El Naturhouse mereció perder esta noche en Pamplona. Sobre todo porque el Anaitasuna hizo más que un conjunto franjivino totalmente extenuado. Ya no pueden más los de Jota González, que jugaron casi todo el partido con los mismos hombres: Pedro Rodríguez, Ángel Fernández, Carlos Molina y Víctor Vigo jugaron los sesenta minutos, los últimos tres en un gran nivel. Pero con eso no basta.
El Naturhouse no jugó ni una superioridad bien. Y tuvo cionco. Eso fue un lastre y acabó influyendo en el resultado final. Tampoco apareció Cristian Malmagro, que muchas veces tira del carro. Esta noche esa tarea fue para Molina y, sobre todo, para Víctor Vigo, de gran actuación. Pero no alcanzó. El Anaitasuna mostró más intensidad y se acabó llevando un partido que no influye en bada en la clasificación después de las derrotas de Cangas ante el Ademar y del Granollers frente al Barça. La segunda plaza es franjivina.
El de Anaitasuna es uno de los pabellones que más me gustan de España. Es recogido, la gente empuja mucho a los suyos y se respira balonmano. Y en el descanso, los chavales toman la pista. Esta noche, Gurutz se puso a parar penaltis a los chavales, un gesto muy bonito.
Lo mejor de la jornada fue, sin duda, la afición riojana. Fueron muchos (más de cien) los que se acercaron a Pamplona a disfrutar del partido y animaron durante todo el encuentro. Un detalle gracioso que nunca antes había visto: el ‘speaker’ navarro pone, en determinados momentos, ovaciones a los suyos e incluso abucheos para los visitantes. Curioso.
Ahora queda levantarse y empezar a preparar el partido del miércoles contra el FC Barcelona B por la Copa del Rey. Recordaba Jota González hoy lo que ocurrió hace justo dos años, cuando el Naturhouse llegaba en cuadro a enfrentarse al filial blaugrana y acabó perdiendo la eliminatoria. Esperemos que eso no ocurra.