{"id":472,"date":"2019-11-24T12:32:53","date_gmt":"2019-11-24T11:32:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=472"},"modified":"2019-11-25T19:40:10","modified_gmt":"2019-11-25T18:40:10","slug":"cerrar-un-circulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2019\/11\/24\/cerrar-un-circulo\/","title":{"rendered":"Cerrar un C\u00edrculo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-474\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja-300x226.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"479\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja-300x226.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja-768x579.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja-1024x772.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2019\/11\/Ci\u0301rculoLectores19_TRM_9483baja.jpg 1315w\" sizes=\"(max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Venimos de la biblioteca de nuestros padres. De sus t\u00edtulos, lomos, portadas. Ese lineal me hizo lector y fiel de la literatura; espectador de los libros. La literatura son los libros. Los vol\u00famenes que la integran. Esos artefactos de papel. Libros como los del reci\u00e9n extinguido \u201cC\u00edrculo de Lectores\u201d. \u2018Lectores\u2019 con may\u00fascula. Libros resistentes, de tapa dura, entelada o plastificada. Libros-libros, con cubiertas inolvidables, obras de artistas gr\u00e1ficos: la navaja que hend\u00eda un charco de sangre de <em>La familia de Pascual Duarte<\/em> (Luna), la anciana sentada en una silla sobre un suelo ajedrezado en azul de <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> (Luna) \u2013en su interior a\u00fan conservo un folio con el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de los Buend\u00eda escrito a Bic-, el revolver que transparenta su delineaci\u00f3n, con la empu\u00f1adora en escorzo de <em>El padrino<\/em> (Rigau), la soga de la horca de <em>Matar a un ruise\u00f1or<\/em> (Izquierdo), la mariposa amarilla que romp\u00eda una cadenas sobre fondo morado de <em>Papill\u00f3n<\/em> (Izquierdo), el cilindro poligonal ardiendo por sus \u00faltimos pisos y proyectando una sombra desde los primeros sobre el horizonte de <em>Rascacielos <\/em>(Nolla), el gui\u00f1ol solanesco de <em>La parranda<\/em> (Liarte), el birrete articulado en un coraz\u00f3n y una mujer desnuda de <em>El graduado<\/em> (Noguera-Nolla). Los tomos en blanco marfile\u00f1o de \u201cla lucha por la vida\u201d de Baroja, de los relatos de Maupassant, de los poemas de Neruda o de la poes\u00eda, teatro y art\u00edculos de Lorca. Los libros del C\u00edrculo tambi\u00e9n formaban en casa una colecci\u00f3n de escultura. Hace un par de semanas y sesenta a\u00f1os despu\u00e9s de su puesta en marcha -una vida como lector, para m\u00ed y para los muchos que compan\u00edamos aquel C\u00edrculo lector dentro del C\u00edrculo familiar-, su \u00faltimo propietario, Planeta, ha decidido cerrarlo. El C\u00edrculo ha sido desbordado por la esfera digital. Por el env\u00edo transnacional. El invento pertenec\u00eda a una \u00e9poca en la que todo era puerta a puerta: los cobros, los productos de belleza y hasta la venta de <em>tupperware<\/em>. Y en la que \u2013hablamos de principios de los sesenta- los huecos en las bibliotecas de las clases medias, eran \u2013por carencias culturales y econ\u00f3micas- grandes. Iniciativas como la del C\u00edrculo o \u2013ya en los setenta- las dos colecciones de RTVE (la amarilla y la verde) constituyeron una suerte de beneficencia literaria, podr\u00edamos llamarlo as\u00ed. A mi alrededor todo el mundo era del C\u00edrculo: mis vecinos, mis t\u00edos y hasta mi abuela. Sus casas eran secciones de una misma biblioteca. Los libros del C\u00edrculo eran una contrase\u00f1a, un signo de leer, con regularidad. De estar al d\u00eda en las novedades literarias. Era frecuente tambi\u00e9n ver los ejemplares por las piscinas, en la lector\u00eda de sombra. Yo siempre inspeccionaba cu\u00e1les nos faltaban en casa de los que ten\u00edan los dem\u00e1s, y viceversa. Hab\u00eda dos elementos, dos pasos en la din\u00e1mica \u2018circular\u2019: el hombre del C\u00edrculo y la revista del C\u00edrculo. \u00ab\u00a1Pap\u00e1, ha venido el del C\u00edrculo!\u00bb, avis\u00e1bamos. \u00ab\u00a1Y ha tra\u00eddo la revista!\u00bb. Revista cuyas p\u00e1ginas yo ya hab\u00eda devorado para entonces, como me lanzaba sobre las carteleras de cine de Portales. Y al igual que me fascinaba el \u201cPr\u00f3ximamente\u201d de las pel\u00edculas por venir, me fascinaba el cat\u00e1logo de los t\u00edtulos que mi padre y mi madre acabar\u00edan eligiendo. A partir de un momento, tambi\u00e9n nos dejaban a mis hermanos y a m\u00ed pedir algo. Incluso cassettes, porque el Circulo tambi\u00e9n llegar\u00eda a ofrecer cassettes. Yo ped\u00eda de \u2018Temas\u2019 de pel\u00edculas. No eran bandas sonoras originales, sino versionados por la orquesta de alguien. Pel\u00edculas recientes, las que yo me mor\u00eda por ver: <em>Aeropuerto 75<\/em>, <em>Chinatown<\/em>, <em>El coloso en llamas<\/em>, que sal\u00eda de la novela <em>Rascacielos<\/em>, en fin. Por cierto que empezaban a sacar muchos libros de los que hab\u00eda pel\u00edcula. Recuerdo la edici\u00f3n de <em>Mil novecientos<\/em>, que era una novelizaci\u00f3n \u2013o sea, a posteriori de la pel\u00edcula- de <em>Novecento<\/em>. Con una imagen en portada de Alfredo y Ada a punto del beso. Y lo que tambi\u00e9n hac\u00eda era forrar carpetas de clase con recortes del anuncio de algunos libros en la revista del C\u00edrculo. Los anuncios eran atractivos, por -seg\u00fan temas- lo espectacular o lo sexy. Ahora veo todo este legado del C\u00edrculo muy diseminado. En bibliotecas heredadas, desde luego (en parte, la m\u00eda, claro), pero tambi\u00e9n en chalets, en bodegas, en trasteros y en \u2013esto me fascina especialmente- en los escaparates de tiendas de muebles. Son incluidos como adornos en las bibliotecas que est\u00e1n a la venta. Yo he estado a punto de entrar a comprarme un mueble porque conten\u00eda \u2013como <em>atrezzo<\/em>, ya digo- varios libros del C\u00edrculo; ejemplares de <em>Las ninfas<\/em>, de <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/em>, de <em>Los perros de la guerra<\/em>, de <em>Marathon Man<\/em>, de <em>A sangre fr\u00eda<\/em>, de <em>La Colina de Watership<\/em>. En su momento, estos y otros libros le\u00eddos en el C\u00edrculo, me amueblaron la cabeza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Venimos de la biblioteca de nuestros padres. De sus t\u00edtulos, lomos, portadas. Ese lineal me hizo lector y fiel de la literatura; espectador de los libros. La literatura son los libros. Los vol\u00famenes que la integran. Esos artefactos de papel. Libros como los del reci\u00e9n extinguido \u201cC\u00edrculo de Lectores\u201d. \u2018Lectores\u2019 con may\u00fascula. 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