La Rioja

img
Fermín Gurbindo en la desmemoria
img
Marcelino Izquierdo | 24-02-2015 | 18:04| 0

«Él no se servía de la música, la servía para engrandecerla. Que es la manera más hermosa de ser músico»

El pasado 5 de febrero se cumplieron 80 años del nacimiento de Fermín Gurbindo. Nadie, excepto sus íntimos y los amantes del acordeón, recordó la efeméride, pese a este músico invidente, nacido en Ábalos, es una de las figuras más notables del acervo cultural riojano de todos los tiempos. Así somos: ¡Chorra más da!

Pese a la ceguera de nacimiento y a las penurias que España sufría por aquel entonces, tanto el niño como su familia se empeñaron en que aprendiera a leer y a escribir. Pero llegó más lejos. «De mi madre aprendí a cantar, antes que a hablar», confesó más de una vez, por lo que no es extraño que muy pronto se viera Fermín inmerso en el mundo de las corcheas y del pentagrama. Fue Gurbindo un precoz autodidacta del acordeón, instrumento del que acabó siendo su mejor intérprete español y uno de las referencias a nivel nacional.

Cursó estudios de bachillerato, solfeo, piano, armonía, acompañamiento y música de cámara, hasta conseguir las máximas calificaciones otorgadas por el Real Conservatorio de Madrid. Impartió la docencia, compuso piezas magistrales –algunas de ellas de interpretación obligatoria en concursos internacionales de acordeón- y su música forma parte del imaginario colectivo a través de películas como ‘El Sur’ –obra maestra rodada en La Rioja– o ‘Tasio’

Por desgracia, un accidente segó su vida en Madrid demasiado temprano, el 4 de marzo de 1985,  hace 30 años, por lo que dentro de unos días quienes no se acordaron de él por el aniversario de su nacimiento tienen ahora una segunda oportunidad

«Soy abalés de nacimiento, logroñés de residencia y riojano de pura cepa», afirmaba con orgullo.

Ver Post >
Las 50 sombras del carnaval
img
Marcelino Izquierdo | 20-02-2015 | 17:35| 0

Coinciden las fiestas de Carnaval con el estreno de la película 50 sombras de Grey, versión cinematográfica de la novela erótica de E. L. James. Tras el éxito editorial de la autora británica con su trilogía –Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas–, Hollywood no podía dejar escapar tan jugoso pastel. A rebosar estaban ayer las salas de proyección de toda La Rioja para deleitarse con las relaciones de disciplina, sumisión y sadomasoquismo protagonizadas por la joven e ingenua Anastasia Steele y el macizo businessman Christian Grey. ¡Qué morbo, Dios mío!
Cuando en los albores de los años 80 España retomó la celebración de las carnestolendas, a algún cachondo se le ocurrió invitar a Ramón Irigoyen, por aquel entonces profesor de Griego en el Colegio Universitario, a pronunciar el pregón carnavalesco de Logroño. Quizá porque don Carnal y doña Cuaresma fueron exiliados por el régimen meapilas y mojigato de aquel señor con el que algunos aún dicen que se vivía tan bien, Irigoyen –todo un provocador– quiso tomarse la justicia por su mano.
Con un Auditorio Municipal bien nutrido, en el que no faltaban alumnos del CUR, abuelas con sus nietos, alguna que otra una monjita y un sinfín de jubilados, al autor de Los abanicos del Caudillo o Romancero satírico no se le ocurrió mejor idea que sacar del bolsillo de su americana un volumen de ‘La sonrisa vertical’ –colección de relatos eróticos editados por Tusquets– y leer a su libre albedrío todo tipo de aberraciones sexuales.
La que se lió fue parda. El concejal que ejercía de anfitrión amenazó una y otra vez con abandonar el escenario, las abuelas tapaban los oídos a sus nietos, las monjitas huían despavoridas y los acólitos del profe de Griego le rieron las gracias hasta descoyuntarse.
¡Cómo cambian los tiempos!

