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	<title>Chucherías y quincallaTeri Sáenz &#8211; Chucherías y quincalla</title>
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		<title>Maribel</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2020 11:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/03/las-clem-ok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2219" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/03/las-clem-ok.jpg" alt="" width="660" height="408" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/03/las-clem-ok.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/03/las-clem-ok-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Los ejemplares de este periódico que se han publicado desde enero y los que lo harán hasta final de año merecen la pena ya sólo por haber conocido la historia de Maribel. Su existencia está alistada entre las<strong> noticias que nacen sin serlo</strong>, con una inocua anécdota como germen. Un hilo frágil y aparentemente romo que acaba tejiendo una madeja de hiperrealismo gracias a lectores que ejercen como testigos. En <a href="https://www.larioja.com/logrono/llamaba-maribel-solia-20200222001055-ntvo.html">el caso de Maribel</a>, el punto de partida fue <strong>un pequeño álbum marrón de fotografías</strong> que alguien encontró por casualidad tirado en una de calle de Logroño. Y dentro de aquel modesto y desgastado estuche, las imágenes en blanco y negro de una misteriosa chica. A la intriga de quién podría ser su propietaria se sumó el turbador halo de esas instantáneas donde la protagonista posa entre desenfadada y ausente. Con algo así como el sello de <strong>una influencer</strong> de otro siglo donde el mensaje es un gesto robado al tiempo, el entorno intuido al fondo, la verdad real que palpita detrás de una verdad muda. El efecto amplificador del periódico y las<strong> redes sociales</strong> pusieron nombre a aquella joven. Se llamaba Maribel y, como sólo sucede en las historias extraordinarias, ella era alguien corriente. Una chica más en una capital de provincias de los años 60, coqueta y desenfadada, a quien la gustaba recrearse ante la cámara y cuando podía <strong>se escapaba a San Sebastián en un Seat 600</strong>. Sus retratos quedaron varados en la casa que habitó hasta morir nonagenaria hace unos años. Y aquel librito, caído seguramente por un descuido en la mudanza, resucitó también sin querer a la evocadora Maribel.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Miguel Herreros</strong></p>
<p style="text-align: center;">Información: <strong>África Azcona</strong></p>
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		<title>Inventos</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Feb 2020 10:57:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/viejo.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2214" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/viejo.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/viejo.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/viejo-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Lo más esperanzador que se ha oído para enfrentar la despoblación es la necesidad de «<a href="https://www.larioja.com/la-rioja/gobierno-riojano-propone-20200217112959-nt.html">reinventar</a>» el medio rural. Una vez que ‘<a href="http://@sergiodelmolino">La España Vacía</a>’ (y sus variantes provinciales) irrumpió en la agenda política, el debate se trufó del peor mal que acecha a cómo definir el futuro: la mirada al pasado. En el caso de la diáspora y falta de recursos que sufren las pequeñas localidades, la reacción inmediata consistió en la <strong>nostalgia</strong>. Los pueblos, ignorados hasta entonces, se coronaron con un aura de añoranza y las propuestas de mejora que brotaron con la misma urgencia con que se fue consciente del drama apuntaron a la rehabilitación de una fotografía en sepia. Encarar así la situación sólo puede abocar a la frustración. El declive de tantos pequeños municipios se produjo por la búsqueda de sus vecinos de <strong>nuevas oportunidades</strong> y lo que dejaron atrás no fueron sus raíces, sino una vida de precariedad y aislamiento que en la mayoría de los casos se superó con el cambio. Proponer retornar a aquel escenario lavándole la cara con <strong>garantías de conectividad</strong> e idílicas casas rurales se antoja un analgésico de efectos limitados, sin menospreciar las heroicidades de quienes han tomado el camino de vuelta. No hacen falta muchos diagnósticos; basta con leer<a href="https://www.larioja.com/la-rioja-vacia/"> los testimonios que cada día se publican en estas páginas</a>. La solución pasa por <strong>una reconstrucción conceptual del mundo rural</strong> para resituarlo como una nueva opción, no la versión blanqueada de lo que fue. Priorizar dónde actuar para que el esfuerzo no se diluya y, antes de reinventar un <strong>pueblo agonizante</strong>, no dejar morir otro medio vivo.</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Justo Rodríguez</strong></p>
