El c\u00e9lebre bar as\u00ed denominado porque, en efecto, dispone de ese tr\u00edo de entradas para que quien lo desee se regale un homenaje con sus aclamadas patatas fritas, estilo churrero, mientras se felicita para sus adentros por esa maravilla que le obsequia a su vez un local tan curioso y fet\u00e9n. Porque lo usual, as\u00ed en la hosteler\u00eda como en el resto del mundo, es que una propiedad se defienda mediante un \u00fanico acceso: m\u00e1s de dos puertas, ya se sabe&#8230; Como advierte el refr\u00e1n, bares malos de guardar.<\/p>\n<p>Lo cual me invit\u00f3 a mi propio peregrinaje mental por aquellos establecimientos de <strong>Logro\u00f1o<\/strong> que disponen de m\u00e1s de una puerta. Porque no hab\u00eda ca\u00eddo hasta ahora en que ofrecen una invitaci\u00f3n a ser frecuentados por partida doble, una promesa de gozo por duplicado que les confiere adem\u00e1s una imagen singular. Si visitar un bar es siempre (o casi) una experiencia recomendable, ingresar en aquellos que cuentan con doble ingreso predispone para una diversi\u00f3n adicional. Sobre todo en aquellos pret\u00e9ritos tiempos mozos: ah, los tiempos del &#8216;simpa&#8217;.<\/p>\n<p>No era mi caso, por supuesto, porque me distingue desde antiguo la costumbre de apoquinar cada trago y cada bocado, pero debe admitirse que era una tentaci\u00f3n acodarse por ejemplo en la barra del <strong>Villa Rica<\/strong> ingresando por la puerta que da a la <strong>Laurel<\/strong> y marcharse (luego de jugar a la maquinita dichosa del cochecito que ya mereci\u00f3 aqu\u00ed alguna divagaci\u00f3n) por la puerta que da a Albornoz, para pasmo de la familia que defend\u00eda aquella barra conspicua: ale hop, y ya nos hab\u00edamos escapado, los labios bien ennegrecidos por aquel vinazo servido en duralex. Previa derrama, eso s\u00ed. Abstenerse malpensados.<\/p>\n<p>La trama urbana logro\u00f1esa, tan rica en meandros y proclive a la gestaci\u00f3n de zonas de oscuridad muy propicias para la ingesta, configura una jugosa panoplia de bares donde tal milagro es posible. Los alojados en la orilla de la calle <strong>San Agust\u00edn con vistas a Bret\u00f3n<\/strong> cuentan en alg\u00fan caso de ese doble acceso, que s\u00f3lo algunos ejecutan con convencimiento, al igual que ocurre con los ubicados en la Laurel: los que aceptan semejante posibilidad dotan de un encanto adicional a la parroquia. Quien quiera frecuentarlos, ya sabe que adem\u00e1s puede jugar de paso al despiste: confundir a quien estuviera vigilando sus pasos&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;Divertimento que yo por ejemplo sigo practicando cada vez que me pongo en manos de Mariano Moracia y resto de la gran familia del <strong>Moderno<\/strong>. Exterior noche: entrada por las castizas puertas de <strong>Mart\u00ednez Zaporta<\/strong>, ingesta subsiguiente recreando la mirada con aquel Logro\u00f1o que fue (y que todav\u00eda resiste) y mutis por la puerta de atr\u00e1s, salvando las mesas que albergan a los incondicionales del men\u00fa del d\u00eda y dem\u00e1s golosinas: previo saludo a quien se ocupa de los fogones en la dependencia vecina, salida a la calle Mayor por la puerta mediocamuflada. Tan emboscada que pocos logro\u00f1eses conocen su existencia: el improbable lector que lo ignorase ya queda informado.<\/p>\n<p>Como lo est\u00e1 de aquel prodigioso bar llamado <strong>A\u00e9reo Club<\/strong>, que dispon\u00eda de acceso principal por el <strong>Muro de la Mata<\/strong> pero tambi\u00e9n de puerta alternativa (de servicio, digamos) en la calle <strong>Oller\u00edas<\/strong>. Quien hoy transite por tan maltratada calle podr\u00e1 observar all\u00e1 al fondo la parte trasera del <strong>Tondeluna<\/strong>, establecimiento hostelero donde no consta que se aproveche de tal ingreso salvo para allegar viandas a la cocina. S\u00ed que cuenta con esa opci\u00f3n <strong>Los Rotos<\/strong> de la vecina calle <strong>San<\/strong> <strong>Juan<\/strong>, donde por cierto acaba de inaugurarse otro bar que tambi\u00e9n cuenta con puertas por duplicado. <strong>Valonsadero<\/strong>, local de soriana nomenclatura, despacha su oferta tanto a la clientela que acceda por esa calle como a la feligres\u00eda que se decante por la calle <strong>Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong>.<\/p>\n<p>Un apresurado recuento de este tipo de locales confirma que est\u00e1 en nuestras manos dibujar un hipot\u00e9tico mapa logro\u00f1\u00e9s con este tipo de bares. <strong>Iguaz\u00fa<\/strong> o <strong>Vinuesa<\/strong>, por citar otros casos, podr\u00edan figurar en ese listado. Claro que ninguno de ellos (que yo sepa) alcanza la categor\u00eda de prodigio sobrenatural del que encabeza estas l\u00edneas: el ezcarayense bar Tres Puertas. El para\u00edso para los fan\u00e1ticos de la castiza costumbre de frecuentarlos.<\/p>\n<p>P. D. Uno de los bares m\u00e1s raros en que he estado (corrijo: el m\u00e1s raro) se ubica en <strong>M\u00e9xico DF<\/strong> y tiene como protagonista principal a su puerta. Su \u00fanica puerta. Que estaba cerrada. Hab\u00eda que tocar el timbre y esperar a que por la mirilla nos inspeccionara un caballero cuya epidermis hab\u00eda conocido mejores d\u00edas, due\u00f1o de un mostacho intimidante. No era P<strong>ablo Escobar<\/strong>, pero se le parec\u00eda. Igual que el interior recordaba a ese tipo de antros tan caros a las <strong>pelis de narcos,<\/strong> incluyendo el personal que lo decoraba. Un tipo de bar como aquellos de Estados Unidos durante la \u00e9poca de la prohibici\u00f3n, cuyas puertas tambi\u00e9n sol\u00edan estar cerradas: s\u00f3lo se abr\u00edan si el Al\u00ed Bab\u00e1 de guardia lo permit\u00eda. Les llamaba &#8216;<strong>spekeasies<\/strong>&#8216; y todav\u00eda hoy sobreviven en la capital del imperio. Esta ruta que publico <a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/viajes\/20160226\/105239741_0.html\">aqu\u00ed<\/a> propone un itinerario por Nueva York a trav\u00e9s de esos locales donde te piden la contrase\u00f1a cuando aporreas su puerta. En cuya barra te acodar\u00edas luego de despistar a tus potenciales seguidores cruzando por ejemplo por el interior de la cocina. Como si te fueras a marchar por la puerta de servicio. Un juego del que Logro\u00f1o tambi\u00e9n dispone de su propio representante. Aunque en esa guarida, como en estos garitos del actual <strong>Manhattan<\/strong>, el alcohol ya no est\u00e1 prohibido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una reciente excursi\u00f3n a Ezcaray me permiti\u00f3 refrescar ese prodigioso milagro que se llama Tres Puertas. 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