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	<title>El Blog de César LuenaSin categoría &#8211; El Blog de César Luena</title>
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	<title>Sin categoría &#8211; El Blog de César Luena</title>
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		<title>SABORIT, MARÍAS, ORTEGA, MARAÑÓN Y EL LIBERALISMO. AVISO A NAVEGANTES</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Sep 2018 10:44:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre los meses de junio y septiembre de 1963, el socialista Andrés Saborit publicó una serie de artículos para el periódico Le Socialistetitulados: “Julián Marías y Ortega y Gasset”. Casi todos ellos, fueron escritos a propósito de artículos o libros de Marías sobre su maestro, Ortega. Y en todos ellos, Saborit alude constantemente al liberalismo y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre los meses de junio y septiembre de 1963, el socialista Andrés Saborit publicó una serie de artículos para el periódico <em>Le Socialiste</em>titulados: “Julián Marías y Ortega y Gasset”. Casi todos ellos, fueron escritos a propósito de artículos o libros de Marías sobre su maestro, Ortega. Y en todos ellos, Saborit alude constantemente al liberalismo y al ser liberal.</p>
<p>Resulta muy curioso ver cómo en muchos de esos escritos, el viejo socialista alcalaíno defiende, en la línea prietista, la asociación entre el socialismo y el liberalismo. Y  para ello, no duda en referir la obra y pensamiento de dos grandes liberales: Ortega y Marías.</p>
<p>Supongo que como mucha gente, vengo observando desde hace mucho tiempo la deriva de Ciudadanos y de su líder Rivera (que quería ser Riverón pero se va a quedar en Riverini). Por eso, y para que nadie de buena voluntad se llame a engaño y confunda el liberalismo con las proclamas de los naranjas, me permito recordar alguna de las frases de aquellos textos de Saborit. En concreto, frases recogidas en su artículo publicado el 25 de julio de 1963.</p>
<p>Dice: “hay partidos que se denominan liberales, cuando en la práctica son conservadores y a veces de extrema derecha”.</p>
<p>Después, se refiere al libro de Marías <em>Los españoles</em>, en cuya página 193 se habla de Marañón, un “liberal en el sentido de la liberalidad y en el del liberalismo”, y que dijo: “ser liberales es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, <u>no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifica el fin</u> (el subrayado es mío). El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe, sino ejercerla de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla”.</p>
<p>Saborit añadirá a estas palabras de Marañón otras de Marías: “algunos pensamos que, al menos en un mundo viejo, es la única manera decente (el liberalismo) y fecunda de vivir y convivir, de avanzar hacia el mañana con esperanza y sin insolencia, sin temor de encontrar vacío o vergonzoso nuestro hoy cuando lo vemos convertido para siempre en un ayer”.</p>
<p>Siempre se aprende algo del pasado. Los socialistas tenemos suerte con nuestro legado. Porque sirve también para descubrir, ya se habían destapado ellos solos, a los falsos liberales, a “cuando en la práctica son conservadores y a veces de extrema derecha”. Convendría que en la práctica no fueran ni una cosa ni la otra, para “avanzar hacia el mañana con esperanza y sin insolencia”. Aviso a navegantes.</p>
<p><em><a href="https://www.fundacionsistema.com/saborit-marias-ortega-maranon-y-el-liberalismo-aviso-a-navegantes/" target="_blank">Publicado en Revista Sistema (septiembre 2018) </a></em></p>
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		<title>Seminario: cien años de la huelga de 1917</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Sep 2017 07:44:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/156/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-27-at-16.30.34.jpeg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-486 alignleft" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/156/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-27-at-16.30.34-300x225.jpeg" alt="whatsapp-image-2017-09-27-at-16-30-34" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/156/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-27-at-16.30.34-300x225.jpeg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/156/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-27-at-16.30.34-768x576.jpeg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/156/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-27-at-16.30.34.jpeg 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Esta tarde y la tarde de mañana, celebraremos el Seminario para estudiar el contexto histórico en nuestro país hace justo 100 años. Contexto que propició la convocatoria de varias huelgas generales, una de ellas revolucionaria. Tendremos la oportunidad de escuchar a grandes historiadores como Santos Juliá, que afirmó en <em>Un siglo de España: Política y Sociedad</em><a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, que la huelga había sido un “punto culminante de la oposición al régimen monárquico protagonizado por los sindicatos  y por los partidos ajenos al turno con el propósito de instaurar una república o de forzar la apertura de un proceso constituyente utilizando una mezcla de violencia y de presión pacífica ejercida desde fuera de las instituciones”.</p>
<p>Y también a Juan Pablo Fusi, quien en <em>España (1808-1996): El desafío de la modernidad</em>, firmada junto a Jordi Palafox<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, enmarcó el movimiento huelguístico dentro una crisis general del sistema, también de la oposición, en el que el primero surge como una oportunidad de “renovación” que fracasó por la dura represión y porque el objetivo final, la reforma constitucional, no vio la luz.</p>
