Uzzhuaïa, los otros héroes de Zaragoza

Sala López de Zaragoza, 11 de abril del 2014


La historia del rock está plagada de ‘héroes’ de estadio, de aquellos idolatrados por las masas aupados por el marketing. Pero los verdaderos héroes del rock se forjan en los escenarios, cara a cara. Y en la noche de este viernes vimos en Zaragoza a uno de verdad, a pesar de que la banda a la que pone voz, los enormes Uzzhuaïa, no llenen pabellones (todavía, esperemos).

Obra tras obra, los valencianos están firmando los mejores discos de rock en estado puro de este país. Gira tras gira, son auténtico vendaval sobre las tablas, regalando y contagiando noches de sudor, electricidad y mucha energía. Tras cinco meses de gira, la sala López de Zaragoza les recibía este viernes. Pero, como sabríamos después, su celebración estuvo en peligro: Pau Montenegro, su cantante, acusaba una semana de fiebre y no se encontraba al 100%. Sólo en Burgos en el 2006 habían suspendido un concierto. Y no lo iban a hacer en una Zaragoza a la que la banda tiene especial cariño por el trato que recibe del público, sobre todo para Pau, que ofreció su primer bolo con Uzzhuaïa en la sala Arrebato.

Con 120 personas en la López, Kyuss sonaban antes de que saltara la intro que recibiría a la banda en escena con ‘Una historia que contar’, el trallazo 100% Uzzhuaïa que abre su última obra, que financiaron vía crowdfunding con el apoyo espectacular de sus seguidores. Tras éste, otro puñetazo, el ’13 veces por minuto’ que titulaba su anterior disco y con la que el sonido de la noche comenzaba a mejorar hasta ser perfecto.

La banda se presentaba como acostumbra, como la hace grande: enérgica, entregada, con una actitud absolutamente rockera y contagiando al público en los coros… Pero en ‘Directo al mar’, uno de los temas favoritos del último disco, Pau no lanzaba los aullidos que engrandecen su poderoso estribillo. Al final de ‘Baja California’, el clásico en el que hablan de los defectos de su tierra naranja, Pau pedía disculpas, comentaba al público que no se encontraba bien. Alguno sospechábamos que igual sufría alergia. ¡Para nada imaginábamos que actuaba con fiebre, como nos enteraríamos después!

‘La mala suerte’ ponía a bailar y corear a todos, antes de que nos dejáramos la garganta con ‘La chispa adecuada’, su eléctrico homenaje a Héroes del Silencio, emblema zaragozano. El concierto iba en crescendo y, como han hecho en cada gira, daban rienda a su último disco, mostrando su fe total en la enorme calidad que atesora y las numerosas referencias década tras década a las que acuden, desde el hard rock de The Cult, Guns n’ Roses, Skid Row hasta Black Sabbath pasando por las intensidades Monster Magnet o el puro rock n’ roll. Así, caían ‘Bailaras en el infierno’ –el tema más metálico que han firmado-, el veloz ‘El solitario’, ‘A un millón de años luz’, la balada ‘En ciernes’ y ‘1975’ con el guiño a Axl Rose en el directazo en Ritz. Entre ellos, clasicazos como ‘Destino Perdición’ con Pau desenfundando la acústica y un ‘No quiero verte caer’ que se unía a la nueva ‘Látidos’ para honrar a todos los himnos del rock que nos erizan la piel.

En ‘La cuenta atrás’ el viaje era al punk que endurece la base de Uzzhuaïa, pues en su interludio se lanzaban a sus ya habituales medleys para dar un más que merecido descanso a Pau. En esta ocasión, Izzra ponía voz a la intro de ‘Making believe’ de Social Distortion, Álvaro a la deliciosa ‘Pet cemetery’ de Ramones y Álex a la furiosa ‘Attitude’ de los Misfits. Pau regresaba a escena para brindar un whisky con las primeras filas y volver a pedir disculpas por sus problemas, agradeciendo a los que habíamos apoyado a la banda esa noche. Consciente, el público respondió con ánimos y una gran ovación reconociendo su enorme esfuerzo, dedicación y profesionalidad. Hasta entonces, su actitud en escena no se había visto resentida en lo más mínimo por la fiebre.

El público pidió más y cayó la furiosa ‘Desde septiembre’, agitando por completo la sala antes de que ‘Blanco y negro’ probara de nuevo nuestras gargantas en este emocionante homenaje. Tras la ovación, pedimos más a lo que la banda volvió a salir a escena. Pau con la acústica dio rienda al himno ‘Magnífico fracasado’ antes de que ‘Santos y diablos’, como un clásico más, pusiera a saltar, bailar y cantar a toda la sala en un final apoteósico.

A pesar de que echamos de menos ‘Nuestra revoluzzión’ o temas de ‘Diablo Blvd’, una vez más, Uzzhuaïa habían facturado un enorme directo, una trepidante y sudorosa descarga de rock, la mejor que se puede ver en este país. Después, hablando con la banda conocimos la fiebre de Pau y no dimos crédito. La suspensión de San Sebastián anunciada en la mañana del sábado dio forma a la heroicidad de la noche maña, en la que la banda demostró una absoluta profesionalidad y un total respeto a su público, dándolo todo. ¡Nos volverán a encontrar cuando vuelvan a pasar por aquí! ¡Enormezz Uzz!

Letz Zep, el intenso viaje al corazón del Zeppelin

Cuando les premiamos con una estruendosa ovación en el final del ‘Inmigrant song’ que sacudió nuestras cabezas tras dos horas de exhibición y sentimiento, a muchos de los que llenamos el Biribay en la noche de este domingo nos vino una pregunta a la cabeza: si lo de Letz Zep fue una barbaridad musical, ¿cómo fue vivir aquellos conciertos abrasadores de los 70 con los verdaderos Led Zeppelin, con su maestría y esa colección de maravillas musicales que son fundamentales en el legado de la historia de la música?

En la proliferación de bandas tributo de los últimos años –un síntoma más de la grave crisis musical-, pocas tienen sentido. Una de ellas es la británica Letz Zep, considerada la mejor banda tributo a los Zeppelin y de quienes el propio Robert Plant ha dicho que “viéndoles me veo a mí mismo en escena”.

