{"id":700,"date":"2021-02-05T21:38:02","date_gmt":"2021-02-05T20:38:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=700"},"modified":"2021-03-15T21:07:34","modified_gmt":"2021-03-15T20:07:34","slug":"autorizada-para-ninos-perdidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2021\/02\/05\/autorizada-para-ninos-perdidos\/","title":{"rendered":"Autorizada para \u201cni\u00f1os perdidos\u201d"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLos dos a\u00f1os son el principio del fin\u00bb: es una de las primeras frases de <em>Peter Pan y Wendy,<\/em> novela escrita desde la fatalidad adulta y el cansancio del sentido com\u00fan. Su narrador afirma que Wendy supo, al cumplir los dos a\u00f1os, que crecer\u00eda, sin remedio. El \u2018jam\u00e1s\u2019 del Pa\u00eds se refer\u00eda a eso: nunca jam\u00e1s se puede volver a tener dos a\u00f1os. El Pa\u00eds de Nunca-Jam\u00e1s, al que \u2013v\u00eda sus tres hijos\u2013 tendr\u00e1 acceso la se\u00f1ora Gentil, la madre de Wendy, es una circunvoluci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n de un ni\u00f1o. Un territorio demarcado por l\u00edneas febriles, las propias de los picos de temperatura cuando un ni\u00f1o enferma, describe el narrador. La se\u00f1ora Gentil era una mujer \u2013seg\u00fan se nos cuenta\u2013 rom\u00e1ntica y burlona, y con una imaginaci\u00f3n tan fina como la madera de una cajita oriental. Ella, es, de hecho, la neur\u00f3loga de la f\u00e1bula, pues como todas las buenas madres, prosigue el narrador, ha de ordenar la imaginaci\u00f3n de los ni\u00f1os dormidos, doblando las pasiones y maldades \u00aben pliegues peque\u00f1\u00edsimos\u00bb y coloc\u00e1ndolas \u00aben el fondo de la mente\u00bb. Y aqu\u00ed pregunta el narrador al lector: \u00abYo no s\u00e9 si habr\u00e9is visto nunca el mapa de la mente de una persona\u00bb. Y especialmente, matiza, el de la imaginaci\u00f3n infantil, a la que califica de confusa y como en turbina. Pues el Pa\u00eds de Nunca-Jam\u00e1s consiste en esa cartograf\u00eda. Durante el d\u00eda se representa pero en el sue\u00f1o se realiza. La se\u00f1ora Gentil, claro, ya lo hab\u00eda visitado en su ni\u00f1ez. Incluso hab\u00eda conocido a un tal Peter Pan que viv\u00eda en un jard\u00edn de hadas y del que se dec\u00eda acompa\u00f1aba a los ni\u00f1os que mor\u00edan en los primeros metros de su tr\u00e1nsito. Pero inspeccionando por las noches el Nunca-Jam\u00e1s de sus hijos, la se\u00f1ora Gentil descubri\u00f3 realmente a Peter Pan. Y en su rostro reconoci\u00f3 \u2013cito por el narrador\u2013 el rostro que ve\u00eda reflejado en las mujeres que no pod\u00edan tener hijos. Hay que recordar que los Gentil ten\u00edan poco dinero, el justo para comprar leche, y como no se pod\u00edan permitir pagar una doncella ten\u00edan por nana a una perra Terranova. Tambi\u00e9n se dice al principio de la novela que en el mapa de Nunca-Jam\u00e1s se encuentran, entre otras cosas, el primer d\u00eda de escuela, la religi\u00f3n, el dativo de los verbos, los tirantes y los asesinatos que los mayores leen en los peri\u00f3dicos. Es un Pa\u00eds, por tanto, con turbiedades por zonas, accidentado. Pero lo mejor de ese Pa\u00eds, de esa Isla, lo impagable para un narrador y para un lector o un espectador es que, en su territorio, \u00abno existen mon\u00f3tonas distancias entre aventuras\u00bb, sino que \u00e9stas \u00abforman un bello y compacto grupo\u00bb. Le\u00ed la novela de Barrie muchos a\u00f1os despu\u00e9s de ver la pel\u00edcula, cuando ya me encontraba entre la legi\u00f3n de \u201cni\u00f1os perdidos\u201d. No en aquella Isla de Nunca-Jam\u00e1s, sino en el tiempo en general. La vi a los nueve a\u00f1os \u2013ya tarde, me temo\u2013 acompa\u00f1ado, para no extraviarme, de mi abuela, en el Cine Rialto, en un programa doble con una de <em>Fantomas<\/em> de Louis de Funes: otro mapa. Sal\u00ed adem\u00e1s de enamorado de Wendy, sin conciencia del curso del tiempo, imparable, una vez fuera de Nunca-Jam\u00e1s, y del cine: un pa\u00eds donde el tiempo queda abolido, un lugar para perderse. Regreso muchas veces a aquella sesi\u00f3n de agosto de 1970 y lo que me hace da\u00f1o de verdad es no poder recuperar ni un segundo de los de antes de entrar en la sala. Ni a mi abuela, ni aquella sensaci\u00f3n de aventura bella y compacta. \u00c9se es el drama. En cuanto a los indios de la pel\u00edcula, unos seres de dibujos animados que ahora Disney quiere desagraviar, me fascinaba su (muy interesante) discurso sobre la fabulaci\u00f3n cuando cantaban: \u00abHistorias no les contamos\/ Verdades no garantizamos\/ Nosotros no mentiras decir\/ Ya t\u00fa no m\u00e1s no poder saber\u00bb. Disney Plus acaba de sacar de su cat\u00e1logo infantil aquel <em>Peter Pan<\/em> de 1953. Prescribi\u00e9ndolo para mayores de siete a\u00f1os. Edad ya de crecimiento acelerado. Dentro de sus canales, permanecen, sin embargo, cosas tontas que, puestos a crecer \u00ad\u2013como nos toca a todos, menos a uno\u2013, creo que no ayudan. A diferencia del <em>Peter Pan<\/em> que vimos y vivimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLos dos a\u00f1os son el principio del fin\u00bb: es una de las primeras frases de Peter Pan y Wendy, novela escrita desde la fatalidad adulta y el cansancio del sentido com\u00fan. 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