{"id":418,"date":"2019-09-29T11:42:07","date_gmt":"2019-09-29T09:42:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=418"},"modified":"2019-09-29T22:23:27","modified_gmt":"2019-09-29T20:23:27","slug":"sonata-de-otono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2019\/09\/29\/sonata-de-otono\/","title":{"rendered":"Sonata de oto\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/09\/Tobi\u0301a2010_TRM_0510baja.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-423\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/09\/Tobi\u0301a2010_TRM_0510baja-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/09\/Tobi\u0301a2010_TRM_0510baja-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/09\/Tobi\u0301a2010_TRM_0510baja-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/09\/Tobi\u0301a2010_TRM_0510baja.jpg 933w\" sizes=\"(max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/a>Este lunes 23 comenz\u00f3 oficialmente el oto\u00f1o. Hubo un tiempo \u2013luego me extiendo- en que el oto\u00f1o no exist\u00eda, ni la primavera. Ni siquiera para el Corte Ingl\u00e9s. S\u00f3lo exist\u00edan el invierno y el verano: los extremos. Es posible que con el cambio clim\u00e1tico volvamos a esa bipolaridad. Como al bipartidismo, aunque por otras razones y otra clase de medio ambiente. Sin embargo, son esas dos estaciones, intercaladas entre los bloques del fr\u00edo y del calor por excelencia, en las que mejor reconocemos lo h\u00edbrido, lo transicional de nuestras sensaciones, t\u00e9rmicas y emocionales. Somos ropa de entretiempo. La primavera nos ayuda a verificar el paso al calor y el oto\u00f1o al fr\u00edo. Ambas estaciones nos entrenan, nos ablandan. Son ben\u00e9ficas. Est\u00e1n muy bien colocadas, y no es de extra\u00f1ar que el Corte Ingl\u00e9s viera en ellas dos oportunos y diferenciados nichos de mercado. Y los modistos y modistas dos puentes de estilo con las estaciones titulares: el cat\u00e1logo de primavera-verano y el de oto\u00f1o-invierno. La primavera nos ayuda a asomar la cabeza tras el invierno y el oto\u00f1o nos invita a ir recogi\u00e9ndonos en nuestras moradas tras la externalizaci\u00f3n veraniega. Nos atemperan. Nos alivian de la tensi\u00f3n de las altas y de las \u00ednfimas temperaturas. Son, claro, estaciones seniors, cuando ya se es capaz de apreciar en los huesos y en los capilares \u2013para bien y para mal- el m\u00e1s m\u00ednimo cambio de tempero; cuando el cuerpo se vuelve tan sensible como el cabello de los hig\u00f3metros de fraile. Pero ya digo que el oto\u00f1o al principio no estaba considerado. Leo que s\u00f3lo mucho m\u00e1s tarde se vio la necesidad de su reconocimiento oficial y de su correspondiente denominaci\u00f3n que, por lo visto, tiene que ver etimol\u00f3gicamente con la \u00e9poca de auge, de aumento, de plenitud. En el campo, y sobre todo en la vid. Porque, es curioso, asociamos el oto\u00f1o con lo mustio y con \u00ablos salmos de las hojas secas\u00bb, que dir\u00eda Antonio Machado; con eso que llamamos \u2018lo oto\u00f1al\u2019, como una especie de baja edad media de la pasi\u00f3n y del \u00edmpetu. Y sin embargo su primera referencia era, ya ven, el periodo de riqueza y de sabrosura. Y efectivamente, es el oto\u00f1o una estaci\u00f3n que te comer\u00edas a bocados por las esquinas. El oto\u00f1o es el aroma de los pimientos asados para embotar. Rojos, verdes. Es \u00e9ste un aroma, el de los pimientos sobre la rejilla con agujeros por las que asciende la brasa del carb\u00f3n, que \u2013paseas cerca de carreteras con huertas, pongamos la del Cortijo, o por el interior de los pueblos, de punta a cabo de la regi\u00f3n- y forma, por su intensidad, una capa atmosf\u00e9rica aut\u00f3ctona. Una estratosfera del pimiento. El aroma del tomate cocinado para embotarlo tambi\u00e9n embriaga; o el de los higos camino de la confitura. Hasta el del at\u00fan, en orza. Y luego est\u00e1n los calabacines y las berenjenas: ultracuerpos de los buenos, de los que te transforman para bien, no como aquellos de la pel\u00edcula. Y las ristras de pimientos, genialmente trenzadas, sec\u00e1ndose en los balcones. Maravillosa guirnalda. Y el festival de melocotones y calabazas mitol\u00f3gicas que se exponen en la calle en San Mateo. Un Archimboldo, vaya. El oto\u00f1o es un Archimboldo, donde cada \u00f3rgano tiene su fruta o su hortaliza. El rostro completo del oto\u00f1o. Y luego el aroma del mosto. Todo lo del vino, claro. El vino constituye una estaci\u00f3n en s\u00ed mismo. Ya digo que, por lo que se cuenta, fue la vid, en la observaci\u00f3n de su ciclo, desde la exhuberancia frutal del vi\u00f1edo repleto al espect\u00e1culo pict\u00f3rico de sus postrimer\u00edas, la que provoc\u00f3 la idea de un tramo del a\u00f1o, maduro y hermoso, al que llamaron oto\u00f1o y que acababa en un no menos hermoso bodeg\u00f3n, de mondas doradas, raspones, huesos y migas. Y m\u00e1s adelante en las sonatas de Valle-Incl\u00e1n o de Ingmar Bergman. Porque \u2013hablando de m\u00fasica, la de las palabras en la de Valle y la de piano en la de Bergman- el oto\u00f1o tiene, s\u00ed, dos tiempos (y tres movimientos), como ya dej\u00f3 estipulado Vivaldi, que hizo de las estaciones un superventas y es disco de platino desde principios del siglo XVIII. Un tiempo <em>Allegro<\/em>, que abre cierra, y que pone sonido al auge, y un <em>Adagio Molto<\/em>, que imita la pasificaci\u00f3n de las cosas y la somnolencia producida por el primer vino. Qued\u00e9monos, disfrutemos del momento, con el <em>Allegro<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este lunes 23 comenz\u00f3 oficialmente el oto\u00f1o. Hubo un tiempo \u2013luego me extiendo- en que el oto\u00f1o no exist\u00eda, ni la primavera. Ni siquiera para el Corte Ingl\u00e9s. S\u00f3lo exist\u00edan el invierno y el verano: los extremos. Es posible que con el cambio clim\u00e1tico volvamos a esa bipolaridad. 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