{"id":74,"date":"2007-04-04T10:06:31","date_gmt":"2007-04-04T10:06:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/?p=74"},"modified":"2007-04-04T10:06:31","modified_gmt":"2007-04-04T10:06:31","slug":"sentirse-extrano-su-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/2007\/04\/04\/sentirse-extrano-su-pueblo\/","title":{"rendered":"SENTIRSE EXTRA\u00d1O EN SU PUEBLO"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP>Es una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, casi contra natura, la de sentirse extrenjero en su propio pueblo, pero, a veces sucede. Uno, a lo largo de la vida, se va acostumbrando a muchas cosas, a algunas con dificultad, y tiene asumidos ciertos papeles desagradables, como parte del precio que se paga por vivir. Una de estas cosas, que rponto se aprenden, es a percibir que no es f\u00e1cil &#8216;ser profeta en su tierra&#8217;, pero de ah\u00ed a sentirse extranjero, va un mundo.<\/DIV><DIV class=p-SAP>&nbsp;<\/DIV><DIV class=p-SAP>Si por algo se han caracterizado los pueblos -tambi\u00e9n los riojanos- ha sido por su casi inmutabilidad. Cuando a uno le oprim\u00eda la vida estresante de la urbe, su bulliciosa soledad o, incluso, el desamor, siempre quedaba el consuelo de regresar a las ra\u00edces, a ese pueblo permanente, donde todo estaba donde deb\u00eda estar: el r\u00edo, las colinas, la iglesia, los \u00e1rboles, las gentes las casas. Sin embargo, ahora, quien acude a su pueblo puede encontrarse desorientado y no reconocer los lugares amigos ni los entornos c\u00f3mplices, donde habitaban la memoria familiar y los aromas de la infancia, sustituidos por filas, muy juntas, de casas gallinero, otros les llaman casas cochinera, porque semejan esos antiguos edificios ganaderos; son cientos de adosados -hay quien les dice \u00abacosados\u00bb o, incluso, \u00abacotados\u00bb- iguales entre s\u00ed, prismas con tejado, sin terrazas ni requiebros, donde la arquitectura deja de ser una de las bellas artes y se pone al servicio de la codicia constructora.<BR><BR>Antes, esto s\u00f3lo ocurr\u00eda en las ciudades y sus aleda\u00f1os, pero all\u00ed todo era m\u00e1s visible, alg\u00fan detalle se cuidaba, los arquitectos pon\u00edan algo de su parte y los poderes p\u00fablicos impon\u00edan ciertas limitaciones. Ahora, abierta la veda en los confines del campo, donde el silencio es norma, y las presiones pueden acabar con la buena voluntad de muchos, el desastre se impone: huertos y regad\u00edos desaparecen, ante el avance lujurioso del ladrillo -es un decir, porque ni siquiera es siempre ladrillo- y los beneficios r\u00e1pidos de la construcci\u00f3n son el \u00abpan para hoy y hambre para ma\u00f1ana\u00bb que legaremos a nuestros hijos, ante la triste indiferencia de la mayor\u00eda. Y a los poderes p\u00fablicos no parece importarles demasiado el destrozo, ni sus impactos est\u00e9ticos, ambientales, agr\u00edcolas o \u00e9ticos; mucho menos que uno pueda sentirse extranjero en su propio pueblo.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, casi contra natura, la de sentirse extrenjero en su propio pueblo, pero, a veces sucede. Uno, a lo largo de la vida, se va acostumbrando a muchas cosas, a algunas con dificultad, y tiene asumidos ciertos papeles desagradables, como parte del precio que se paga por vivir. Una de estas cosas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1192,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1192"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/plazuela\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}