{"id":622,"date":"2020-07-20T17:35:09","date_gmt":"2020-07-20T15:35:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=622"},"modified":"2020-07-20T17:35:09","modified_gmt":"2020-07-20T15:35:09","slug":"don-quijote-de-las-series","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2020\/07\/20\/don-quijote-de-las-series\/","title":{"rendered":"Don Quijote de las series"},"content":{"rendered":"<p>De <em>Cuentos de la Nueva Normalidad<\/em>, vol. II (Tanino Editor, 2020, pp. 25-27): \u00abY vio Don Alonso c\u00f3mo los d\u00edas y en mayor medida su env\u00e9s, las noches, habr\u00edan de hac\u00e9rsele durante la reclusi\u00f3n m\u00e1s eternas que una letan\u00eda, cuando ide\u00f3 que mejor ser\u00eda el probar a distraer el juicio, tan aquejado por la febr\u00edcula y la astenia \u2013por dem\u00e1s a la desaz\u00f3n\u2013 con las muchas novelas, haza\u00f1as y facecias que corr\u00edan en las plataformas, y de las que tantos portentos se pregonaban. Pues, a lo que se dec\u00eda, deb\u00edan andar por ellas Roldanes, Palmerines y Amadises digitales, entre otros caballeros columbrados por el ingenio reciente de las llamadas \u201cseries\u201d, tomos que a remedar ven\u00edan los viejos cordeles en que en otros siglos se encuadernaban las aventuras, los romances y los discursos, y que ahora, antes que en el t\u00f3rculo de la imprenta, se hallaban estampados en la pantalla plana del televisor, artefacto que, un vez consumado el tiempo en el que don Alonso era capaz de descifrar hasta la letra min\u00fascula, tanto auxilio le prestaba en su viudedad, lindante ya con el umbral de la edad plateada, proclive de por s\u00ed a la quietud de la contemplaci\u00f3n y del sill\u00f3n orejero. M\u00e1xime si por toda compa\u00f1\u00eda s\u00f3lo entraban en su casa una empleada de hogar que, cubierta de nariz a barbilla con un mascara de pa\u00f1o, se ocupaba de la limpieza de su aposento dos veces por semana, dej\u00e1ndole \u2013de paso\u2013 olla para varios d\u00edas, y una sobrina que frisaba los veinte, bachillera y animosa, que por invitado ten\u00eda a su estimado t\u00edo en el usufructo de dichas plataformas, imaginadas por sus maravillosos nombres \u2013\u00a1Netflix!, \u00a1Amazon Prime!, \u00a1HBO!, \u00a1MoviStar!\u2013 cual reinos lejanos y por supuesto de pago, algo que \u00e9l, por su s\u00f3lo y flaco subsidio, no hubiera sostener; as\u00ed como por la escasa destreza en el manejo de men\u00fas o en el arte de la resintonizaci\u00f3n. En todo ello habr\u00eda de instruirle la sobrina antes de poner en sus manos, como \u00fanico y principal aparejo, el conocido como \u201cmando a distancia\u201d, que habr\u00eda de permitirle alternar las rutas por los mencionados reinos, ahora por fin a su alcance. Don Alonso no quiso esperar y ya la primera noche, sin ni siquiera cenar \u2013magramente, como sol\u00eda\u2013, aplicose a trastear con dicho mando, con mucho af\u00e1n y asombro de las cosas que a su vista se aparec\u00edan, mudando de un canal a otro canal y entrando en el repertorio de las famosas \u2018series\u2019; tom\u00e1ndolo todo, claro est\u00e1, por un puro encantamiento en su fantas\u00eda, cuando no en su disparate o sinraz\u00f3n. Pero, hete aqu\u00ed, fuera por su afici\u00f3n a la invenci\u00f3n, por la soledad o por el insomnio, que de resultas se enfrasc\u00f3 en ellas; un mal que los doctores que luego habr\u00edan de tratarle catalogar\u00edan como \u201cengancharse\u201d, y que era una novedad. Y es que, verdaderamente, seg\u00fan testimonio de la empleada y de la sobrina, Don Alonso lleg\u00f3 a no poner freno contemplando aquellas series, sin distinci\u00f3n de plataforma o de asunto. Sin otro alimento que sus incontables deshoras de ingesta y las p\u00edldoras de paracetamol que le serv\u00edan para contener las miasmas. Tal era su dieta principal. Temporadas, tanto las largas como las breves, igual le daba, consumidas de un tir\u00f3n, sin sosiego. Y que atropelladas en el seso de don Alonso mezclar\u00edan personajes y tramas hasta componer un solo campo de batalla y de sortilegio. De forma y manera que le daban las claras al hombre en tal o cual comisar\u00eda, imperio, ciudad, civilizaci\u00f3n o mundo no por so\u00f1ado menos ver\u00eddico: en la fiereza de los entuertos, en lo empoderado de sus damas, en la cualidad de sus infinitos peligros \u2013para don Alonso inconcebibles\u2013, en las metamorfosis de sus monstruos, en la ausencia de tapujo y en lo h\u00e1bil de las muchas vueltas que a la m\u00e1quina del drama le daban sus autores, doctores en la industria de la ficci\u00f3n. Y as\u00ed, del mucho ver y del poco dormir, Don Alonso, desvelado en su intento de desentra\u00f1ar el sentido de aquel marasmo prodigioso y sin fin, result\u00f3 \u201cengachado\u201d a su elenco formidable, a cuyas figuras lleg\u00f3 a tratar con familiaridad, y \u2013a\u00fan m\u00e1s\u2013 deseoso de no perderse por nada ninguna de las secuelas que en las siguientes temporadas se fueran desvelando. Pero entretanto, una vez decretado el final del confinamiento general en que estaba sumida la naci\u00f3n, y mejorado del virus que, en lo particular, lo hab\u00eda reducido a la cuarentena domiciliaria, don Alonso no dud\u00f3 en salir a la calle, contrariando la opini\u00f3n m\u00e9dica, cautelosa de su estado, para empe\u00f1arse en ensartar con el mando a distancia los gigantes de la Nueva Normalidad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Cuentos de la Nueva Normalidad, vol. 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