La Rioja
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Etiqueta: El Soldado de Tudelilla
Diez pinchos de Logroño... para un amigo de Granada
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Jorge Alacid | 25-01-2018 | 16:33 |0

Diez tapas de diez bares de Logroño. Fotos de Justo Rodríguez

 

Semanas atrás, a propósito de una entrada que publiqué sobre el concurso que busca por La Rioja la mejor tapa servida en alguno de nuestros venerables bares, el amigo Javi F. Barrera me retó a un duelo incruento a través del éter. El caballero, periodista como quien esto firma, despliega en el diario hermano Ideal de Granada una interesante propuesta informativa llamada Cableados que en algo emparenta con este blog: también procura callejear en cuanto puede. Así que, fruto de su intuición, el autor de Cableados me planteaba un desafío: que publicara una nueva pieza donde proporcionara al improbable lector, e hipotético turista granadino, una serie de pistas para deambular por los bares de Logroño atacando sus pinchos más beneméritos.

Luego de darle alguna vuelta al asunto y compartir confidencias con el colega Barrera, acordamos cuanto sigue: que, en efecto, publicaría en este blog un artículo como el que ahora perpetro. Algo así como mis diez pinchos favoritos de Logroño. Mejor dicho, aquellos diez más celebres. Los indispensables, más o menos. No porque a mí me lo parezcan, sino porque observo a su alrededor un acabado consenso. Esos diez

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Los bares añorados
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Jorge Alacid | 11-11-2016 | 08:52 |0

Dibujo de Néstor Santo Tomás

 

Hace un tiempo, un corresponsal de este blog me hizo llegar por correo el dibujo que decora estas líneas. Me enterneció: por ahí, por esa cuadrícula de bares logroñeses que festonean la calle Laurel y alrededores, debía andar yo en la lejana fecha en que el autor del croquis lo pintó, negro sobre blanco. Corría el año de 1984 y uno acababa de volver de la mili, con prisa por recuperar el tiempo perdido huérfano de sus barras predilectas. Como ahora compruebo, mientras tanto (en paralelo, sin yo saberlo), un paisano y compañero de quinta, Néstor Santo Tomás, se entretenía durante sus rondas por levantar este mapa que me sabe ahora a nostalgia, desde luego, pero también a vino negruzco servido en vasos, a los ajos del Florida y a la magia y la poesía depositadas en algunos locales que ya perecieron (ah, La Simpatía; ah, el Bambi) o en los que mudaron su piel. Y ya no: ya no son iguales.

Pero el dibujito también me despierta una emoción más profunda. Me desata el cariño. Hacia el Logroño que fue, hacia lo que nosotros fuimos. Así que mientras absuelvo a todos, a la ciudad y a las distintas generaciones que la han poblado, de nuestros innumerables

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Están ustedes invitados
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Jorge Alacid | 21-10-2016 | 10:33 |0

Cartel en un bar

 

 

De mi más tierna infancia tengo grabadas dos imágenes en materia de bares que me parece pertinente traer aquí a colación (hermosa expresión) porque ilustran de modo fetén esta reflexión en voz alta en forma de pregunta: por qué hemos dejado de invitar a amigos, conocidos y hasta desconocidos cuando coincidimos en nuestros bares de guardia. Ambas imágenes ocurrieron en La Granja, el querido café de Sagasta que ejercía para mí de crío como una prolongación del hogar familiar tan cercano. Protagoniza la primera escena el gran Pepe Blanco: cierro los ojos y lo ve entrar saludando como un torero, apoyar luego el pie en el estribo de la barra y (de nuevo como un torero) extender el brazo como cuando se brinda un toro a la concurrencia y proclamar: “Están todos ustedes invitados”. El resto de parroquianos le ríe la gracia, dilucidando si se trata de una broma o si el autor de ‘Cocidito madrileño’ va en serio, rodeándole entre agasajos (“Pero mira que eres rumboso, Pepe”) y pidiendo su propia ronda los más avispados al camarero Santos, por si acaso el señor Blanco de verdad va en serio.

