{"id":937,"date":"2017-11-17T09:34:49","date_gmt":"2017-11-17T09:34:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=937"},"modified":"2017-11-17T09:35:08","modified_gmt":"2017-11-17T09:35:08","slug":"una-de-calamares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2017\/11\/17\/una-de-calamares\/","title":{"rendered":"Una de calamares"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/11\/tarasca.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-938\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/11\/tarasca-200x300.jpg\" alt=\"Calamares en cucurucho en La Tarasca. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/11\/tarasca-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2017\/11\/tarasca.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A petici\u00f3n del querido p\u00fablico, al que tanto debo, como si fuera una folcl\u00f3rica de los a\u00f1os bizarros reclamo la atenci\u00f3n del improbable lector a cuenta de una pregunta que me intriga: d\u00f3nde sirven<strong> los mejores calamares de Logro\u00f1o<\/strong>. Lanzo al aire este interrogante en espera de pronta respuesta, movilizado en efecto por las inquietudes que me traslad\u00f3 un corresponsal de este blog, que me anim\u00f3 a enviar esta consulta por el \u00e9ter a partir de sus propias cuitas. Yo le coment\u00e9 que en su momento ya hab\u00eda tributado cumplido reconocimiento a semejante golosina, que me tiene desde antiguo entre sus devotos confesos, como se espera de todo feligr\u00e9s que alguna tarde cayera en los dominios de la familia <strong>Moracia<\/strong> y engullera sus legendarios bocatas de calamares. O como se presupone de todo riojano que un d\u00eda viajara hasta <strong>Madrid<\/strong> e hiciera lo que cualquier logro\u00f1\u00e9s que se viste por los pies nada m\u00e1s aterrizar en la capital del Reino: a) Peregrinar hasta <strong>El Corte Ingl\u00e9s<\/strong> m\u00e1s cercano. Y b) Pedir una de calamares en <strong>la plaza Mayor<\/strong> y aleda\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero debo admitir que nunca me hab\u00eda hecho a m\u00ed mismo la citada pregunta: d\u00f3nde sirven los mejores calamares de Logro\u00f1o. A\u00f1ado a continuaci\u00f3n que me declaro incondicional de una de sus encarnaciones recientes, que tambi\u00e9n han aparecido por aqu\u00ed alguna vez: los que despachan en el Torres, en formato bocata como homenajeando a la versi\u00f3n original del <strong>Moderno<\/strong>, y ali\u00f1ados con un estupendo alioli, salsa de la que soy muy fan. Pero servido en plan raci\u00f3n&#8230; Reconozco que no caigo. Porque ocurre con esta tapa castiza, integrante de lo mejor del recetario cl\u00e1sico, que exige una elaboraci\u00f3n a menudo tan compleja que se descarta su presencia en las barras conspicuas entre semana. Sus incondicionales tendr\u00e1n que conformarse con saborearla en los fines de semana, lo cual limita un poco cualquier seguimiento.<\/p>\n<p>Dicho lo cual, ah\u00ed va una apresurada lista que me proporcionan fuentes de toda confianza. Que invitan a darse un fest\u00edn con las raciones que despachan, por ejemplo, en el <strong>Samaray<\/strong> de la calle San Juan, establecimiento con solera donde los haya. O las que ofrece, segunda recomendaci\u00f3n, el <strong>Sella<\/strong> de Rep\u00fablica Argentina. En ambos casos debo reconocer que toco de o\u00eddo. S\u00ed que me atrevo a soltar una sugerencia de primera mano: en <strong>La Tarasca<\/strong> del barrio de Siete Infantes se despachan en gracioso cucurucho unas raciones deliciosas, que consume \u00e1vida su clientela del fin de semana seg\u00fan tengo observado.