Desde el lamido de sumisión o el relamido del hambre, pasando por el movimiento de orejas y ojos, la cabeza del perro es una auténtica fábrica de señales comunicativas. Con un golpecito de cabeza o del hocico pueden saludar o pedir algo, como jugar o salir a la calle; Lo mismo si la apoyan en la rodilla del dueño, por ejemplo, o la colocan bajo la mano para pedir caricias.
Xenia es una especialista en topetacitos con la cabeza. Fue recogida a la orilla de un riachuelo y enseguida se ha hecho un hueco en el corazón de su mami de acogida. Si quieres conocerla escribe a animalesrioja@gmail.com