Los riojanos tuvimos la fortuna de que una de las diecisiete fechas de su gira nacional recalara este 2 de febrero en el Biribay Jazz Club de la mano de la promotora Boogy Music. Tras varias visitas a nuestro país, cada vez con más éxito, Letz Zep anunciaron que en ésta honrarían los 45 años de los dos primeros e históricos álbumes de los Zeppelin, publicados el 12 de enero de 1969 y el 22 de octubre de ese año respectivamente alumbrando el sonido heavy desde el blues y pasando a la historia como dos de los álbumes más influyentes.

Con esa premisa, y el Biribay abarrotado de un público de todas las edades, desde jóvenes a curtidos veteranos, la descarga de Letz Zep arrancó como lo hace la discografía de los Zeppelin, con la enérgica ‘Good times, bad times’ (I). Y desde el principio, el sonido fue perfecto y contundente y la banda se mostró en imagen, gestos y, sobre todo, interpretación como una fiel revisión de los originales. De hecho, Andy Gray vestía la misma imagen que el Jimmy Page del mil veces visionado ‘The song remains the same’.

‘Heartbreaker’ (II), ‘Living loving maid (she’s just a woman)’ (II) y ‘Ramble on’ (II) enlazaban un inicio rockero en el que Billy Kulke alcanzaba los registros de Robert Plant y jugaba con desparpajo con el público, chapurreando castellano; Benjy Reid ‘el Vikingo’ se mostraba como un enloquecido batería totalmente embriagado del legado de John Bonham; y Steve Turner, como el mismo John Paul Jones, fortalecía sin excesos la retaguardia con su bajo y teclado.

Tras el poderoso inicio, el concierto entró en zona intensa y desgarradora, con unos arrebatadores ‘Babe, I’m gonna leave you’ (I), ‘Dazed and confused’ (I) con el solo con arco de violín de Gray incluido emulando al del extenso de Page, y ‘What is and what should never be’ (II) con un feliz viaje al riff embriagador de ‘Hoy many more times’ (I), temas de extensas exhibiciones instrumentales, mucho sentimiento y público absolutamente atrapado. Una absoluta salvajada musical con parte del mejor legado de la historia musical.

Turner se sentaba al teclado para rubricar ‘Thank you’ (II), en la que la intensidad mágica de la noche siguió en ascenso. La exhibición continuó con la instrumental ‘Moby dick’ (II), en la que Reid se marcó un bestial solo de batería. Como comentó un amigo, para versionar a Led Zeppelin tienes que tener a un grandísimo batería, porque Bonham fue el mejor. Y Reid estuvo a la altura con su larga melena rubia y su contundencia y velocidad.

La calentísima ‘Whole lotta love’ (II) ponía el final a la actuación, pero el público reclamó con fervor más. El bis alcanzó a las dos siguientes obras maestras de Zeppelin, gozando todos de tres himnos monumentales: la coreadísima ‘Black dog’ (IV), la emocionante ‘Stairways to heaven’ (IV) con Gray empuñando la Gibson Les Paul de doble mástil y la frenética ‘Rock n’ roll’ (IV). Con la sala rendida a Letz Zep, Kulke preguntó qué queríamos. ‘Kashmir’, ‘Achiles last stand’, ‘In my time of dying’… pedimos de todo, pero esa noche no se iban a salir de los álbumes numéricos, Turner dio un paso adelante y atacó el riff icónico de ‘Inmigrant song’, volviendo loco al público. Un final apoteósico para un concierto inolvidable, que nos hizo viajar por algo más de dos horas al corazón de la historia de la música, al corazón del Zeppelin.

RANDY LOPEZ, HOY EN SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

El excomponente de Medina Azahara y Mezquita, Randy López, actúa hoy viernes 9 de agosto, a las 23 horas, en Studio 54 de Santo Domingo de la Calzada. La entrada es gratuita.

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BIOGRAFÍA

Nació en Tánger (Marruecos) cuando aquella ciudad era el paraíso de la creatividad y ejemplo de aldea global.

En Córdoba vuelve a encontrarse con las raíces de sus antepasados y en su cabeza comienza a producirse la mezcla mágica de la música árabe y andalusí con el hard rock de los setenta (su música preferida).

En unión de tres amigos, José  Rafa Garcia, Rafael Zorrilla “Pelucas” y Francisco López “Roscka”, forma EXPRESION banda de rock progresivo que mas tarde se convertiría en MEZQUITA pioneros del rock progresivo flamenco.

 A finales de los años setenta nace en nuestro país un movimiento llamado “rock andaluz” formado por una serie de grupos que experimentan con  sonidos de la tierra, particularmente el flamenco y melodías arábigo-andalusíes que mezclan con el jazz, el rock e incluso la salsa o el folk celta o americano, MEZQUITA fueron pioneros de este movimiento y  sin duda los mas rockeros . Dos Lps. Y cuatro singles, para el histórico sello “Chapa” de Zafiro producidos por el legendario Vicente “Mariskal” Romero son el legado musical de  MEZQUITA.

Años mas tarde se une a MEDINA AZAHARA , banda con la que permanece durante nueve largos y productivos años, componiendo  gran parte del mejor material de la banda: (Navajas de cartón, El soldado , Velocidad etc…) además de tocar el bajo, la armónica y hacer coros.
Acto seguido, participa en el Musical Sinfónico Andaluz “WALLADA, EL SUEÑO DE UN POETA CORDOBES” como compositor, bajista  y cantante.
Colabora con grupos como ONZA con los que graba un disco.

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 EL DISCO ‘TRECE’

Es en el año 2011 cuando coincide con José Gutiérrez y deciden que la carrera de Randy López hay que lanzarla en solitario con temas nuevos, después de algunos conciertos se meten en el estudio para lo que será el primer disco en solitario de RANDY LOPEZ, “TRECE”.

Para la producción de este trabajo ha contado con José Gutiérrez y el trabajo se ha realizado en G.ArtStudioS (Córdoba), mezclado y masterizado por Antonio Algarrada (Las Ketchup, Vicente Amigo, El Barrio, José Merced…) El diseño de Nanderas (Obús, Barón Rojo, Medina Azahara…)  y  la fotografía de José Carlos Nievas, un plantel de lujo que representa la fusión de la música de Randy López.

El disco se compone de 11 temas, ocho temas inéditos dos versiones y un tema que compuso cuando estaba en Medina Azahara, el single de presentación es Adicción, un tema que refleja la cruda realidad en la que vivimos.

El disco salió a la venta el día 31 de enero, teniendo ya la gira de promoción cerrada desde ese mismo día.