<p>La construcción historiográfica de la crisis sistémica de 1917 ha colocado a la huelga como punto álgido del periodo. La huelga de agosto se constituye, al margen de su impacto inmediatamente posterior, en una especie de punto de inflexión que marca el inicio de un periodo nuevo caracterizado por la decadencia del sistema y que desemboca, como punto final, en 1931, con la proclamación de la II República, porque siguiendo a Domínguez Ortiz, “la huella de la huelga revolucionaria de 1917 era aún profunda en 1931”.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></p>
<p>Tuñón de Lara sentencia así: “la fecha queda como expresión de la primera ruptura importante del consenso nacional”.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>
<hr />
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> JULIÁ, Santos: <em>Un siglo de España: política y sociedad</em>, Madrid, Marcial Pons, 1999, pp. 54-57</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> FUSI, Juan Pablo, PALAFOX, Jordi: <em>España (1808-1996): El desafío de la modernidad</em>, Barcelona, Espasa Calpe, 1997, pp. 183-190</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio: <em>España, tres milenios de Historia</em>, Madrid, Ed. Marcial Pons, 2000, p. 308</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> TUÑÓN DE LARA, Manuel: <em>Historia y realidad el poder. El poder y las élites en el primer tercio de la España del siglo XX.</em> Madrid, Editorial Cuadernos para el Diálogo, 1967, p.113</p>
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		<title>Ganar al regreso</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2016 11:07:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Es una evidencia ya a estas alturas que la crisis financiera mundial estructural, de sistema, ha causado unos daños en las economías reales, cuyo mayor impacto ha sido aumentar la desigualdad entre las distintas sociedades en el ámbito global, y también en el seno de las sociedades mismas. Las oportunidades han retrocedido y las expectativas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es una evidencia ya a estas alturas que la crisis financiera mundial estructural, de sistema, ha causado unos daños en las economías reales, cuyo mayor impacto ha sido aumentar la desigualdad entre las distintas sociedades en el ámbito global, y también en el seno de las sociedades mismas. Las oportunidades han retrocedido y las expectativas individuales de prosperidad, progreso y futuro, protegidas en un marco más amplio (llamémosle país, Estado, comunidad, familia&#8230;etc.) han retrocedido con ellas. Por eso, a estas alturas podemos afirmar no sólo que el progreso no es permanente o inevitable, sino que el regreso le está ganando la batalla.</p>
<p>Tras la victoria de Trump y la extensión del uso y conocimiento de la posverdad, pareciera que hayamos despertado de repente en un mundo ajeno al que hemos construido. Y estamos construyendo. Aludía al inicio a la crisis, por ser la causa madre de cuantas se hallan en el origen del actual estado de cosas, y como nos enseña la historia, no debiéramos olvidar que las crisis no son solo una amenaza, también son una oportunidad.</p>
<p>La principal amenaza de la crisis la estamos sufriendo en forma de desigualdad y, por tanto, de regresión en las condiciones de vida, pero sobre todo en forma de crisis política que desgasta y erosiona el funcionamiento de la democracia y de las instituciones, y que arrincona al sistema de partidos bajo las peligrosas formas del populismo en sus distintas variantes y del nacionalismo. Así, populismo y nacionalismo, por separado o juntos, son una mezcla explosiva, como bien conocemos en la historia reciente de nuestras sociedades.</p>
<p>Entre los primeros tiempos donde se invocó la responsabilidad, los siguientes en los que el estupor y la tendencia a la espera paciente sustituyeron a la determinación necesaria, ha llegado el momento de la reacción definitiva. Porque la crisis política en la mayoría de las sociedades occidentales, por emplear un término homogéneo y suficientemente abarcador, necesita de una reacción, la oportunidad, que camine en la dirección que en el pasado han seguido las soluciones de progreso: una oferta social y política nueva que pueda ser comprendida y aceptada por la mayoría de la sociedad: las clases medias empobrecidas, las clases trabajadoras y las clases que están saliendo del sistema, empujadas por la crisis.</p>
<p>La socialdemocracia como producto político y el federalismo como sistema de convivencia (más allá de las formas políticas de los estados-nación) fueron las dos grandes palancas sobre las que se asentaron después el Estado del bienestar y el de derecho en su plenitud. En mi opinión, sobre las dos mismas palancas hemos de construir esa nueva oferta política y social.</p>
<p>Hoy, el regreso está ganando, y ni siquiera hay un empeño sólido (la candidatura de Clinton como último ejemplo palmario) de tomarnos en serio la necesidad de administrar un tiempo de reacción, que debe ser contundente, a la altura de la amenaza. Un tiempo para adaptar a la socialdemocracia y que así se reconcilie, empezando por la izquierda, con la mayoría social. Es la única forma de ganarle al regreso que, por ahora, recuerden, va ganando.</p>
