Los perros son animales sociales y, como tales, necesitan de la compañía de personas u otros animales para vivir en correcto equilibrio. No nos gustan los perros que únicamente viven en un jardín o en una finca, solos. Y menos verlos sujetos con cadenas, por largas que sean. Son animales de miradas tristes, con vidas poco interesantes que suelen desarrollar muy pronto conductas inapropiadas como hacer la valla, ladrando a todo lo que se mueve o, escarbar la tierra, como forma de entretenerse. Este último motivo suele ser el que provoca que terminen atados.
En los peores casos, se pueden llegar a producir autolesiones por lamido excesivo, estereotipias y comportamientos compulsivos tales como ir de un lado a otro o girar en círculos para morderse la cola, llegándose a causarse graves heridas. Este tipo de comportamientos suele motivar el abandono del animal o su sacrificio por considerarlo un caso perdido cuando, ni mucho menos, es así.
Todos los perros necesitan explorar nuevas zonas. Imaginaos estar siempre encerrados en los mismos metros cuadrados. Por grande que sea la finca, terminas por aprenderla de memoria y se vuelve una cárcel, grande sí, pero cárcel al fin y al cabo.
Gilda es una hembra cruce de Grifón de solo 7 meses y de tamaño pequeño. Es tan solo una cachorra que lleva prácticamente toda su vida en la perrera esperando una oportunidad. Por anteriores experiencias os diré que son animales que se pueden recuperar con un poquito de tiempo, cariño y paciencia pues conocen al ser humano pero les queda aprender a confiar en nosotros.
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