 

TRACKLIST

1.- El jardín

2.- Control

3.- Tempestad

4.- Adicción

5.- Como una postal

6.- Rumor (con Pepe Bao y J.M Fernandez, dos exbajistas de Medina Azahara. versión de Triana)

7.- Estrellas

8.- Sewerking

9.-La Guitarra

10.- Un Joven se fue

11.- Lunático (versión de Patanegra)

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RANDY LOPEZ

Ciclonautas, alimentados de rock

Ciclonautas en el Pub Dolby de Alfaro, 5 de julio del 2013

LA CRÓNICA
Desde el primer acorde, rock con mayúsculas y con toda su historia detrás y alimentando cada segundo. Es la propuesta de Ciclonautas, el nuevo proyecto desde Pamplona del batería Alén Ayerdi –mientras Marea descansan-, el guitarrista y cantante argentino Mai Medina y el bajista Txo Pintor.

Después de cinco conciertos en salas pamplonesas y en Treviño, se presentaron el pasado viernes en el alfareño pub Dolby dentro de la serie de conciertos con el que se están dando a conocer ante el público antes de publicar su primer disco, grabado con el productor Iñaki Llarena. Sus planes pasan por publicarlo y retomar la actividad en directo entre septiembre y octubre.

Con la incógnita de encontrarse con la nueva propuesta, el público alfareño degustó un concierto de absoluto rock. Con una base que llevaba al clasicismo de AC/DC o Sabbath, el sonido de Ciclonautas traspasa fronteras para bañarse en mil aguas y llegar a recordar a Queens of the Stone Age en la innovación, todo ello con una voz rotunda y cerrada de sabor argentino que viaja a matices de La Renga. ¡Puro rock fronterizo!

Pese a ser una banda nueva, Ciclonautas ofrecieron un repertorio de veintidós temas propios a lo largo de dos horas que, canción a canción, ganó al público, lo meció en su universo sonoro y le convenció. Como recompensa, el público les regaló amplias ovaciones, alabó la maestría instrumental del trío y su respeto a la esencia del rock. La presentación la realizaron con ‘Tristes corazones’ y la historia de ‘Demencio Lacruz’, traspasaron fronteras con el country tangueado ‘En el Paraguay’, viajaron a la esencia en ‘Arde Babylon’, mostraron su rostro más asequible con ‘Los hermanos’ y cerraron con ‘Soy el dromedario’ un concierto de una banda que engancha, que da ganas de más y de la que ya deseamos tener su trabajo debut en nuestras manos.

LA REFLEXIÓN
Ésta debería ser la crónica del primer concierto del XIII Ciclo Pop Rock del pub Dolby, una cita clásica en los veranos de Alfaro. Pero por desgracia, es la crónica del primer y último concierto del Ciclo pues, tras la escasa asistencia con la que contó el pasado viernes, el promotor y propietario del Dolby ha decidido retirar su apuesta por la música en directo.

Para los que amamos y necesitamos la música en directo, esta noticia es un varapalo al que no le encontramos sentido. Con un cartel con bandas de nombre, de nuevo gratis, trasladado a la noche del viernes para invitar a la gente a acudir sin pensar que al día siguiente hay que trabajar… pero la falta de inquietud del público ha matado trece veranos de música en directo. Que si la gente sale tarde de los cuartos, que si se está muy bien en las terrazas, que si era San Fermín, que si… cada uno es libre de elegir en qué invierte su tiempo de ocio, pero después no nos quejemos de que no hay nada por las noches.

Sé que habrá mucha gente que este viernes irá a ver a Izal, una de las bandas de proyección del indie rock y que ya está encabezando carteles y festivales importantes. Verlos en el Dolby iba a ser un lujo. Todos aquellos que no apoyáis la música en directo, sobre todo en salas y clubes, habéis acabado con ese lujo.

Pese a esta dolorosa decisión, varios aficionados y grupos van a intentar reflotar la música en directo en el Dolby en las próximas semanas. Por favor, cuando se confirmen las fechas, apoyad las iniciativas. Si no, luego no nos quejemos de que no hay conciertos o de que viene Rafa Mora a la Crepúsculo… es nuestra responsabilidad.

Azkena 2013, la esencia del rock

Azkena Rock Festival, Vitoria. 28 y 29 de junio del 2013


Avanzar por las campas vitorianas de Mendizabala y encontrarte con esos dos escenarios enfrentados es cada año un momento emocionante, irremediable y necesario. Sabes que, como un oasis, por delante te esperan dos jornadas pegado a la esencia del rock. Eso es el Azkena Rock Festival, un destino al que debe arribar cualquier seguidor de esta música que energiza la vida.

Su duodécima edición llegaba en el último fin de semana de junio con un agrio debate entre sus fieles seguidores. Con la propia organización de la todopoderosa promotora Last Tour International admitiendo que la crisis también les afecta, los azkeneros lamentábamos la ausencia de más nombres de relieve en el cartel y, sobre todo, un cabeza para el sábado. Eso sí, pese a esa queja, los fieles del ARF éramos conscientes de que íbamos a vivir una nueva edición para recordar porque el festival siempre te regala actuaciones poderosas y sorpresas con grupos que apenas se conocen y que recorren todos los estilos que enraízan el rock. Y así fue. Y pese a las fuertes críticas que recibió el cartel, el Azkena ha vuelto a contar con el apoyo de una hinchada que queremos mantener la fe y futuras ediciones. Así, la jornada del viernes contó con 13.684 asistentes y la del sábado con 11.722 –se resintió por la falta de un cabeza de cartel-.

VIERNES, 28 DE JUNIO
El metal con futuro de los jóvenes bilbaínos Quaoar y el rock setentero de los franceses The Socks abrieron el festival, que tuvo su primer gran momento de afluencia con Sex Museum en el escenario principal. Muy queridos por el público a un pasito de su tercera década, los madrileños volvieron a convencer en su tercera actuación en el festival con su sonido que funde los 70’s con la psicoledia garajera y su arenga para que acudamos a los conciertos en garitos y salas.

A media tarde, la carpa acogía una de las actuaciones más esperadas, los tejanos The Sword. Y arrojaron una descarga de rotundo, denso y pesado rock sabbathiano, con atmosféricas fases doom recorriendo sus tres magníficos álbumes. ‘Arrows in the dark’ y ‘The veil of Isis’ mostraban desde el inicio lo que nos esperaba: riffs machacantes, arrancados directamente de la roca, que te sumergen en su sobria espiral para llevarte de viaje a paisajes sonoros desérticos, desde la esencia de Sabbath a la rugosidad de Kyuss. Les seguiremos la pista muy de cerca.

