La Rioja

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Una calle para Perico
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piogarcia | 01-09-2015 | 16:28| 0

 

Ha llegado el momento. El Ayuntamiento de Logroño ha acordado cambiar el nombre de 17 calles de la ciudad. Quiero aprovechar la circunstancia para pedir que se remedie un olvido, una palmaria ingratitud.

Quizá no conozcan ustedes aún la formidable biografía de Pedro Patricio Escobal López, nacido en Logroño en 1903 y muerto en Nueva York en 2002. En su extraordinaria vida, a Perico Escobal le dio tiempo para ser ingeniero industrial, defensa central titular del Real Madrid durante casi diez años, finalista de la Copa del Rey y primer deportista olímpico riojano (en París 1924). Además, estrenó el antiguo campo municipal de Las Gaunas junto a su cuñado, el oftalmólogo Ramón Castroviejo.

Escobal estaba afiliado a Izquierda Republicana, el partido de Azaña. Había intentado montar el primer sindicato de futbolistas, hasta entonces un gremio mal pagado. Lo metieron en la cárcel en los primeros días del Alzamiento. Jamás pegó un tiro (si acaso un puñetazo), pero conoció todas las prisiones de Logroño y estuvo tres veces a punto de morir fusilado. En la celda cogió una terrible infección vertebral, padeció dolores inauditos y lo recluyeron en un pueblecito vizcaíno. Gracias a la intervención de su cuñado, le dejaron marchar medio muerto al exilio. Se instaló en Nueva York.

Ni la penuria económica ni los problemas con el inglés le arredraron. Empezó arreglándoles las lavadoras a sus vecinos y acabó trabajando como ingeniero para el Ayuntamiento neoyorquino. Proyectó incluso la iluminación de una parte del barrio de Queens. De paso, como para quitarse un peso de encima, escribió uno de los mejores libros sobre la Guerra Civil: Las sacas. Por si fuera poco, su hijo, también ingeniero, participó en la misión del Apolo XI, la que puso al hombre en la luna.

Por Perico, que probablemente solo aspiraba a vivir una vida tranquila, pasó como una apisonadora todo el siglo XX. ¿Acaso no merece este hombre una calle en su ciudad?

 

(*). En las fotografías, los dos extremos de la vida de Escobal. Un cromo de cuando jugaba en el Real Madrid (año 23) y, ya nonagenario, en su casa de Nueva York.

 

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Juro
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piogarcia | 29-06-2015 | 17:56| 0

Mis queridos alcaldes, concejales, diputados, consejeros, ministros. En fin: mis queridos asalariados.

Me da igual que prometan o juren el cargo, me da igual que se limiten a recitar la fórmula o que se adornen con juramentos barrocos y confusos, me da igual que lo hagan por imperativo legal, porque lo sienten en el alma o porque se les ha puesto en el cigoto, me da igual que cojan o no la vara, que vayan en chancletas o con zapatitos de charol, que lleven el pelo largo o que se lo peinen con gomina y la raya a un lado.

Me da igual que vistan todos el nuevo uniforme (camisa blanca remangada y pantalones vaqueros) y me da igual que, después de tanto tiempo encerrados en sus despachos, ahora bajen a la cervecería y se tomen unos cortos mientras ponen esforzadamente cara de ser personas-como-los-demás, gente corriente, tipos como yo o como el inútil de mi vecino.

Me da igual que cobren su sueldo íntegro o sólo la mitad y me da igual si lo que no cobran se lo acaban entregando al partido (como han hecho todos siempre), a una oenegé, a Cáritas, al Fútbol Club Barcelona o al Movimiento Internacional en Favor del Esperanto. Me da igual que vayan al trabajo en bicicleta o que se agarren a las barritas del metro mientras los fotógrafos –que, vaya por dios, siempre están ahí– les tiran simpáticas instantáneas o que lleven mochilas de universitario al hombro o que frecuenten Twitter, Facebook, Instagram o cualquier otro sumidero del alma.

Me da igual que sonrían o se enfurruñen, que sean simpáticos u hoscos, que cuenten chistes o que no tengan ni puñetera gracia.

Yo lo único que les exijo, criaturitas mías, es sean honrados, trabajadores y competentes. Todas las demás cosas, que tan entretenidas nos resultan ahora, son solo solemnes chorradas.

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Optimistas
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piogarcia | 29-06-2015 | 17:49| 0

El optimismo siempre ha tenido mala fama. Vivimos una especie de glorificación del malditismo, de la hosquedad e incluso del carácter agrio, quizá por influencia de la literatura.

