{"id":177,"date":"2018-10-07T13:11:38","date_gmt":"2018-10-07T11:11:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=177"},"modified":"2018-11-19T21:11:53","modified_gmt":"2018-11-19T20:11:53","slug":"venecia-sin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2018\/10\/07\/venecia-sin\/","title":{"rendered":"Venecia sin"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2018\/10\/FamilySa\u0301nchezSalas_6012_baja-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-208\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2018\/10\/FamilySa\u0301nchezSalas_6012_baja-1-300x300.jpg\" alt=\"familysanchezsalas_6012_baja\" width=\"586\" height=\"586\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2018\/10\/FamilySa\u0301nchezSalas_6012_baja-1-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2018\/10\/FamilySa\u0301nchezSalas_6012_baja-1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 586px) 100vw, 586px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La canci\u00f3n m\u00e1s triste jam\u00e1s escrita es <em>Que c\u2019est triste Venise<\/em>. O <em>Venecia sin ti<\/em>, como siempre se la ha conocido en Espa\u00f1a. Mis padres la llamaban as\u00ed: <em>Venecia sin ti<\/em>. Sobre todo mi madre, que cuando citaba el t\u00edtulo, <em>Venecia sin ti<\/em>, fugaba la mirada con una especie de felicidad triste, o de melancol\u00eda luminosa. Es lo que tiene Venecia: un laberinto de melancol\u00eda, insondable, infinito. Venecia, en s\u00ed misma, escenifica la p\u00e9rdida continua, presente y futura: ineludible. De novios, hab\u00edan estado una vez en Venecia, en viaje por Italia con el grupo. No volvieron m\u00e1s veces, f\u00edsicamente. S\u00f3lo la canci\u00f3n de Aznavour atesoraba el recuerdo de aquella visita en la estaci\u00f3n joven de sus vidas. Y mi madre citaba su t\u00edtulo, <em>Venecia sin ti<\/em>, como si se tratara de un verso. Evocador, sin duda, pero al pronunciarlo se filtraba tambi\u00e9n ese presentimiento de despedida que define a Venecia. Y a los sitios, en general, donde se ha sido joven y feliz: imposible regresar a ellos como la primera vez. Venecia es un estado sentimental, est\u00e9tico. El famoso s\u00edndrome que nos ataca al encontrarnos all\u00ed. Y que nos enferma al alejarnos. Venecia es quien contigo va, o fue. Es imposible reconstruirla, la ciudad y la experiencia. Le faltar\u00e1 algo o alguien a la ciudad, o a ti. De ah\u00ed, lo de Venecia sin ti. A partir de un momento, sin tantas cosas. \u2018Ti\u2019 es todo. El propio Aznavour la grabar\u00eda en espa\u00f1ol con ese t\u00edtulo, <em>Venecia sin ti<\/em>. Su arranque, inseparable de la prosodia que le imprim\u00eda el armenio: \u00ab\u2026qu\u00e9 profunda emoci\u00f3n recordar el ayer\u2026\u00bb. Lo tengo dentro, directamente inoculado desde un <em>single<\/em> de la \u00e9poca. La cant\u00f3 varias veces en aquellas Galas de los s\u00e1bados de la televisi\u00f3n espa\u00f1ola de finales de los sesenta, siempre sobre alg\u00fan decoradito en blanco y negro, con su farola y su escaleras a lo Montmartre. Aznavour no luc\u00eda entonces \u2013la canci\u00f3n es del 64- el aspecto de un <em>crooner <\/em>americano, ni de un Montand, ni de un Brel. Cuando cantaba en las Galas de los s\u00e1bados o en los Festivales parec\u00eda, no s\u00e9, un secundario del cine espa\u00f1ol. Delgado, cara de oficinista, pelo