Ver Post >
El Casco Antiguo de Logroño o cómo desperdiciar cuatro años de legislatura
img
Marcelino Izquierdo | 19-02-2015 | 09:33| 15

Es verdad que a los políticos, por lo general, no hay que tenerles muy en cuenta algunas de las afirmaciones o promesas que realizan, y menos en campaña electoral. Sin embargo, la nota hecha pública esta semana por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Logroño sobre el Casco Antiguo es cuestión aparte, y eso que todavía quedan poco más de tres meses para los comicios municipales y autonómicos.

Supongo que empujado por una rueda de prensa de la oposición y la noticia sobre la pérdida de población en la zona histórica de la capital riojana, el mentado equipo de gobierno se vio impelido a defender su legado en la presente legislatura y no le dolieron prendas en enviar un comunicado de más de cuatro folios de extensión que, por suerte para el ciudadano, los medios informativos resumieron como lo hubiera hecho Baltasar Gracián (“Lo bueno, si breve, dos veces bueno). “El balance no puede ser más positivo”, señalaba el portavoz del Grupo Municipal Popular, Javier Merino, quien añadía: “Nos encontramos con una zona en fase terminal y hemos logrado que el Casco Antiguo vuelva a latir en este mandato”.

Me recuerda esta última frase a aquel discurso que atribuyen al caudillo quien, en un alarde de elocuencia, declamó cuan Demóstenes: “¡Españoles! ¡Nuestra patria estaba al borde del abismo. Gracias a Dios hemos dado un paso adelante!”.

Pero, como dijera Jack el Destripador, vayamos por partes.

Reivindica el portavoz popular capitalino las medidas adoptadas en materia de vivienda, las subvenciones para la rehabilitación, el PERI Herrerías -la redacción del proyecto data nada menos que del año 2003-, la inspección técnica de 247 edificios a lo largo del 2014, la mejora de la urbanización de calles como Herrerías, Cadena, Puente o Sagasta… ¡Faltaría más! En casi cuatro años de mandato es lo mínimo que un ayuntamiento está obligado a hacer con los impuestos que religiosamente pagan los ciudadanos.

La nota del equipo de gobierno vuelve a desempolvar el Plan Director de la Villanueva -bandera que lleva agitando de manera inopinada y hasta ahora improductiva desde hace casi una década- ensalzando la modificación del Plan General entre las calles Los Yerros y Hospital Viejo, un nuevo estudio arqueológico, un proyecto de urbanización de las siete calles y la futura enajenación de dos solares para viviendas. Humo, sólo humo. ¿Hasta cuándo va a estirar este Ayuntamiento el chicle del prestigioso arquitecto Álvaro Siza y su Plan de la Villanueva?

Y prosigue el comunicado: “Sobresale la transformación experimentada durante esta legislatura del entorno de la iglesia de San Bartolomé, cuyo origen está en la obra de la Diócesis para sacar a la luz la base de la torre de la iglesia y la cabecera”. Es verdad que la alcaldesa Cuca Gamarra aprovechó las reformas en el templo para, en un primer momento, mejorar el entorno de San Bartolomé. Sin embargo, en cuanto comenzaron a aflorar los restos de la muralla medieval y se barruntó que las excavaciones podrían alargarse en el tiempo y elevar exponencialmente el presupuesto inicial, se optó por volver a tapar lo descubierto. Desde entonces, ha transcurrido ya más de un año y, hasta ahora, en nada se ha avanzado.

En este sentido, tiene gracia que el equipo de gobierno venda como otro de sus éxitos en el Casco Antiguo que Cáritas se instalara en la Casa Farias, cuando este traslado es parte del concierto con el que el municipio (osea, todos los logroñeses) pagó a la diócesis por permutar los edificios en ruinas que abrazaban la iglesia de San Bartolomé.