<\/p>\n<p>Aunque yo confieso: mis rabas favoritas de siempre se sirven en un bar&#8230; donostiarra. Esto es, de <strong>San Sebasti\u00e1n<\/strong>, para quienes no dominen el idioma vascuence. Se trata del <strong>Intza<\/strong>, por si alguien est\u00e1 interesado, aunque tal vez le suene m\u00e1s por su anterior denominaci\u00f3n: se llamaba Espa\u00f1a, con perd\u00f3n. Bar Espa\u00f1a de San Sebasti\u00e1n&#8230; Lo que hay que ver Y ah\u00ed lo dejo. Tropec\u00e9 hace un par de glaciaciones por casualidad frente a su barra multicolor, donde brillaba la promesa de un sinf\u00edn de goller\u00edas, que descart\u00e9 en cuanto vi que desde la pizarra me llamaba el anuncio mil veces contemplado en otros tantos locales: &#8216;Hay rabas&#8217;. Desde entonces, no me permito pasear por la capital de Guip\u00fazcoa sin concederme ese regalo, consistente en efecto en una espl\u00e9ndida raci\u00f3n de calamares presentada como yo prefiero. Un rebozo sutil, casi inexistente. Nada que ver con esas masas exageradas en donde uno acaba buscando el tu\u00e9tano del calamar como el haba en el rosco de Reyes: all\u00e1 al fondo parece que se divisa. Los calamares del Intza se preparan seg\u00fan una norma radicalmente contraria: una leve capa enharinada, la evanescente huella del huevo batido&#8230; Lo cual desvela el secreto de tal bocado: el producto. Calamares de primera para una raci\u00f3n de primera.<\/p>\n<p>As\u00ed que lo dicho: si en Logro\u00f1o los preparan igual de bien en cualquier barra, aqu\u00ed se consignar\u00e1n las aportaciones de sus seguidores. Esta es su casa. De paso se agradecer\u00e1 de quien posea informaci\u00f3n fet\u00e9n que aclare ese tipo de preguntas que uno se ha hecho siempre, del tipo &#8216;Qui\u00e9nes somos&#8217;, &#8216;De d\u00f3nde venimos&#8217; o &#8216;Por qu\u00e9 cantamos bajo la ducha&#8217;. Esto es, por qu\u00e9 le llaman calamares cuando quieren decir rabas. Tambi\u00e9n llamado el juego de las siete diferencias: yo, la verdad, reconozco que no distingo los unos de las otras. Pero las engullo con un placer similar, incluyendo factores de \u00edndole sentimental: al contacto con el paladar, regreso a la tierna adolescencia y me vuelvo a ver a m\u00ed mismo atacando <strong>el bocata del Moderno<\/strong>. La dicha culinaria costaba entonces quince tristes pesetas. Y dispon\u00eda de una ventaja adicional: como se elaboraban con una materia parecida al chicle, aquellos calamares sab\u00edan a gloria. Porque se pod\u00edan estirar hasta bien entrada la madrugada.<\/p>\n<p>Pero \u00e9sa es otra historia.<\/p>\n<p>P.D. La Rioja, como es sabido, dispone de su propio puerto de mar. Hasta no hace tanto, eran c\u00e9lebres las <strong>anchoas<\/strong> en conserva elaboradas en la factor\u00eda de&#8230; <strong>Albelda<\/strong>. Supongo que las pescaban en el vecino <strong>Iregua<\/strong>. Dispone tambi\u00e9n la regi\u00f3n de sus propios <strong>calamares aut\u00f3ctonos<\/strong>, naturales como es l\u00f3gico de <strong>Tricio<\/strong>: a la vega del <strong>Najerilla<\/strong> se cultivan estos apreciados ejemplares, que aparecen con elevada frecuencia y sobresaliente garant\u00eda de calidad en los mejores bares de Logro\u00f1o. Y que son adem\u00e1s mis favoritos cuando me someto a semejante placer en la intimidad del hogar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; A petici\u00f3n del querido p\u00fablico, al que tanto debo, como si fuera una folcl\u00f3rica de los a\u00f1os bizarros reclamo la atenci\u00f3n del improbable lector a cuenta de una pregunta que me intriga: d\u00f3nde sirven los mejores calamares de Logro\u00f1o. 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