{"id":315,"date":"2014-03-13T19:35:37","date_gmt":"2014-03-13T18:35:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/?p=315"},"modified":"2014-03-13T19:35:37","modified_gmt":"2014-03-13T18:35:37","slug":"trabuco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/2014\/03\/13\/trabuco\/","title":{"rendered":"TRABUCO"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le llamaban Trabuco y era un macho de mulas con trazas de burre\u00f1o; manso, tranquilo y poco dado a hacerse notar, le gustaba pasar desapercibido. No era un animal de algod\u00f3n, como aquel Platero de Juan Ram\u00f3n, ni sus ojos eran de azabache, al contrario, su pelo era basto, costaba marcarle la raya de los ijares y su mirada era como extraviada, sin viveza ni brillo ni otros aparentes signos de inteligencia. Dorm\u00eda en la cuadra de mi abuelo y com\u00eda en el mismo pesebre que otros dos caballos de mayor alzada, por eso raramente era uncido al yugo, para formar pareja de tiro, y sus labores eran individuales, como tirar de la reja para forcatear la vi\u00f1a, llevar dinzuelos al pajar, recoger sacos de salvado del molino y arrastrar el carro de varas o la tartana, para llevar la comida a las piezas m\u00e1s lejanas o para subir a los chiquillos a la romer\u00eda de San Vitores. Era un animal sumamente discreto, hasta le costaba piafar o relinchar, como si quisiera evitar la molestia de su \u00e1spera voz, m\u00e1s parecida al rebuzno que\u00a0\u00a0\u00a0 al relincho. Al estallarla Guerra Civil, el ej\u00e9rcito nacional requis\u00f3 a Trabuco, se lo llev\u00f3 lejos y nunca volvi\u00f3 a recorrer las calles del pueblo ni a pisar tierra riojana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi t\u00edo Jes\u00fas era un muchacho imprudente, un tanto alocado y de Falange Espa\u00f1ola \u2013si a los diecisiete a\u00f1os se puede ser falangista o cualquier otra cosa-, y estaba dispuesto a ganar la guerra \u00e9l s\u00f3lo, por lo que se fue voluntario, mintiendo sobre su edad, hasta que la sensata intervenci\u00f3n de mi abuelo lo devolvi\u00f3 a su casa, pero, el mismo d\u00eda en que cumpli\u00f3 los dieciocho, se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito de y pas\u00f3 casi toda la contienda en los frentes de batalla. Estando en Zaragoza, en un cuartel, oy\u00f3 un seco rebuzno a su espalda \u2013ya tengo dicho que Trabuco era m\u00e1s de roznidos que de relinchos- y vio al animal, que lo hab\u00eda reconocido por la voz, acerc\u00e1ndose a saludarlo, para lo que le daba cari\u00f1osamente con los belfos. Sus ojos se hab\u00edan vuelto expresivos y el gesto de su cara, casi siempre adusto, parec\u00eda querer dibujar una alegre sonrisa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi t\u00edo lo cont\u00f3 la \u00faltima vez que vino al pueblo, ya muy avanzada la contienda cainita; luego se encontr\u00f3 con una bala perdida en el desmoronado frente catal\u00e1n, hall\u00e1ndole la muerte, no s\u00e9 si cara al sol, como dec\u00eda su himno, o cara a la sombra, pero sus familiares hubieron de pasar una odisea para encontrar su cad\u00e1ver, en un lugar perdido de Catalu\u00f1a, y poderlo enterrar, junto a los suyos, en su pueblo riojano, mientras el bando militar, que anunciaba el fin de la guerra, llenaba de alegr\u00eda a muchos supervivientes. A mi abuela no, que comenz\u00f3 a recuperarse, del duro golpe de la muerte de su hijo, m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s, cuando naci\u00f3 su primer nieto, que fui yo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Trabuco jam\u00e1s se supo nada. S\u00f3lo era un macho de mulas con trazas de burre\u00f1o, que no se parec\u00eda a Platero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cALONSO CH\u00c1VARRI\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le llamaban Trabuco y era un macho de mulas con trazas de burre\u00f1o; manso, tranquilo y poco dado a hacerse notar, le gustaba pasar desapercibido. 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