Habla también el concejal Merino de la reapertura del Museo de La Rioja -otra oportunidad perdida, que merecería un artículo aparte-, del Archivo Histórico en Rodríguez Paterna -que yo sepa, sigue ahí desde 1983- o de las actuaciones que se realizan en el Palacio de los Chapiteles, reforma muy loable pero quizá no tan prioritaria como otras muchas que necesita la zona vieja de la ciudad

El colmo llega cuando la nota del Grupo Popular se refiere a la Casa de la Inquisición, sede de Dialnet. En primer lugar, parece mentira que aún no sepan que ese edificio no es ninguna Casa de la Inquisición sino la casa del inquisidor Mateo de las Nuevas, uno de los tres que entonces impartía justicia en nombre del Santo Oficio en Logroño. En vez de haber destinado este palacio como museo de la Inquisición, aprovechando que la ciudad acogió en 1610 el Auto de fe mejor documentado y estudiado de la historia, el Ayuntamiento lo cedió a la Fundación Dialnet, entidad de oficinas no abierta al público que con un piso amplio en cualquier calle de la capital hubiera tenido de sobra. Otra oportunidad perdida más.

Pese a la excesiva extensión de la nota informativa sobre el Casco Antiguo, se olvida el equipo de gobierno municipal de mencionar la paralización sine die de las excavaciones del convento de Valbuena, cuyos valiosísimos restos permanecen ocultos bajo el asfalto y cientos de vehículos aparcados encima; del deterioro que sufren las calles menos transitadas de la zona por la suciedad, la falta de iluminación o el abandono de las infraestructuras más básicas; de las decenas y decenas de solares vacíos en los que la yerba se ha convertido en bosque; del antiguo torreón, cuyas piedras duermen el sueño de los justos en los almacenes municipales…

¿Y el Centro de la Cultura del Rioja? ¿Por qué se han perdido casi cuatro años? Ya hablaremos largo y tendido de este despropósito, que merece un capítulo aparte.

Ver Post >
Martín Zurbano, 170 años después
img
Marcelino Izquierdo | 16-02-2015 | 11:58| 1

 

El pasado 21 de enero se cumplieron 170 años del fusilamiento en Logroño de Martín Zurbano. Algunos quizá no sepan que este general y político, nacido en Varea, es el prototipo de héroe del Romanticismo español y su nombre figura en letras de oro en el imaginario de los ‘Mártires de la Libertad’ junto a los de Padilla, Bravo y Maldonado, Juan de Lanuza, El Empecinado o Mariana Pineda. Sobre su vida y sus hazañas han escrito literatos de la talla de Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, Washington Irving, Karl Marx…

Tras su ejecución sumarísima en la tapia del antiguo convento de Valbuena,  rindieron honores a su figura reyes como Amadeo I y Alfonso XII y políticos como Baldomero Espartero, Salustiano de Olózaga o Práxedes Mateo Sagasta. Pero la memoria se pierde y hoy los logroñeses continúan sin tener una calle, una estatua, una placa que recuerde a su paisano, cosa que sí ocurre en Madrid y en Barcelona.

El también  riojano Eduardo Barriobero (Torrecilla en Cameros, 1875), jurista, político y prolífico escritor –más de cien obras le contemplan-, culminó en 1935 ‘La historia anecdótica de Martín Zurbano’, novela que no llegó a ver la luz por culpa de la Guerra Civil, pero de la que ‘Rioja Industrial’ publicó uno de sus capítulos. En su libro ‘Anecdotario forense: La sonrisa de Themis’ (1929), Barriobero definía así al militar de Varea: “Del general Zurbano que, además hombre extraordinariamente valeroso, era la sobriedad personificada y la esencia del amor a la disciplina, se cuenta que no tenía otro vicio sino el de blasfemar de la manera más copiosa y pintoresca”.

Al igual que Zurbano, Barriobero murió fusilado (Barcelona, 1939), y su cuerpo enterrado en una fosa común. Y tampoco tiene una calle dedicada en la capital de su región.