A mí también me resultan mucho más interesantes los escritores autodestructivos y atormentados; hay algo oscuramente hermoso, incluso trágico, en la obra del austriaco Joseph Roth que no encontramos, por ejemplo, en la juguetona prosa del británico Gilbert Keith Chesterton.

Curiosamente, ambos fueron grandes bebedores, pero trasegaban de una manera diferente: con cada copa que vaciaba, Roth se hundía más y más en sus insondables abismos personales, mientras que Chesterton encontraba en el aroma del vino clarete un resumen de la belleza sustancial del mundo. En sus ratos de lucidez, Roth escribió una obra monumental y apasionante, pero acabó matándose con el cerebro encharcado, acosado por los fantasmas del delirium tremens. Chesterton murió en la cama, gordo, beatífico y hasta sonriente.

No necesito irme tan lejos. Mi padre superó tres cánceres, acabó con el corazón destrozado y murió demasiado joven. En algunos negocios fracasó, otros solo le salieron medio bien y además se quedó con ganas de viajar y de hacer muchas otras cosas. Pero siempre fue un optimista; incluso un optimista irracional. Creo que ese inexplicable gen ha caído ahora en mi hijo, al que apenas conoció. El otro día le pusieron un examencillo en el colegio. Le pregunté qué tal le había ido. Me contestó:

-Genial. Por lo menos un diez.

Luego me dijo que seguramente había fallado en dos o tres preguntas, pero que no creía que tuvieran ninguna importancia.

No sé si en las pasadas elecciones ganaron o no los suyos. En cualquier caso, les aconsejo fervientemente que lean a Joseph Roth y vivan como Chesterton.

 

(*) En la fotografía, el amigo Chesterton. No me digan que no tenía buena pinta.

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Deberes para el verano: “Bailad y sed valientes”
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piogarcia | 22-06-2015 | 07:48| 0

Cuando llega el verano, algunos estudiantes deben cargar aún con esos inclementes libros de lengua o de matemáticas. Incluso aunque hayan aprobado todo, los padres (llenos quizá de buenas intenciones) se empeñan en que los chavales rellenen cuadernillos y cuadernillos de operaciones matemáticas, de análisis gramaticales, de países con sus capitales, de ríos de Europa.

 El profesor Cesare Catà, que imparte clases de Humanidades en un instituto de Fermo, una pequeña ciudad italiana de la región de Las Marcas, a orillas del mar Adriático, también quiso mandar unos deberes a sus alumnos, que tienen entre 14 y 18 años. Les pidió quince cosas. Luego colgó el papel en su página de Facebook. Alguien lo leyó y decidió compartirlo. El asunto corrió de ordenador en ordenador y hasta los periódicos italianos lo publicaron en sus páginas web. Aquí están (traducidos un poco a la brava) los deberes del profesor Catà.

 Quizá les parezca cursi, pero en esta época de reválidas, de insuficientes y de sobresalientes, de selectividades y de desesperación, en este país tan obsesionado por medir conocimientos, conviene recordar que la educación también es esto. Mejor aún: la educación es, sobre todo, esto.

 DEBERES PARA EL VERANO 2015

Liceo de Humanidades ‘Don Bosco’. Fermo (Italia)

