{"id":589,"date":"2020-05-24T11:44:36","date_gmt":"2020-05-24T09:44:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=589"},"modified":"2020-06-25T21:37:01","modified_gmt":"2020-06-25T19:37:01","slug":"teatros-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2020\/05\/24\/teatros-de-europa\/","title":{"rendered":"Teatros de Europa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-608\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"639\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/05\/Breto\u0301nT2015_TRM_baja_8995.jpg 1244w\" sizes=\"(max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Una vez pude ver a Michel Piccoli sobre un escenario. Fue en 1993. En el Od\u00e9on de Par\u00eds. Hac\u00eda tres a\u00f1os, en la temporada 1990, que este coliseo con raz\u00f3n social en el coraz\u00f3n del VI, hab\u00eda sido nombrado Th\u00e9\u00e2tre de l\u2019Europe. No s\u00f3lo era una etiqueta: era una idea del teatro y de Europa. El concepto se hab\u00eda construido en los ochenta, como tantos otros castillos en el aire (o sea, en Espa\u00f1a, en la expresi\u00f3n original). Por entonces so\u00f1\u00e1bamos Europa \u2013en cuyo teatro no entrar\u00eda Espa\u00f1a hasta 1986\u2013 como un continente de pensamiento, como una red de teatros. Simb\u00f3lica y materialmente. Europa como escenario com\u00fan antes que como moneda com\u00fan. El sentido \u00faltimo del teatro se consideraba factor de relevancia y de supervivencia de Europa. Algo innegociable, necesario. Tambi\u00e9n en Espa\u00f1a se anhelaba. Y nuestras administraciones no dudaron en que el redondeo del esp\u00edritu democr\u00e1tico pasaba por la existencia de teatros p\u00fablicos. En el 78 ya se hab\u00eda creado el Centro Dram\u00e1tico Nacional (CDN), que en la d\u00e9cada siguiente no s\u00f3lo escribir\u00eda alguna de las p\u00e1ginas m\u00e1s brillantes en la historia de las artes esc\u00e9nicas espa\u00f1olas, sino que provocar\u00eda hitos en la historia de nuestra libertad y de nuestra creatividad. En el 79, en Logro\u00f1o, hab\u00eda ardido el Teatro Bret\u00f3n, pero precisamente en 1990, as\u00ed han pasado treinta a\u00f1os, se reabrir\u00eda en una segunda vida con vocaci\u00f3n \u2013hoy intacta\u2013 de teatro p\u00fablico, ciudadano, libre. \u00abUna colectividad tiene tambi\u00e9n un alma plural, un esp\u00edritu com\u00fan que se va forjando a lo largo del tiempo en vivencias y experiencias compartidas. Y hay espacios \u2013y tiempos\u2013 en la vida de un pueblo de una mayor significaci\u00f3n como forjadores de comunidad. Un teatro es \u2013sin duda\u2013 uno de esos espacios\u00bb afirmaba el alcalde Manuel S\u00e1inz en el programa de inauguraci\u00f3n. Por cierto, que una de las primeras funciones que pudimos ver fue un <em>Arlequino <\/em>del legendario Piccolo Teatro di Milano, otro de los Teatros de Europa por excelencia. Pues en los escenarios del Od\u00e9on y del Piccolo, a mediados de los ochenta, se hab\u00edan producido dos de los acontecimientos m\u00e1s sustantivos de la historia de la \u2018marca Espa\u00f1a\u2019: el estreno, en el primero, del extraordinario montaje de <em>Luces de Bohemia<\/em> que dirigiera en 1984 Lluis Pasqual, y en el segundo, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el no menos extraordinario montaje \u2013m\u00e1xime no habi\u00e9ndose representado nunca antes\u2013 de <em>El p\u00fablico <\/em>de Lorca, tambi\u00e9n por Pasqual. Pocas veces, en d\u00e9cadas, Espa\u00f1a hab\u00eda significado tanto po\u00e9tica y pol\u00edticamente (rep\u00e1sense las cr\u00f3nicas internacionales de su recepci\u00f3n emocionada, entusiasta, fraternal). Valle, Lorca y el CDN nos hicieron entrar en la escena europea antes que en sus instituciones. A lo largo de los ochenta y de los noventa, para muchos \u2013me cuento entre ellos\u2013 Europa era, entre otros, Strehler, Brook, Kantor, Savary, Bergman, Ronconi, Pasqual o Bondy. A Piccoli lo vi en un <em>Juan Gabriel Borkman<\/em> dirigido por Luc Bondy. Una historia de corrupci\u00f3n financiera y de confinaci\u00f3n. Dos premoniciones sobre el siglo XXI, europeo y mundial. Piccoli era Borkman. Recuerden: el banquero que hab\u00eda pasado cinco a\u00f1os en la c\u00e1rcel por malversar los dep\u00f3sitos de los clientes y que tras su salida viv\u00eda en el primer piso de su casa, deambulando por su sal\u00f3n principal, sin descender a estancias inferiores y escuchando al piano la <em>Danza Macabra<\/em> de Saint-Sa\u00ebns. Ibsen lo describ\u00eda siempre en pie, con las manos a la espalda, sesenta a\u00f1os (68 ten\u00eda ya el actor), aspecto recio, perfil fino y ojos agudos: Piccoli. Rafael Azcona, cuyos argumentos para el cine abundan en variaciones del confinamiento o laberinto \u2013kafkiano, dom\u00e9stico, mental\u2013, idear\u00eda varias historias que acabar\u00edan con Piccoli dentro: el Glauco de <em>Dilinger ha muerto<\/em>, que sin embargo firmar\u00eda en solitario Marco Ferreri, el Michel realizador de televisi\u00f3n de <em>La Grande Bouffe,<\/em> dispuesto a reventar de vac\u00edo, el Michel dentista de <em>Tama\u00f1o natural<\/em>, encerrado con una mu\u00f1eca \u2013tres encierros infantiles, autodestructivos\u2013 o el esperp\u00e9ntico Buffalo Bill de <em>No tocar la mujer a la mujer blanca<\/em> enterrado en el subsuelo de Les Halles de Par\u00eds. Siempre recordar\u00e9 la forma de andar de Piccoli en escena. No pod\u00edas distinguir si avanzaba o si retroced\u00eda. Sus pasos iban a la vez hacia adelante y hacia atr\u00e1s. Una especie de <em>moonwalking<\/em>. Como Europa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez pude ver a Michel Piccoli sobre un escenario. Fue en 1993. En el Od\u00e9on de Par\u00eds. Hac\u00eda tres a\u00f1os, en la temporada 1990, que este coliseo con raz\u00f3n social en el coraz\u00f3n del VI, hab\u00eda sido nombrado Th\u00e9\u00e2tre de l\u2019Europe. No s\u00f3lo era una etiqueta: era una idea del teatro y de Europa. 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