El debate pre-festival también ha girado sobre la presencia de nombres que, inicialmente, no son ‘grupo Azkena’. Los más sacudidos fueron M-Clan por su pasado comercial. Ante la polémica, los murcianos salieron a ganarse el pan. Y lo lograron haciendo un concierto de rock, sí, un concierto Azkena. Despejaron todas las dudas hostiles con un repertorio de raíz, Carlos Tarque se mostró como un gran front-man y un gran vocalista, Ruipérez se lució a las seis cuerdas y se ganaron la ovación en el principal desde el inicio con ‘Maxi ha vuelto’ hasta la coreada ‘Pasos de equilibrista’ tras homenajear a The Who con ‘Baba O’Riley’. En cambio, para Alberta Cross todo fueron complicaciones: desplegaron sus sonidos indie-pop en una carpa con mal sonido, a la hora de cenar y justo antes del gran atractivo de la jornada, Black Crowes.

Arrancar un concierto con ‘Twice as a hard’ y ‘Sting me’ es ganarte al público desde el primer momento. Y los Cuervos se lo ganaron hasta el último, hasta ese medley que puso a bailar a todo el Azkena con las mágicas versiones ‘Hard to handle’ y ‘Hush’ que aún estamos coreando. Entre las casi dos horas que separaron a unas y otras, puro Black Crowes ante un público derretido y babeando. Los Crowes van y vienen, se separan y se reúnen… quizá ese vivir al límite del talento fraternal de los Robinson les permite tocar las estrellas sonoras más allá de los que simplemente pisan suelo terrenal. En su nueva aparición en el ARF desplegaron rock directo como ‘By your side’ o el envolvente desarrollo guitarrero de ‘Ballad in urgency’ y ‘Wiser time’, que se extendieron durante casi media hora, un regalo que sólo podría apreciar público como el del Azkena. Tras la dulce ‘She talks to angels’ y bailar con ‘Soul singing’, la recta final hizo sublime tocar rock con ‘Thorn in my pride’, el ritmo irresistible de ‘Jealous again’ y la joya ‘Remedy’. Y ese bis que no olvidará nadie…

A la inversa, muchos queremos olvidar la ‘actuación’ de Smashing Pumpkins, que seguro que a alguien gustaría, pero que a la gran mayoría resultó indigna. Tras su tedio rasgavenas, el público despertó gracias al enorme concierto de The Sheepdogs, quinteto canadiense que llegó a última hora para sustituir a Modest Mouse y que muchos apuntarán en su agenda para seguirlos. Los sonidos melódicos y casi Beatles de sus tres discos se endurecieron en directo para regalar un concierto en la carpa de los que agradece el público Azkena. Las melodías y fraseos guitarreros de ‘I need help’, ‘Feeling good’ o ‘Who’ fueron irresistibles para un público que le supo a gloria, al igual que ‘Ewan’s blues’, en el que cantante y teclista se cambiaron los puestos para hacer sonar el trombón. Fue la ovación más larga del Azkena.

El frío y el cansancio hicieron mella en buena parte del público, pero todavía quedaba uno de los platos más apetitosos del día, la sensación sueca Horisont, en el que muchos calificamos como el mejor concierto de la primera jornada. Anclado su sonido en los 70, con descontrolada potencia guitarrera y una peculiar voz aguda, repasaron sus dos grandes discos, en especial ‘Second assault’ con temazos como ‘Time warrior’, la mágica ‘On the run’ o ‘Road to Cairo’ para cerrar con su ‘Nightrider’. Fue una descarga adrenalítica que puso el mejor final.

SÁBADO 29 DE JUNIO
Como un puñetazo a la siesta, Heaven’s Basement arrollaron con su hard rock de nueva hornada en el inicio del sábado en la carpa. Sonido rotundo, directo y una actitud impecable merecieron una larga ovación. Volvimos al principal y a los rocosos sonidos de los 70 con los suecos Troubled Horse. Un bajista loco que agitó su cabeza hasta en las baladas, un guitar hero a los solos y un rítmico negro zurdo con la chupa de cuero atada pese a los 28 grados amparaban a un cantante de psiquiátrico para ganarse por completo al público. No lo hicieron en cambio Los Zigarros, otra que pocos consideraron ‘banda Azkena’. Por fortuna, el festival tiene una variada oferta de tiendas de ropa y discos, zonas verdes con sombras…

Quienes conquistaron a todo el público fueron JJ Grey & Mofro, que encarnaron a la perfección una de las razones por las que vamos cada año a Vitoria: descubrir a media tarde un grupo inolvidable. Soul y rock sureño a borbotones, sublimado con un sabroso rythm&blues con la base de un hammond aplastante y la privilegiada voz de JJ Grey pusieron a bailar y sentir a todo el público, que le regaló la ovación de la jornada en el principal.

Tras su colorido sonoro, los esperados Uncle Acid & The Deadbeats oscurecieron la tarde con sus densos y ácidos ritmos aprendidos directamente de los Sabbath –quienes les han elegido para llevárselos en su gira de reunión, ahí es nada-. Ritmos machacantes e insistentes, densidad hasta desquiciar repasando sus tres discos con una primera parte más directa y martilleante con ‘I’ll cut you down’ o ‘Crystal vipers’ para llegar a abrasar en la final con ‘Mt Abraxas’. Sin duda, los de Cambridge descargaron uno de los conciertos del Azkena.

Con horario estelar, Los Enemigos llenaron de historia y nostalgia el escenario principal, recibiendo el cariño del público que coreó los clásicos de una banda que ha escrito muchos sentimientos en buena parte del rockerío patrio. En este regreso ya consolidado, Josele Santiago y los suyos descargaron uno tras otro sus temas básicos, coreados por gran parte del festival, que los vivió como uno de los atractivos del sábado.

Tras la descarga enemiga, otro gran atractivo eran Gov’t Mule, la banda del genial Warren Haynes, que lograron transformar el festival en un pequeño club para descargar una jam memorable, con fantásticos pasajes guitarreros propios de los sureños. Con momentos para temas más directos, como el ‘Broke on the brazos’ que abre su último disco de estudio, la mayor parte del espectáculo fue toda una exhibición eternos pasajes de blues y rock con la que el trío hizo las delicias del público. La despedida con un ‘Love me do’ reggae no se olvidará.

