Hay una coartada común a cualquier administración que consiste en no reconocer los errores propios, sino achacarlos a un problema de comunicación . Las cosas nunca se hacen mal, sino que se explican incorrectamente. Con esa máxima, las instituciones se plagan de periodistas encargados de freír a los medios con notas de prensa, comunicados que replican a otros comunicados y sugerir que tal o cual tema no tiene relevancia o es de una trascendencia mayúscula, en función del interés propio.
Ejecutivo riojano y Ayuntamiento de Logroño han predicado desde el minuto uno que la innegociable austeridad a la que obligan los tiempos también iba a extenderse también a los departamentos de comunicación, con el consiguiente varapalo para el mercado laboral de la prensa y las expectativas personales de muchos. En el primer caso, y a la espera de cómo se reorganice, el guión se reflejará en una reducción de nueve a cinco profesionales. En el segundo, el número se mantendrá parejo al del gobierno PSOE/PR aunque se etiqueten de otra forma. El silogismo arroja una conclusión inquietante: una administración que maneja 1.258 millones de euros tiene tantos periodistas como otra cuyo presupuesto ronda los 152. Por no hablar de figuras de nuevo cuño como el adjunto al jefe de gabinete que ocupará a partir de ahora un histórico como Alberto Guillén , quien no estaba en la lista de Concepción Gamarra pero finalmente ha vuelto a entrar en el Consistorio. Y todo, por sólo 33.000 euros al año.
Visto con optimismo, el ambicioso objetivo de reactivar el empleo y reducir la tasa de paro hasta el 9% bien puede empezar por aquí.

Fotografía: Guillén, junto a Escobar, Revuelta y Gamarra durante la anterior etapa de gobierno popular en el Consistorio (Justo Rodríguez)