Tenía 91 años.
Según el comunicado de su agente, Hank Jones murió “sereno y sonriente” en un hospital neoyorquino. Tras de sí deja un legado inagotable de música maravillosa que conforma uno de los capítulos más felices de la historia del piano-jazz. Hank Jones, hermano de otros dos grandes de la música como fueron Elvin Jones y Thad Jones, fue el máximo exponente de un estilo natural, exquisito y sumamente elegante al piano que en su caso lo mismo le sirvió para acompañar a Charlie Parker que a Benny Goodman, Ella Fitzgerald o Joe Lovano, así como para firmar una serie de extraordinarios trabajos en trío. Entre sus confesos seguidores se encuentran figuras tan destacadas como Tommy Flanagan o Kenny Barron. El bueno de Hank Jones seguirá viviendo siempre en nuestros corazones y en nuestro lector de CD.