Ver Post >
Con los niños no se juega
img
Marcelino Izquierdo | 07-02-2015 | 17:42| 2

Casos cerrados… o casi. La Consejería de Educación Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja acaba de zanjar el incidente de las alubias con gorgojos en el CEIP Nuestra Señora del Sagrario de Navarrete con una sanción irrisoria. La multa de 6.400 euros impuesta a Serunión suena a chiste, sobre todo si tenemos en cuenta que la Junta de Castilla y León, pocos días antes, ya castigó a la misma empresa con el pago de 134.601 euros por un caso similar en seis colegios de aquella comunidad autónoma. Desde luego, si comparamos una cifra con la otra, convendremos en que la proporcionalidad brilla por su ausencia.

Por otro lado, el Juzgado de lo Penal número 1 de Logroño ha señalado para los días 26 de febrero y 5 y 6 de marzo la celebración del juicio por el lamentable asunto de la Casa Cuna, en el que la directora y dos profesoras de esta guardería municipal se enfrentan a tres años de prisión por, según la acusación de la Fiscalía, utilizar «métodos impropios». Un total de 42 testigos declararán durante la vista oral, que se prevé jugosa y esperemos que esclarecedora, entre los que se encuentran empleados de la Casa Cuna, de la firma Eulen -que gestiona el centro en régimen de concesión municipal-, inspectores de la Consejería de Educación, Policía y, cómo no, padres de los niños.

Tras el proceso, será la Justicia quien dicte sentencia, pero me parece muy llamativo que el Ayuntamiento capitalino se haya lavado las manos, como si nada fuera con él, cuando es propietario y responsable primero de lo que allí ocurre. No cabe duda alguna sobre la inocencia de la Concejalía de Familia en este escándalo, sin embargo existe un concepto que los altos cargos deben asumir y parecen olvidar: la responsabilidad política y moral.

En los dos casos, estamos hablando de nuestros hijos, nuestro tesoro más preciado, y cuya voz casi nunca se tiene en cuenta fuera del ámbito familiar.

Ver Post >
Los ladrones eran gente honrada
img
Marcelino Izquierdo | 31-01-2015 | 18:08| 2

 

¡Qué tiempos aquellos en los que los ladrones eran gente honrada! Viendo lo que estamos viendo en la política y en la justicia españolas, incluso Jardiel Poncela hubiera trocado su sagaz sentido del humor por el sarcástico pesimismo de Sartre o Cioran. En Historias de la radio, dirigida por el cuasi alfareño José Luis Sáenz de Heredia, el actor Ángel de Andrés encarna a un ladrón que, cuando está desvalijando la vivienda de un ‘cliente’, es sorprendido por el teléfono de la casa. Al principio, el caco no frena el expolio, pero, ante la machaconería del rebato, la conciencia y el remordimiento le obligan a descolgar el auricular. Descubre entonces que el dueño del piso ganará un sustancioso premio en metálico si se presenta en el estudio de la emisora con su carnet de identidad. Ni corto ni perezoso, el ladrón deja la labor y busca al afortunado para proponerle un trato. Como escribiera Marsillach, La honradez recompensada, siempre, en España.

¿Dónde queda aquella deontología del ratero, del bandido, del maleante, de aquel código de honor que le empujaba a entregarse a la autoridad, sin remilgos, cuando era pillado con las manos en la masa?

Ahora, sin embargo, esas nobles costumbres se han esfumado. Nada importa que a ciertos políticos se les sorprenda cobrando sobres con dinero negro, disfrutando de viajes de lujo, metiendo la mano en la caja, arrollando a la autoridad… ¡Qué va! Les basta con afirmar –eso sí, en tono solemne– “no me consta”, “eso nada tiene que ver conmigo” o “dejemos actuar a los tribunales”.

Lo malo es que, como se ha demostrado esta semana con Luis Bárcenas o Esperanza Aguirre, la Justicia no sólo parece ciega –como es su obligación– sino que, a veces, también parece sorda, al menos al clamor ciudadano.