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		<title>Todos los muertos</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Feb 2020 10:48:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/ESQUELAOK-1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-2211" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/ESQUELAOK-1.jpg" alt="" width="487" height="468" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/ESQUELAOK-1.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/ESQUELAOK-1-300x288.jpg 300w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Al principio le regañaba. Veía al<strong> yayo Tasi</strong>o explorar con fruición las esquelas que aparecen cada día en el periódico y le afeaba el gesto porque lo creía entre macabro y contraproducente para él, que ya está cerca de protagonizar una de ellas. No sólo hace tiempo que desistí de reprocharle nada, sino que he empezado a compartir su hábito en el que no hay morbo sino homenaje, una reverencia póstuma. Antes siquiera de ver la portada o detenerse en otras secciones, el abuelo se lame la punta del índice y el pulgar para<strong> pasar mejor las páginas y llegar a ‘los muertos’</strong>. Así bautizó los recuadros donde aparecen las defunciones y como sigue refiriéndose a ellas cuando cada mañana las revisa <strong>con meticulosidad de taxidermista</strong>. Lo que encuentra en su viaje a las profundidades de las esquelas es una ingente cantidad de información. En la relación familiar del difunto intuye cómo ha sido su vida. Si ha tenido muchos hijos o la enumeración de la parentela se agota en una línea; si la retahíla alcanza a los bisnietos o ha muerto tan joven que duele la edad que acompaña la <strong>necrológica</strong>. Tasio sigue con el dedo cada referencia, todos <strong>los detalles del funeral y la conducción</strong>, los módulos remachados con un epitafio a veces críptico, siempre emotivo. Al yayo se le escapa una lágrima cuando nadie le ve, como si fuera un amigo íntimo. Y también sé que en su lamento no hay tristeza. Sólo añoranza. Y el ruego de que publique una esquela suya a media página cuando deje de respirar. Le digo que sí, que ese día la suya será la más grande. Pero le miento. Porque <strong>mientras yo viva, él nunca morirá</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Miguel Herreros</strong></p>
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		<title>Mucho miedo</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Feb 2020 12:17:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[El mundo requiere vivir con miedo. Uno puede pasar el día con el depósito vacío de felicidad o esperanza, pero es incapaz de marcharse a dormir sin haber sufrido algún escalofrío de terror. No importa su naturaleza ni la intensidad. Si es ficticio o palpable. Basta con que tenga visos de realidad para que con [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2205" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg" alt="" width="487" height="538" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg 487w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok-272x300.jpg 272w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">El mundo requiere vivir con miedo. Uno <strong>puede pasar el día con el depósito vacío de felicidad o esperanza</strong>, pero es incapaz de marcharse a dormir sin haber sufrido <strong>algún escalofrío de terror</strong>. No importa su naturaleza ni la intensidad. Si es ficticio o palpable. Basta con que tenga visos de realidad para que con unas pequeñas dosis, inoculadas eso sí con la frecuencia precisa y apuntado a la diana oportuna, la humanidad experimente el estímulo requerido. Hay tantos miedos como inseguridades. Algunos estándar y otros tan personales que resultan casi inconfesables. Miedo a los <strong>payasos con la cara grotesca</strong> y al chirrido de una veleta que voltea el viento; a la soledad y a perderse entre la masa; a los animales que reptan por el subsuelo y a los ruidos que pueblan las noches en vela. El miedo a la muerte es uno de los