{"id":231,"date":"2018-12-23T12:26:38","date_gmt":"2018-12-23T11:26:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=231"},"modified":"2018-12-23T12:26:38","modified_gmt":"2018-12-23T11:26:38","slug":"53414","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2018\/12\/23\/53414\/","title":{"rendered":"53414"},"content":{"rendered":"<p>El Sorteo de Navidad es una f\u00e1bula sobre la pobreza. Como en buena medida tambi\u00e9n lo es la Navidad. Llegado el d\u00eda del sorteo \u2013hoy, en que escribo esto-, y escuchando por cada esquina voces blancas intentando acertar las cifras afortunadas, como si se pudieran atrapar al vuelo, con un cazamariposas, siempre recuerdo <em>Pobre<\/em>, el relato de Rafael Azcona. Ah\u00ed se contaba c\u00f3mo hasta un mendigo puede vivir por encima de sus posibilidades. En Logro\u00f1o. <em>Pobre <\/em>era el primero de los cuentos que integraban el tr\u00edptico <em>Pobre, paral\u00edtico y muerto<\/em>. Se lo public\u00f3 en 1960 Ediciones Ari\u00f3n, con dibujos del gran Lorenzo Go\u00f1i. Go\u00f1i dibuj\u00f3 a plumilla un elenco de pobres como de Solana, una especie de capricho post-goyesco. En 2008, volvi\u00f3 a publicarlo Ediciones del Viento. A\u00fan estar\u00e1 por librer\u00edas. Como suele suceder con la ficci\u00f3n m\u00e1s alucinante, <em>Pobre<\/em> estaba basado en hechos estrictamente reales. La realidad se basta sola para exagerar, para exagerarse. Por eso no le gustaba a Rafael que lo trataran de humorista, y alegaba en su defensa que eran las propias paradojas de la vida, autoinfligidas, las que hac\u00edan todo el trabajo tragic\u00f3mico. Por eso <em>Pobre, paral\u00edtico y muerto<\/em> no resulta una humorada sino que es el <em>Martes de Carnaval<\/em> de Azcona, su versi\u00f3n del esperpento, que te atraviesa la risa a cuchillo. En una de esas paradojas agudas de la vida, un pobre de solemnidad hab\u00eda hecho saltar la Banca un 21 de diciembre de 1957. En Logro\u00f1o. Pero es que adem\u00e1s \u00a1acert\u00f3 el Gordo! Un pleno, vaya. S\u00f3lo que el Gordo le dar\u00eda al final \u2013otra paradoja por el estilo- muy mala suerte. Sucede que hay individuos intolerantes a la buena suerte. No es humor, es as\u00ed. Y ser pobre te sit\u00faa en el grupo de riesgo, sin duda. Seg\u00fan inform\u00f3 entonces la Agencia CIFRA (no me dir\u00e1n que tambi\u00e9n el nombrecito de la Agencia\u2026) \u2013Rafael ya lo leer\u00eda en Madrid- el mendigo R. V. G. hab\u00eda comprado en Bilbao, donde tambi\u00e9n alternaba de pobre, dos d\u00e9cimos del n\u00famero 53414, que va y luego toc\u00f3. Pero al t\u00edo, en un golpe de creatividad contable, se le hab\u00eda ocurrido distribuir por Logro\u00f1o, su campo de operaciones habitual, participaciones de esos dos d\u00e9cimos. Claro que \u2013y ah\u00ed estaba el <em>bisnis<\/em>&#8211; en un n\u00famero superior al que correspond\u00eda. Participaciones de 5 pesetas \u2013de las que \u00e9l, para que se hagan una idea, se llevaba 25 c\u00e9ntimos-; y tambi\u00e9n de 10, y de 15 y hasta de 30. De resultas que cuando \u2018los agraciados\u2019 fueron a cobrar las papeletas a las entidades bancarias de la ciudad el montante que les abonaron duplicaba la cantidad cubierta por los dos d\u00e9cimos. En resumen, como titul\u00f3 la prensa: \u00abpose\u00eda dos d\u00e9cimos y vendi\u00f3 el importe de cuatro\u00bb. Y pillaron a R. G. V. Y lo pusieron a disposici\u00f3n judicial. Rafael llam\u00f3 a su pobre Venancio Gil D\u00edaz. Burgal\u00e9s. De 1905. Sin profesi\u00f3n conocida. Venancio vive en una especie de establo cuyo \u00fanico ventanuco tiene por cristal una hoja de calendario. Es cojo. Le gusta la Navidad porque \u00abas\u00ed da uno m\u00e1s pena. Ojal\u00e1 fuera Navidad todo el a\u00f1o\u00bb, dice. Y pide en la Catedral, habitualmente, donde es conocido y mantenido por las limosnas de los parroquianos. Rafael situ\u00f3 la acci\u00f3n un 22 de diciembre, tal que ayer. El caso es que Venancio le vende participaciones incluso a sus colegas de mendicidad, como \u2018el Cegama\u2019, que es un ciego que pide con \u00e9l en la puerta de la Catedral; una puerta cuyo arco est\u00e1 \u00abaplastado por el Barroco\u00bb (<em>sic<\/em>). Dir\u00edase que hay un aplastamiento general en todo, un barroco aplastante. Y todo pasa -aunque no se nombre- en Logro\u00f1o. Y as\u00ed salen localizaciones como la Sierra del Tolo\u00f1o, el Cine Moderno, La Chata, y sobre todo la Plaza del Mercado, que es la Corte de Milagros de esta historia. Al final, el polic\u00eda le dice a Venancio que, tal y como hab\u00eda ingeniado su estafa, no le hubiera hecho falta ni gastar en comprar los d\u00e9cimos. Venancio es pobre pero honrado. Por lo menos en lo que se refiere a la honradez del relato, en cuanto a la verosimilitud y reconoce que s\u00ed, que es verdad, pero que compr\u00e1ndolos, sabi\u00e9ndose respaldado por ellos, neutralizaba a los desconfiados. Sabemos que tampoco a Pl\u00e1cido, tras echar el bofe en Nochebuena, le hubiera hecho falta saldar la maldita letra, pero que una mezcla de temor y pundonor, de honradez en definitiva, le empujaron a hacerlo. El polic\u00eda le pide a Venancio que le entregue el dinero sobrante de la estafa. Pero el pobre le dice que lo que le quedaba se lo ha gastado en comer y en comprarse una bicicleta. Como en el Neorrealismo. Yo he vuelto a jugar este a\u00f1o al 53414. Y nada. Ha habido suerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sorteo de Navidad es una f\u00e1bula sobre la pobreza. Como en buena medida tambi\u00e9n lo es la Navidad. 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