{"id":306,"date":"2019-04-15T10:00:34","date_gmt":"2019-04-15T08:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=306"},"modified":"2019-04-15T10:00:34","modified_gmt":"2019-04-15T08:00:34","slug":"para-leerte-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2019\/04\/15\/para-leerte-mejor\/","title":{"rendered":"Para leerte mejor"},"content":{"rendered":"<p>\u00c9rase todas las veces.<\/p>\n<p>El fondo de los cuentos no es lo mismo que su \u2018moraleja\u2019. La \u2018moraleja\u2019 es una coda adherida con posterioridad a su f\u00e1bula, y en general su funci\u00f3n es servir de paliativo a los t\u00e9rminos m\u00e1s extremos de \u00e9sta. A la depresi\u00f3n de sus finales infelices, que eran -en su primera versi\u00f3n- mayor\u00eda. En cualquier caso, opera \u2018el recado\u2019 mediante un reduccionismo simplista. Las moralejas de los cuentos, de acuerdo a lo correcto en cada tiempo, se vienen reformulando, rectificando, manipulando. Los propios relatos originales \u2013que se remontan, muchos de ellos, a la \u00e9poca de la oralidad, cuando sus historias, sin filtro y expl\u00edcitas, no se pon\u00edan negro sobre blanco, sino que circulaban transmitidas boca oreja, como una mezcla entre pesadilla y maravilla- han sido objeto de escrituras y reescrituras con el objetivo de ir aminorando \u2013de cara a la imprenta y a la publicaci\u00f3n en sociedad- su carga de profundidad. Aunque nunca, por muchas capas superpuestas o raspadas que se le hayan infligido, se haya podido extirpar lo que late en ellos; lo que Freud etiquet\u00f3 \u2013y no ha sido mejorada la catalogaci\u00f3n- como\u2026 lo siniestro. Porque, nos sea c\u00f3modo o inc\u00f3modo, \u00bfcon qu\u00e9 conectan los cuentos, los cuentos familiares, los cuentos de \u2018toda la vida\u2019 (eso: de la vida), m\u00e1s all\u00e1 \u2013o sea: m\u00e1s al fondo- de los modelos de comportamiento vigentes en cada momento hist\u00f3rico, de las zonas de confort ideol\u00f3gicas?: en mi opini\u00f3n, con la experiencia radical de la p\u00e9rdida, del dolor, de la sexualidad, de la muerte. De la violencia incluso. T\u00fa coges algunos pasajes de las primeras versiones de <em>La Bella Durmiente<\/em> o de <em>Caperucita roja<\/em>, y no desmerecen nada en el grado de laceraci\u00f3n respecto a algunos pasajes del <em>Tito Andr\u00f3nico <\/em>de Shakespeare, o de <em>Santa Clarita Diet<\/em> (Netflix). Ni siquiera reescrituras edulcorantes, aburguesadas sin duda en el relato, como las versiones \u2018Disney\u2019, pueden en lo visual, en lo est\u00e9tico \u2013es decir: en los sentidos-, en pantalla, eliminar la experiencia primigenia del miedo, de la tristeza, del amor, de la orfandad, de la soledad. La primera vez que se nos muere nuestra madre, o la primera vez que la perdemos es \u2013o sol\u00eda ser- en <em>Bambi<\/em>, o en <em>Dumbo<\/em>. Los cuentos, que lejos de llevarnos al sue\u00f1o nos lo quitaban, tratan b\u00e1sicamente de estos asuntos. Son artefactos emocionales casi arcanos, y muy testados, por tanto. Van de la conmoci\u00f3n a la catarsis. Son tragedias, vaya, de libro. No consisten en un mero juego de rol entre pr\u00edncipes y princesas. Todo es much\u00edsimo m\u00e1s complicado. Y no hay un gramo de inocencia. Y son el primer aviso, a nuestra edad primera, de la que vida, ya a corto plazo, no digamos a medio, ser\u00e1 ese bosque intricado y nocturno, habitado por lobos con piel de abuelita, con algunas etapas luminosas, eso s\u00ed. Un laberinto en el que habr\u00e1s de proveerte de ayudas, de compa\u00f1eros de viaje, de lenguajes, de objetos m\u00faltiples, de avituallamiento, de disfraces, de estrategias, de veh\u00edculos, de valor. En el que habr\u00e1s de tragarte o besar sapos. En fin, ya el se\u00f1or Vlad\u00edmir Propp, que se intern\u00f3 en ese bosque, describi\u00f3 en su <em>Morfolog\u00eda <\/em>(1928) las muchas variantes de la hoja de ruta que cabe trazar en su fronda, y de todos los elementos que entran en juego. Viene esto \u2018a cuento\u2019 (aqu\u00ed emoticono con ja, ja, ja) de la pol\u00e9mica sobre el desahucio cuent\u00edstico acaecido en una escuela p\u00fablica de Barcelona. El asunto acusa un reduccionismo similar al que me refer\u00eda antes. Entonces, dicho esto, no se trata \u2013por rid\u00edculo, o a\u00fan peor- ni de sacar a Caperucita Roja y a la Bella Durmiente en los m\u00edtines de campa\u00f1a o en las procesiones, como ya estamos viendo; ni \u2013por obtuso- de organizar una purga en una biblioteca de Colegio (\u00bfy de qu\u00e9 versiones de los cuentos purgados? Caso de la <em>Bella<\/em>, por ejemplo: \u00bfla de Giambattista Basile?, \u00bfla de Charle Perrault?, \u00bfla de los Grimm?). Lo que hay que hacer, para intentar aproximarse al fondo de los cuentos y no quedarse en moralejas de ning\u00fan tipo, todas ellas interesadas y superficiales; el ejemplo a seguir, ser\u00eda m\u00e1s bien el de este hispanista norteamericano de 77 a\u00f1os, conocido por \u2018Pepe Nieves\u2019 (a ver, \u2018Nieves\u2019 no por Blancanieves; si no por \u2018Snow\u2019, se llama Joseph T. Snow), que \u2013seg\u00fan contaba la prensa ayer, camino de la semana del libro- lleva yendo medio siglo, cinco d\u00edas a la semana, a nuestra Biblioteca Nacional para \u00abcomprender del todo ciertas obras; porque las creaciones de la literatura mundial son historias que se pueden investigar hasta el \u00faltimo d\u00eda y a\u00fan as\u00ed no comprenderlas perfectamente\u00bb (<em>sic<\/em>). \u00c9sta es la actitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase todas las veces. El fondo de los cuentos no es lo mismo que su \u2018moraleja\u2019. La \u2018moraleja\u2019 es una coda adherida con posterioridad a su f\u00e1bula, y en general su funci\u00f3n es servir de paliativo a los t\u00e9rminos m\u00e1s extremos de \u00e9sta. 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