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Fernando Sáez Aldana

El bisturí

Amnesia retrógrada

 

Creo que el actual Gobierno de nuestra natio nationis será recordado menos por sus hechos que por sus gestos, algunos tan contradictorios como decretar memoria histórica mientras retiran las estatuas ecuestres del último cabecilla de pronunciamiento militar en la historia de España. Que, por su repetición (Santander, Madrid y, próximamente, Zaragoza), más que un gesto parece un tic. En lugar de pasar página y asumir la existencia del general Franco igual que la de otros espadones que aún nombran calles en Madrid y alguno incluso cabalga por ellas (Prim, Narváez, O’Donnell, ¿Espartero!), el Gobierno opta por repasar obsesivamente ese capítulo de nuestra historia que parece habérseles atragantado, afollando sobre viejas ascuas que se creían extinguidas. De momento han conseguido avivar alguna: el año pasado, mientras se llevaban la estatua de Nuevos Ministerios, volvió a escuchar el Cara al sol cantado brazo en alto por fachas y fachitas que, como las moscas, salieron de nuevo no se sabe de dónde. ¿Habrá sonado la hora del apeamiento para otros jinetes históricos de este país, como nuestro don Baldomero? Las similitudes entre el ilustre logroñés adoptivo y Franco son notables: los dos ‘caudillos’ y ‘pacificadores de España’ fueron militares crueles, mediocres políticos con más ambición que talento para gobernar y dictadores que murieron en la cama. La diferencia es de perspectiva histórica: el Príncipe de Vergara desapareció hace siglo y cuarto y el Generalísimo no hace ni un tercio. Seguro que el manchego, orgullo de esta ciudad, fue tan déspota como el gallego; pero ni lo hemos conocido ni sufrido y además es nuestro déspota. En el Retiro madrileño se exhibe el único monumento erigido en el mundo al Ángel Caído, otro ilustre pronunciado; no hay peor personaje que el Maligno, pero ya verán como este Gobierno tan gestero no lo quita, porque rebelarse contra Dios pase, pero contra su añorada República, ojito. Pues por mí como si plantan en el patio de la Academia Militar de Zaragoza una efigie del sargento Arensibia, o de Gila con el casco. Pero, guste o no, su impulsor y primer director fue Francisco Franco, y la parte de la historia que no nos gusta también es historia. Ya imagino que lo hacen por progresismo, pero en psiquiatría olvidar el pasado más reciente se llama, justamente, amnesia retrógrada. Y pretender recordar por ley lo que se desmemoria por decreto revela esquizofrenia política. A lo mejor este gobierno está necesitado de diván. Tamaño matrimonio, naturalmente. Por la paridad. Otro gesto.

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Por Fernando SÁEZ ALDANA

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