Como diría Bernard Shaw, “todas las grandes verdades comienzan por ser blasfemias” –y añado– “menos alguna cosa”.

Ver Post >
La matanza de Atocha y revuelta en el Instituto Sagasta de Logroño
img
Marcelino Izquierdo | 27-01-2015 | 10:53| 2
Como explicaba en mi post anterior, la matanza de Atocha (24 de enero de 1977) supuso un antes y un después en la Transición. Después de conocerse que una banda de asesinos neofranquistas había asesinado a cinco personas, en su mayor parte abogados laboralistas, y herido a otras cuatro, entre ellos el abogado riojano Miguel Sarabia Gil -del que ya escribimos-. Al día siguiente, la indignación de la ciudadanía era absoluta. En Logroño, con anterioridad estaba programado un concierto del cantautor extremeño Luis Pastor, que terminó como el Rosario de la Aurora.
En mi novela ‘Pelotari’ (Ed. Buscarini, 2009, con prólogo de Titín III), hay un capítulo dedicado a lo que ocurrió el día después del atentado terrorista de Madrid. El personaje que lo protagoniza, Gumersindo ‘el Pibe’ Medrano, es un pelotari argentino de padres riojanos exiliados, que vuelve a España durante la Transición:
“Deambulaba Gumersindo, sin rumbo, guareciéndose de la fina lluvia bajo los soportales de la calle General Mola y esquivando bandadas de amas de casa que buscaban, atolondradas, su ganga en las rebajas de enero. Frente al Ayuntamiento, cuatro policías armados custodiaban el edificio, cerrado a cal y canto. «Mucha escolta para tan corta embajada –pensó–. Algo pasará». Tras la cristalera del café Royalti observó cómo varios parroquianos aún aguantaban, horas después, el mus del café. Al fondo de la calle Rodríguez Paterna, la bombilla encarnada del Búho Rojo refulgía como un faro del averno. Detuvo su andar unos instantes, pero uno de los agentes se acercó a él: «Circule, circule», musitó. Con desgana, el Pibe siguió caminando hasta que algo le llamó la atención: varios jóvenes con pancartas y una bandera republicana entraban en el Instituto Sagasta.

Cientos de personas abarrotaban el salón de actos, en un ambiente tenso y expectante, coronado el escenario por una gran pancarta: «Amnistía y libertad». No era un mitin político como Gúmer hubiera pensado en un principio. No. Sino un concierto de Luis Pastor, uno más de esos cantautores que pedían democracia a voces y cuyas canciones-protesta eran el símbolo utópico de una España que quería olvidar su pasado y, sin embargo, que no se atrevía a afrontar el futuro.

–Ten cuidado –un estudiante espigado, perilla troskista, lacios cabellos, pelliza marrón y botas camperas tiró a Medrano de la manga de su cazadora–, esto está infestado de secretas. Se barrunta lío… –el joven portaba en su pechera una encarnada pegatina dela Uniónde Juventudes Comunistas–. Ya sabes, por la matanza de Atocha.

–Pero los asesinos pagarán por su crimen, ¿no? –preguntó Gúmer, que desde que llegó a España había hecho caso a su tía Ángela y tan sólo miraba la política de reojo; pero, en ese ambiente, no se pudo contener.

–¡Qué va! Estamos en el postfranquismo más absoluto, donde los fascistas tienen total impunidad.

–Este… Franco murió hace ya más de un año, ¿no? –Gumersindo observó cómo el estudiante asentía con la cabeza y siguió hablando–. Parece que el gobierno está dispuesto a convocar elecciones, ¿cierto?

–Sí, claro, unas elecciones a las que no podemos presentarnos los comunistas –el muchacho parecía exaltado–. Además, primero hay que depurar las responsabilidades de una dictadura cruel y asesina; luego ya veremos.

–Eso sería un suicidio –Gúmer intentó razonar–. Tenés que enterrar el pasado y construir un nuevo país de tolerancia.

–Eso lo dices porque eres sudamericano.