Era una escena que tenía algo de irreal por la magnífica personalidad

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Nuestro hombre en la barra: Manolo, el del Soldado
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Jorge Alacid | 27-02-2016 | 18:37 |0

Manolo y Jacinta, en sus primeros años en El Soldado de Tudelilla

 

Érase una vez un hombre a una barra pegado. Érase una bodeguilla superlativa. Érase que se era El Soldado de Tudelilla, palabras mayores. Érase un bar castizo como pocos, miembro de la ilustre cofradía de locales logroñeses que honran al dios de los bares desde el ejercicio cabal de un oficio milenario. En el caso que nos ocupa, casi centenario: porque El Soldado de Tudelilla nació en su sede original en 1947, así que ya ronda el siglo. Algunos logroñeses aún recordarán aquel primitivo bar, ubicado como ahora en la calle San Agustín aunque en su tramo inicial: más o menos, donde luego se ubicaría el restaurante La Unión, junto a la desaparecida licorería de Ursicino Espinosa.

Aquella sede fundacional duró poco. Tres o cuatro años después, El Soldado emigró a la calle Laurel, donde alcanzó justa fama: era una bodeguilla como las de antes, como tantas repartidas por Logroño. Bancos corridos, mesas de mármol: allí se acodaba la parroquia, formada por un tipo de cliente ya en trance de desaparición, que se traía la fiambrera de casa y sólo requería que le despacharan vino.

Todo esto lo cuenta Manolo García Nájera, penúltimo eslabón de la

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Los pinchos de los cocineros
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Jorge Alacid | 27-11-2015 | 10:51 |0

Portada del Degusta de Diario LA RIOJA del sábado 28 de noviembre del 2015

 

“Érase una vez un cocinero. Érase una vez un cocinero riojano, de acreditada fama en los fogones, que una tarde decide como usted y como yo abandonarse al placer de frecuentar sus bares favoritos de Logroño. Surge entonces el dilema: dónde suele disfrutar de sus pinchos predilectos alguien que resulta ser un reputado profesional de la cocina. Valgan las metáforas: qué discos escuchaba en su casa Elvis Presley. Ante qué cuadros del Prado se detendría Picasso. De qué película sería devoto John Ford. Es decir, qué barras logroñesas merecen más de una visita del grupo de cocineros riojanos consultados para elaborar estas líneas. A la invitación han respondido con la generosidad habitual Lorenzo Cañas, Ignacio Echapresto, Ventura Martínez, María José Loro y Fernando Sáenz Duarte, de cuyas respuestas se deduce que en materia de picoteo todos, incluidos los más expertos en fogones, nos solemos decantar por los clásicos”.
Así comienza el artículo que publico mañana en Degusta, el suplemento que cada sábado se entrega con Diario LA RIOJA. Se trata de un reportaje, como menciono arriba, construido a partir de las confidencias compartidas con los cinco

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Porrones mateos
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Jorge Alacid | 18-09-2015 | 08:15 |0

Porrones en el bar Wine Fandango de Logroño

 

Ingenioso artilugio diseñado para la ingesta de vino y otros alcoholes, el porrón ha ido desapareciendo de nuestros bares con la misma contundencia con que antes los dominaba. Repaso en mi memoria alguno de esos bares y la verdad es que están indisolublemente unidos a este caprichoso invento que garantizaba tragos cortos y algunas risas cuando no atinabas y el líquido que contuviera corría gracioso por el pescuezo hacia el escote (tenía más gracia, por lo tanto, si lo empuñaban manos femeninas). Quien menos ducho se mostraba en la práctica contaba con la alternativa de retirar el tapón del chorro grande y beber por allí o verter en un vaso la pócima que lo llenara, provocando entre el resto de la parroquia algún abucheo y nuevas risas. Beber en porrón era por lo tanto divertido y casaba muy bien con el espíritu festivo que se supone debería dominar cada incursión por nuestras barras favoritas.

