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Fernando Sáez Aldana

El bisturí

ETA hasta la sepultura

ETA, la sanguinaria banda criminal que lleva cuarenta años jodiéndonos a base de bien a todos (sobre todo, desde luego, a los «ausentes involuntarios» del cínico Odón), la autodenominada «organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional», da asco hasta cuando anuncia un «alto el fuego permanente». No comparto ni la euforia ni siquiera el optimismo de quienes celebran esta nueva tregua de terroristas convertidos ahora en chicos descarriados a quienes se les perdona todo cuando deciden sentar cabeza. Es comprensible que una población resignada a soportar los crímenes de un asesino en serie acoja con alivio un comunicado del psicópata en el que anuncia su decisión de dejar de cargarse gente, pero de ahí a sentarse con él a negociar sus condiciones para no reanudar la escabechina hay un trecho que una sociedad libre no puede recorrer. El nauseabundo comunicado de la banda dice que el pueblo vasco está oprimido (sí, pero por ellos) y que se disponen a «liberarlo» a su manera, negando el actual ordenamiento político y jurídico de dos países europeos para que la basca adicta a sus postulados radicales cree una Euskal Herría independiente. Éste es por tanto el pago exigido, del que el celebrado «alto el fuego» probablemente sólo sea el recibo de un anticipo a cuenta. Pues bien, lo primero que tienen que hacer es pedir perdón por sus muchos crímenes, por el mucho sufrimiento que han causado, y reconocer que su estrategia de terror, fuego y muerte estaba equivocada, pues todas las aspiraciones, hasta la de una Eusko Repúblika Abertzale Rh -, es defendible por medios pacíficos y legales. Y lo segundo, desde luego, pagar por sus fechorías cumpliendo las penas impuestas por la justicia e indemnizando a las víctimas con el botín de sus extorsiones. Sólo entonces, después de examinar su conciencia, arrepentirse de sus pecados, proponerse enmienda y cumplir penitencia, podrán obtener nuestro perdón y reintegrarse a la sociedad que los aceptará a pesar de haberse ensañado con ella durante décadas. Pero de momento lo único que han dicho es que dejan de apretar el gatillo y, aunque su palabra de canallas mereciera algún crédito, no es para echar al vuelo las campanas. A mí esta nueva tregua trampa de ETA me inspira, más que nada, inquietud: los etarras actuaban por algo y si dejan de hacerlo será por algo también. O han llegado adonde querían o les va bien por el camino. Y si a ellos les va bien, a nosotros nos irá mal. Y si a ellos les volviese a ir mal, matarán de nuevo. ETA: genio y figura hasta la sepultura. La suya o la nuestra.

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Por Fernando SÁEZ ALDANA

Sobre el autor

Haro, 1953. Doctor en Medicina especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología jubilado en 2018, ya escribía antes de ser médico y lo seguirá haciendo hasta el final. Ha publicado varios libros de relatos y novelas y ha obtenido numerosos premios literarios y accésits. El bisturí es una columna de opinión que publica Diario LA RIOJA todos los jueves desde 2004.