–He nacido enla Argentina, pero soy tan español como vos. Mis padres eran de aquí y por culpa de Franco tuvieron que huir de España. Jamás pudieron regresar a la madre patria.

El griterío y las primeras notas del concierto ahogaron la plática; la tensión subía de tono con gritos de «¡Asesinos!», «¡Amnistía!», «¡Libertad!» y «¡Muerte a los fascistas!». Gumersindo apenas prestaba atención a la música, muy al contrario su vista recorría detenidamente el salón de actos, depositando la mirada ora en un grupo de ancianos que, puño en alto, tarareaba la internacional entre canción y canción, ora en varios jóvenes que saltaban y gritaban al son de la guitarra de Luis Pastor, ora en una muchacha que alzando su mechero encendido apenas podía contener el llanto, ora en un hombre engabardinado al que sólo le faltaba la placa policial en su solapa para delatar su identidad…

Con los ánimos encrespados, buena parte del público reclamó al cantautor, a voz en grito, que se guardara un minuto de silencio por el asesinato de los abogados laboralistas en la calle Atocha de Madrid, pero Luis Pastor anunció que la autoridad gubernativa había prohibido cualquier acto de protesta, para evitar males mayores.

–¿Qué gobierno es éste que ni si quiera permite recordar a las víctimas de la barbarie fascista? –preguntó el estudiante a Medrano, en medio de un caos de protestas, gritos e intentos de pedir silencio.

–España ya ha vivido una guerra civil devastadora –el Pibe respondió al joven sin perder de ojo a uno de los secretas que les miraba con desconfianza–. ¿No querrás vos que la ira desate otra contienda igual?

–Si hace falta otra guerra para instaurar una democracia popular y sin ataduras, habrá que hacerla.

–España ya ha sufrido cuarenta años de franquismo como para que ahora vengan los estalinistas, que son más franquistas que Franco, a tocar las pelotas.

El muchacho miró al pelotari de arriba a abajo y se alejó, maldiciendo. Gumersindo respiró sin perder de vista la puerta del salón, por la que penetró una gavilla de secretas.

Nuevos compases de la guitarra de Luis Pastor comenzaron a disipar el murmullo, el aire era cada vez más irrespirable, hasta que el artista detuvo su canto y sus manos ahogaron el sonido de las cuerdas. Había comenzado el minuto de silencio, pero nadie lo había anunciado. Todos callaron. La quietud se apoderó del grupo de viejos, de los jóvenes que bailaban, de la muchacha aún bañada en lágrimas, de los secretas que esperaban órdenes de la superioridad. Hasta el radical estudiante de Medicina calló. Sólo en los estertores del minuto, de esos sesenta segundos de rabia contenida, los gritos de «¡Amnistía!» y «¡Libertad!» macularon tan profana oración.

–¡Compañeros! –uno de los organizadores del concierto subió al escenario, muy alterado, tras concluir el mismo–. ¡El instituto está rodeado de grises! ¡Debemos salir con calma y separarnos! ¡No hay que darles pie para que actúen con la violencia que acostumbran!

La salida fue, sin embargo, atropellada y aunque la gente quiso dispersarse, temerosa de tiros al aire que se incrustan en el pecho de los manifestantes o de palizas impunes, los antidisturbios cargaron con inopinada contundencia. Gumersindo se ganó un fuerte porrazo en los riñones que le impidió entrenar durante dos días”.

Ver Post >
Miguel Sarabia, el riojano que sobrevivió a la matanza de Atocha
img
Marcelino Izquierdo | 25-01-2015 | 12:02| 0

 

Treinta y ocho años después, todavía recuerdo como si fuera hoy la matanza de Atocha, uno de los puntos de inflexión de la Transición democrática española.

