<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Con el viento | Material escolar - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/material-escolar/2018/12/31/con-el-viento/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/material-escolar</link>
	<description>Espacio de opinión en el que se aúnan las artes escénicas, el panorama político, el cine, la radio, y la televisión. Además de la cultura en general y la vida en particular.  Su autor es Bernardo Sánchez Salas, escritor, doctor en filología hispánica y guionista.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 09 May 2025 18:03:43 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Con el viento | Material escolar - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/material-escolar/2018/12/31/con-el-viento/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/material-escolar/2018/12/31/con-el-viento/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 30 Dec 2018 23:34:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bernardo Sánchez Salas</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.larioja.com/material-escolar/?p=234</guid>
		<description><![CDATA[Las turbulencias actuales han alterado las masas de aire y de resultas el viento del Este nos ha devuelto a Mary Poppins. Yo le agradeceré de por vida al viento -del Este y del cine- que un día, de niño, me trajera a Mary Poppins. A ella, a la película y a todos sus habitantes. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone wp-image-249" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja-300x225.jpg" alt="lon2006_5144_baja" width="587" height="440" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja-1024x768.jpg 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/59/2018/12/LON2006_5144_baja.jpg 1037w" sizes="(max-width: 587px) 100vw, 587px"></a></p>
<p>Las turbulencias actuales han alterado las masas de aire y de resultas el viento del Este nos ha devuelto a Mary Poppins. Yo le agradeceré de por vida al viento -del Este y del cine- que un día, de niño, me trajera a Mary Poppins. A ella, a la película y a todos sus habitantes. Produjeron en mí uno de esos momentos efusivos de la infancia, a los que luego tanto les debes en tu desarrollo integral y que, de paso, te hacen el espectador de cine que ahora eres, pues <em>Mary Poppins</em> trata también de la naturaleza de lo vivo y de lo pintado: véase la fiesta al pastel en el parque. Efectivamente, al menos en mi caso, la institutriz cumplió de largo con su misión en la tierra: enseñar deleitando. Un deleite subversivo, apache, pues sus pupilos descubrirán cómo la playa está bajo los adoquines (de Hyde Park); se contagiarán de una risa con efectos secundarios; se pondrán perdidos de hollín; llevarán al borde de la quiebra a uno de los principales Bancos de Londres y celebrarán con un vuelo de cometas el despido laboral de su propio padre. Cuando nadie subía todavía nada a la nube, Mary Poppins se subió a la suya a una familia del Londres eduardiano, anterior a la gran guerra. Ni en la nube se estaría seguro muy poco después. La primera vez es la locura, claro, la tronadura y la magia (mucho ya, de entrada): el barco en el tejado del Almirante Boom y su inseparable Binnacle, el <em>nonsense </em>de la pata de palo que se llamaba Smith, la marcha sufragista de la madre, la hilaridad crónica del tío Albert, el <em>step in time</em> de los deshollinadores, el carrusel alucinante, casi psicodélico, celebrado en la entretela del parque. Prodigiosa secuencia ésta, que muestra cómo la pantalla de cine funciona como cada una de esas baldosas pintadas por Bert, un maestro de la pigmentación: negruzca en su cara y technicolor en el suelo. En la pantalla de cine, como en las baldosas de Bert, uno querría meterse; estar dentro. Como en el país de Oz, por citar una inmersión similar. No digamos si una vez dentro se puede bailar con un dibujo animado. Una secuencia que cuestiona, también, la propia materia de lo que se ve impreso en el lienzo de la pantalla (¿qué es mas ‘real’ los pingüinos pintados o los actores fotografiados? ¿Se tratan entre iguales? ¿No comparten la misma superficie?). Una secuencia que vista, como la vi, con siete u ocho años, en un cine grande, te vuelve del revés. A esto me refiero cuando digo que contribuye a tu desarrollo integral, porque motoriza tu imaginación, y ya no hay <em>stop</em>. Cuando ves ya de adulto <em>Mary Poppins</em>, o sea: con el viento, con el cine, con el tiempo, cuando las defensas imaginativas te han disminuido a base de batacazos, te das cuenta que trata de dos adultos, de dos viejos amigos y cómplices que, aunque andando ambos por las alturas son de extracción baja –él, un deshollinador <em>Hockney, </em>hombre-orquesta y grafitero, y ella una chica que busca empleo en el servicio doméstico-, tratan de proteger -como habrán hecho antes, seguro, en otras ocasiones- a dos niños del destino impreso en la divisa de la familia; incluso en su apellido: Banks (Bancos). Mary Poppins y Bert intentan de una manera coordinada, veliéndose de todos sus recursos, mantras y un poco de azúcar, un rescate de lo bancario, del tipo de prosaísmo y rutina en los que la <em>city </em>ha moldeado al cabeza de familia, que sólo es un señor Banks, un señor Banco. En los que, en general, el dinero ha moldeado al mundo. Recuerdo: un mundo que en nada irá a la guerra; que se meterá en una pintura negra, no las policromadas de Bert. Esto se ve en los planos en los que él y ella se cruzan miradas tácitas porque saben de qué están hablando (y porque quizás él está un poco enamorado de ella. Pero ella, implacable, sólo baja a lo que baja, salvar almas para el cielo de los sueños). Y es entonces cuando a <em>Mary Poppins</em> le ves un transfondo <em>dickensiano</em>, latente. Y a veces muy explícito, sobre todo en lo que tiene que ver con el dinero y con la fábula fiduciaria. Recuerdo incluso que me producían miedo las secuencias dentro de la sala del Consejo de Administración. Genial idea (y de una calculada, irónica ambigüedad) el que un mismo Dick Van Dyke interpretara a los dos extremos: al deshollinador lumpen y al viejo usurero Mr. Dawes. La defenestración del padre: su figura con el bombín reventado, el cuello de la camisa desencajado y el paraguas desvarillado. La amenaza, en fin, de ruina familiar. O la secuencia en la que Mr. Dawes intenta abrirles una cuenta a los niños con los peniques que estos habían guardado para dárselos a la mujer que en la escaleras de St. Paul vende comida para los pájaros, que no era otra sino la madre de la familia Joad, la familia de <em>Las uvas de la ira</em>, Jane Darwell. A los Joads se los llevaría poco el viento de los Banks.</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/material-escolar/2018/12/31/con-el-viento/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>234</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