pocos con rango de universal. Las excepciones a temer el día final son contadas y las que hay tampoco escapan del pánico al prólogo de una enfermedad larga y agónica. A veces la mente se resiste a un desasosiego a largo plazo, así que el propio miedo se encarna en parafernalias pavorosas. En virus de nombres obtusos y siempre amenazantes –hoy <a href="https://www.who.int/csr/disease/coronavirus_infections/es/">coronavirus</a>, ayer <strong>encefalopatía espongiforme bovina</strong>–, en los afectados que se confirman en el otro extremo del mundo y los fallecidos que van apareciendo cada vez más cerca, como si el miedo fuera capaz de estrechar su cerco en torno a los incrédulos. <strong>Consecuencias insondables, malformaciones irreversibles, cuarenten</strong>a. Una tos rara, un sarpullido sospechoso, la fiebre constante. Un botiquín en el que nunca puede faltar una <strong>mascarilla</strong>. Para no respirar los miedos que han pasado, pero sobre todo los que están por venir.</p>
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		<title>Lo peor</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Feb 2020 10:41:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/bracos.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2202" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/bracos.jpg" alt="" width="660" height="404" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/bracos.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/bracos-300x184.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">La redacción desde donde se escriben estas líneas es tan céntrica y Logroño tan pequeño que a veces las noticias entran directamente por la ventana. No es raro que a lo largo del día pesen a toda prisa al otro lado de los cristales ambulancias, coches de policía y <strong>camiones de bomberos agitando las sirenas</strong>, apurando cada curva. En su urgencia anticipan <strong>alguna arritmia en la actualidad</strong>. Cuando todavía resuena su eco, se suceden las llamadas para saber a qué obedece el guirigay. Si detrás de esa movilización súbita que quiebra de la rutina hay una sartén requemada o un suceso de alcance. La diferencia entre lo banal y la tragedia se dilucida con una lentitud inversamente proporcional a la velocidad con que se responde a lo inesperado. Como en un pozo embarrado donde el lodo empieza a sedimentarse, <strong>primero asoma el rumor</strong> cuando la realidad se decanta. A la suposición le sigue una certeza, muchas veces microscópica, y sobre ella van arracimándose lentamente otros detalles de tamaño irregular. En el foro interno del que ha visto pasar las luces rojas palpita la esperanza de que nada grave haya acontecido. Que el despliegue responda en realidad a un exceso de celo en el protocolo y las señales de alarma sólo habiten en la mente del vecino que ha dado la alerta. Sin embargo, también es posible que ocurra lo peor. Que en un hotel del centro de la ciudad<strong> una mujer esté sentada en el alféizar de la ventana</strong>. Que en la habitación yazca muerta su hija y en alguna parte todavía por descubrir deambule la abuela que horas después <strong>aparecerá flotando en el Ebro</strong>. La noticia más terrible, la<a href="https://www.larioja.com/la-rioja/sucesos/aparece-nina-muerta-20200127101806-nt.html"> información que nadie quiere llegar a publicar</a> cuando fuera suenan las sirenas y uno se estremece por dentro.</p>
<p style="text-align: center;">Fotógrafo: <strong>Juan Marín</strong></p>
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		<title>Dietas</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 08:58:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2198" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg" alt="" width="618" height="618" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg 618w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">La denominación técnica es<a href="https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120224/54258362422/si-estas-hiperconectado-dieta-digital.html"> dieta digital</a> y consiste en abstenerse de manejar las redes sociales durante determinadas horas cada jornada y, al menos un día durante el fin de semana, guardar el móvil en un cajón bajo llave. Se trata de uno de esos movimientos sociales que empezaron hace años a fraguarse en EEUU como algo excéntrico y han acabado por normalizarse en la totalidad del universo. <strong>Como en un ayuno al uso que restringe determinados alimentos</strong>, la dieta digital debe complementarse con otros hábitos