{"id":35,"date":"2017-06-19T09:56:17","date_gmt":"2017-06-19T07:56:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/testigo-de-cargo\/?p=35"},"modified":"2017-06-19T09:56:17","modified_gmt":"2017-06-19T07:56:17","slug":"el-baile-de-la-censura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/testigo-de-cargo\/2017\/06\/19\/el-baile-de-la-censura\/","title":{"rendered":"El baile de la censura"},"content":{"rendered":"<p>Dicen los antrop\u00f3logos que una de las actividades m\u00e1s caracter\u00edsticas del ser humano es la de ritualizar comportamientos que, a primera vista, parecen no servir para nada. Lavarse las manos antes de comer, ir a misa o bailar. Al fin y al cabo, los caminos de la raz\u00f3n \u2013o sea, de c\u00f3mo racionamos el deseo para que el futuro sea mejor\u2013 son inescrutables.<\/p>\n<p>Nuestras normas sociales y jur\u00eddicas est\u00e1n plagadas de rituales y protocolos que, a ojos de muchos, resultan totalmente disfuncionales: desde procedimientos administrativos que nos permiten conocer a varios funcionarios en una ma\u00f1ana, a una moci\u00f3n de censura planteada como derrota. \u00bfPara qu\u00e9?, se pregunta el personal. Para lo mismo que bailar, podr\u00edamos responder. Porque m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n jur\u00eddica (la de remover al Presidente), hay funciones veladas en una moci\u00f3n de censura, como las hay en un baile.<\/p>\n<p>La danza social es un fen\u00f3meno sin origen, una pr\u00e1ctica instintiva que solo el racionalismo sobrevenido supo desentra\u00f1ar como un modo de comunicaci\u00f3n, como una f\u00f3rmula de cortejo, como un ejercicio liberador de endorfinas\u2026 y hasta ahora. En la pol\u00edtica se reproducen estas l\u00f3gicas de lo humano, y, as\u00ed, liturgias que parecen no servir de nada puntean el futuro. Esto lo saben muy bien los fil\u00f3sofos y polit\u00f3logos que le marcan el paso a Podemos: Mouffe, Laclau o, m\u00e1s ac\u00e1, en versi\u00f3n castiza, Verstrynge o Fern\u00e1ndez Liria, hablan en sus obras de una etapa pol\u00edtica en la que el \u00fanico modo de conformar tendencias electorales pasa por generar emocionalmente un sentido de pertenencia. Y es que nuestras rutinas vitales se han convertido en b\u00fasquedas tragic\u00f3micas de eficacia, tanto en el trabajo como en casa, as\u00ed que eso de la <em>cosa p\u00fablica<\/em> solo nos interesa en la medida en que nos erizan la piel, porque ya no tenemos cuerpo para m\u00e1s c\u00e1lculo racional. O sea, la evocaci\u00f3n, la poes\u00eda, el baile como estrategia de cortejo electoral\u2026<\/p>\n<p>Y esta semana han bailado en el Congreso. No ha habido una sola frase que no se hubiera dicho o insinuado en decenas de ocasiones. Pero bailadas al son de una previsi\u00f3n constitucional, enmarcadas en el aura de las maderas nobles, son otra cosa. La moci\u00f3n de censura ha sido un baile que ha servido para m\u00e1s de lo que parece, porque se quedan rondando estribillos que tintinear\u00e1n, como ese ritmo insufrible que siempre regresa a la cabeza: hemos o\u00eddo cientos de veces hablar a Irene Montero como quien oye llover, pero vista y o\u00edda ah\u00ed arriba, donde hablaba Clara Campoamor, citando a Clara Campoamor, ve\u00edamos a Clara Campoamor; la Presidenta del Congreso reclamaba la presencia de Iglesias en tanto que \u201ccandidato a Presidente\u201d\u2026 ah\u00ed queda, Presidente-ente-ente; y Rajoy, cuyas dotes para ganar duelos sin moverse son ya legendarias, suma una muesca m\u00e1s al sortear una moci\u00f3n de censura asegurando que cuanto mejor, peor, o al rev\u00e9s, para m\u00ed, el suyo, beneficio pol\u00edtico (aplausos). Un baile retransmitido en directo, recuperado en telediarios, comentado en prensa, caracterizado en redes sociales\u2026 El baile de la censura.<\/p>\n<div id=\"attachment_36\" style=\"width: 414px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/60\/2017\/06\/149287_full.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-36\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-36\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/60\/2017\/06\/149287_full-300x176.jpg\" alt=\"VAN HELSING, Richard Roxburgh, Kate Beckinsale, 2004 (c) Universal\" width=\"404\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/60\/2017\/06\/149287_full-300x176.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/60\/2017\/06\/149287_full-768x452.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/60\/2017\/06\/149287_full.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-36\" class=\"wp-caption-text\"><em>VAN HELSING, Richard Roxburgh, Kate Beckinsale, 2004 (c) Universal<\/em><\/p><\/div>\n<p>Podemos se gest\u00f3 en esta clave, haciendo bailables las pretensiones de la izquierda que, antes de ser licuadas por la postmodernidad, eran un modo racional de lucha obrera. El PP ocupa con cierta desenvoltura su polo y esgrime lemas sentimentales con naturalidad, lemas aparentemente macizos que van de la naci\u00f3n al orden de corbata y tentetieso. Rajoy e Iglesias se han marcado el baile de la censura con los pasos marcados y, si hubieran colocado un espejo gigante frente al hemiciclo, les habr\u00eda pasado lo que a los protagonistas de la pel\u00edcula de Polanski: solo ellos se reflejaban entre tanta se\u00f1or\u00eda, porque a Pedro S\u00e1nchez, esta semana, le ha tocado ser un vampiro secundario. Ya veremos si durante el fin de semana va cogiendo\u00a0 ritmo. Y, sobre todo, qu\u00e9 ritmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen los antrop\u00f3logos que una de las actividades m\u00e1s caracter\u00edsticas del ser humano es la de ritualizar comportamientos que, a primera vista, parecen no servir para nada. Lavarse las manos antes de comer, ir a misa o bailar. 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