La noche del 24 de enero de 1977 un grupo de extrema derecha –formado por terroristas nostálgicos del dictador Francisco Franco– entró a sangre y fuego en un despacho laboralista de la madrileña calle Atocha. El comando de encapuchados asesinó a los abogados Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco; al estudiante de Derecho Serafín Holgado y al administrativo Ángel Rodríguez Leal; también sufrieron graves heridas a causa de los disparos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz. Sólo años después supe que Sarabia era logroñés.

Cursaba 1º de Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y residía en un colegio mayor de la Ciudad Condal. Poco antes de las doce de la noche, a la espera de que José María García comenzara su espacio deportivo, los periodistas del programa ‘Hora 25’ informaron sobre la masacre en un escueto flash de alcance. Apenas treinta segundos.

Como una exhalación, pasé a otro cuarto donde varios compañeros jugaban al tute; de inmediato dejaron las cartas sobre la mesa y entre todos buscamos más información en otras emisoras de radio. Hasta la una de la madrugada estuvimos escrutando los arcanos de las ondas. Fue en vano. “Lo habrás soñado”, comentó con una sonrisa en los labios un futuro ingeniero químico. De nuevo en mi habitación, seguí girando el dial –de derecha a izquierda, de izquierda a derecha– hasta que me venció el cansancio.

A las siete y media de la mañana alguien aporreó mi puerta; era el futuro ingeniero químico. En efecto, la matanza de Atocha no había sido sólo un mal sueño. Fue la censura, que aún conservaba el poder omnímodo heredado del Régimen franquista, la que propició con sus artes intimidatorias el silencio radiofónico de la madrugada.

La calle que nunca tuvo

El riojano Miguel Sarabia fue uno de los abogados supervivientes del atentado, pese a haber sufrido graves heridas de bala. Nacido en Logroño en 1926, cursó en Madrid estudios de Derecho. Afiliado en la clandestinidad al PCE, trabajó durante medio siglo en los barrios marginales de la capital de España. Además de asesorar a los trabajadores desde un modesto despacho laboralista, ejerció la docencia en la periferia de la ciudad y fundó en Usera un colegio para niños sin recursos y adultos analfabetos. Sarabia Gil falleció el 21 de enero del 2007 a los 80 años de edad, víctima de una larga enfermedad.

En el año 2010, el entonces concejal de Cultura del Ayuntamiento de Logroño, Carlos Navajas, respaldado por la Ley de Memoria Histórica, anunció que este abogado laboralista tendría su calle en la capital riojana –en concreto la que sigue siendo Milicias–, al igual que cambiarían, entre otras, Calvo Sotelo por Martín Zurbano, Víctor Pradera por La Audiencia, General Sanjurjo por Manuel Bartolomé Cossío, Capitán Cortés por Frontón Beti Jai o plaza Martín Ballestero por Pilar Salarrullana.

Sin embargo –como siempre ocurre–, todo quedó en agua de borrajas. Arranque de rocín y parada de asno.

Ver Post >
El orden de factores… sí altera el producto
img
Marcelino Izquierdo | 24-01-2015 | 17:20| 0

 

 “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable”

Voltaire

 

El debate entre creencias religiosas y libertad de expresión, que se ha suscitado tras el ataque yihadista contra la publicación satírica francesa ‘Charlie Hebdo’, evidencia que el ser humano continúa sin tener demasiado claras sus prioridades. Cuando hablamos de integrismo, de fanatismo, en realidad nos estamos enfrentando, como diría Winston Churchill, a aquellos que no pueden cambiar de opinión y, además, no quieren cambiar de tema.

Quizá por eso vive Occidente con angustia la posibilidad cierta de que el fundamentalismo islámico multiplique su violencia indiscriminada por todo el mundo, pues se trata de una forma de terrorismo difícil de localizar, más cuando pivota sobre uno o varios tipos, con un arma entre las manos, abducidos por la recompensa de un paraíso –uríes incluidas- que los libere de un mundo que se les muestra hostil.

