{"id":142,"date":"2014-01-22T17:09:03","date_gmt":"2014-01-22T17:09:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vocento.com\/sin-fronteras\/?p=142"},"modified":"2014-01-22T17:09:03","modified_gmt":"2014-01-22T17:09:03","slug":"hanna-arendt-el-coraje-y-el-precio-de-pensar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/sin-fronteras\/2014\/01\/22\/hanna-arendt-el-coraje-y-el-precio-de-pensar\/","title":{"rendered":"Hanna Arendt, el coraje y el precio de pensar"},"content":{"rendered":"<p>En estos tiempo en los que las humanidades y en concreto la filosof\u00eda parecen carentes de utilidad ante los supremos valores de la rentabilidad econ\u00f3mica y los beneficios materiales, la figura de Hanna Arendt adquiere una singular importancia. Una \u00e9poca adem\u00e1s en la que se echan en falta pensadores que puedan aportar claridad y ejemplaridad ante unas formas de hacer pol\u00edtica cada d\u00eda m\u00e1s alejadas de la transparencia y del debate p\u00fablico.<!--more--><\/p>\n<div id=\"attachment_143\" style=\"width: 306px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/sin-fronteras\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-143\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-143\" title=\"Arendt1\" src=\"\/sin-fronteras\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1.jpg\" alt=\"Hanna Arendt y su inseparable cigarrillo\" width=\"296\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1.jpg 2223w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1-297x300.jpg 297w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1-768x776.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/130\/2014\/01\/Arendt1-1014x1024.jpg 1014w\" sizes=\"(max-width: 296px) 100vw, 296px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-143\" class=\"wp-caption-text\">Hanna Arendt y su inseparable cigarrillo<\/p><\/div>\n<p>La pel\u00edcula de Margarethe von Trotta no es una obra fallida, pero sabe a poco. La limitaci\u00f3n de tiempo y forma de la obra cinematogr\u00e1fica necesariamente la obligan a sintetizar y resumir. Sin embargo, queda claro el mensaje de que Arendt tuvo que pagar un alto precio personal para mantener su verdad y la independencia de sus ideas. En vez de aceptar incondicionalmente, como buena jud\u00eda, las tesis de su pueblo y aplicar de forma mec\u00e1nica la idea de la criminalidad nazi en todas sus manifestaciones, se atrevi\u00f3 a pensar, a reflexionar sobre el hecho concreto que se planteaba ante ella.<\/p>\n<p>\u00a0La fil\u00f3sofa jud\u00eda fue contratada por la prestigiosa revista \u2018New Yorker\u2019 como enviada especial para escribir una serie de art\u00edculos sobre el crimina nazi, Adolf Eichmann, a quien los servicios del Mossad secuestraron en su refugio de Buenos Aires. A diferencia la versi\u00f3n del fiscal del juez que retrat\u00f3 al mando de las SS como un monstruo criminal al servicio de un r\u00e9gimen genocida,\u00a0 Arendt lo describi\u00f3 como un tipo normal, un ambicioso bur\u00f3crata, incapaz de pensar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, tan solo preocupado por cumplir las \u00f3rdenes que se le daban. En su obra \u2018La banalidad del mal\u2019, Arendt nos refleja a un personaje obsesionado con que los \u2018trenes de la muerte\u2019 funcionasen, como un engrasado mecanismo de relojer\u00eda, que llegasen con puntualidad a los campos de exterminio, sin mostrar el m\u00e1s m\u00ednimo sentimiento de culpa. Una pieza m\u00e1s del sistema que imperaba en su entorno y que todos, salvo contadas excepciones, aceptaba como natural. Como dice su personaje en la pel\u00edcula al destacar el pensamiento como ese supremo valor de conocimiento y de di\u00e1logo con nosotros mismos: Eichmann hab\u00eda dejado de pensar y por tanto de sentir como ser humano. Como dijo Arendt: \u201cno era una ideolog\u00eda racional y coherente, sino simplemente la sensaci\u00f3n de participar en algo hist\u00f3rico, grandioso, \u00fanico\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s controversia a\u00fan si cabe la provoc\u00f3 su an\u00e1lisis de que la colaboraci\u00f3n de los dirigentes de las comunidades jud\u00edas con los nazis, para salvar ego\u00edstamente su vida o ingenuamente para evitar un mayor n\u00famero de deportaciones y muertes, facilitaron la labor de exterminio, que las v\u00edctimas fueron tambi\u00e9n sujetos activos de su propio sacrificio. Aunque ella misma era jud\u00eda y estuvo internada en un campo en Francia del que escap\u00f3 in extremis no se libr\u00f3 de unos ataques feroces y de un profundo desgarro personal a causa del rechazo de algunos de sus amigos m\u00e1s queridos y entre los medios acad\u00e9micos estadounidenses.<\/p>\n<blockquote><p>\u00a0La pel\u00edcula de Margarethe von Trotta ha vuelto a poner de actualidad la controversia que supuso sus escritos sobre el juicio de Eichmann<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos tiempo en los que las humanidades y en concreto la filosof\u00eda parecen carentes de utilidad ante los supremos valores de la rentabilidad econ\u00f3mica y los beneficios materiales, la figura de Hanna Arendt adquiere una singular importancia. 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