<p>El italiano Renzi parece ir en esa dirección. El próximo domingo se libra una batalla muy importante en la guerra entre el progreso y el regreso. La pelota está en el tejado de los italianos esta vez. Ojalá el lunes podamos celebrar que el punto de inflexión en favor del progreso ha comenzado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><a href="http://www.huffingtonpost.es/cesar-luena/ganar-el-regreso_b_13324634.html" rel="external nofollow" target="_blank">Artículo de opinión publicado el 02/12/2016 en el Huffington Post </a></em></p>
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		<title>En defensa de los pensionistas y empleados públicos</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2016 13:29:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Es el Gobierno el que está en funciones, no el país. La interinidad del Ejecutivo no es un parapeto para sus ministros, ni debe ser una excusa para la inacción, como parece interpretar Mariano Rajoy este paréntesis. El Parlamento está constituido y abierto a las propuestas de los Grupos Parlamentarios. Conscientes de ello, los socialistas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es el Gobierno el que está en funciones, no el país. La interinidad del Ejecutivo no es un parapeto para sus ministros, ni debe ser una excusa para la inacción, como parece interpretar Mariano Rajoy este paréntesis. El Parlamento está constituido y abierto a las propuestas de los Grupos Parlamentarios. Conscientes de ello, los socialistas hemos presentado hoy una iniciativa para que el Gobierno en funciones apruebe, en caso de prórroga presupuestaria, el incremento de las pensiones públicas y del personal al servicio de las administraciones públicas y del sector público.</p>
<p>El Gobierno de Mariano Rajoy puede y debe hacerlo.</p>
<p>Ambos colectivos, pensionistas y funcionarios, se han visto particularmente afectados por la crisis. El primero, porque se ha visto sometido a un progresivo empobrecimiento por culpa de las medidas regresivas del PP y el segundo porque ha comprobado cómo sus salarios se han devaluado y perdido poder adquisitivo de forma muy acusada en los últimos años.</p>
<p>Esta iniciativa, oportuna y necesaria, llega al Congreso de la mano del PSOE a la espera de la respuesta del resto de grupos políticos. Espero que sea positiva. Desde aquí, insto a las formaciones de La Rioja representadas en el Parlamento a defender los intereses de los 67.000 pensionistas riojanos y de todos los trabajadores públicos de nuestra Comunidad.</p>
<p>Es una iniciativa útil y justa que hace frente y planta cara a la amenaza –falsa, otra mentira del PP- de no actualizar pensiones y sueldos de funcionarios con la excusa de la interinidad del Gobierno. No es cierto. Puede y debe hacerse para que pensionistas y funcionarios recuperen parte de lo que es suyo y paliar las consecuencias de las malas políticas del PP, tan injustas como ineficaces.</p>
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		<title>Rajoy olvida a La Rioja</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Aug 2016 10:18:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El AVE circula a 310 km/h. Es una velocidad considerable, pero menor a la rapidez con la que vuelan las promesas del PP dejando a su paso una estela de incumplimientos y mentiras. Para Mariano Rajoy, lo prometido nunca es deuda en La Rioja. La última demostración es el documento denominado “150 compromisos para mejorar [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El AVE circula a 310 km/h. Es una velocidad considerable, pero menor a la rapidez con la que vuelan las promesas del PP dejando a su paso una estela de incumplimientos y mentiras. Para Mariano Rajoy, lo prometido nunca es deuda en La Rioja. La última demostración es el documento denominado “150 compromisos para mejorar España” firmado por el PP y Ciudadanos en vísperas de la sesión de investidura que se celebra mañana en el Congreso. No busquen La Rioja en este acuerdo. Para Rajoy, nuestra Comunidad no existe, es un vacío en el mapa de España.</p>
<p>El documento en cuestión ocupa 44 folios divididos en cinco bloques. El primero de ellos –‘Crecimiento económico, competitividad y empleo’- aborda el capítulo de infraestructuras recorriendo un mapa de inversiones que, una vez más, deja La Rioja al margen. El acuerdo reclama impulsar el Corredor Mediterráneo y el Atlántico y agilizar “los trabajos de ejecución de obras estratégicas como el AVE a Galicia y la variante de Pajares entre León y Asturias” por Alta Velocidad. Insisto, no busquen La Rioja; ni está ni se la espera mientras Rajoy esté al frente del Gobierno.</p>
<p>Tan cerca en el tiempo como lejos en sinceridad quedan las promesas del líder del PP en la pasada campaña electoral. “Si al final nuestro partido merece la confianza de los electores, la próxima será para La Rioja la legislatura de la Alta Velocidad”, dijo Rajoy en Logroño. El PP dice, pero nunca hace. La Rioja, en sus manos, es un territorio olvidado.</p>
<p>En muchas ocasiones he denunciado que La Rioja tiene un grave problema de abandono por parte del PP que aumenta año a año, con cada paso en falso, con cada iniciativa que relega a nuestra Comunidad a un segundo plano. La falta de compromiso del PP con nuestro territorio se ha materializado en aislamiento e incomunicación en un grado lacerante.</p>
<p>Ahora, al repasar detenidamente el contenido del acuerdo suscrito entre el PP y Ciudadanos, constatamos que La Rioja vuelve a perder el tren del futuro. Los riojanos, como la Penélope de Serrat, seguimos sentados en el andén esperando un progreso que, con el PP,  siempre pasa de largo.</p>
<p>Por eso, hoy quiero reafirmar nuestro compromiso, el de los socialistas, con la Alta Velocidad, con su paso por La Rioja. Reitero hoy la propuesta de los socialistas riojanos: un acuerdo social y político por el AVE. Será, seguro, la garantía para no quedar al margen del futuro como ayer nos dejaron con el acuerdo entre el PP y Ciudadanos.</p>