  1. Por la mañana, alguna vez, id a caminar por la orilla del mar en completa soledad: mirad cómo se refleja el sol y, pensando en las cosas que más amáis en la vida, sentíos felices.
  2. Intentad utilizar todos las palabras nuevas que hemos aprendido juntos este año: cuantas más cosas podáis decir, más cosas podréis pensar y cuantas más cosas podáis pensar, más libres seréis.
  3. Leed cuanto podáis. Pero no porque sea una obligación; leed porque el verano os inspira aventuras y sueños; leyendo os sentiréis como golondrinas que vuelan. Leed porque es la mejor forma de rebeldía que tenéis (para consejos de lectura, preguntadme).
  4. Evitad todas las cosas, las situaciones y las personas que os hagan sentiros negativos o vacíos. Buscad situaciones estimulantes y la compañía de amigos que os enriquezcan, os comprendan y os aprecien por lo que sois.
  5. Si os sentís tristes o asustados, no os preocupéis: el verano, como todas las cosas maravillosas, confunde y desordena el alma. Intentad escribir un diario para expresar cómo os sentís (en septiembre, si os apetece, lo leeremos juntos).
  6. Bailad. Sin vergüenza. En la discoteca de abajo de casa o en vuestra habitación. El verano es una danza y es de necios no formar parte de ella.
  7. Por lo menos una vez, id a ver amanecer. Quedaos en silencio y respirad. Cerrad los ojos, agradecidos
  8. Haced mucho deporte.
  9. Si encontráis una persona que os guste, decídselo con toda la sinceridad y toda la gracia de la que seáis capaces. No importa si el/ella os acepta o no. Si no lo hace, es que no era vuestro destino. Si lo hace, el verano de 2015 será la bóveda dorada bajo la que caminaréis juntos.
  10. Echad un vistazo a los apuntes de nuestras clases: para cada autor y cada concepto, haceos preguntas y referidlas a lo que os sucede.
  11. Sed alegres como el sol e indomables como el mar.
  12. No digáis palabrotas. Sed siempre educados y amables.
  13. Ved alguna película con diálogos conmovedores (y mejor en inglés) para mejorar vuestra competencia lingüística y vuestra capacidad de soñar. No dejéis que la película acabe con los títulos de crédito. Revividla mientras dure el verano.
  14. Bajo la luz resplandeciente o en las noches cálidas, soñad como deberá y podrá ser vuestra vida: buscad en el verano la fuerza para no rendirse nunca y haced todo lo posible para perseguir vuestros sueños.
  15. Sed valientes. 
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Cuba
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piogarcia | 01-06-2015 | 17:09| 0

Raúl Castro miraba al suelo con sus ojillos de conejo y su flequillo duro, revolucionario, agreste. Obama también miraba al suelo, aunque había una cierta gallardía en su porte de jugador de baloncesto, con su pelo ensortijado, ya casi blanco. Se encontraron en el vestíbulo de un hotelazo en Panamá y se dieron un apretón de manos. Luego, ya casi a solas, repitieron el gesto y se permitieron el lujo de sonreírse. Aquella leve risa fue derritiendo, como un soplete, cincuenta años de guerra fría.

Cuba es una dictadura. Conviene repetirlo porque absurdamente todavía hay quien piensa que aquello es la democracia total, el no va más de las repúblicas populares (en las repúblicas populares, curiosamente, el pueblo pinta poco). Quienes dicen (¡y hasta publican!) que en España no hay libertad de prensa, quizá deberían leerse todos los días los periódicos cubanos. Hace unos días, cuando Fidel, que llevaba varios meses medio muerto, reapareció en una fotografía con su inseparable chándal, el ‘Granma’ la publicó con hermoso titular a cinco columnas: «Fidel es una fuera de serie». En fin. Hasta el telediario de la Primera sentiría vergüenza de decir eso de Rajoy.

Cuba es una dictadura geriátrica y lleva la fecha de caducidad en la tapa, como los yogures. No tiene sentido (ni para España ni para Estados Unidos) andar estrechando la soga sobre el cuello de los cubanos, una política mezquina e ineficaz, que solo ha traído más miseria a la población caribeña. Ni podemos ponernos duros con los Castro mientras le hacemos corteses reverencias al rey saudí, un delirante sátrapa con dinero. Por eso me alegro de que Obama haya dado este paso. Y me alegraré de que Cuba vaya caminando hacia la democracia, aunque sea hacia una democracia imperfecta y llena de agujeros, como la nuestra: una democracia real.

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El círculo de Sanz
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piogarcia | 31-03-2015 | 08:00| 2

En La Rioja, las renovaciones se hacen hacia adentro, espiritual e introspectivamente, como esas eyaculaciones tántricas de las que tanto se pavoneaba Sánchez Dragó.

Todos sabíamos, por ejemplo, que Pedro Sanz iba a ser de nuevo el candidato del PP, pero en lugar de despachar el expediente con un sí seco y sin dramaturgia, nuestro Amado Líder decidió organizar un referéndum en un círculo, como hacen esos perroflautas harapientos de Podemos.

Menos mal que eligió el Círculo Logroñés, que, aunque tiene la misma forma geométrica, es decididamente otro tipo de círculo, con esa elegancia austrohúngara de techos altos y lamparas de araña que tanto nos gusta a la gente de orden.

Hete aquí que Sanz, como yéndose sin irse, cansado ya de la pompa de este mundo pero dispuesto de nuevo al sacrificio, decidió someter su continuidad a votación secreta entre doscientos elegidos. Había papeletas aunque no rival, por si las moscas, y un par de urnas a las que los votantes acudieron disciplinadamente, ordenaditos en fila, extáticos y casi arrobados, como si estuvieran en misa y se levantaran a comulgar.