Entre los porrones que han dominado mi experiencia como parroquiano citaré dos referencias logroñesas. El bar de Cantabria, por supuesto, donde recuerdo que además de la consumición había que abonar un peaje que te era devuelto cuando también tú devolvías el

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Candidatos por las cafeterías
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Jorge Alacid | 10-04-2015 | 16:43 |0

Pedro Sanz y Mariano Rajoy, leyendo Diario LA RIOJA en El Soldado de Tudelilla en el 2010. Foto de Juan Marín

 

Una reciente declaración de Mariano Rajoy me ha invitado a preguntarme qué bares logroñeses frecuenta nuestra clase política. Recordaba el presidente del Gobierno de España que su partido, a diferencia de otros que evitó nombrar, no va buscando “candidatos por las cafeterías”. Así que yo, como un personaje de tebeos, me dije: “Sopla, caramba, carape”. Es decir, unas exclamaciones tan arcaicas como el propio autor de la frase. Y acto seguido me pregunté a qué se refería el inquilino de La Moncloa, cuestión para la que carecía y carezco de respuesta. Debe ser un mensaje subliminal que lanzaba a ver si alguno de sus competidores se daba por aludido.

El caso es que seguí cavilando en torno a la frasecita y concluí que no me gustaba. Porque el autor de un blog de bares debe, ante todo, defender a los susodichos: es decir, las barras en donde todos alguna vez nos hemos acodado. Por lo tanto, nada puede haber de deshonroso en buscar a quien sea (candidatos, damas de compañía, compañeros de tertulia) en las cafeterías, así que el presidente debería pensarse mejor sus ocurrencias puesto que, por otro lado, el bar goza de un elevado poder simbólico en

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¿De pie o sentados?
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Jorge Alacid | 05-10-2013 | 11:38 |0

Terraza en un bar de la localidad francesa de Aix-en-Provence

 

Como cantaba Sergio Dalma, beber sentado no es beber. O algo así. Quiere decirse que la parroquia conspicua de cada garito suele estar formada por esos tipos acodados en la barra que radiografían con mirada aviesa a los flojos que prefieren enseñorearse de las mesas y hacerse cargo de la consumición en mullidos sofás o sillas menos confortables. Como alternativa, existe la posibilidad de hacerse el amo de un taburete y situarse en ese privilegiado paso de paloma, opción que yo siempre asociaré al cantante Pepe Blanco, quien solía adoptar tan gallarda postura cuando tomaba posesión de su esquina en La Granja (un pie sobre el estribo) y amenazaba con hacerse cargo de la ronda: “Queda invitado todo el mundo”.

Pero volvamos al presente. Tiendo a pensar que optar por beber sentado o de pie suele tener que ver con la edad. De cadete o juvenil, lo nuestro era el trago rápido y a otra cosa. Pero a medida que avanzan las canas y las arrugas… Ay, amigo: uno entra en los bares de confianza buscando un apoyo donde ubicar el trasero (también llamado pompis) y prefiere la copa, el vino o la caña de larga ingesta, a poder ser acompañada de un detalle culinario del

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Jamón, jamón
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Jorge Alacid | 19-04-2013 | 12:00 |0

Mesón jamonero Rincón de Pepe, en la calle Oviedo de Logroño

Aquellos de mis improbables lectores que descubrieron recién nacidos que había microondas en la cocina y gozaron desde niños de aparatos en televisión a todo color con mando a distancia creerán que, en lógica consecuencia, esto de comer jamón cuando a uno le venga en gana es una costumbre que también frecuentaron sus mayores. Pues no, amiguitos: hay malas noticias. El suculento bocado nacido del exquisito pernil del cochino ibérico representaba no hace tanto tiempo un viaje por la excelencia gastronómica, puesto que su cotización se medía en un hermoso puñado de pesetas que en mi mocedad escaseaban. De modo que toparse por Logroño y resto del orbe con un bar cuya oferta gastronómica estuviera capitalizada por el jamón suponía una extrema rareza.

Un exotismo, vaya. Viajar por lo tanto hasta la calle Oviedo en busca del Rincón de Pepe equivalía a una peregrinación hasta tierra extraña, donde de repente el explorador tropezaba con un alimento como de dibujos animados. Una fantasía bicolor, blanquirroja como nuestro amado Logroñés. El bar que despachaba aquella mercancía fetén era, curiosamente, de lo más normalito. Era y es, porque todavía sigue

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