para ser realmente efectiva. Los gurús recomiendan aquí costumbres analógicas como leer un libro en papel, escuchar música sin estridencias, entablar una conversación cara a cara o calzarse las zapatillas para dar una vuelta por el campo. Al igual que nuestro cuerpo está modelado fundamentalmente por lo que comemos, la opinión forjada sobre determinados asuntos se cimenta en el parecer y los datos que vamos recabando aquí y allá, con las redes sociales como fuente recurrente. Si las grasas saturadas engordan, <strong>los tuits extremistas generan una distrofia en el pensamiento</strong>. Y como en el menú que se repite día a día, la acumulación de exabruptos, improperios, insultos, barbaridades y <strong>zascas</strong> de los que nos atiborramos vía <strong>hiperconectividad</strong> acaban generando seres malencarados y furiosos con una eterna expresión de enfado tatuada en la cara. Pruebe a seguir la dieta digital. Despéguese de su móvil por un rato. Obvie cualquier ‘<strong>abro hilo</strong>’ odioso. Los michelines no desaparecerán, su barriga continuará cayendo flácida. Sin embargo, en su rostro asomará algo parecido una sonrisa. Hasta <strong>es posible que se muestre más moderado y comprensivo</strong>. Ánimo.</p>
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		<title>Defensa propia</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2019 16:30:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; La Rioja volverá a tener Defensor (o Defensora) del Pueblo. La recuperación de la figura estaba recogida en la reforma del Estatuto que sigue pendiente de ratificación en las Cortes, se asumió en el pacto de Gobierno a tres que facilitó la investidura de Concha Andreu y un hecho más rotundo que cualquier declaración [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/12/defensorok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2190" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/12/defensorok.jpg" alt="" width="660" height="397" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/12/defensorok.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/12/defensorok-300x180.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">La Rioja volverá a tener Defensor (o Defensora) del Pueblo. La recuperación de la figura estaba recogida en la reforma del Estatuto que sigue pendiente de ratificación en las Cortes, se asumió en el pacto de Gobierno a tres que facilitó la investidura de <strong>Concha Andreu</strong> y un hecho más rotundo que cualquier declaración de intenciones: los próximos Presupuestos de La Rioja contemplan una partida de 300.000 euros para reactivar una institución alumbrada por ley en abril del 2006 y<a href="https://www.larioja.com/v/20130928/rioja-region/rioja-queda-defensor-pueblo-20130928.html"> suspendida en septiembre del 2013</a> tras año y medio vacante. A diferencia de otras novedades que trae consigo el estrenado Ejecutivo de coalición, en el caso de la <strong>Defensoría del Pueblo</strong> se acumula una experiencia previa que ayuda a calibrar su oportunidad y las mejoras que podrían aplicarse para no incurrir en antiguos déficits. La etapa que protagonizó <strong>María del Bueyo Díez Jalón</strong> tuvo precisamente a su titular como principal baluarte. Una abogada del estado de contrastado prestigio que desde el inicio de su mandato <a href="https://www.larioja.com/v/20100516/rioja-region/resoluciones-miran-ciudadano-color-20100516.html">apeló a la independencia</a> y con su actividad estimuló la capacidad de autogobierno de La Rioja que tantas veces parece adormilada. Díez Jalón topó con algo más cruel que las críticas o las presiones: una crisis económica que mutó en prescindible lo que un suspiro antes se había gestado como crucial para salvaguardar los derechos de la ciudadanía. La <strong>segunda vida de la Defensoría</strong> no debería quedar supeditada a la mera voluntad de seguir marcando distancias sobre la anterior etapa y exige disponer de un margen de acción superior a su presupuesto. El primer síntoma de que ese propósito es sincero será el perfil de quién se nombre para el cargo. Su bagaje y capacidad. Conocer si habita en este mundo o también vendrá de <strong>La Mancha</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Sonia Tercero</strong></p>