Teniendo en cuenta que muchos de ellos comen caliente gracias al dedo de quien se sometía a escrutinio y teniendo asimismo en cuenta que, si el escrutado perdía, todos ellos serían expulsados del paraíso y deberían buscarse el pan con el sudor de su frente, debemos reconocer que el suspense era escaso y que el referéndum tenía un toquecito a lo Kim Jong-Un, aunque sin desfiles militares ni melenas cardadas, con el único peligro de que los síes sumasen más del cien por cien, lo que quizá hubiera dado mala imagen de unos sentimientos tan puros.

Dicen que en Madrid el asunto no ha gustado un pelo y tampoco me extraña: ¡adónde nos llevarán estos osados con sus inapelables ejercicios de democracia interna!

(*) En la fotografía, de mi compañero Díaz Uriel, Sanz imparte la bendición urbi et orbe a sus feligreses.

 

 

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Deberes
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piogarcia | 23-03-2015 | 12:25| 0

Cuando era pequeño hacía los deberes después de ver Barrio Sésamo. Me comía un bocadillo de chorizo, daba un poco de guerra y luego me sentaba con mis hermanos a hacer las tareas. No lo recuerdo como un martirio, aunque costaba lo suyo apagar la tele, abrir los libros, sacar los bolígrafos y ponerse a echar cuentas o a estudiar historia, según lo que tocase.

Mi infierno, en realidad, eran los trabajos manuales. Siempre he tenido tendencia a aplazar las tareas ingratas, así que me veía la noche anterior en la cocina con una sierra de marquetería, un manojo de pelos y varios tablerillos que debían convertirse en un barco o en una casa o en un avión. Yo seguía concienzudamente las instrucciones e iba paso por paso, pero no había manera: las esquinas no me cuadraban, las piezas no encajaban bien, los pelos de la sierra saltaban por los aires, el pegamento se me escurría y lo ponía todo hecho un asco.

 Algún día, asfixiado por la hora, tuve que poner a mi padre, a mi madre y a mis hermanos (puede que incluso a mi abuela) a hacer piezas de marquetería hasta la una o las dos de la madrugada: la cocina de mi casa, iluminada por dos tubos fluorescentes, parecía entonces un taller de Bangladesh.

 Una vez conseguí hacer un trabajo bastante bien y a tiempo, pero al llegar al colegio me puse a jugar al fútbol en el patio y le cayó encima un balón.

 Aquellos sudores pasaron y no sé si realmente aprendí algo. Defiendo la necesidad de la disciplina y del esfuerzo en la educación, pero veo a mi sobrino, de 14 años, martirizado por algunos profesores sádicos, que todavía poseen un concepto cuantitativo y estajanovista de la docencia y pienso que deberían tener más cuidado con sus alumnos: les están enseñando a odiar lo que aprenden.

(*) En la foto, de AP, un niño escribe torcido en renglones rectos.

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John el Yihadista
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piogarcia | 15-03-2015 | 11:52| 0

Le llamaban John el Yidahista. Aparecía en los vídeos oculto por un turbante negro, hablando inglés con acento londinense. Yo escuchaba las noticias y me venía a la mente sir Alex Ferguson, escocés y antiguo entrenador del Manchester United, que se metía mucho con David Beckham por su acento londinense. Le llamaba pijo y chulo. A sir Alex, que hablaba un inglés estropajoso y de cuenca minera, un inglés proletario, no le gustaba nada ese tonito cursi que utilizaba Beckham.

Al parecer, John el Yihadista tiene el mismo acento de Londres, aunque no se hace tatuajes ni se viste con ropa de marca. No vive en hotelazos de cinco estrellas, sino en un desierto polvoriento, y a veces se deja retratar con un alfanje o rebanando cuellos de infieles. Pero ahora hemos descubierto que, como muchos nos temíamos, John el Yidahista es igual de pijo que Beckham, solo que infinitamente más imbécil, dañino y nauseabundo.

Según una información publicada por el Washington Post, John el Yihadista se llama en realidad Mohammed Emwazi, un británico de 27 años, de origen kuwaití, hijo de una familia acomodada y licenciado en Informática por la Universidad de Westminster. Un niño bien. Como las quinceañeras que han huido de su colegio londinense para integrarse en el batallón de putas del Estado Islámico, como los etarras que se cargaron a dos pobres inmigrantes ecuatorianos en la T4, como Osama Bin Laden, aquel absurdo millonario arábigo que un mal día cambió el alcohol y las mujeres por el kalashnikov y la dinamita.

