{"id":772,"date":"2021-08-29T11:39:44","date_gmt":"2021-08-29T09:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/?p=772"},"modified":"2021-08-29T11:39:44","modified_gmt":"2021-08-29T09:39:44","slug":"sala-especial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/material-escolar\/2021\/08\/29\/sala-especial\/","title":{"rendered":"\u201cSala especial\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Lo ha recordado la prensa: medio siglo de <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>, pel\u00edcula. A estas alturas ya no s\u00f3lo forma parte de la Historia del cine, sino tambi\u00e9n del l\u00e9xico, de la iconograf\u00eda y de la idea que cada cual se hace del mecanismo interior de una naranja. Su s\u00e1tira ultravisual de la inoculaci\u00f3n y de la gesti\u00f3n de la ultraviolencia, individual y estructural, sigue siendo un hito y una referencia. Y sus \u2018drugos\u2019 permanecen operativos, bajo otro disfraz. Se estren\u00f3 en 1971 en EEUU e Inglaterra \u2013de la que, no obstante, pronto ser\u00eda retirada\u2013 y en Espa\u00f1a, cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 27 de noviembre de 1975, en Madrid, tan s\u00f3lo una semana m\u00e1s tarde de la muerte de Franco y con la tardocensura tibiamente aliviada desde febrero. En el Cine \u201cCid Campeador\u201d (\u00a1!) donde se estren\u00f3, hab\u00eda en cada pase quinientas personas sentadas en las butacas y otras quinientas esperando en la fila. En otras ciudades, como Sevilla, tuvieron que publicarse avisos para que la gente no acudiera a verla desde los pueblos o desde otras provincias porque no iban a encontrar ni una localidad. No pasaba algo parecido desde <em>Los diez mandamientos<\/em>, no exenta tambi\u00e9n de alg\u00fan fruto prohibido. Y eso que <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em> se exhib\u00eda \u201cle\u00edda\u201d; es decir: con subt\u00edtulos en espa\u00f1ol. Y no en abierto, digamos, sino en lo que se llamaron \u201cSalas especiales\u201d, luego de \u201cArte y Ensayo\u201d, a las que, desde 1967 se derivaban pel\u00edculas que el r\u00e9gimen, a\u00fan poni\u00e9ndoles muchos reparos y tras, en muchos casos, haber dilatado hasta el grotesco su estreno, consent\u00eda su exhibici\u00f3n limitada y tutelada, en la (secreta) confianza de que la V.O. constituir\u00eda, por a\u00f1adidura al ensayismo, un filtro natural. Algo que \u2013a pesar de las dificultades del argot <em>nadsat<\/em>\u2013 no sucedi\u00f3 con <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>, desde luego. Y de hecho, lo \u201cespecial\u201d de estas salas produc\u00eda, muy al contrario, un efecto llamada. En ellas, se anunciaban entre admiraciones pel\u00edculas \u201c\u00a1\u00edntegras!\u201d, \u201c\u00a1esperad\u00edsimas!\u201d, \u201c\u00a1sonadas!\u201d, \u201c\u00a1pol\u00e9micas!\u201d, literalmente \u201c\u00a1imposibles!\u201d (as\u00ed se anunci\u00f3 <em>Viridiana<\/em>: \u00abel t\u00edtulo imposible del cine espa\u00f1ol\u00bb). Mis padres ten\u00edan mucha curiosidad, claro. Y aprovechando un viaje a Valencia en mayo de 1976 para asistir a mi Confirmaci\u00f3n, con catorce a\u00f1os, en la Universidad Laboral de Cheste (Valencia), donde yo estaba interno, fueron, de paso, a ver <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>. Guardo un ejemplar de la gu\u00eda <em>Diverama<\/em> (un hallazgo esta cabecera), en la que mi padre apunt\u00f3 a boli azul \u2013reconozco sus n\u00fameros de contable profesional\u2013 las sesiones de 4, 7 y 10,15 de la tarde-noche de la Sala Especial de Arte y Ensayo \u201cAula 7\u201d. Valencia ten\u00eda tres: \u00e9sta, la \u201cJerusal\u00e9n\u201d \u2013donde pon\u00edan el <em>Galileo <\/em>de la Cavani\u00ad, que tambi\u00e9n les habr\u00eda interesado lo suyo\u2013 y la \u201dPalacio\u201d. A las pel\u00edculas a\u00fan se les endosaba un n\u00famero de calificaci\u00f3n moral y <em>La naranja<\/em> (Valencia, qu\u00e9 duda cabe, era el lugar id\u00f3neo para verla) ten\u00eda el estima del \u20184\u2019: \u00abgravemente peligrosa\u00bb. El caso es que a m\u00ed \u2013y a varios cientos de chavales m\u00e1s\u2013 nos confirm\u00f3 una alta autoridad eclesial levantina \u2013pudo ser el obispo\u2013 en otra sala especial. Concretamente delante de la pantalla de cine gigante del Paraninfo de la Laboral, y sobre su escenario. As\u00ed que recibimos el sacramento delante de la pantalla del Cine de los domingos, que para m\u00ed era sagrada. Y a la que encomendaba mi esp\u00edritu desde las localidades adscritas a mi colegio, el \u201cUrogallo\u201d. Tampoco le falt\u00f3 a este evento su propia pel\u00edcula, que mi padre filmar\u00eda en un s\u00faper 8 m\/m en color, no en el Paraninfo, sino en los jardines aleda\u00f1os. Pero me unen m\u00e1s nexos familiares con <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>. En 2015 pude conocer y trabajar en el teatro con \u00c1lex, su drugo protagonista: el extraordinario actor (y tipo) Pedro Mari S\u00e1nchez. Elegido por el propio Kubrick, Pedro Mari hab\u00eda doblado en espa\u00f1ol a McDowell en el relanzamiento en 1980 de la pel\u00edcula, en salas no especiales, cuando yo la vi, ya confirmado en el cine adulto. La primera vez que nos reunimos, escuch\u00e9 su voz y vi a Alex. Pero tambi\u00e9n a Cr\u00edspulo el petardista de la familia de <em>La gran familia<\/em>. Y ah\u00ed ya apareci\u00f3 un querido hermano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo ha recordado la prensa: medio siglo de La naranja mec\u00e1nica, pel\u00edcula. 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