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	<title>Variaciones jurásicas | Material escolar - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Espacio de opinión en el que se aúnan las artes escénicas, el panorama político, el cine, la radio, y la televisión. Además de la cultura en general y la vida en particular.  Su autor es Bernardo Sánchez Salas, escritor, doctor en filología hispánica y guionista.</description>
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		<title>Variaciones jurásicas | Material escolar - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2021 11:16:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bernardo Sánchez Salas</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><ol>
<li>Mi primer diccionario fue un Diccionario Cavernícola. Era una hoja volandera que me dio el portero del Bretón cuando fui de niño a ver <em>Cuando los dinosaurios dominaban la tierra</em> (1970), diorama cretácico ¡en versión original!, un punto paleonto-erótico. También fue mi primera versión original (tan original que se remontaba a tiempos prehistóricos). Aún conservo el diccionario. Y lo uso. ‘Dinosaurio’, por ejemplo, se dice <em>Osor</em>. O Perodáctilo, <em>Tedak</em>. Mis expresiones preferidas son: <em>N’to</em>, que significa ‘ningún sitio’; <em>N’dino</em>, ‘enmendarse’; <em>N’dye</em>, ‘vamos’; <em>Yo kita</em>, ‘dirígase hacia allá’; <em>Akhoba</em>, ‘así sea’; <em>Salta</em>, ‘agua’, pero vale también para ‘mar’; <em>M’dana</em>, ‘en el futuro’ (o sea, como <em>mañana</em>) y <em>Wandi</em>, ‘¿dónde está usted?’.</li>
<li>Al inicio del documental de Mercedes Álvarez <em>El cielo gira</em> (2004), vemos cómo una paisana de los alrededores de Aldeaseñor, Soria, nacida, calculo, en el primer tercio del siglo XX de nuestra era, camina por un páramo, apoyada en un cayado. En el camino se cruza con un dinosaurio, artificial, pero dinosaurio. No le llama la atención, porque para ella es lo normal cruzarse con dinosaurios en la zona. Igual que es normal, tal y como esta semana ha contado a los medios y a las publicaciones científicas Pablo Navarro-Lorbes, paleontólogo de nuestra universidad, «caminar era el comportamiento más común» de los dinosaurios. La mujer es una guía espontánea de las huellas de los dinosaurios. Es un centro de interpretación ambulante. Y su interpretación es ésta, que a mí parece incontestable: «Esto es muy antiguo, antiguo, lo más antiguo del mundo, cuando antiguamente, antes del diluvio, sabrá Dios los millones y millones que hace que esto está aquí. Cuando éramos niños, pues aquí estábamos jugando las niñas y los niños, aquí en esta cantera tan hermosa y en el pueblo, claro nosotros no sabíamos nada y ahora, mira lo que hay: las tumbas de los dinosaurios. Ésta es la parte del rabo, aquí tenemos la barriga, la parte de las patas, pero aquí tenemos ya el cuello, y un trozo de cabeza, porque claro, no hay más. Al cabo de tantos años pues se van rompiendo porque era un camino. Y eso es así. Era barro. Aquí marcaron. Y aquí tenemos la tumba del dinosaurio más pequeño. Y aquí tenemos una huellos bien bonita, una dos y tres, y el talón. Dicen que hace sesenta millones que desaparecieron, ¿eh? Y que estarían 120 o 130 millones de años que estarían ellos solitarios no había ni nada ni casa aquí».</li>
</ol>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>III. ‘Desaparecido‘, ‘ido’, ‘marchado’, se dice<em> Zak</em>.</p>
<ol>
<li>Pablo Navarro cuenta que de niño le prohibieron sus padres ver <em>Parque Jurásico</em>, fantasía antediluviana de finales del XX. ‘Detenerse’, ‘retroceder’ era <em>Neecha</em>. El investigador ha regresado al parque prohibido, por eso mismo, seguramente. A una zona vedada de la infancia, ahora revelada. Como <em>Parque Jurásico</em> (1993) reformateó el pasado remoto, de la especies y del cine (especie de algo) mediante algoritmos digitales: no era menor la distancia que nos separaba de la infancia, la distancia incalculable entre <em>bits</em>.</li>
<li>Por lo visto, como ha demostrado Pablo Navarro, pegado a los talones de los terópodos que no vio de niño, estos podían ir a paso ligero; a 45 kms por hora, exactamente; cuando no se tenía noción de los kilómetros ni de las horas. Eso es correr más que los velocirraptores de Spielberg, que eran bólidos carnívoros. No es bueno, en fin, que el dinosaurio este solo. <em>El País</em> titulaba: “Un dinosaurio más rápido que Usain Bolt corrió por La Rioja”. Y de resultas se ha tenido que cambiar el final del microrrelato de Monterroso. Quedaría así: «cuando despertó, el dinosaurio ya no estaba allí».</li>
<li>‘Rápidamente’, ‘ligero’, se decía <em>Krasta</em>.</li>
</ol>
</body></html>
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