{"id":354,"date":"2019-05-26T19:42:24","date_gmt":"2019-05-26T17:42:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=354"},"modified":"2019-05-26T19:42:24","modified_gmt":"2019-05-26T17:42:24","slug":"comenzar-por-el-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2019\/05\/26\/comenzar-por-el-final\/","title":{"rendered":"Comenzar por el final"},"content":{"rendered":"<p>Ha sido \u00e9sta una semana dedicada a debatir sobre los finales, su oportunidad, coherencia, secreto y duelo. Sobre todo el duelo, mezcla de tristeza y decepci\u00f3n, provocada por el adue\u00f1amiento que de la ficci\u00f3n realiza su espectador o lector, seg\u00fan sean series o sagas literarias. Esta semana, millones de guionistas espont\u00e1neos de todo el orbe se han sentado de la televisi\u00f3n, como en la final de un mundial (y es que hab\u00eda formado una mundial), a ver c\u00f3mo otros guionistas profesionales finalizaban las series por ellos: <em>Juego de Tronos<\/em>, <em>The Big Bang Theory<\/em>. Series \u2013o sea, personajes, tramas, lugares- de los que ellos ya se sent\u00edan propietarios desde la primera temporada. Sheldon Cooper y compa\u00f1\u00eda tambi\u00e9n, como los que m\u00e1s. Todos tenemos, en fin, ideas propias acerca de c\u00f3mo han de cerrarse las historias con las que nos hemos familiarizado \u2013o pr\u00e1cticamente emparentado, caso de la hermandad de los <em>Big Bang<\/em>; <em>Juego de Tronos<\/em>, perd\u00f3n (<em>\u00a1spoiler!<\/em>) es que no s\u00e9 ni de que va-, s\u00f3lo que antes no exist\u00eda m\u00e1s onda expansiva para la idea de cada uno que la barra de un bar; pero ahora, las redes sociales \u2013tablero de un juego de rol opinativo tan global como caprichoso- han convertido la conclusi\u00f3n de una ficci\u00f3n en una versi\u00f3n de la comuni\u00f3n de las almas. En una cuesti\u00f3n universal, de la que se ambiciona ser parte. Y juez. C\u00f3mo para ponernos de acuerdo en c\u00f3mo ha de ser el fin del mundo (inconcluso de f\u00e1brica, pues su hacedor el ultimo d\u00eda se lo tom\u00f3 por asuntos propios). Adem\u00e1s, este drama de la finalizaci\u00f3n de \u2013sobre todo- <em>Juego de Tronos<\/em>, ha provocado, por elevaci\u00f3n, una discusi\u00f3n en prensa \u2013p\u00e1ginas enteras- acerca de la naturaleza y ubicaci\u00f3n de los finales en el proceso de creaci\u00f3n de las ficciones (en qu\u00e9 momento aparece sobre la mesa de sus creadores, si al principio o\u2026 al final) y en la experiencia del espectador (desde cu\u00e1ndo debemos saber o intuir el final y cu\u00e1l es el protocolo de su custodia, lo que ahora es la teor\u00eda y pr\u00e1ctica del <em>spoiler<\/em>). Azcona, por ejemplo, dec\u00eda que si no ten\u00eda, de entrada, el final del gui\u00f3n, no comenzaba a escribirlo. El final, efectivamente, hay que gan\u00e1rselo. Una vez imaginado hay que alcanzarlo, y por eso se pone a\u00f1ade lo que va antes. A m\u00ed me gustaba mucho el antecedente del dichoso <em>spoiler <\/em>que era lo que llam\u00e1bamos \u2018destripar el final\u2019. Nada m\u00e1s gr\u00e1fico para mostrar c\u00f3mo el final depende de un complejo intestinal de l\u00edneas de acci\u00f3n y de m\u00f3viles que se van anudando hasta la estrangulaci\u00f3n, que el guionista finalmente extirpa a la vista del p\u00fablico, a coraz\u00f3n abierto de la pel\u00edcula. Y a prop\u00f3sito, fue Hitchcock el primero que decret\u00f3 <em>la omert\u00e1<\/em> sobre el final de una pel\u00edcula apareciendo en las marquesinas de los cines donde se proyectaba su <em>Psicosis <\/em>cruz\u00e1ndose la boca con el \u00edndice, como la enfermera de los p\u00f3sters de los ambulatorios. Y aqu\u00ed entra mi t\u00eda, mi t\u00eda Mar\u00eda Luisa, con la que fui al cine entre los doce y los dieciocho a\u00f1os. Gracias a ella desacralic\u00e9 los finales de las pel\u00edculas (y luego no s\u00f3lo de las pel\u00edculas) para recorrer y apreciar con m\u00e1s relajo todo lo anterior. Mi t\u00eda lo pasaba mal en el cine pensando c\u00f3mo iba a acabar la pel\u00edcula. Le pon\u00eda nerviosa tanto esperar al desenlace. No ve\u00eda el porqu\u00e9 de tanta angustia. Total: que, como entonces exist\u00eda la \u2018sesi\u00f3n continua\u2019 (intenten describirle este formato a un <em>millennial<\/em>), entr\u00e1bamos al cine cuando a la pel\u00edcula le faltaban diez, quince minutos para acabar. Piti o Anita, las taquilleras, amigas de mi t\u00eda, ya nos conoc\u00edan la din\u00e1mica; nos daban la entrada y entr\u00e1bamos, claro. Llegamos a levantar alguna fila entera del Sahor en el momento cumbre de <em>La aventura del Poseid\u00f3n, <\/em>de <em>Network<\/em>, de <em>Rocky <\/em>o de <em>La profec\u00eda<\/em>, entre varias decenas de pel\u00edculas. Y una vez sab\u00edamos lo que iba a pasar, pues nos enganch\u00e1bamos al siguiente pase sin movernos de la butaca, y ya tan tranquilos, disfrut\u00e1bamos del arte y del ensayo. Hab\u00eda veces, vistas as\u00ed las pel\u00edculas, que llegabas a pensar que el final pudiera ser distinto al que hab\u00edamos visto cuando entramos; que pod\u00eda haber un final distinto en cada proyecci\u00f3n. Nunca le coment\u00e9 a mi t\u00eda esta posibilidad, que no le dejar\u00eda ver cine en paz. En cambio las novelas las le\u00eda de principio a fin, porque \u2013de no soportar el suspense- pod\u00eda dejarlo, en la intimidad del hogar y de la lectura nocturna, que no es lo mismo que salirse del cine porque no aguantas pensar que le va a pasar a Gene Hackman en las tripas del transatl\u00e1ntico. Yo respeto los finales, tienen su punto, pero desde aquello me paso rato en las librer\u00edas abriendo novelas por su ultima p\u00e1gina. Y desde luego siempre comienzo al leer el peri\u00f3dico por su \u00faltima p\u00e1gina. Un destripador. Cuento esto hoy, uno de esos d\u00edas que comenzar\u00edas por el final (\u00bfpueden, por cierto, considerarse <em>spoilers <\/em>las encuestas?).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha sido \u00e9sta una semana dedicada a debatir sobre los finales, su oportunidad, coherencia, secreto y duelo. Sobre todo el duelo, mezcla de tristeza y decepci\u00f3n, provocada por el adue\u00f1amiento que de la ficci\u00f3n realiza su espectador o lector, seg\u00fan sean series o sagas literarias. 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