¿Por qué?

Quizá la primera causa del fanatismo no sea, como muchos creíamos, la miseria y la desesperación, sino algo tan banal y adolescente como el aburrimiento.Y tal vez una retorcida y extravagante forma de pijerío.

(*) En la foto, John haciéndose el chulo.

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Guarros
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piogarcia | 27-02-2015 | 17:04| 0

El Ministerio del Interior quiere abochornar a los clientes de las prostitutas. Si desea encontrarlos, al menos en La Rioja lo tiene fácil: le bastaría con mandar al delegado del gobierno, señor Bretón, a recorrer la N-232 de arriba abajo (con cuidado de no matarse en alguna curva) y entrar en los puticlubs que alegremente se anuncian en sus orillas. Allí podría entregar a los usuarios unos cuantos folletos sobre la vida sana y las virtudes de la familia cristiana (o mahometana), esperando que muchos de ellos abandonen el pecado y se conviertan, al caer de pronto en la cuenta de que son meros esclavos de sus braguetas, como tristes Strauss-Khan de pueblo.

Mis queridos niños, las putas (y los putos) han existido siempre. Y me temo que seguirán existiendo. Ocurre que hay como un velo de beatería que nos nubla la mirada e impide que atajemos de raíz el verdadero y tenebroso problema: la trata de blancas, el proxenetismo y la esclavitud sexual. En lugar de hacerle ver al cliente que es un guarro de la peor especie (aunque lo sea), sería mucho más efectivo caernos del guindo, regular la prostitución y aflorar un negocio –por otro lado bien visible– que mueve millones de euros. Que cada prostituta o prostituto fuera considerado un trabajador más, autónomo o por cuenta ajena, con su seguridad social, su atención médica y su pensión de jubilación y su IVA, y que cayera todo el peso policial sobre los proxenetas y las mafias que ahora se aprovechan de un jugosísimo mercado negro.

Será difícil. Ni siquiera la izquierda se atreve a dar un paso así. Recuerdo que cuando este periódico publicó un reportaje sobre una casa de lenocinio (dentro de un suplemento especial sobre la vida cotidiana de la región), algunos dirigentes locales del PSOE se escandalizaron como monjitas. Resulta más cómodo taparse los ojos y que todo siga igual.

(*)Ejercicio de agudeza visual para el ministro del Interior: ¿cree usted que en este bonito chalé, fotografiado por Ricardo Zapatero, se ejerce la prostitución o acaso vive ahí una familia feliz que ha decorado su casa con luces navideñas?

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M.C.
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piogarcia | 15-02-2015 | 12:13| 1

Veo a la gente bucear en una cripta madrileña en busca de los huesos de Miguel de Cervantes. Los obreros exhuman un ataúd de madera muy desvencijado, con unas tachuelas mohosas que dibujan dos iniciales: M.C.

De repente todo el mundo se excita. Flota en el aire una especie de electricidad, como si estuviéramos a punto de vivir un momento histórico, como si alguien fuera a pisar Marte por primera vez. Los periódicos le dedican espacios generosos, las televisiones mandan enviados especiales, un arqueólogo circunspecto explica que no hay que lanzar las campanas al vuelo: ¡todavía queda un largo trabajo por hacer!

Sobre una mesa yacen los huesos carcomidos de un esqueleto mondo. Dicen que están buscando a un tipo al que le quedaban seis dientes, sufría de artrosis severa, le faltaba un brazo y tenía un arcabuzazo en el esternón. Se conoce que don Miguel estaba, con perdón, hecho una mierda.

Veo todo este trajín, que alguien pagará generosamente, y no alcanzo a comprender por qué. ¿Tenemos alguna necesidad de saber si esta tibia o aquella rótula pertenecieron a Cervantes? ¿Acaso habrá alguna diferencia con la tibia de un mesonero o con la rótula de un mercader?

Aquel hombre que murió hace 400 años nos dejó como legado una obra fascinante, monumental, divertida, insondable, de infinitos matices y elegante prosa. La tienen ustedes a su disposición en cualquier librería a precios irrisorios. Esos son los vestigios de Cervantes que me interesan (y me interesan mucho); lo demás me parece pura pulsión fetichista, una extraña parafilia que tal vez se explique por criterios turísticos pero que recuerda demasiado al viejo tráfico de reliquias, cuando cada parroquia luchaba por tener su pedacito de cruz o su cachito de fémur de san Esteban o su frasquito de sangre coagulada.

En la fotografía, de EFE, las letras M.C. sobre un ataúd de madera.

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