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		<title>Txiki Benegas, el legado vivo</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2016 08:05:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cumple hoy un año de la muerte de Txiki Benegas, a quien los socialistas no olvidamos. Hace un año exacto que nos dejó una de las figuras con más amplia trayectoria en la historia reciente del PSOE. Pocos habrá que no sepan bien de quién hablo. Por si acaso, para resumir parte de su [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se cumple hoy un año de la muerte de Txiki Benegas, a quien los socialistas no olvidamos. Hace un año exacto que nos dejó una de las figuras con más amplia trayectoria en la historia reciente del PSOE. Pocos habrá que no sepan bien de quién hablo. Por si acaso, para resumir parte de su recorrido bastaría decir que este socialista vasco eligió siempre el lado del compromiso por difícil que resultara ejercerlo y que no hay nada que le frenara en su empeño de construir un país mejor y más justo. Bien es sabido que lo consiguió.</p>
<p>En una Euskadi ensombrecida por la violencia, Txiki tuvo que elegir a diario entre la libertad o la vida y eligió siempre la libertad. Al conocer la noticia de su muerte, el catedrático Juan José Solozábal, amigo del dirigente socialista desde la infancia, recordaba que nunca le escuchó quejarse de la dureza de su vida como político amenazado por el terrorismo ni le vio presumir de valentía; eso es algo que sólo pueden hacer los muy valientes.</p>
<p>Como he escrito en alguna ocasión, Txiki apostó por la paz y la palabra -con permiso de ese vasco universal que fue Blas de Otero- como herramientas para cambiar una realidad ahogada por la violencia y dejó una huella de paz que aún perdura. &#8220;No hay en Euskadi un avance, un impulso, una lucha en la que no esté su mano&#8221;, recordaba Patxi López al evocar su talla hace un año.</p>
<p>Artífice de una Euskadi en paz -no olvidemos el esfuerzo y el sacrificio de quienes la han construido-, Txiki Benegas derramó talento y capacidad en todas las responsabilidades públicas que desempeñó con generosidad e inteligencia. Desde la negociación del Estatuto de Gernika a su veteranía en el Congreso de los Diputados, Txiki fue ese político habilidoso capaz de desatar nudos aparentemente imposibles y de abrir puertas históricamente cerradas. Siempre lo recuerdo así. Era la definición de la buena política.</p>
<p>Se cumple hoy un año de su fallecimiento. Los socialistas miramos atrás, evocamos su figura, y miramos también al horizonte inmediato en el umbral de las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre, a las que concurrimos como único partido que garantiza la pluralidad y la diversidad de Euskadi y políticas para todos y no sólo para una parte.</p>
<p>La democracia en España y la paz en Euskadi deben mucho a Txiki Benegas. También el PSOE; lejos de olvidar, atesoramos su legado.</p>
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		<title>La conferencia del envoltorio</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 17:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El PP acaba de escenificar su enésima vuelta al centro y la pregunta que planteó en su día Alfonso Guerra sigue sin respuesta: en qué extremo de la derecha vive el partido de Mariano Rajoy para estar siempre viajando al centro y no llegar nunca. En todo caso, el PP ha vuelto a bajar el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El PP acaba de escenificar su enésima vuelta al centro y la pregunta que planteó en su día Alfonso Guerra sigue sin respuesta: en qué extremo de la derecha vive el partido de Mariano Rajoy para estar siempre viajando al centro y no llegar nunca. En todo caso, el PP ha vuelto a bajar el telón tras su enésimo trayecto hacia la nada con titulares propios de terror de serie B -&#8216;La pesadilla&#8217;- y ha cambiado el envoltorio con el que oculta lo mismo de siempre: recortes y corrupción. Así las cosas, quizá lo único que se preguntan los españoles al ver el maquillaje nuevo del PP es si Rajoy lo habrá pagado en A o en B.</p>
<p>Convirtiendo su Conferencia Política en un ejercicio de terapia de grupo, el PP ha dejado claro que encara los meses terminales de esta legislatura dominado por la ansiedad y preso del nerviosismo. La derecha se sabe perdedora porque se ve fuera del Gobierno como demuestra a diario Rajoy actuando como líder de la oposición. Poco importa que el PP se vista de domingo, se haga un nuevo lifting y encierre sus alas en un círculo o en el sobre donde han vivido los últimos 20 años. Rajoy es el presidente del un Gobierno roto y agotado y el líder -aún- de un partido dividido que acata con resignación su candidatura autoimpuesta consciente de la nueva derrota que le espera. Los ciudadanos dejaron al PP tocado en las elecciones del pasado 24 de mayo y Rajoy, con toda su trompetería apocalíptica, se va a encargar de hundirlo.</p>
<p>En apenas un año el PP ha visto reducido su poder a menos de la mitad. Desconozco con qué sinceridad ha buscado el partido de Rajoy razones, excusas o remedios en la Conferencia Política que acaba de clausurar, pero mucho me temo que el velo de ansiedad que ha envuelto todo el montaje de este cónclave conservador le habrá impedido ver mucho más allá de la peligrosa y falsa apariencia del &#8216;aquí no ha pasado nada&#8217;.</p>
