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Fernando Sáez Aldana

El bisturí

Aparición en el vertedero

Es increíble la cantidad y variedad de desechos que, obedeciendo una ley inexorable, pueden acumularse en un vertedero. En el tercer mundo los hay tan enormes que algunos miserables obligados a escarbar en ellos para sobrevivir perecen sepultados por una avalancha de basura. Aquí, en cambio, hay que ser un anormal para dedicar el sábado a darse una vueltita por el rincón más repugnante del municipio a ver qué cae. Ojo, un anormal, o un elegido. El pasado 23 de abril, día del libro, una pila de informes de pacientes atendidos años antes en urgencias del hospital de Calahorra “aparecieron” misteriosamente en un vertedero situado a las afueras de la ciudad. Aparición, hermosa palabra sugestiva de prodigios, resurrecciones, fantasmas y secretos desvelados por vírgenes encuevadas a pastorcillos analfabetos. O, como en esta ocasión, a un ciudadano algo anormal pero eso sí, cívico, pues denunció el extraño descubrimiento mediante una llamada anónima, quien sabe si por modestia ejemplar, por la vergüenza de confesar su afición a la mierda o quizá porque acababa de arrojar él mismo los historiales y los malvados no siempre son tan estúpidos. Pero la ley del vertedero establece que la mierda atrae más mierda y ésta no tardó en llegar en forma de demagógica ofensiva contra el hospital objeto de la abducción, lanzada por los depositarios regionales de esa atávica costumbre tan española de ensuciar lo que brilla, derribar lo que sobresale y destruir lo que funciona. A falta de apariciones religiosas modelo Lourdes o paganas tipo Bélmez, la misteriosa revelación de expedientes X en un muladar calagurritano sitúa a La Rioja en el mapa del esoterismo y a la capital riojabajeña en la ruta de los fenómenos para anormales. Y todo porque un basurero ha incrementado su repugnante patrimonio gracias sobre todo a una formidable evacuación de mala fe, resentimiento y demagogia. Espero que sus deyectores no acaben enterrados bajo la montaña de inmundicia donde hurgan por necesidad. Pues los trasladarán a urgencias y eso significa que algún día los datos más íntimos de sus miserias podrán aparecerse en la prensa, previo paso por una escombrera.

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Por Fernando SÁEZ ALDANA

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