{"id":1113,"date":"2024-06-17T13:42:06","date_gmt":"2024-06-17T11:42:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=1113"},"modified":"2024-06-17T13:42:06","modified_gmt":"2024-06-17T11:42:06","slug":"uno-de-los-nuestros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2024\/06\/17\/uno-de-los-nuestros\/","title":{"rendered":"Uno de los nuestros"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Sin habernos abandonado nunca, ha regresado Frankenstein. La prensa da esta semana noticia de c\u00f3mo el laboratorio cinematogr\u00e1fico actual est\u00e1 reviviendo, una vez m\u00e1s, \u2013va en la propia naturaleza del monstruo\u2013 a la \u201cpobre criatura\u201d. Una criatura que para mayor estado carencial, no ten\u00eda ni nombre; hueco que pasaba a invadir el apellido de su creador. Aquel mismo laboratorio \u2013si bien hoy provisto de una tecnolog\u00eda que perfecciona la calidad de las suturas\u2013 que supuso la resurrecci\u00f3n el\u00e9ctrica y universal del mito en los a\u00f1os 30 del siglo XX, cuando la novela dorm\u00eda en el pante\u00f3n de los cl\u00e1sicos (y por prevenciones religiosas ni siquiera todav\u00eda traducida en Espa\u00f1a, donde llegar\u00eda antes filmada que escrita). Nunca mejor dicho lo de universal, pues fueron los Estudios Universal sus doctores. Y su \u201cCelestina\u201d, al adjudicarle una novia que no ten\u00eda originalmente y que en estos momentos empodera, con justicia po\u00e9tica, el relato en el que le iba la vida (y las muertes) a Mary W. Shelley: autora a la vez que verdadera criatura de toda esta historia. El cine, al que tantos calificaron en sus or\u00edgenes de <em>frankensteiniano<\/em> por consumar el robo del fuego en el haz luminoso del proyector. Y por traer a la vida lo que ya no estaba, o lo que estaba muerto. Porque si ahora ves el<em> Frankenstein<\/em> o <em>La novia de Frankenstein<\/em> de los a\u00f1os 30, d\u00e9cada entre guerras y de <em>crack<\/em>, constituyen la grisalla de un elenco fantasma, grabado en el blanco y negro de las sombras. El cine de la pr\u00f3xima temporada tiene en el taller numerosas versiones de \u201cFrankenstein\u201d, mito cuyo meollo es precisamente el drama de la \u201cversi\u00f3n\u201d: f\u00edsica, emocional e intelectual, del individuo. La forma que somos. Y su encaje en el mundo. El tipo de \u201cobra\u201d, de \u201cpieza\u201d que es el ser humano, que dir\u00eda Hamlet. Este pr\u00edncipe, tan hu\u00e9rfano, tan desencadenado y tan le\u00eddo (como la criatura, que acabar\u00e1 convirti\u00e9ndose en un empedernido lector). La orfandad: un tema mayor del mito de Frankenstein. Porque hay que preguntarse por las razones de su puntual y sintom\u00e1tico regreso. Su proliferaci\u00f3n metaf\u00f3rica es inacabable, y \u00faltimamente alcanza a los \u201cgobiernos Frankenstein\u201d. Pero nunca esta progenie es caprichosa. Si el monstruo ha vuelto a reformatearse entre nosotros es por algo. \u00bfSe han agudizado las sensaciones de orfandad, de falta de referentes; de dudas acerca de nuestra constituci\u00f3n y de la del cuerpo social? \u00bfNo vivimos en la era de la fragmentaci\u00f3n, del mosaico, de la atomizaci\u00f3n, y del reseteo, del reciclaje? \u00bfNo se ha roto en mil pedazos el espejo que cre\u00edamos que nos conten\u00eda? \u00bfNo se han fabricado, en su sustituci\u00f3n, infinitas pantallas que nos devuelven im\u00e1genes materializadas por el algoritmo <em>frankensteiniano, <\/em>que nos fabrican como una imagen, que inventan ni m\u00e1s ni menos que nuestro ser en s\u00ed mismos: nuestro <em>selfie?<\/em>\u00bfNo son, en fin, estos los tiempos de la r\u00e9plica? As\u00ed que\u2026 \u00a1hola de nuevo, hermano.! S\u00e9 de lo que hablo, conviv\u00ed con la creatura durante a\u00f1os para hacer mi tesis doctoral sobre el mito de Frankenstein en el cine espa\u00f1ol, hasta la Transici\u00f3n (la criatura es tambi\u00e9n un ser transicional) y desde entonces me es familiar. Lo veo en tantas situaciones y dramas, \u00edntimos y generales. Muy familiar. De hecho, lo conoc\u00eda desde ni\u00f1o. Viv\u00eda en uno de los pisos del 13 R\u00fae del Percebe \u2013inmueble que naci\u00f3 el mismo a\u00f1o que yo\u2013, concretamente en el segundo. Era una criatura grandota y verde, con cara de ni\u00f1o, asustadizo y domesticado por un <em>mad doctor<\/em> como de sainete. Y luego estaba tambi\u00e9n en la televisi\u00f3n de finales de los 70 (plena Transici\u00f3n) \u00a1el monstruo de Sanchezstein! (tela), y su monstruo Luis Ricardo. En una de las entregas del 13 del Percebe, la criatura ya no estaba. Se dice que no gustaba que ese mito \u2013todav\u00eda visto con recelo en la Espa\u00f1a de finales de los 60\u2013\u00a0 estuviera en una publicaci\u00f3n infantil. Ib\u00e1\u00f1ez lo sustituy\u00f3 por un <em>mad <\/em>sastre, con lo que el dibujante preserv\u00f3, al menos, la alusi\u00f3n velada a la condici\u00f3n existencial del personaje como costura. Y ah\u00ed seguimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin habernos abandonado nunca, ha regresado Frankenstein. La prensa da esta semana noticia de c\u00f3mo el laboratorio cinematogr\u00e1fico actual est\u00e1 reviviendo, una vez m\u00e1s, \u2013va en la propia naturaleza del monstruo\u2013 a la \u201cpobre criatura\u201d. 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