<p>El PP ha perdido el poder precisamente por lo que ha hecho con él resumido en una idea: gobernar contra la mayoría de la gente. Gobernar contra las personas con recortes sociales, léase sanidad y educación, copago, subida de tasas y bajada de becas; con recortes de derechos, sirva como ejemplo su reforma laboral de la precariedad y la bajada de salarios; con recortes en libertades que hoy se llaman ley mordaza y ayer medidas contra la libertad de las mujeres y el derecho al aborto; y con corrupción, es decir Gürtel, sobresueldos, caja B&#8230; y dos décadas de Partido Popular en el banquillo. &#8220;Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio&#8221;, cantó Serrat. La realidad es así de tozuda y para decirse diferentes desde su Conferencia Política, hay que ver hasta qué punto son lo mismo.</p>
<p>Si su último ataque de ansiedad fuera un problema intramuros del PP, cabría recetarle al paciente Trankimazin, buena suerte y una pronta recuperación. El gran problema es que la agonía del partido de Mariano Rajoy produce efectos adversos en una sociedad como la española que necesita cualquier cosa menos la división y la crispación que contagia el PP con su actitud. Rajoy sigue sin enterarse de que su país, que es el de todos y se llama España, le quiere tan poco como su propio partido, que baja la vista y mira para otro lado cuando se trata de defender lo indefendible: unas políticas que dan la espalda a la realidad e irritan a los ciudadanos predicando una recuperación que nadie siente.</p>
<p>Los españoles saben, y así se lo dijeron el pasado 24 de mayo, que lo único que aporta Rajoy a nuestro país es desigualdad, ira contenida y división, justo lo contrario de lo que necesita España para salir adelante que es un cambio real, un cambio que una, un cambio como el que lidera Pedro Sánchez, el único candidato que garantiza una vacuna contra la ansiedad que trata de extender el PP, un antídoto basado en igualdad, derechos y decencia. Quedan sólo unos meses, pero está claro. Los españoles van a votar a favor de la unión y contra la división y quienes la agitan.</p>
<div>Publicado en El Huffington Post (13/07/2015)</div>
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		<title>Gobernar, acordar</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2015 20:18:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando los españoles votaron cambio y pluralidad el pasado 24 de mayo, pidieron que este cambio se realizara con estabilidad y fortaleza. Los ciudadanos exigieron una política más justa, negaron al PP la capacidad de impulsarla e invitaron a la izquierda, y de forma mayoritaria el PSOE, a que la encabece. Para materializar esta voluntad [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando los españoles votaron cambio y pluralidad el pasado 24 de mayo, pidieron que este cambio se realizara con estabilidad y fortaleza. Los ciudadanos exigieron una política más justa, negaron al PP la capacidad de impulsarla e invitaron a la izquierda, y de forma mayoritaria el PSOE, a que la encabece. Para materializar esta voluntad en forma de Gobiernos estables, los socialistas hemos liderado un diálogo intenso y constructivo con el resto de fuerzas políticas sin renunciar a nuestras señas de identidad: moderación y responsabilidad desde un proyecto netamente socialdemócrata. Como fruto de estas conversaciones, el PSOE ha encontrado eco en otras formaciones para encabezar en buena parte de España una alternativa solvente a la injusta respuesta del PP ante la crisis.</p>
<p>Con idéntica responsabilidad y el valor añadido de la generosidad, el PSOE ha cedido también donde las circunstancias lo han permitido para que otras opciones minoritarias participen de esta ola alternativa a la derecha. Frente a un PP obsesionado hasta el delirio por el poder, los socialistas hemos querido hacer muy visible un empeño bien distinto: un compromiso en favor únicamente de las personas, la recuperación justa, el empleo digno y la recuperación de los servicios públicos. Un cambio que solo las luces más cortas pueden interpretar como mera alternancia. Nada más lejos; el cambio liderado por el PSOE quiere poner las instituciones al servicio de todos y no solo de unos pocos. Desde el pasado fin de semana, ese cambio ha llegado a más de 2.800 Ayuntamientos que gobernaremos los socialistas, igual que se manifestará en los próximos días en varias comunidades en las que el PP pasará a ser el mal recuerdo de una pésima gestión.</p>
<p>Cualquier resultado electoral puede interpretarse hasta la extenuación pero, inexcusablemente, tiene que aplicarse. Esta es la premisa que ha olvidado el PP con una muy particular interpretación de la palabra cambio. Cambiar, para Mariano Rajoy, parece no ser otra cosa que sustituir la pantalla de plasma por otro escudo, el de los 140 caracteres de Twitter. Que un presidente del Gobierno califique de excéntricos los acuerdos surgidos de la voluntad de las urnas es una penosa extravagancia; que los tache además de sectarios, es impropio de tan alta responsabilidad.</p>
<p>El tiempo político que ha comenzado ante un PP estupefacto dibuja un escenario inédito de acuerdos, diálogo, negociación y pacto que, lejos de invitar al primer partido de la derecha a reflexionar, parece haberle clavado espuelas para cabalgar alocadamente hacia un mayor aislamiento. Cada vez que el PP califica al PSOE de radical, lejos de ofender, ayuda a definir posiciones, porque centra más el discurso de los socialistas y escora el espacio de los conservadores un poco más a la derecha.</p>
