{"id":612,"date":"2020-06-28T11:37:58","date_gmt":"2020-06-28T09:37:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=612"},"modified":"2020-06-28T11:54:03","modified_gmt":"2020-06-28T09:54:03","slug":"interior-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2020\/06\/28\/interior-dia\/","title":{"rendered":"Interior d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-614\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"591\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/59\/2020\/06\/CasaVaca20TRM_0122baja.jpg 1244w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Venimos de unos meses en los que hemos visto moverse la luz en el interior de nuestras casas. En tiempo real. Amanecer y atardecer en cada habitaci\u00f3n, de \u00e1ngulo a \u00e1ngulo. Ver deslizarse la franja que arrastraba reflejos y sombras en una proyecci\u00f3n distinta a cada instante. Con velocidad variable. Sobre la pantalla de las paredes. Sobre los muebles, los libros, las plantas. Sobre nosotros mismos, habitantes cautivos del domicilio. Rutinas de la luz que nunca hab\u00edamos peritado en continuidad. Pero que al hacerlo, a veces por la raz\u00f3n m\u00e1s insospechada \u2013y es el caso\u2013, es cuando te das cuenta de c\u00f3mo la luz explica el drama. Mejor dicho: es el drama. Que trata siempre de un mismo asunto: el viaje desde la aurora hasta el crep\u00fasculo. En lo material y en lo an\u00edmico. El arquitecto Jos\u00e9 Miguel Le\u00f3n hablaba hace poco en su blog (laciudadvisitada.blogspot.com) de las \u2018casas del alma\u2019. La que fuera primera representaci\u00f3n escult\u00f3rica, podr\u00eda decirse, de una vivienda; como realizada en un impresora \u20183-D\u2019 de barro o de arcilla, ingeniada hace milenios por las culturas egipcia y mesopot\u00e1mica. Una maqueta a escala, con todas sus dependencias y caracteres, de una residencia para la eternidad: esa noche a la que conviene mudarse con la hacienda y los bienes tasados y suficientemente descritos. Sin duda, el confinamiento ha agudizado esa percepci\u00f3n an\u00edmica de la casa y del tiempo, inmersos como hemos estado en la tarea, \u00fanica en muchos sentidos, de llegar al final del d\u00eda. Para reamanecer al siguiente. Yo les animo a que este verano ampl\u00eden el arco de la experiencia que supone ligar el tiempo de la existencia de los seres y de las cosas al de la luz \u2013su curso, su vibraci\u00f3n, su hist\u00f3rico\u2013 lleg\u00e1ndose hasta la calle Lavadero en Viniegra de Abajo e intern\u00e1ndose en las estancias de la Casa Bern\u00e1ldez, el espacio que Viniegra Asociaci\u00f3n de Cultura y Arte (VACA) ha elegido como raz\u00f3n de su iniciativa y fin. Una raz\u00f3n m\u00faltiple: social, arquitect\u00f3nica, familiar est\u00e9tica, vital. Pablo Bern\u00e1ldez lo explica mejor cuando recibe al visitante en su zagu\u00e1n, acceso a un hueco en el que respiran y laten ciento cincuenta a\u00f1os de resistencia. Y pre\u00e1mbulo del extraordinario y delicad\u00edsimo retablo que Pachi Gestal ha distribuido en sus interiores con el t\u00edtulo de <em>Las horas de luz<\/em>. No se trata de una exposici\u00f3n al uso. Sino de un viaje, literal, que el visitante habr\u00e1 de verificar. De una emoci\u00f3n. Tras otra. De un teatro de la memoria filtrado por la luz del d\u00eda: la que tengas el d\u00eda en que la visites. Y si la revisitas con otra hora de luz, el viaje ser\u00e1 muy otro. Ninguna es mejor: la casa se muestra distinta. Pachi, trabajando a favor de la originalidad del lugar, no altera ni un solo fot\u00f3n de los que flotan en el ambiente, limit\u00e1ndose \u2013\u00e9sa es la cualidad de lo art\u00edstico, dar con el limite y obrar en su canto\u2013 a evocar las labores y mesteres, tan dom\u00e9sticos como universales, que sustentaron la Casa Bern\u00e1ldez. Su \u00faltimo uso \u2013qui\u00e9n pod\u00eda imaginarlo hace un siglo y medio, que gran triunfo, por tanto\u2013 es po\u00e9tico. Sin subrayados, ni nostalgia ni t\u00f3picos, sino con transversalidad art\u00edstica, libertad pl\u00e1stica absoluta en incluso un punto de iron\u00eda y humor; con una mirada, en fin, la de Pachi, propia del espectador que a trav\u00e9s del arte contempor\u00e1neo ha concluido en el aprecio de los materiales b\u00e1sicos, del valor de su pobreza y humildad: el la piedra, la madera, la tierra, en sus mil formas caprichosas \u2013que el artista atesora y reubica\u2013, bien naturales o artesanales. Cada comedor, cada cuadra, cada troje, cada habit\u00e1culo principal o de servicio resulta una escena. Y una idea. Sobre la planta baja de la gran casa del pasado. Del que nos separan horas de luz. Y Pachi \u2018amuebla\u2019 con lo m\u00ednimo; lo que consigue que cada una de sus intervenciones, discretas, pegadas a la pie del contenedor, logre, en cambio, una extraordinaria expansi\u00f3n sensorial, an\u00edmica. Y lo hace como una extensi\u00f3n de lo que \u00e9l denomina \u2018ropa vieja\u2019, tendida en el oto\u00f1o pasado en otro espacio latente, la ermita de Lomos de Orio. Objetos encontrados \u2013algunos en la propia Casa\u2013 o manufacturados. Preciosos en su singularidad y mecanismo. Cuya colocaci\u00f3n no pretende llenar un vac\u00edo, desvirtu\u00e1ndolo, sino hacerse acreedor de \u00e9l. <em>Las horas de luz,<\/em> en Casa Bern\u00e1ldez, es de las excursiones m\u00e1s provechosas para el alma que pueden hacer estos d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Venimos de unos meses en los que hemos visto moverse la luz en el interior de nuestras casas. En tiempo real. Amanecer y atardecer en cada habitaci\u00f3n, de \u00e1ngulo a \u00e1ngulo. Ver deslizarse la franja que arrastraba reflejos y sombras en una proyecci\u00f3n distinta a cada instante. Con velocidad variable. 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