Otra incógnita a debate del ARF 2013 eran The Gaslight Anthem, la banda de New Jersey apadrinada por Springsteen y llamada por la crítica a renovar la escena. Pero para buena parte del público no tenían la talla para el principal en la noche del sábado. Ante las dudas, el quinteto saltó a descargar rock, puro rock, directo, con grandes estribillos de estadio. Y gustaron no sólo a quienes ya les conocían sino a quienes dudaban. A ello contribuyó su actitud. En sus primeros temas, su líder Brian Fallon saludó, recordó algunos riffs de Black Crowes o Gov’t Mule y confesó su honor por tocar en el mismo escenario. “Nosotros no tenemos temas tan buenos como ellos, hay que ser honesto, ¡pero son nuestros temas!”, lanzó entre la ovación del público, que desde ahí se entregó a su propuesta como las directas ‘Handwritten’, ‘The 59 sound’ o ‘45’ hasta acabar homenajeando a The Who, también con ‘Baba O’Riley’.

Tras tres conciertos en el principal, en el escenario de la carpa esperaba uno de los grupos más prometedores, The Walking Papers desde Seattle con su coctelera de rock y blues de amplio recorrido. Hicieron un gran concierto, sí, con los temas de su fantástico debut, pero les costó remontar la ausencia de Duff McKagan: en una banda en la que la base rítmica y el groove son básicos, que el bajo estuviera pre-grabado fue un lastre irremontable. Eso sí, lo dieron todo: Jeff Angel se entregó por completo e incluso cantó dos canciones entre el público, Barren Martin dio una exhibición a los parches y Benjamin Anderson quiso ser el heredero de Manzarek a los teclados, pero… pero faltaba una piedra angular.

El cansancio adivinaba el final del Azkena. Pero llegados directamente desde Marte, Rocket from the Crypt cumplieron la misión de estrujar las últimas energías del público. Aunque el saludo inicial de Speedo se convirtió en un desquiciante monólogo, cuando la banda comenzó a descargar su rockabilly punk-rock y metalizado a toda velocidad, el ritmo volvió a contagiar al público.

Fue el enérgico final a otro gran Azkena, que se volvió a caracterizar por el gran ambiente que le impregnan gentes de todo el país, el buen sonido, los cómodos servicios, la bebida excesivamente cara…  Sin duda, el año que viene volveremos a repetir el ritual de ir a Vitoria más allá del cartel… porque el Azkena ya es esencia por sí mismo. Algo necesario e imprescindible. ¡Viva el Azkena!

Ratos de Porao, la autenticidad brutal

Biribay Jazz Club de Logroño, 27 de junio del 2013

Hay un ingrediente fundamental en la música que es la autenticidad. Es el requisito básico para convencer al público, aunque hay muchas bandas que una vez han conseguido el éxito prescinden de él para poner el piloto automático y seguir funcionando por la inercia del talonario gracias a un repertorio nacido de ese primer espíritu. Por fortuna, hay bandas que lo mantienen intacto pese al paso de los años, a la ausencia de éxito o cualquier revés que les llegue.

En el último jueves de junio, el Biribay Jazz Club se volvió a convertir en un refugio irreductible de esa sensación. Con 32 años de crudo underground a sus espaldas, los brasileiros Ratos de Porao pisaban La Rioja para regalarnos otro de esos conciertos que no se olvidan, una carnicería de rabiosos harcore-punk y grindcore que hizo las delicias de un público heterogéneo –desde punks a metaleros- que llenó la pista de un pogo bestial.

Abrieron la noche los logroñeses Matanza, una de las sorpresas de la temporada en la música extrema riojana. Death metal de la vieja escuela, crudo, sin concesiones y sin pulir, con ritmos aplastantes destrozacuellos guiados por una rotunda ejecución musical y la imponente presencia y voz gutural de Morbid. Tras disfrutarlos una vez más, ya tenemos ganas de una grabación que muestre la fuerza avasalladora de la banda.

Entre los que gozaron de Matanza estuvo el Gordo, el cantante de Ratos. Pese a ser una banda con nombre en la escena musical, se mostraron muy cercanos al público, antes, durante y después del concierto. Esos detalles de mostrarse como uno más del público engrandecen.

Tras el cambio de instrumentos, llegaba el turno de los brasileiros. ‘Contando os mortes’ iniciaba una descarga rabiosa, acelerada, que salía de las tripas cabreadas de quien no cree en el sistema establecido. La imagen la mostró el Gordo cuando al ver una bandera brasileira entre el público dejó claro que ellos no creen en ningún nacionalismo sino en la gente. Y a su gente se entregaron sin control. Y el público respondió de una manera alocada, montando un pogo constante sobre la pista del Biribay.

Rabia adrenalítica arriba y abajo del escenario regalaban una estampa que remontaba a lustros pasados. Y es que el underground es así, se mantiene intacto y puro. Con 32 años de caña a sus espaldas, como recordó el Gordo, daba gusto ver a la banda sonreír y pasarlo en grande mientras lanzaba un repertorio hiriente, ácido y veloz. ¡Todo era de verdad! Repasaron sus diversas etapas y lograron los momentos de mayor desquicio con clasicazos como ‘Crucificados pelo sistema’, ‘Morrer’ o ‘Beber até morrer’ (tema que Gordo se toma muy en serio). Tras echar 24 temas en cincuenta y pocos minutos, la peña pidió más y se lo dieron… Y tras el bis, en un guiño que nos dejó sorprendidos, Gordo se fue a la barra a pedir y dejó a la banda haciendo una jam de blues-rock que quedó a las antípodas de la velocidad brutal que reinó una gran y auténtica noche.