<p>Si algo define al PSOE en este tiempo es su carácter de centralidad política, entendida como sinónimo de protagonismo y eje del cambio. Los socialistas ocupamos el mismo espacio ideológico que una amplísima mayoría de españoles con la que compartimos inquietudes y respuestas. No es por tanto al Partido Socialista a quien falta la derecha añadiendo sal a sus adjetivos, sino a millones de electores que han votado a favor de una alternativa al poder ejercido desde la soberbia. Cabe pedirle al PP que se digne a aceptar de una vez la expresión de las urnas. No son los electores los que conducen en dirección contraria, sino Rajoy quien se mantiene inmóvil en medio de la carretera. El resultado del 24 de mayo no es una trinchera desde la que disparar con la pólvora mojada de las descalificaciones, ni un nuevo pedestal para el dontancredismo del PP, sino el punto de partida de un cambio seguro que, quiera o no la derecha, se confirmará en las próximas elecciones generales.</p>
<p>Entretanto, interprete el PP como guste. Siga equivocándose. El resultado de las urnas exige a todos los partidos humildad y diálogo, cooperación y no soberbia. Requiere propuestas que solucionen problemas, no descripciones que solo los enuncien y menos aún adjetivos que los enfanguen. Los españoles piden un cambio en el fondo y en las formas que sea compatible con la estabilidad y la coherencia. Invito al PP a despertar de su pesadilla, abrir los ojos y añadir un antiácido a su dieta acelerada de adelgazamiento. Su país, al que tanto dicen querer y que tanto ha cambiado el pasado 24 de mayo, se lo agradecerá.</p>
<p>Artículo publicado en El País (17/06/2015)</p>
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		<title>Gobernar para la mayoría</title>
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		<pubDate>Thu, 07 May 2015 20:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El próximo 24 de mayo, los ciudadanos están llamados a elegir entre una propuesta clara y en positivo, la socialista, o una creciente mezcla de lenguas, ideas y siglas que reivindican como suya la idea del cambio. La confusión intencionada, el enmascaramiento táctico y el trampantojo político parecen haberse instalado en el paisaje preelectoral. Frente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 24 de mayo, los ciudadanos están llamados a elegir entre una propuesta clara y en positivo, la socialista, o una creciente mezcla de lenguas, ideas y siglas que reivindican como suya la idea del cambio. La confusión intencionada, el enmascaramiento táctico y el trampantojo político parecen haberse instalado en el paisaje preelectoral. Frente a este río revuelto de ideas —ganancia breve sólo para malos pescadores— los socialistas planteamos todo lo contrario. Un proyecto claro y concreto, con más sustantivos que adjetivos, propuestas fiables y soluciones posibles. Ese es el edificio que comenzamos a levantar tras la elección de Pedro Sánchez como secretario general con el voto directo de los militantes. Un edificio de ideas nuevas, cercanía y ejemplaridad que no pretende llegar al cielo, sino clavar sus cimientos en el suelo que pisan —y sufren— la mayoría de los españoles.</p>
<div id="sumario_1|despiece"></div>
<p>Sobre ese mismo suelo, el Gobierno ha levantado un escenario que llama recuperación aunque diste mucho de serlo. Es cierto que los datos macroeconómicos mejoran, gracias fundamentalmente a factores coyunturales externos, pero la recuperación, que no es un estado contable sino social, solo podrá merecer ese nombre cuando sea justa; es decir, cuando llegue a las familias y no solo al balance de bancos y grandes corporaciones. La intangible macroeconomía mejora, sí, pero el Gobierno no hace otra cosa que flotar en las olas del ciclo. No crecemos gracias a Rajoy, sino a su pesar. En un doloroso juego de equívocos, el PP denomina recuperación a lo que los españoles llaman desigualdad con la credibilidad que confiere hablar en primera persona. La brecha entre quienes más tienen y los que tienen poco o nada —tampoco esperanza— se ha disparado hasta convertirse en el primer problema del país, porque es un contenedor de todos los demás: entre otros, el desempleo, la precariedad laboral y el desmantelamiento y la criminalización de servicios públicos básicos como la educación y la sanidad.</p>
<p>El PP ha gobernado sistemáticamente en favor de una minoría. Abundan los ejemplos: una reforma laboral contraproducente que no ayuda a los empresarios porque castiga a los trabajadores o medidas fiscales que sólo benefician a defraudadores de vergonzosa actualidad y castigan con subidas de impuestos a las clases medias que sostienen a un país. Ni tiene la culpa la crisis ni hablamos de economía, sino de ideología pura y especialmente dura con quienes sufren las consecuencias de las políticas de la derecha. Por eso hay quien abjura de la ideología, porque no mostrarla permite disponer de una elástica patente de corso. Desconfíen, por favor, de quien diga que la ideología no importa; es un conservador —de izquierdas o de derechas— y suele ser un farsante.</p>
<p>La igualdad no es un capricho de los progresistas, sino una exigencia moral y, también la garantía de una economía más productiva y sostenible. Los socialdemócratas creemos que la justicia social y la solidaridad no solo benefician a las clases medias y trabajadoras, sino al país en su conjunto, porque las sociedades iguales son sociedades más prósperas. Tan seductor es este principio, que quienes optan en realidad por visiones puramente estatalistas, como Podemos, prefieren ocultarlas por cálculo electoral, haciéndose pasar por los socialdemócratas que no son. Y quienes por su trayectoria e ideario sabemos que optan por propuestas neoliberales y deshumanizadas, como Ciudadanos, prefieren también simularlas o matizarlas para aparentar ser los progresistas que nunca han sido. Unos y otros renuncian a mostrar su ideología, no vaya a ser que alguien abra el envoltorio de las promesas y descubra qué hay de verdad dentro de la caja.</p>
