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Fernando Sáez Aldana

El bisturí

Moderación

Aguanta tu pipí por una Wii». Bajo este simpático lema una emisora de radio californiana premiaba con una consola de videojuegos a quien aguantara más tiempo bebiendo sin evacuar la vejiga. Una madre de 28 años lo intentó por sus tres hijos pero lo que consiguió fue intoxicarse hasta palmar por exceso de bebida. Y qué creen que tomó: ¿güisqui? ¿Aguardiente? ¿Tequila? Pues no, agua. Sí, amigos: hachedosó. Además de ilustrar el grado de idiotez al que puede acceder la sociedad más avanzada, el caso demuestra que hasta el líquido elemento puede ser malsano e incluso mortal ingerido en exceso. Y una vez demostrado el potencial mortífero de bebida tan accesible y extendida, me pregunto si el Ministerio de Vanidad (pues vacío de contenido ya sólo sirve para amargar al personal prohibiendo las cosas que le gustan) la incluirá en su lista negra de productos insalubres. Con respecto al vino, miríadas de trasegadores de palé de tintorro por año durante medio siglo han acabado muriendo tan pichis de otra cosa que también los hubiera liquidado aún siendo más abstemios que la madre Teresa (un suponer). Mientras que, como vemos, uno puede matarse de una sola vez metiéndose treinta y siete botellines de un agua mineral de esas que van tan bien para el riñón hasta que lo revientas a tragos. Se comprende la alarma creada en esta región por la nueva vuelta de tuerca sanitaria por la salud ciudadana a propósito del consumo de vino. La Rioja es el rioja y si no fuera por el vino y lo que gira en torno a él esta comunidad autónoma carecería de razón de ser. El morapio es lo mejor que tenemos y es tan bueno que no necesita de burdas estrategias para sobrevivir. ¿Qué corchos va a ser un alimento, hombre! Es una bebida alcohólica, por supuesto, pero de las mejores del mundo, y eso debería bastar para mimarla desde todas las instancias, aunque nuestros caldos gozan de tan sólido prestigio que soportarán cualquier amenaza burocrática. Así que no debemos temer a la ministra Salgado, que además tiene razón: el vino hay que consumirlo con moderación, claro que sí. Y el pan, no te jode: cómase usted ches o cuacho hogazas y verá. Y el agua, ya te digo. Y la telebasura. Y todo. Cuándo se darán cuenta nuestros ángeles de la guardia sanitaria de que la estupidez causa más estragos que todo el alcohol, el colesterol, el sobrepeso y la nicotina del mundo juntos; díganselo a los huerfanitos de la mamá que se aguantó el pipí hasta la muerte por un juguete. El drama es que contra esta plaga no hay vacuna ni cura, ni siquiera moderación que valga.





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Por Fernando SÁEZ ALDANA

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