Sonisphere 2013, Barcelona habla metal

Barcelona Sonisphere Festival, Parc del Fórum, 1 de junio del 2013

El Sonisphere Festival se ha convertido en la cita veraniega para los metaleros del país. Pero a diferencia de en otros países europeos, el festival no logra asentarse ni en unas fechas ni, tampoco, en una ciudad y formato, lo que le impide hacerse grande. Así, seguimos sin tener una referencia como Wacken, Hell Fest, Sweden Rock…

Después de arrancar en Barcelona y permanecer tres años en Madrid convertido en fiesta de dos días, la edición 2013 nos dejó un formato mixto: con el mismo cartel en ambas ciudades, el viernes se celebró en Madrid ante 28.000 personas -podéis leer la crónica de Sanda Sainz en su blog Días y Noches de Rock- y el sábado en Barcelona ante 25.000. Aunque la afluencia fue buena, todos lamentamos que se redujera a una única jornada, lo que le resta de ese ambiente especial de convivencia que generan los festivales. Aun así, disfrutamos de un cartel de primera que conjugó bandas fundamentales del heavy metal –Iron Maiden, Megadeth, Anthrax, Avantasia- y bandas de futuro –Red Fang, Ghost- junto a un gran atractivo para los cientos de riojanos que lo disfrutamos, la presencia de nuestros Tierra Santa.

Tras una nublada semana de cierzo en casa, Barcelona nos recibió soleada y con 29 grados. El recinto del Parc del Fórum se mostró perfecto para estos eventos multitudinarios: muy amplio, con zonas perfectamente distribuidas de comida (escasísimas), baños (suficientes), mercadotecnia, grandes espacios con sombras, la brisa del próximo mar…

No llegamos a ver a Voodoo Six y October File, pero sí al primer atractivo de la tarde, Red Fang. A la espera de su tercer disco, los de Portland son un soplo de aire fresco que llega desde los sonidos rock-stoner. Rocosos, poderosos, Red Fang descargaron lo mejor de su debut homónimo y de ‘Murder the mountains’, como ‘Hank is dead’, ‘Malverde’, la densa ‘Into the eyes’ y sus temas más conocidos a través de sus hilarantes vídeos, ‘Prehistoric dog’ y ‘Wires’ en una actuación muy bien aprovechada. Aires desde Sabbath a Kyuss remarcados por sus frescas melodías de unos tíos que saben rockear nos hicieron disfrutar a los que les esperábamos y a quienes les descubrían.

Llegaba el momento de la única representación española, nuestros Tierra Santa. Con el telón de su último disco de fondo, ‘Mi nombre será leyenda’, salían ante los miles de personas que ya copaban el recinto con ‘Más allá de la vida’, un medio tiempo que no era el inicio electrizante que esperábamos. Subiendo el ritmo de la actuación, pasaron a ‘Héroe’, el single de su último disco, y conectaron con todos con ‘Indomable’ y ‘La sombra de la bestia’ –donde quedan claras sus influencias maideniacas- y la intensa ‘Una juventud perdida’ antes de rubricar la actuación con ese final triunfador que es ‘Legendario’ y ‘La canción del pirata’, coreadas por todos. Con ese final, viendo a nuestros Tierra Santa como uno más de los grandes, sentimos un enorme orgullo al ver a una de nuestras bandas en un escenario de ese calibre.

La incógnita del festival era Newsted, el proyecto al que da nombre quien fuera carismático bajista de Metallica. Con un único EP, el público esperaba al cuarteto con expectación y curiosidad. Con un metal muy actual, contundente y rabioso, Newsted supo llenar con su carisma y energía el escenario y atrapar a un público que desconocía su propuesta. Eso sí, a muchos no llegó a enganchar hasta el final, cuando soltó dos guiños a Metallica, con el interludio de ‘Creeping death’ y ‘Whiplash’. Eso sí, fue el primero en contar con tiempo para un bis, con lo que estrujó su actuación al máximo.

El momento más especial del Sonisphere era la segunda presencia en España de Ghost, la enigmática banda sueca que ha dado un aire fresco al rock gracias a su viaje a las raíces setenteras rejuvenecidas con las más variadas influencias, mágicas melodías y los temas redondos de dos discos ya legendarios – ‘Opus eponymus’ e ‘Infestissumam’-. A pesar del radiante sol que bañaba Barcelona, el Papa Emeritus II y sus Nameless Ghouls consiguieron oscurecer el Sonisphere con una actuación demasiado corta pero plagada de temazos.

Tras la inquietante intro ‘Deus culpa’, ‘Infestissumam’ daba paso a ‘Per aspera ad inferi’ y la locura de buena parte del público al recibir en escena al Papa Emeritus II. Tenían poco tiempo y regalaron ya clásicos como ‘Con clavi con Dio’, ‘Stand by him’, ‘Prime mover’ o ‘Death Knell’ junto a los dos temas estrella de su segunda obra maestra, ‘Secular haze’ y ‘Year zero’. Y mientras algunos no entendían la propuesta de shock rock más auténtica de los últimos lustros y la mayoría se rendía a sus pies, el Papa Emeritus agradeció a los ‘children of Spain’ su devoción y que se unan a su ‘Ritual’, tema con el que se despidieron y nos dejaron con ganas de verles en su propia gira de salas, en la que desplieguen totalmente su oscuro show y suenen temazos que echamos de menos como ‘Ghuleh-Zombie queen’, ‘Monstrance clock’ o ‘Elizabeth’.

La necesidad de cambiar el enorme montaje para Maiden acortó su actuación y nos dejó a los seguidores de Ghost con las ganas. Pero llegaba el momento por el que la inmensa mayoría del público llenó el festival: la recreación de la gira ‘Maiden England’ de la leyenda británica, con la que muchos nos adentramos y crecimos en el rock.

Como en una anterior entrada de ‘Mi Rockllo es el Blog’ ya relatamos con detalle lo que vivimos en el inicio de la gira europea en Bilbao, no me extenderé en el detalle pero, comparando uno y otro show, es de lamentar la decisión de Maiden de iniciar los conciertos a las 20.45, aun de día, lo que hizo que dejáramos de disfrutar del espectacular juego de luces durante la mitad del concierto. Eso sí, cuando sonó la intro y ‘Moonchild’, las 25.000 personas nos volvimos locos. Aunque el sonido no fue lo perfecto que debería, disfrutamos con Iron Maiden de una actuación soñada, con un repertorio de lujo y una puesta en escena inmensa en iluminación, fuegos y explosiones y aparición de diversas reencarnaciones del querido Eddie. Y de nuevo, el momento estelar fue la conjunción de ‘Phantom of the opera’, ‘Wasted years’ y ‘Run to the hills’, además de la complicidad única que logró ‘Fear of the dark’, la enormidad de ‘Seventh son of a seventh son’ y el trallazo en el inicio del bis de ‘Aces high’. Y la banda, de nuevo, sobresaliente, con Dickinson mostrándose como el frontman total y Harris recorriéndose el escenario de punta a punta para estar cerca de un público que les debe devoción.