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		<title>Paso al peatón</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Dec 2019 17:29:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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<p style="text-align: center;">Al<strong> yayo Tasio</strong> no le gustan las peatonalizaciones. Lo dice bajito, casi susurrando. Y sólo cuando tiene delante alguien de máxima confianza y un mínimo de empatía. Teme que si alguien le escucha pueda delatarle y <strong>mandarle al paredón</strong> donde se fusila (metafóricamente) a los que van contracorriente. A ese mismo foso donde el fundamentalismo arroja a los que no les hacen gracia las mascotas, quienes nunca han cogido una bici o comen carne sin remordimientos. Si no estuviese maniatado por la dictadura de las corrientes de opinión que definen por decreto qué es intrínsecamente bueno, se atrevería a matizar que lo que realmente le incomodan son las peatonalizaciones que incumplen dos máximas: consulta y efectividad. El yayo observa casi con añoranza esa <strong>fiebre de participación</strong> que ataca a los candidatos en campaña electoral. Para exhibir músculo dialogante, se reúnen cada día antes de acudir a las urnas con asociaciones y entidades, colectivos vecinales y agentes sociales. Los mismos a los que al llegar al poder olvidan sondear su parecer precisamente en aquellas decisiones que más les atañen. Pero lo que de verdad retuerce al abuelo son las peatonalizaciones que al final no miran al peatón. La conversión de calles que, con la excusa de hacer más amable la ciudad y vetar los humos, acaban cedidas a la restauración para que florezcan terrazas y veladores y <strong>el espacio público sea tomado por pérgolas y metacrilato</strong>. Tasio sabe que nadie le oirá porque nada dirá. Sólo aspira a que, si un día sale a la calle y de súbito le han cambiado el asfalto por adoquines, en vez de ser atropellado por un camión de reparto no le arrolle<strong> algún camarero con una bandeja en la mano</strong>.</p>
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		<title>El banco vacío</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Nov 2019 11:52:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[La Rioja vacía no quiere que le den dinero, sino tener acceso inmediato al que tiene. El lamento amargo desde Galilea (350 habitantes) por la desaparición del único cajero automático que permanecía abierto y la estadística que constata una lenta pero implacable desertización financiera allá donde los servicios más próximos de los bancos dejan de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/BANKIAOK.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2181" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/BANKIAOK.jpg" alt="" width="660" height="442" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/BANKIAOK.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/BANKIAOK-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">La Rioja vacía no quiere que le den dinero, sino tener acceso inmediato al que tiene. El lamento amargo desde Galilea (350 habitantes) por la <a href="https://www.larioja.com/comarcas/lamento-cajero-20191115183325-nt.html">desaparición del único cajero automático</a> que permanecía abierto y la<a href="https://www.larioja.com/la-rioja/desertizacion-financiera-deja-20191121003304-ntvo.html"> estadística</a> que constata una lenta pero implacable <strong>desertización financiera</strong> allá donde los servicios más próximos de los bancos dejan de ser rentables desvelan una realidad inquietante: el fenómeno de la despoblación es el desmembramiento de los pilares sobre los que se asienta el día el día. Que los habitantes de un pueblo tengan vetado un gesto tan cotidiano como es sacar su dinero cuando quieran coloca una losa más en la pesada pila de desigualdades que les acecha. Empuja a los fieles de la vida rural a desplazarse (primero puntualmente y quién sabe si luego de forma definitiva) a otras localidades para disponer de sus propios euros en el bolsillo y su libertad para hacer una gestión queda condicionada al horario de una unidad móvil. No se trata tanto de implementar medios o servicios para atajar el éxodo del campo como de garantizar la viabilidad de los existentes. <strong>Una escuela agitada por el ruido de cinco niños</strong>, un modesto bar donde juntarse a echar la partida o un colmado en el que comprar lo imprescindible son capaces de hacer más frente a <strong>La Rioja vací</strong>a que cualquier plan estratégico con medidas grandilocuentes y efectividad virtual. La responsabilidad no recae exclusivamente en la administración en vista de todos los agentes implicados, pero apela a la administración a facilitar las condiciones e imponer obligaciones, especialmente a la banca que sufragó en plena crisis para no dejarla naufragar. Cuesta poco dinero y <strong>ahorra muchas deserciones</strong>. Y no sólo de la sierra a las ciudades.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Sonia Tercero</strong></p>