<p>Pero otros quienes sí creemos que el éxito reside en no esconderse. Desde esa convicción, el PSOE, el partido del socialismo democrático, ha mantenido las mismas siglas y principios desde hace más de un siglo y propugna un proyecto mayoritario, autónomo y soberano para transformar España. Un proyecto planteado para el bienestar de las mayorías. Esa es nuestra propuesta. Con una historia a la que no renunciamos y una experiencia que nos avala y reivindicamos sin complejos. Sabemos hacer. Por eso concurrimos a las elecciones de mayo con 7.210 candidaturas y más de 62.000 candidatos y candidatas. Tenemos equipos formados y solventes, ideas viables y experiencia. Hemos estado en todas las instituciones del Estado, en todos los niveles. Sí, sabemos cómo se hace. Dice Javier Marías que “el pasado tiene un futuro con el que nunca contamos”, y Cercas, citando a William Faulkner, nos enseña que “el pasado es sólo una dimensión del presente”. Y tienen razón.</p>
<p>Así afrontamos los socialistas la campaña electoral: con la responsabilidad de nuestra posición central y protagonista en la política española, el orgullo de nuestra ideología nítidamente progresista y de izquierdas, la pasión por la libertad y la igualdad, la honradez de nuestro comportamiento y la fuerza de sabernos la garantía de un cambio seguro frente a las políticas conservadoras e insolidarias del PP y la corrupción de sus dirigentes.</p>
<p>Los socialistas llegamos a las próximas elecciones de mayo con los deberes hechos. Hemos renovado nuestro liderazgo, cuadros y estructuras, reforzado nuestro compromiso con la honradez y la limpieza y hemos bajado a la calle. Precisamente por eso, porque hemos hecho los deberes, tenemos una legitimidad y una fuerza especiales para ofrecer a los españoles nuestro proyecto. Porque hemos trabajado duro para llegar a este momento, los socialistas tenemos la vocación irrenunciable de convertir nuestras propuestas en acción de gobierno. Y porque nacemos de la sociedad en la que vivimos, ofrecemos una diferencia radical sobre la derecha: gobernamos para la mayoría, ese es el elemento clave que nos distingue.</p>
<p>Los socialistas estamos convencidos de que la prosperidad se mide en el conjunto de la sociedad y no en la satisfacción de una minoría privilegiada. Ofrecemos a la ciudadanía un proyecto solvente para combatir las desigualdades y garantizar una recuperación justa. Una propuesta medida y viable para modernizar la economía y el marco fiscal y hacer que ayuden a crear buenos empleos, con buenos salarios y justicia social. Los socialistas tenemos una oferta creíble para preservar los servicios públicos y para garantizar gobiernos honrados, limpios y transparentes.</p>
<p>Frente a quienes no dicen qué son aunque todos comencemos a saberlo, el PSOE se adentra en el umbral de las elecciones de mayo con ganas de devolver a la gente la confianza en que España puede volver a guiarse por los principios de la libertad, la igualdad y la justicia social.</p>
<p>Esa fuerza nos mueve. La fuerza de un PSOE puesto en pie para devolver la honradez a la política y ponerse al servicio de la gran mayoría social de España. Para trabajar juntos a favor del progreso colectivo, es decir, para seguir haciendo eso que los socialistas llamamos gobernar para la mayoría.</p>
<p>Artículo publicado en El País (07/05/2015)</p>
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		<title>Eso que llamábamos progreso</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Mar 2015 20:12:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Luena López</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[En su último ensayo publicado en España, el pensador italiano Roberto Casati recuerda cómo Herbert Simon, premio Nobel de Economía, defendía una fórmula sencilla para sobrevivir al aluvión diario de noticias: no abrir el periódico y apagar la televisión y la radio. Si ocurre algo verdaderamente importante, confiaba Simon, alguien te llamará para contártelo. Si [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En su último ensayo publicado en España, el pensador italiano Roberto Casati recuerda cómo Herbert Simon, premio Nobel de Economía, defendía una fórmula sencilla para sobrevivir al aluvión diario de noticias: no abrir el periódico y apagar la televisión y la radio. Si ocurre algo verdaderamente importante, confiaba Simon, alguien te llamará para contártelo. Si hiciéramos la prueba, quizá sorprendería el resultado y nos ayudaría a distinguir mejor entre lo que importa y aquello que, además de importante, es urgente. Estas dos características están presentes en casi todo lo que hay que reconstruir como país después de tres años de demolición social, política y de derechos de la mano del PP. Tres años que se resumen en una sola palabra: desigualdad.</p>
<p>En todas sus formas y manifestaciones, la desigualdad protagoniza ese algo verdaderamente importante que casi cualquiera nos puede contar para rescatarnos del exilio informativo. “Gano menos y gasto más”, escucharíamos. “Trabajo más, pero no tengo menos miedo a perder mi empleo”, podrían decirnos. “Vives en España y gobierna el PP”, acertaríamos a contestar. El destierro al que la derecha ha sometido a la equidad no es una consecuencia casual de la crisis, sino un modelo calculado con precisión por sus autores.</p>