pegado, un traje gris que le ca\u00eda regular. S\u00f3lo la edad lo convirti\u00f3 en un caballero de plata de la canci\u00f3n, en un caballero <em>chansonnier<\/em>. Cuando ya plateado por los a\u00f1os y por el <em>jazz<\/em> segu\u00eda proclamando <em>Que c\u2019est triste Venise<\/em> te dabas cuenta que la eleg\u00eda cobraba m\u00e1s y m\u00e1s sentido. Que la tristeza, con el paso del tiempo, es una <em>acqua alta<\/em>. Nuestras madres, nuestras t\u00edas, dec\u00edan Aznavour de una manera especial. Como se nombra un perfume, o a un poeta. Entonces en Espa\u00f1a se estudiaba franc\u00e9s, en clase o por libre, con el m\u00e9todo Assimil, para un secretariado o \u2013en secreto- para saber pronunciar Aznavour. Aznavour era, de suyo, un apellido con una sonoridad afortunada: iba de la \u2018a\u2019 a la \u2018u\u2019; se cerraba con elegancia, como en beso. Aznavour era el poeta de nuestras de madres, de nuestras t\u00edas. Nunca pudieron ir a verlo al Olympia de Par\u00eds, pero sal\u00eda en la tele presentado por Laurita Valenzuela. Por casa andaban los libros y los discos del Assimil. Y el <em>single <\/em>con <em>Que c\u2019est triste Venise<\/em>, y tres m\u00e1s: <em>A ma fille<\/em>, <em>Quand j\u2019en aurai assez<\/em> y <em>Hier encore<\/em>. Uno de aquellos <em>singles<\/em>, de microsurco triangular, a 45 revoluciones y con cuatro temas. Editado por Barclay. En la car\u00e1tula aparec\u00eda Aznavour como empujado por un ca\u00f1\u00f3n de luz sobre un fondo rojo bo\u00eete. Se daba un aire a un Fran\u00e7ois Truffaut joven. No en vano, Aznavour hab\u00eda sido el pianista de <em>Disparad sobre el pianista <\/em>de Truffaut. Mi madre pon\u00eda el disco de vez en cuando en un <em>pick-up<\/em>. Lo conservo, en un viejo \u00e1lbum de <em>singles<\/em> con otros temas que completaban el cancionero del amor a la francesa. Ese ideal extranjero. Los d\u00edas en que nuestras madres y t\u00edas pasaban de tararear <em>Venecia sin ti<\/em> a <em>Los paraguas de Cherburgo<\/em> \u2013del mismo a\u00f1o que <em>Venecia<\/em>&#8211; o algo m\u00e1s tarde <em>Un hombre y una mujer,<\/em> de Francis Lai: el \u201cDabadada\u00e1, dabadabad\u00e1\u2026.\u201d; o tambi\u00e9n de Lai, <em>Vivir para vivir<\/em>. C\u00f3mo me chocaba a m\u00ed ese t\u00edtulo: vivir para vivir. A\u00fan hoy lo repienso. Aquellos amores de cine, de amantes el\u00edseos y profesiones liberales, peligrosas, rom\u00e1nticas y cosmopolitas \u2013<em>script<\/em> de cine, reportero en Vietnam, corredor de f\u00f3rmula 1\u2026-, amores triangulares incluso, como los microsurcos, con estrellas como la Deneuve, Trintignant, Anouk Aim\u00e9e, Girardot, Montand\u2026; amores que llegaban aqu\u00ed cortados, a veces despu\u00e9s de que llegaran los <em>singles<\/em> y nuestras madres y t\u00edas ya se supieran de memoria las melod\u00edas. Que fueran, de hecho, a verlas para, en la oscuridad, tararear el tema. Una vez en Venecia, por la ma\u00f1ana, abr\u00ed las ventanas de la habitaci\u00f3n del Hotel y con mi primer m\u00f3vil llam\u00e9 a mi madre para que escuchara las campanas. Guardo el <em>single<\/em>, ya digo, pero ya soy incapaz de escucharlo. Sin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La canci\u00f3n m\u00e1s triste jam\u00e1s escrita es Que c\u2019est triste Venise. 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