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		<title>Sigilo</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Nov 2019 10:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; No hay que viajar a otros mundos ni fabular situaciones extraordinarias para experimentar el miedo. La semilla del terror también puede dormir en los lugares más reconocibles e Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) sabe cómo despertarla. Es lo que el autor navarro ha venido ejercitando en su ya dilatada obra enrolado siempre en las [&#8230;]]]></description>
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<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/SIGILOOK-2.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2174" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/SIGILOOK-2.jpg" alt="" width="224" height="340" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/SIGILOOK-2.jpg 224w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/11/SIGILOOK-2-198x300.jpg 198w" sizes="(max-width: 224px) 100vw, 224px" /></a></p>
<p>No hay que viajar a otros mundos ni fabular situaciones extraordinarias para experimentar el miedo. La semilla del terror también puede dormir en los lugares más reconocibles e <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ismael_Mart%C3%ADnez_Biurrun">Ismael Martínez Biurrun</a> (Pamplona, 1972) sabe cómo despertarla. Es lo que el autor navarro ha venido ejercitando en su ya dilatada obra enrolado siempre en las filas del thriller fantástico y es la fórmula sobre la que reincide en su última novela. ‘<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=5853011&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100502">Sigilo</a>’, sin embargo, no se estanca en las señas de identidad que le han convertido en uno de los narradores más relevantes del género y da un paso al frente con una historia donde la cotidianidad convive con lo paranormal. El resultado es un libro inquietante, turbador e imprevisible con el que Martínez Biurrun reta a la imaginación del lector y remueve valores que se presumen blindados como la familia. Los miembros (vivos y muertos) de <strong>una de esas sagas llevan las riendas</strong> de ‘Sigilo’. Por un lado Fede, guardia de seguridad de un solitario y fantasmagórico rascacielos a punto de ser demolido. Por el otro, su hermano Andrés, maltrecho física y emocionalmente que cree encontrar en la atropellada extorsión a un empresario la vía de escape hacia el futuro. Cualquier futuro. Y entre ambos aunque no de forma equidistante, su madre Claudia, que convive con el fantasma del difunto marido y padre en compañía de Magaly, la empleada de hogar que le acompaña en el tránsito hacia mundos paralelos donde los espectros remueven un pasado acallado que se desbroza página a página, golpe a golpe. Martínez Biurrun arma sobre esos pilares el andamiaje de un relato que va bifurcándose cuando parece que la resolución está a punto de arribar. Con una arquitectura plagada de <strong>recovecos y zonas en penumbra</strong>, sobre las historias particulares de cada protagonista gravitan las de otros secundarios hasta confluir todas esas tramas en una resolución sorprendente que cumple el objetivo de cualquier narración: hacer discurrir la lectura por la senda de la incógnita hasta una salida no siempre cómoda ni de regusto amable. El oficio del autor navarro se denota en esa apuesta por una estructura exigente, por unos perfiles que desde una presunta vulgaridad revelan facetas angulosas. Pero, sobre todo, por la habilidad para la recreación a través de la escritura de imágenes de una potencia visual desbordante y que se suceden a ritmo casi cinematográfico. Con esos recursos y una confesa devoción por los clásicos, Martínez Biurrun sale indemne de la prueba más ardua a la que se enfrenta: introducir <strong>en un contexto de realismo ingredientes de ciencia ficción</strong> que no sólo no chirrían, sino que acaban dotando al conjunto de singularidad a la vez que permiten a la trama conducirse por vías ajenas al convencionalismo. ‘Sigilo’ ahonda de esa forma en territorios ya explorados en (‘<a href="/">Invasiones</a>’, 2017) y validan la <strong>buena salud de un género</strong> que transciende fronteras. Geográficas y mentales</p>
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