{"id":279,"date":"2013-01-31T12:44:52","date_gmt":"2013-01-31T11:44:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/?p=279"},"modified":"2013-01-31T12:44:52","modified_gmt":"2013-01-31T11:44:52","slug":"no-hace-falta-ahorcarlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/2013\/01\/31\/no-hace-falta-ahorcarlos\/","title":{"rendered":"NO HACE FALTA AHORCARLOS"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"text-decoration: underline;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El escritor V\u00e1zquez-Figueroa ha dicho que no se arreglar\u00e1 nada, en este pa\u00eds, hasta que no se ahorque en la plaza p\u00fablica a veinte banqueros y veinte pol\u00edticos. Mi amigo Fernando S\u00e1ez-Aldana, en este mismo diario, comenta que la corrupci\u00f3n no es algo propio de este momento pol\u00edtico, sino que nos ha acompa\u00f1ado siempre, desde los albores de la historia moderna. Cuando el poder es absoluto, la corrupci\u00f3n suele formar parte del discurrir natural de la vida social, aunque nadie pueda hablar de ella; es en\u00a0 democracia cuando se aprecia esta lacra, que parece consustancial a la naturaleza humana, pero no por ello deja de ser detestable. En \u00e9pocas de bonanza, parece que no es un asunto tan grave, incluso se suele disculpar, esta extendida costumbre de meter la mano, o el brazo entero, en el capazo del erario p\u00fablico, pero en \u00e9pocas de crisis severas, como la que ahora nos aflige, en la que hay casi dos millones de familias con todos sus miembros en paro, y en la que no dan abasto los comedores sociales para atender a quienes no tienen para comer, resulta escandaloso que no dejen de aparecer servidores p\u00fablicos que se dedican a enriquecerse, con el dinero que deb\u00eda servir para atender a quienes lo est\u00e1n pasando mal.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Puede que esto haya ocurrido siempre, pero ahora m\u00e1s, y las causas del aumento habr\u00eda que buscarlas en los mensajes que la sociedad lanza al individuo, especialmente a los ni\u00f1os. Antes, a un ni\u00f1o se le ense\u00f1aba con total claridad la diferencia entre el bien y el mal; el honesto era alabado, aunque no tuviera donde caerse muerto, y el deshonesto criticado, a pesar de su posici\u00f3n; quien consegu\u00eda una fortuna de forma usurera era un mal ejemplo social, mientras que el pobre, pero honrado, era digno de alabanza. Los tiempos han cambiado y, con ellos, los modelos sociales; de un tiempo a esta parte se ensalza a quien ha conseguido una fortuna, sin preguntar por su origen, y se proponen, como modelo a imitar, a personajes que har\u00edan buenos a los malvados avaros de Dickens. La mayor\u00eda ha abandonado la moral religiosa, que defin\u00eda con claridad los l\u00edmites del bien y del mal, y muchos no han sabido, o querido, sustituirla por una \u00e9tica laica, que mantenga a la ciudadan\u00eda en los principios del bien y le haga aborrecer el mal y la corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si esta ola de esc\u00e1ndalos y de corrupci\u00f3n pol\u00edtica sirve para que la sociedad recupere los viejos conceptos del bien y del mal \u2013y muestre sus l\u00edmites de forma visible-, al menos no habr\u00e1 sido todo en vano. No ser\u00e1 f\u00e1cil. Tampoco har\u00e1 falta ahorcar a nadie en la plaza p\u00fablica.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cALONSO CH\u00c1VARRI\u201d<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El escritor V\u00e1zquez-Figueroa ha dicho que no se arreglar\u00e1 nada, en este pa\u00eds, hasta que no se ahorque en la plaza p\u00fablica a veinte banqueros y veinte pol\u00edticos. 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