Blogs

María Antonia San Felipe

Entre visillos

Un universo de peces

gabriel-padres

Se van los sabios y nos dejan, en herencia, incógnitas que jamás resolvieron y premoniciones que el futuro desvelará si son certeras. Stephen Hawking nos ha dejado solos en medio del universo, cuyo origen se empeñó en descifrar. Antes que él se nos fue el niño Gabriel. A sus ocho años no se lo llevó la vida, sino la maldad. Es posible que mientras Stephen dibuja las galaxias, el niño Gabriel las esté poblando de pececillos, es posible que ambos rían juntos mientras flotan en la ingravidez del universo. Es posible sobre todo porque nada nos impide imaginar, es posible…

Pero las certezas que el astrofísico nos ha legado no alcanzan a desvelar otros misterios sobre la complejidad de la condición humana que tanto la vida de Hawking como la muerte de Gabriel nos han mostrado estos días teñidos de tristeza.

Nadie puede negar la conmoción que la desaparición, primero y la aparición de su cadáver, después, produjeron en la opinión pública. Las circunstancias que han rodeado la muerte de Gabriel resultan todavía más dolorosas para sus padres y familiares e incluso para cualquier persona que sea capaz de ponerse en el lugar del otro. Porque, como canta Rozalén en la canción que tanto gustaba a Gabriel, el mundo está lleno de mujeres y hombres buenos aunque haya tanto malvado y tanta injusticia evidente. Así que en medio de ese dolor, infinito como el universo, para sus familiares lo que más ha llamado la atención ha sido la actitud de su madre, Patricia. Abriéndose paso entre un ruido ensordecedor, en medio de actitudes llenas de rabia, superando expresiones de odio que invadían las televisiones y las redes sociales, estaban los padres pero sobre todo destacaba la grandeza de la madre. Ella, destrozada por dentro, sin dejarse vencer por la rabia pedía calma, pedía paz, pedía pescaítos y desterraba el odio de su corazón. Lo pedía precisamente la única que estaba autorizada a sentirlo porque nada sería más comprensible ni más humano. Patricia insistía en que la bruja había perdido, que estaba donde tenía que estar y que su hijo había ganado. Muchos no la entendían pero ella intuye que desde el odio no se supera el dolor de la ausencia, tiene que hacer de su hijo muerto un pequeño héroe a los ojos de su amor. No puede haber más grandeza ni más nobleza de corazón. Es la hermosura inocente y pura del amor de una madre que se muere hacia adentro.

Aunque la sociedad se ha llenado de gestos de solidaridad con la familia, no todo ha sido serenidad y comprensión. Las actitudes que hemos visto estos días en algunos programas buscando incrementar las audiencias, en algunos políticos a la caza de votos, en algunos extremistas a la siembra de odios contrasta con esa grandeza que algunos no entienden. De pronto las redes sociales, cada vez más peligrosas, parecían una competición de exabruptos, se multiplicaban los vengadores, los insultos y el odio. Supongo que estas actitudes sirven para descargar la adrenalina pero no creo que alivien el dolor, ni nos engrandezca ni como sociedad ni como personas. No puede negarse que la policía ha hecho su trabajo y es de esperar que la justicia haga el suyo. Vivimos en un estado de derecho que tiene erradicados los linchamientos. Por eso, la actitud de Patricia eleva el listón ético de nuestra sociedad y se convierte en el mejor ejemplo, sin olvidar jamás que hagamos lo que hagamos, la maldad existe y existirá más allá de las penas que se les impongan a los malvados y a los asesinos.

Pueden llamarme ingenua y seguramente lo soy pero estoy con Patricia. La bruja ya está donde tiene que estar y el pescaíto dibuja infinitos pececillos que inundan los corazones y todas las galaxias del universo. Gabriel es un héroe, pervivirá en el recuerdo,  porque el corazón de su madre lo ha hecho más grande que la dimensión de su duelo.

pescaito

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


marzo 2018
MTWTFSS
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Contenido Patrocinado