Y cuando muchos nos queríamos dar un descanso, llegó el aluvión Anthrax. Con un sonido atronador y perfecto, con una puesta en escena enérgica y avasalladora y sonando compactos e indestructibles, pusieron patas arriba al público con una pegada y actitud impresionantes. ‘Among the living’, ‘Caught in a mosh’ y ‘I am the law’ sonaron como una bofetada que nos dejó a todos en shock. Y el público entró de lleno en su actuación, que fue también un homenaje a referencias del rock que se han ido, como a Dio y a Dimebag Darrell en ‘In the end’ y a Jeff Hanneman en un guiño a ‘Raining blood’. ‘Indians’, ‘Got the time’, la esquizoide ‘I’m the man’ montaron la fiesta en la pista hasta finalizar con el coreadísimo ‘Antisocial’, con Belladona y Scott Ian en plena forma… y qué decir del solo de Charlie Benante… Fueron la grata sorpresa del Sonisphere.

Otro nombre básico del thrash volvía a Barcelona, Megadeth. Y lo hicieron con una actuación más rockera que metalera, que volvió a demostrar el genio que es Dave Mustaine. Si en el Sonisphere 2011 patearon a todos con el regreso a ‘Rust in peace’, la del 2013 mostró otra faceta de Megadeth, y arrancó in crescendo con ‘Trust’ para exhibir calidad guitarrera en ‘Hangar 18’. Acompañados por unas efectivas pantallas de led donde proyectaban imágenes que enriquecían cada tema, descargaron un repertorio que hizo un guiño a esa obra de arte que es ‘Countdown to extinction’ con el tema que le dio nombre y ‘Sweating bullets’, adelantaron la furiosa ‘Kingmaster’ y la rockera ‘Supercollider’ de su nuevo disco y arrasaron con ‘She wolf’ y la cómplice y bella ‘A tout le monde’. Y Mustaine regaló el gazapo de la noche al saludar ‘Buenas noches, Madrid’… se estuvo disculpando durante toda la actuación enfatizando que ama Barcelona, sus edificios… que no le había pasado nunca. Todo quedó perdonado con una actuación soberbia que acabó con el trío matador de ‘Symphony of destruction’, ‘Peace sells’ y ‘Holy wars’. Una vez más, inmensos.

Por cansancio, frío o falta de interés, prácticamente la mitad del público había abandonado el recinto cuando cerca de las 2 de la mañana irrumpían Avantasia, el barroco y rico mega proyecto de Tobias Sammet. Y con el mejor sonido del festival, Avantasia ofrecieron un concierto con mayúsculas, digno de cualquier amante de la música. Con una magistral ejecución instrumental, pusieron en escena la metal ópera que ha encumbrado a Sammet. Y lo hizo liderando ante un público absolutamente entregado a un magnífico coro de grandes voces metaleras interpretando a los personajes del relato: Amanda Somerville, Thomas Rettke (Heaven’s Gate) en los coros, el arrollador Ronnie Atkins (Pretty Maids), el veterano Bob Catley (Magnum), el aclamado Michael Kiske (ex-Helloween, Unisonic) y el más rockero Eric Martin (Mr. Big). Con un repertorio perfecto entre clásicos y temas de ‘Mystery of time’, conjugando los más speed como ‘Reach out for the light’ o ‘Breaking away’ con los épicos como ‘Farewell’, el colofón de ‘Sign of the cross’ con ‘Seven angels’ firmó una de esas actuaciones que no se olvidan… pese a que se nos hizo muy corta (lejos de las tres horas de su propio montaje). Fue el mejor sabor para despedir un gran festival.

Multiocio de Calahorra organiza ‘Junio y medio con hall’

Multiocio de Calahorra pone en marcha de nuevo los PREVIOS EN LA TRASTIENDA Y ESCAPARATE. Esta nueva edicion se denomina ”JUNIO Y MEDIO CON HALL” y es llevará a cabo durante algo mas de mes y medio, de finales de Mayo hasta mediados de Julio. Esta actividad cultural tendrá el formato de siempre, comenzará con una proclama a cargo de un representante de un colectivo y después habrá actuacion.

La hora de comienzo será las 20.45 horas, los viernes.

Las actuaciones anunciadas por Multiocio son las siguientes:

 Mayo-31- Rapsodas del Centenario(Poesia y canto)
Junio -7 – Este, Ese y Yo
Junio -14- Kartero
Junio – 21- La Niña Hilo
Junio – 28- Son Flamenco
Julio – 5 Brasil Top-Team
Julio – 12 Kraheyano (Tributo a Krahe)

Desde Multiocio se recuerda que el acceso sera con rigurosa invitacion. Como siempre las actuaciones se podran seguir tambien desde la calle. A tal efecto Multiocio ha instalado un servicio de monitoraje en todos sus escaparates

DEPEDRO HOY EN LOGROÑO

Depedro, proyecto musical de Jairo Zavala, actúa esta noche (jueves 30 de mayo de 2013) en el Biribay Jazz Club de Logroño.

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El concierto forma parte de la gira de presentación de su último disco ’La increible historia de un hombre bueno’, publicado el 9 de abril.

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La apertura de puertas está prevista a las 22 horas.

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Las entradas cuestan 15 euros anticipadas (Santos Ochoa, Biribay y www.ticketea.com ) y 18 en taquilla.

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www.depedro.net

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A continuación mostramos el videoclip del primer single ‘Hombre bueno’

Iron Maiden, el regalo de la séptima joya

Lunes 27 de mayo del 2013, Barakaldo – Bilbao Exhibition Center

Llevábamos 25 años esperando lo que sucedió en la noche de este lunes en el Bilbao Exhibition Center (BEC) de Bilbao. Muchos de los que nos acunamos en el rock a finales de los 80 seguimos mirando con añoranza aquel cartel irrepetible del Monsters of Rock del 88 con Maiden, Metallica, Anthrax y Helloween. Con el lamento de que por la edad no pudimos estar en la plaza de toros de Pamplona, repasamos mil y una veces el mastodóntico y energético vídeo del ‘Maiden England’ soñando con haber estado en esa gira.

