{"id":1103,"date":"2024-03-21T17:27:14","date_gmt":"2024-03-21T16:27:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=1103"},"modified":"2024-03-21T17:27:14","modified_gmt":"2024-03-21T16:27:14","slug":"sonar-tal-vez-dormir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2024\/03\/21\/sonar-tal-vez-dormir\/","title":{"rendered":"So\u00f1ar, tal vez dormir"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">D\u00e1ndole vuelta(s) al quebradero mental de Hamlet en la m\u00edtica Escena primera del Acto I, en la que pr\u00edncipe de la duda pon\u00eda en secuencia \u2013por este orden\u2013 el morir, el dormir y ya si eso, el so\u00f1ar. De no ser las tres cosas tres fases de la misma ficci\u00f3n y de la misma tribulaci\u00f3n capital: el famoso \u201cser o no ser\u201d, irresuelto a fecha de hoy, y del que todo parte; incluido el primer verso de la escena. En el so\u00f1ar se disolv\u00eda todo, o quiz\u00e1s es que todo no era m\u00e1s que sue\u00f1o. Por entonces \u2013bien lo sab\u00edan el de Dinamarca y el de Polonia, su primo hermano Segismundo, y por eso los sacaron en los papeles Shakespeare y Calder\u00f3n\u2013 la vida era sue\u00f1o. Y los sue\u00f1os sue\u00f1os son, y de ah\u00ed no salimos ni en los entreactos: es la pesadilla que se muerde la cola. Y cu\u00e1ntos personajes de la literatura o el cine llevan, por cierto, en la cara el estar \u201cmaldormidos\u201d; logrando convertir, no obstante, ojeras y lega\u00f1as en un estilazo, por encima del drama. El no dormir, como principio y como car\u00e1cter. \u00a1A la Avenida de la Fama por el insomnio! A Bogart, por ejemplo, no le vemos dormir ni en <em>El sue\u00f1o eterno<\/em>. Por lo visto, las espa\u00f1olas y espa\u00f1oles dormimos cada vez menos y peor. La calidad y el reloj de las s\u00e1banas blancas parece haberse deteriorado. Sobre todo despu\u00e9s de la pandemia. Tal vez a fuerza de so\u00f1ar y so\u00f1ar con el d\u00eda que sali\u00e9ramos de ella. Porque llegados a esta cosa hamletiana del dormir y\/o del so\u00f1ar habr\u00e1 que distinguir entre el dormir y el so\u00f1ar.\u00a0 No s\u00e9 si me vendr\u00e1 de la infancia, en la que dormir me parec\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo porque yo s\u00f3lo quer\u00eda volver despertarme para seguir jugando, o al poco ver\u00eda con los ojos como platos (de cenar, por la hora) las <em>Historias para no dormir<\/em>, a m\u00ed me pasa que duermo poco pero sue\u00f1o much\u00edsimo. Y todo lo que sue\u00f1o me cabe en las pocas horas que dormito. Es posible que hasta el sue\u00f1o se concentre e intensifique para caber en el tiempo limitado que le concede mi dormici\u00f3n. No debe ser por casualidad que un fen\u00f3meno parecido le suceda a los productos salidos de la llamada \u201cf\u00e1brica de sue\u00f1os\u201d; es decir, a las pel\u00edculas. Su duraci\u00f3n est\u00e1ndar ha venido siendo de noventa minutos. Y es en los primeros noventa minutos del dormir, tal vez so\u00f1ar, cuando se produce la fase REM, profunda y revolucionada, pues durante ella nuestros globos oculares no dejan de moverse como bolas de billar tras los p\u00e1rpados (exactamente lo mismo, salvo que es a p\u00e1rpados abiertos, que hacen cuando persiguen las im\u00e1genes sobre una pantalla de cine). \u00a1Era! la duraci\u00f3n est\u00e1ndar noventa minutos. Ahora mismo, esa medida \u00e1urea del relato ha saltado por los aires y los minutos en paralelo al desequilibrio temporal provocado por nuestro ritmo de vida. Ya nada dura lo que duraba. Me acuerdo de un tipo que iba al cine s\u00f3lo a dormir en la butaca, no a ver la pel\u00edcula (al menos, la que se proyectaba). Dorm\u00eda lo que no dorm\u00eda en casa y la pel\u00edcula iba por dentro. Esa equivocaci\u00f3n, digo, entre dormir y so\u00f1ar persiste. Hablamos de cosas que nos quitan en el sue\u00f1o cuando lo que nos quitan es la acci\u00f3n de dormir, y muy al contrario avivan, agudizan los sue\u00f1os. Entre las recomendaciones que dicen los especialistas en tratar la p\u00e9rdida del dormir figura \u201cparar el pensamiento\u201d. \u00a1Guauuuuu! Como si fuera cerrar la llave del gas cuando te vas unos d\u00edas fuera de casa. Yo he tratado de hacerlo, lo prometo, lo de parar de pensar, pero me pongo y no hago m\u00e1s que pensar en que tengo que pararlo. Y si lo lograra: \u00bfdejar\u00eda de existir? Lo digo por descartar. Leo, en fin, las noticias en la prensa sobre la crisis de sue\u00f1o que se ha instalado entre los espa\u00f1oles y me provoca aun m\u00e1s desvelo. Y el resto de noticias me provocan pesadillas: a lo que m\u00e1s tem\u00eda Hamlet que podr\u00eda parecerse el \u201csue\u00f1o eterno\u201d, aludido tambi\u00e9n en su mon\u00f3logo: \u00abla larga vida de la desgracia\u00bb.Finalmente \u2013aunque \u00e9l no vivi\u00f3 para verlo, por la mala <em>pu\u00f1al\u00e1<\/em>\u2013 a lo que m\u00e1s se pareci\u00f3 fue a una novela y luego a la pel\u00edcula citada, que \u2013a todo esto- es casi imposible de contar. Como sucede con algunos sue\u00f1os (no eternos, sino del d\u00eda; o sea, de la noche) y la vida misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00e1ndole vuelta(s) al quebradero mental de Hamlet en la m\u00edtica Escena primera del Acto I, en la que pr\u00edncipe de la duda pon\u00eda en secuencia \u2013por este orden\u2013 el morir, el dormir y ya si eso, el so\u00f1ar. 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