<p>En un artículo publicado en este mismo periódico, <em>Cómo cerrar la brecha,</em> Javier Ayuso apuntaba algunos datos que definen la emergencia social que vive España: una de cada cuatro personas que quieren trabajar está en paro; uno de cada tres desempleados no cobra prestación alguna; uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo; 2,3 millones de niños y niñas viven por debajo del umbral de pobreza; 13 millones de personas están en riesgo de exclusión social y cinco millones se encuentran en situación de exclusión severa. La lista puede ser tan exhaustiva como queramos. Basta repasar estadísticas o mirar alrededor.</p>
<p>La desigualdad en España crece día a día y no toca techo. Nuestro país suspende —4,85 sobre 10— en el Índice Europeo de Justicia Social y ocupa el puesto 21 de los 28 países de la UE. Todos los indicadores internacionales coinciden en la misma dirección. Organizaciones como Cáritas, Cruz Roja o Intermon-Oxfam, advierten desde hace años del encarnizamiento de la crisis en capas sociales que nunca imaginaron verse atropelladas por sus efectos. Tener trabajo o formación no es un salvavidas. El análisis de partida y la respuesta planteada por estas ONG coincide en buena medida con propuestas del PSOE: una reforma fiscal valiente y equitativa, sin parches ni amnistías; lucha real contra el fraude fiscal, garantías que blinden la protección y las políticas sociales; educación y sanidad pública, universal y de calidad, y un giro radical en políticas de empleo para poner fin a su desbocada precarización. Si la derecha es el adversario del Partido Socialista, la desigualdad —gran aliada de la derecha— es nuestro gran enemigo.</p>
<p>En otoño de 2013, la Fundación Alternativas publicó un ambicioso informe sobre esta cuestión de tal calidad que se mantiene aún vigente. De forma abrumadoramente pormenorizada, el texto situaba la desigualdad como el gran problema para el futuro. “Una pobre información sobre la desigualdad permite tanto la demagogia como la manipulación”, advertía José María Maravall en un prefacio del estudio. Demagogia es “sobrecargar de tenebrismo el problema”, de manera que disimule su gravedad real, explicaba el profesor. La manipulación “es un recurso más burdo, se basa en la simple supresión de información”, prevenía Maravall, consciente de que la sutileza no abunda en el Gobierno del PP, que ha hecho de la desigualdad su marca.</p>
<p>La brecha desbocada entre la minoría que más tiene y la amplia mayoría que no tiene nada o pierde poco a poco lo que tenía será el legado de esta legislatura. En el último debate sobre el estado de la nación, Mariano Rajoy amasó con desparpajo una mezcla mal condimentada de grandes cifras, estadísticas, porcentajes y demás rodeos para pasar de largo por esta realidad. No se molestó ni en atravesar por la crisis de puntillas. Demagogia o manipulación, el presidente del Gobierno omitió lo verdaderamente importante, que es, por ejemplo, eso que nos cuenta en primera persona un lector en su comentario a una noticia de EL PAÍS: “Donde realmente se ve la desigualdad es en la puerta del colegio. Personas que no tenían tiempo para recoger a sus hijos acuden ahora a diario porque están en el paro”. Tan sencillo como real.</p>
<p>En ese mismo debate, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, recordó que el futuro debe ser siempre una esperanza, no la amenaza en la que lo ha convertido la derecha, destruyendo ladrillo a ladrillo el edificio social desde esa idea tan indecente como falsa que asegura que los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades mientras construyen un país con millones de españoles viviendo por debajo de sus necesidades. El PP basa su modelo social en esta premisa y en la obligación de arrodillarse ante ella. La derecha trata de imponer la resignación como norma y el silencio como parapeto para abrir camino a la desigualdad creciente.</p>
<p>Para abrir esa brecha de la desigualdad, el Gobierno ha actuado como un ariete. Por eso ha liquidado la igualdad de oportunidades en el sistema educativo, eliminado a 18.000 profesores, subido las tasas universitarias y bajado las becas. Para que la desigualdad se instale en la enseñanza creando alumnos de primera y de segunda. Igual ocurre en el Sistema Nacional de Salud, con 30.000 profesionales menos y 900.000 personas expulsadas del sistema quebrando así su universalidad. El copago sanitario, el indolente desdén del Ejecutivo hacia el Sistema Nacional de Dependencia, la liquidación de la justicia gratuita, el bloqueo al desarrollo de políticas de igualdad de género o el derecho al aborto como objeto de mercadeo ante el electorado más conservador redondean el ejemplo.</p>
<p>La brecha crece. Los 5.000 españoles que declaran ganar más de 600.000 euros al año en el IRPF pagarán menos impuestos que el 40% de los contribuyentes que declaran menos rentas, que son ocho millones de españoles. Ese es el PP. El artífice de un país en el que puede romperse un pacto secular entre generaciones según el cual los hijos venían al mundo para vivir un poco mejor que sus padres y disfrutar de más oportunidades.</p>
<p>Regresar a este estado natural que llamábamos mejorar es el primer objetivo del PSOE. “El reto está en intentar cambiar lo que debe cambiar y en proteger lo que debe ser protegido, y en saber diferenciar entre ambos”, dice Michael Ignatieff en <em>Fuego y cenizas</em>al referirse a política y políticos. Los socialistas sabemos distinguirlo. Sin estridencias. Con trabajo —“ser es hacer”, nos enseñó Kant—. Desde una posición mayoritaria y central. Con coherencia. El PSOE es la única fuerza capaz de rehacer el puente roto entre el progreso y las generaciones. Lo hemos hecho ya y volveremos a hacerlo cuantas veces haga falta.</p>
<p>Artículo publicado en El País (20/03/2015)</p>
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