Y gracias a la revisión de sus giras míticas y la reedición en DVD de sus vídeos y documentales, la Doncella de Hierro ha cumplido nuestro sueño. Tras la desilusión del tormentón que arruinó su actuación en Zaragoza hace cinco años recordando el glorioso ‘Live after death’, la recuperación de la gira del ‘Seventh son of a seventh son’ es un regalo que ningún seguidor de la música debería perderse.

El anuncio de su presencia en los festivales Sonisphere en Madrid este viernes y Barcelona el sábado materializó el anhelo. Pero la sorpresa llegó cuando Maiden anunciaron que iniciarían la gira europea en un concierto íntimo en Bilbao a modo de ensayo general. Las 4.000 entradas volaron en pocas horas. Los que teníamos sabíamos que éramos unos privilegiados: y este lunes vivimos uno de esos conciertos únicos, irrepetibles, mágicos.

Abrieron la noche Voodoo Six con un hard rock que quiere pisar otros terrenos y no termina de estar en ninguno. El público los acogió con educación y aplaudió su actuación, pero no se involucró. La expectación entre gentes llegadas desde Francia, Bélgica, Alemania, entre otros países, y por supuesto toda España –con notable presencia riojana- iba en aumento a medida que se acercaba la hora. Íbamos a ver a una de las bandas fundamentales de la historia con su mayor montaje pero en un espacio reducido, como en un pequeño pabellón.

Como puntuales que son, a falta de 9 minutos del inicio de la actuación (20.45) sonó ‘Iron Man’ de los Sabbath, seguido del ‘Doctor doctor’ de UFO, señales de que la descarga está a punto de estallar. El delirio se desató cuando comenzó la intro con el vídeo que abre también el vídeo de ‘Maiden England’, alertando de las catástrofes naturales que advierten de la profecía del séptimo hijo del séptimo hijo. Y la locura se desató con ‘Moonchild’, el inicio soñado de un concierto. Y todo el público se puso a botar con ‘Can I play with madness’. Y el delirio estalló con una de esas perlas que sólo se recuperan en este tipo de giras conmemorativas, ‘The prisoner’. Con ‘Two minutes to midnight’ todos nos dejamos las gargantas.

Tras el primer bloque, Dickinson saludó al público llegado de toda España e introdujo el alegado antibelicista de ‘Afraid to shoot strangers’, tema del 92 que no debería estar en esta gira pero que se agradece por ser una rareza en sus últimos repertorios. Con todo, el sonido en la primera parte del concierto adoleció de fuerza y por momentos estuvo embarullado, no digno de una banda grande como Maiden. Por fortuna, con los temas mejoró hasta ser digno, aunque incomprensiblemente empeoró en el último tema.

Su inicio a medio tiempo y la dramática interpretación de Dickinson fueron la última parte tranquila del show. Desde ahí, cayeron clásicazo tras clásicazo sin apenas descanso, con la banda perfectamente engrasada, en un estado de forma excepcional, recorriéndose todos el enorme helado montaje para estar cerca de su público y sobresaliendo Dickinson, que lució un estado vocal inconmensurable. ‘The Trooper’ dio paso a ‘The number of the beast’, que mostró el gran montaje pirotécnico de esta gira, el mayor que han llevado nunca. Pese a que vimos muy pocos menores de 20 años y sí mucho veterano, la banda consiguió alborotar y hacer sudar a todos, montando la fiesta que sólo Maiden con su complicidad saben lograr.

El momento álgido del concierto llegó con el tema que, desde su primer disco, definió el sonido Maiden: ‘Phantom of the opera’. Y la respuesta fue la locura, el tema más cálido de toda la noche, con el público totalmente entregado. Y tras siete minutos mágicos, el coreadísimo ‘Run to the hills’ con el primer Eddie saliendo a escena. Y sin apenas descanso, otro regalo preciado, ‘Wasted years’ con Adrian Smith luciéndose en el coro y en el solo.

Con el público extasiado y absolutamente entregado, llegó el momento magno de la noche, la interpretación de ‘Seventh son of a seventh son’, la primera apuesta progresiva de la banda tras haber asentado a lo largo de los 80 el metal clásico. La interpretación fue fastuosa, teatral, inmensa, con el Eddie profético tras la enorme batería de Nicko McBrain reinando la escena y Dickinson mostrando su garganta privilegiada en los tonos finales.

Siguiendo con el disco homenajeado, ‘The clairvoyant’ continuó la fiesta que se convirtió en comunión absoluta en ‘Fear of the dark’. Sí, es un tema machacado, del 92, que no debería estar en esta gira, pero la complicidad que se da entre banda y público lo hace imprescindible. Y el colofón llegó con el himno ‘Iron Maiden’, en una nueva exhibición pirotécnica, entrega del público y el Eddie de la portada del ‘Seventh Son’ devolviéndonos un puñado de años.

La gente pidió más, claro. Y el sorpresón llegó al sonar ‘Churchill’s speech’, la arenga del líder británico que Maiden convirtieron en la intro de su gira del 85. Y sí, sonó el trallazo ‘Aces high’ para delirio de todo el público. Tema vocalmente muy exigente, con unos agudos estratosféricos, Dickinson sufrió pero lo defendió a la perfección. ‘The evil that men do’ fue otro agradecido regreso al ‘Seventh son’ antes de que la macarra ‘Running free’ pusiera el punto final, no sin antes Dickinson nos presentara a la banda.

Pese a que, como siempre, nos tuvieron tres minutos a oscuras pidiendo otro tema en una aclamación ensordecedora, no se salieron del guión y el ‘Always Look on the Bright Side of Life’ de los Monty Python nos indicó que el concierto había acabado. Es lo único que siempre los seguidores reprochamos a Maiden, que no se salgan del guión, que mantengan el mismo repertorio de la gira norteamericana, sin sorpresas, sin ‘Infinite dreams’ o ‘Hallowed be thy name’. Pero aun así, es de agradecer que nos regalen esta gira enorme, irrepetible, que repasa todas nuestras vidas alrededor del rock. Este fin de semana, no os los perdáis en Madrid y Barcelona, donde los veremos con nuestros Tierra Santa. Up the Irons!!

 

REPERTORIO:

Moonchild
Can I play with madness
The prisoner
2 minutes to midnight
Afraid to shoot strangers
The trooper
The number of the beast
Phantom of the opera
Run to the hills
Wasted years
Seventh son
The clairvoyant
Fear of the dark
Iron Maiden

Churchill’s speech – Aces high
The evil than men do
Running Free

La Rioja

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