Hay gatos que soportan mejor que otros las caricias y los brazos. ¿Tiene que ver solo con el carácter o también podemos intervenir? La respuesta no es única pues, la tolerancia al contacto de un gatito, viene definida en gran medida por las condiciones de socialización en las que se ha desarrollado durante sus dos primeros meses de vida. La genética también juega su papel pero, lo cierto, es que un gatito que no haya tenido relación con seres humanos durante este periodo crítico, suele ser más receloso a las caricias y la manipulación.
Si este periodo se desarrolla adecuadamente y el gatito disfruta de los cuidados maternos adecuados y de una correcta relación con otros seres y el entorno, hay muchas más garantías de que se convierta en un adulto equilibrado, cariñoso, limpio, con ganas de jugar correctamente, controlando sus dientes y sus uñas.
No olvidemos que cariñoso no implica, necesariamente, que le guste estar en brazos. Hay gatos que adoran las caricias pero rechazan de plano ser transportados en el regazo pues se sienten vulnerables.
El protagonista de hoy es un guapo siamés de un en torno a un añito que ha sido abandonado recientemente y lo está pasando mal pues no entiende qué ha podido ocurrir. Como casi todos los animales víctimas del abandono, está despistado y asustado pero es sociable y se le nota casero. Está en Logroño (La Rioja)
Contacto para adoptar: 654 48 75 62 (Marian)