Días después de la barbarie de París, enterradas ya las víctimas mortales, algunas voces autorizadas comienzan a invocar el respeto hacia las creencias religiosas, poniendo en tela de juicio el valor intrínseco de la libertad de expresión. Hasta el Papa Francisco, en un desafortunado desliz de pecado venial con penitencia, habla de “esperar un puñetazo si oigo hablar mal de mi madre”.

Sin embargo, hay algo que olvidan quienes pretenden anteponer la fe a la libertad en el mundo en que habitan: que la ley está por encima de cualquier creencia, que la religión debe permanecer en el ámbito de la vida privada de las personas y no dedicarse a regir las pautas de la sociedad. Nadie puede tomarse la justicia por su mano en nombre de Alá ni de Marx ni de la Cienciología, y menos portando un kalashnikov.

En este caso, el orden de factores… sí altera el producto.

Ver Post >
La botica monacal de Nájera y el patrimonio ausente de La Rioja
img
Marcelino Izquierdo | 17-01-2015 | 10:11| 0

 

Decía mi abuelo que en La Rioja siempre ha habido mucho desprendedor del trigo y recogedor del salvado. ¡Y qué razón tenía!

Después de casi una década mareando la perdiz, el Ayuntamiento de Nájera ha presupuestado para este recién estrenado 2015 –año electoral por excelencia, en el que nada ya nos puede sorprender– un total de 120.000 euros para la instalación de una réplica de la antigua botica del monasterio de Santa María la Real.

La antigua residencia del abad, construida en el siglo XVIII y que en la actualidad es sede del Museo Najerillense, albergó desde 1785 la botica monacal. Esta farmacia pasa por ser una de las más notables y valiosas de España, con sus estanterías de madera noble y filigrana, sus botes y orzas de cerámica blanca, sus albarelos, así como un huerto anexo para cultivar plantas medicinales, secaderos de hierbas y criaderos de sanguijuelas, víboras, lagartos y otros bichos que usaban los ‘alquimistas’ de aquel entonces.

Pero en 1835 llegó la exclaustración de los monjes de Santa María la Real y con ella la confiscación de los bienes eclesiásticos por parte del Estado. El monasterio quedó al albur de la soledad y las circunstancias, mientras que la farmacia en cuestión continuó siendo regentada por el mismo fraile boticario, si bien como boticario civil de Nájera. Sucedió, sin embargo, que, casi un siglo más tarde, sus herederos del monje decidieron vender la singular farmacia a los Laboratorios Cusí en 1921.

Por desgracia, a lo largo de esas décadas perdió La Rioja buena parte de su patrimonio mueble e inmueble por culpa de guerras, accidentes, desastres naturales, especulación, desidia e incultura y avaricia palurda y cortoplacista.

Desde entonces, la botica al completo se encuentra en Cataluña y, más en concreto, en la localidad barcelonesa de El Masnou.

Pero ahora llega lo increíble. Resulta que en el 1996, con motivo de celebrarse en Nájera el Congreso Anual de la Asociación de Ceramología, los Laboratorios Cusí ofrecieron la posibilidad –no muy onerosa, por cierto– de que la botica regresara a su lugar de origen, tras contemplar el Museo Najerillense y el emplazamiento original de la farmacia.

Así las cosas, se entablaron negociaciones entre las autoridades y los responsables de la firma catalana, visitas al Museo Cusí, gestiones varias, pero finalmente la zafiedad impidió que se alcanzara un acuerdo que no parecía demasiado difícil.

 

 

Ya en el año 2005, aprovechando la celebración de La Rioja Tierra Abierta. Nájera Legado Medieval, la ciudad riojalteña acogió una reproducción low cost de la botica que se conserva en el Masnou. Entonces ya se comenzó a hablar de la posibilidad de reproducir la botica, si bien el proyecto no ha llegado a cuajar –si es que al final cuaja– hasta diez años más tarde.

Ahora, dos décadas después, Nájera se gastará diez veces más por la réplica que lo que hubiera costado entonces el original.

¿Por que lo llaman ‘Patrimonio ausente’ cuando quieren decir estulticia?

Ver Post >