{"id":360,"date":"2015-10-08T20:20:52","date_gmt":"2015-10-08T19:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/?p=360"},"modified":"2015-10-08T20:20:52","modified_gmt":"2015-10-08T19:20:52","slug":"del-cielo-y-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/2015\/10\/08\/del-cielo-y-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"DEL CIELO Y DE LA TIERRA"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claudio Rodr\u00edguez, el gran poeta zamorano, a quien tuve el placer de escuchar en una lectura que hizo en el Ateneo Riojano, ya en el ocaso de sus d\u00edas, miraba frecuentemente al cielo, como dej\u00f3 escrito en sus versos: \u201cAhora necesito m\u00e1s que nunca mirar al cielo\u201d; \u201cBaja as\u00ed el agua del cielo\u201d; \u201cDespu\u00e9s de haber nevado el cielo encuentra resplandores\u201d; \u201cSiempre la claridad viene del cielo; es un don\u201d. Esa mirada del poeta hacia el cielo puede que sea la mirada de su patria de infancia castellana, esa mirada eterna del labrador, que levanta sus ojos al cielo pidiendo favores, ora el agua necesaria que no llega, ora el calor que haga madurar el fruto de su trabajo; o el temor a un pedrisco de verano que arruine su cosecha, pero siempre mirando al cielo, sea o no sea, lo que llegue, un don, como aventuraba Claudio Rodr\u00edguez en su impactante primer poemario \u201cDon de la ebriedad\u201d.<\/p>\n<p>Los que hemos vivido\u00a0 una infancia rural de correr\u00edas por andurriales y aguadojos, de trepar a las olmas, buscando nidos de picachas, de lanzarnos a los remansos y a la reciala, al acecho de barbos y lo\u00ednas, de meriendas en las eras, en el descanso de bieldas y trillos, de lagarejos en la vi\u00f1a, mientras paraban los corquetes&#8230; no podemos olvidar ese gesto perenne del hombre que mira hacia el cielo, esperando la lluvia. Hasta no hace mucho, se sacaba a los santos en procesi\u00f3n para que lloviese -es bien sabido que la uni\u00f3n de pol\u00edtica y religi\u00f3n, que tan buenos r\u00e9ditos daba a ambos sectores, gustaba de mezclar las cosas de este mundo con las del otro-, aunque alg\u00fan p\u00e1rroco clarividente o atrevido, como aquel de Valbuena de Montarco, cuando fueron a pedirle que sacara a San Roque en rogativa para que lloviese, dijera con sinceridad: \u201cSi quer\u00e9is, sacamos al Santo en procesi\u00f3n, pero el tiempo no est\u00e1 de llover\u201d.<\/p>\n<p>Estos pensamientos me llevan a reflexionar sobre el cielo y la tierra, sobre aquellos a\u00f1os oscuros en que la cadena de transmisi\u00f3n de los designios divinos para la humanidad comenzaba en el Papa, segu\u00eda por los obispos y sacerdotes, hasta llegar al pueblo creyente, que se ve\u00eda obligado a aceptar estos designios como actos de fe, pues proven\u00edan del vicario de Cristo en la tierra. Eran tiempos en que los papas iban en silla gestatoria y sus palabras eran las de Dios, aunque no siempre coincidiesen con la doctrina de Cristo. Lo sorprendente es que ahora, que ha llegado el Papa Francisco, dispuesto a hacer coincidir la palabra de Dios con la doctrina de su Hijo, sobre todo en la defensa de los desfavorecidos, esa correa de transmisi\u00f3n, inalterable durante siglos, parece no funcionar bien y no se oyen demasiado sus palabras donde debieran o\u00edrse; incluso da la sensaci\u00f3n de que los medios de comunicaci\u00f3n de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola pudieran no estar muy de acuerdo con la doctrina que imparte su Santidad, a tenor de la beligerante l\u00ednea editorial que parecen seguir, m\u00e1s propia de partidos pol\u00edticos muy conservadores que de una Iglesia de todos, entre los que tambi\u00e9n deben estar los pobres.<\/p>\n<p>No cabe duda, como dec\u00eda el gran poeta Claudio Rodr\u00edguez: \u201cAhora necesito m\u00e1s que nunca mirar al cielo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cALONSO CH\u00c1VARRI\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Claudio Rodr\u00edguez, el gran poeta zamorano, a quien tuve el placer de escuchar en una lectura que hizo en el Ateneo Riojano, ya en el ocaso de sus d\u00edas, miraba frecuentemente al cielo, como dej\u00f3 escrito en sus versos: \u201cAhora necesito m\u00e1s que nunca mirar al cielo\u201d; \u201cBaja as\u00ed el agua del cielo\u201d; \u201cDespu\u00e9s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1192,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1192"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}